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5 Comentario(s)
1 De izquierda a derecha: Enrique Otero (Academia Enot), Jesús Sánchez, Mingos Rodríguez, Paulino Bazaco, Conles,... El 4º por la derecha: Pepe Tarrío,... En la fila trasera, 1º por la derecha: Emilio Barreiro.
Comentario por Roberto Núñez Porto (21-03-2010 19:47)
2 El que tiene la flor en el hojal, ¿no es Eduardo Victor Castro? (el poeta), compañero de promoción de Carlos A. Puga.
Comentario por Joaquín Sampere Rietz (23-03-2010 17:51)
3 El de la derecha con gafas al lado de Sito V. es "Feo",tambien Maestro,que me perdone pero no recuerdo ahora mismo su nombre,apellido Fernández,ese era el pseudónimo de colegas que teníamos,ya sé que no le parecerá mal,pues siempre le llamamos Feo,y la verdad que no lo era,guapiño de caray el chaval.
Comentario por Isabel Garrido Castromán (23-03-2010 23:21)
4 En el comentario anterior he mencionado a Enrique Otero, director y propietario de la ?Academia Enot?. Por cierto, para el que no lo sepa, el nombre de la Academia era el resultado de unir las dos iniciales del nombre y las del primer apellido: ENrique OTero. Pues bien, recuerdo que durante un par de meses, tal vez tres, asistí a clase de mecanografía; pues, a pesar de que escribía a máquina desde hacía mucho tiempo, y con razonable velocidad, únicamente utilizaba dos dedos de cada mano. Y aquello no era serio. Bien, concretando, fui tres tardes para ejercitar con todos los dedos: ASDFG, ÑLKJH?, con una máquina ?Underwood?, cuyo chasis, de una gran robustez, no tenía carenado. El mecanismo que se accionaba al pulsar las teclas, era tan complejo como curioso: los ?tipos? iban integrados en unos brazos articulados que, en un primer movimiento, venían hacia delante -elevándose con cierta chulería, cogiendo impulso-; y retrocedían martillando con tal violencia, que las letras, como marcadas a fuego, perforaban el papel. Aquel mecanismo representó para mí un problema de cinemática que nunca conseguí resolver. Aquella máquina de escribir, todo un prodigio de la mecánica, merecía ocupar un lugar preferente en el Museo de la Escritura.

Después de aquello, y por motivos laborales, solicité tener un horario lectivo singular: de ocho a nueve de la mañana. No es habitual, me dijeron, pero haremos una excepción. Y me indicaron el lugar y la máquina que debía utilizar a hora tan temprana. Aquella deferencia la agradecí mucho.

El primer día, poco antes de las ocho, llamo a la puerta de la Academia y, al poco rato, con mucho sigilo, D. Enrique me abre la puerta, apenas dos centímetros, y me dice: ¡espere un momento! Y, a los tres segundos: ¡Pase, cierre la puerta y siéntese a la máquina! Luego comprendí que él vivía allí, y mi llegada lo obligaba a levantarse de la cama para abrirme la puerta. Del mismo modo, la demora de los tres segundos, era el tiempo que necesitaba para regresar a su habitación antes de que yo entrara en la Academia. ¡Qué tiempos!

Bueno, ya instalado en el lugar que me habían asignado, me encontré delante de una máquina de moderno y agradable diseño: una ?Olivetti Lexicon 80?. Lo más ?plus? de la época. Así las cosas, con la ayuda del Manual de Mecanografía y los útiles consejos y correcciones de D. Enrique, conseguí llegar a escribir las cartas comerciales del Manual con una ?velocidad de crucero? francamente buena. Sin embargo, a pesar de las enseñanzas y los consejos recibidos -y del interés que todos hemos puesto en tal menester-, ahora vamos a nuestra ?bola?, acomodados, y nos da lo mismo utilizar todos los dedos, como sólo dos.

Termino ya, antes de que cambiéis de canal por agotamiento, diciendo que en el Instituto Laboral, en el Acto de Apertura de Curso, recuerdo a D. Enrique Otero como profesor invitado.
Comentario por Roberto Núñez Porto (24-03-2010 01:06)
5 Entre Conles y Victor, está Manuel Longo, de Bamio. Detrás de Victor, creo reconocer a Rodríguez de Rubianes, entre D.José Tarrio y Sito Vázquez, está Benito Besada, además de los referidos en otros comentarios.
Comentario por Ramiro Mato (12-01-2011 20:19)
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