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"A historia dunha lingua debería ser coma a dunha longa cadea, onde cada xeración fora un elo que lla transmitira á seguinte"

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Toponimia
Recollo tamén das "Gabarras" este interesante artigo sobre a toponímia.

Carta de Adolfo de Abel Vilela a Roberto Blanco Valdés publicada en La Voz de Galicia o 13/10/09



TOPÓNIMOS

Fuí diputado en el primer Parlamento de Galicia por Alianza Popular. Colaboré en la elaboración de la Ley de Normalización Lingüística y fui director general de Política Lingüística. No tengo militancia política. Escribo esta carta dirigida al señor Blanco Valdés en castellano para que me entiendan los que como él se empeñan en una cruzada absurda, haciendo política con el idioma y creando un problema que no había, en contra de uno de los patrimonios que defienden todos los pueblos con autoestima, por razones de identidad, históricas y culturales, y que una persona ilustrada y culta, como se supone que es su caso, debía hacer con el gallego, en peligro de desaparición, con el mismo tesón que lo hace con el castellano con más de 400 millones de hablantes.

El 2 de julio de 1985 publiqué en este diario un artículo titulado ?O galimatías toponímico? sobre los despropósitos que la castellanización hizo con los topónimos. De su artículo ?Topónimos: ¿por qué no llamar a las cosas por sus nombres??, solo comparto el título, es decir, llamar a las cosas por su nombre original. No es verdad que los topónimos bilingües sean más coherentes con la cooficialidad lingüística que establece la Constitución y el ?bilingüismo de nuestra sociedad?.

¿Le parece lógico, serio y coherente decir Plaza de María Gallina en lugar de Praza de María Pita; La Gaitera en lugar de A Gaiteira; La Grela, en lugar de A Grela; Arteijo en lugar de Arteixo; Toro Muerto en lugar de Boimorto; San Ginés en lugar de San Xenxo; Puente Arenas en lugar de Ponteareas; Mesón del Viento, en lugar de Mesón do Bento o de Bieito (Benito); Nido del Águila en lugar de Niño de Aguia, etcétera?

Ustedes tienen derecho a hacer el ridículo, pero no a obligar a que lo hagan los demás, forzar a las instituciones a desandar un camino emprendido hace 26 años y destruir el trabajo y la inversión económica de muchas instituciones y personas. La Ley de Normalización Lingüística que aprobamos todos los grupos políticos por unanimidad no lo fue, como dice usted, para erradicar de Galicia el castellano, sino para cortar con la erradicacion del gallego, tarea en la que parecen estar ustedes empeñados incomprensible y torticeramente.

Adolfo de Abel Vilela. LUGO
Categoría: Opinión - Publicado o 15-10-2009 22:48
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Comeza algo novo en Galicia
Artigo de Fermin Bouza, catedrático de Socioloxía na Facultade de Socioloxía de Madrid. Sacado do seu bloque "El voto con botas"

Ya comienza algo nuevo en Galicia
A la memoria de Santiago (Tataio) Castroviejo, muerto hoy en Madrid, con quien tanto quisimos muchos en favor de Galicia y el gallego. Un clásico de la tribu gallega en Madrid y de las luchas por la tierra. Gran amigo, gran científico y gran activista. No te olvidamos.


Diversos dirigentes del PSdG, con muy buen criterio, han alejado cualquier duda sobre ?A Coruña/La Coruña?, y eso es una buena noticia. Pero yo quisiera proponerles una reflexión en serio a los políticos sobre estas cosas que los mismos políticos tienden a vivir como cosas específicamente políticas en el sentido más confrontado del término, con la deformación que esto entraña. Pero son cosas políticas sólo cuando los mismos políticos las tocan, y las tocan de forma no santa: lo son, en todo caso, como temas de la ciudad, de la polis. Eso ha pasado con nuestra lengua propia, estatutaria y nacional, con la que Galicia se dio a si misma un instrumento hermosísimo de comunicación colectiva durante muchos siglos. Procesos complejos, en buena parte intencionales y en otra parte puramente determinados por circunstancias que podemos llamar insalvables, acabaron con el uso urbano del gallego en muy buena medida. Organizaciones poco amigas de nuestra lengua tratan y han tratado siempre de acelerar esos procesos y esas intenciones no santas. La muerte lenta (ahora ya rápida) del gallego tiende a dejar a nuestro país sin su seña central de vida propia, y a convertir a los últimos reductos rurales y periférico-urbanos del gallego en reservas o pequeñas concentraciones Quechuas o Apalaches. Para que esto no ocurra, un partido como el PSdG debe ser lo suficientemente gallego y cívico para, al menos, aplicar las leyes consensuadas en tiempos mejores, y tratar de mejorarlas en el futuro. No es (sólo) una cuestión política: entra de lleno en la defensa de los derechos de nuestro país y cae bajo la rúbrica protectora de la ONU y de la Unesco, a las que hay que recurrir con mayor vigor y frecuencia hasta acabar con la xenofobia interior y exterior que dificulta hasta hacerla imposible la recuperación plena de nuestra lengua. Estos sectores intraxenofóbicos deben ser combatidos vivamente por los políticos cívicos y por la ciudadanía, como muchos ciudadanos de nuestra país hacen ya con buenas iniciativas (el 18 de Octubre, gran manifestación unitaria por la lengua en Santiago, el 14 de Noviembre gran acto en el teatro Principal a favor de la lengua, así como otras presentaciones y ruedas de prensa de Prolingua e Iniciativa polo galego, entre otros eventos inmediatos). Por tanto, Galicia necesita a sus partidos, a sus sindicatos y a toda su sociedad civil para presidir esa permanente manifestación a favor de nuestra lengua, por su salvación e implantación plena. La defensa de nuestro país y de sus señas identitarias básicas como su lengua debe ser posible en el marco democrático actual, sin necesidad de más sobresaltos que los propios de cualquier tarea difícil. Y es por eso que propongo a los líderes del PSdG, pero también a los del BNG y demás organizaciones, una movilización sin desmayo hasta lograr los objetivos mínimos relativos a nuestra lengua. Su trabajo será clave para una Galicia tranquila y renovada que hoy es aún una utopía posible, valga el oxímoron.

Domingo, 18 de Octubre, 12 horas, en la Alameda de Santiago,por la recuperación plena de nuestra Lengua
Categoría: Opinión - Publicado o 05-10-2009 22:31
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Darwinismo sociolingüística
Farruco Graña

A comezos da primavera pasada puidemos asistir á difusión a través da rede dun informe nefando sobre a lingua galega cheo de paradoxos. Iso si: descarnado e nada apoucado. Presentábanos abertamente ao galego como unha lingua inferior, de aldeáns, e destinada a desaparecer. Probes de nós, ilusos románticos que aínda seguimos a falala e a escribila!
Hai uns días, outra representante de tan ousada filosofía, Gloria Lago, apertaba un pouco máis as caravillas e insistía na súa teima de relegar ao galego a un segundo plano. Gabándose dunha suposta débeda electoral do señor Feijóo cos electores/as que emitiron o seu voto en función da cuestión da lingua, Gloria Lago reclamáballe ao actual Presidente da Xunta que cumprira as súas promesas e ameazábao con serias consecuencias en caso de non o facer. Mesmo se permitía advertir con similar contundencia ao PSdeG (suponse que pensando en vindeiras consultas electorais, sobre todo nas grandes vilas e nas cidades). Dos nacionalistas (mesmo daqueles que segundo ela están no PP) xa se sabe, ao mellor igual andan por aí a queimar os montes.
As palabras da señora Lago zumegan un claro darwinismo lingüístico (e tamén social). Iso de aprender varias linguas só é para os preparados, que non todo o mundo ten a mesma capacidade. Por iso, segundo ela, é mellor dar prioridade total ao castelán no ensino para as cousas verdadeiramente importantes. Han quedar ben contentos os profesores/as de Educación Física, ou os de Plástica ou Música ou..., que disque esas materias si se poderían dar sen problemas en galego, porque tampouco teñen máis aquel; pero as matemáticas, o coñecemento do medio... Á vella usanza e sen complexo ningún. Ademais, segundo a señora Lago, os nosos nenos non son tan esponxas como din por aí algúns listiños comenenciudos interesados en manipulalo todo ao seu antollo. Con aprender ben o castelán para as cousas serias, e despois usar algo o galego, sempre libremente, claro está, pois vai todo ben. Que pensará Gloria Lago do Bacharelato Bilingüe?
Chama a atención como forzou un toque de rebeldía anticonstitucional (quérese dicir, contra a Constitución do 78). Fronte á lóxica reivindicación da equiparación xurídica entre dúas linguas que se falan nun territorio, a súa reacción é clara e contundente: non debería ser obrigatorio coñecer ningunha lingua. Incluído o inglés? E isto aplicarémolo tamén ao artigo 3 da Constitución española de 1978? Porque se así é, tarde piou, señora! Trinta e un aniños!
Séntense pletóricos. Mentres na era Fraga se facía gala dun galeguismo light (que ben clariño o deixou Gloria Lago, era de salón, pois segundo ela todo o mundo sabía o que acontecía nos Institutos coa LNL e co PNL da etapa de Fraga), agora cómpre quitarse a carauta. Galicia Bilingüe non avoga polo bilingüismo. Chámase así como se podería chamar Galicia de los Verdes Prados (tendo en conta que ter vacas sería un acto voluntario). O que queren é poder elixir entre ser bilingüe (galego e castelán) e monolingüe (alguén pode imaxinar que a señora Lago está a reivindicar o dereito a ser monolingüe en galego?; das súas palabras non se segue iso nin moito menos, senón todo o contrario: monolingüe en castelán). Por suposto, xa a selección natural e social fará o seu cometido.
Fronte a este darwinismo socio-lingüístico non cabe outra reacción que a unión. Cómpre intelixencia, mente aberta, amplitude de miras, vontade de integración. Non caben actitudes patrimonialistas. Ante ataques coma estes contra a nosa lingua temos que traballar desde a diversidade a prol do obxectivo común: o galego e a súa equiparación xurídica co castelán. E neste movemento caben todos aqueles e aquelas que consideren vital a dignificación e desenvolvemento do galego e do seu uso en todos os ámbitos da vida, independentemente de que sexan galego falantes ou non. Négome a crer que castelán falante signifique necesariamente antigalego e apoio a estes grupos con resaibo predemocrático. Todos e todas en Compostela o 18 de outubro a defender a nosa lingua.

Para ler o artigo no xornal preme

http://www.vieiros.com/columnas/opinion/981/darwinismo-sociolinguistico
Categoría: Opinión - Publicado o 04-10-2009 16:20
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Sobrevivir en gallego
Unha boa explicación do que está a pasar.

Xose Manuel Pereiro. El Pais

"Ahora se puede decir que vivimos en un país libre, en el que se puede hablar gallego o castellano", sentenció hace unos días, como ejemplo de las bienaventuranzas de la victoria de Feijóo, el presidente de la Diputación y del PP de Pontevedra, Rafael Louzán. Lo dijo en el castillo de Soutomaior, en el acto de despedida del veraneante ilustre que los conservadores hacen ahora a Rajoy como hacían antes a Fraga, hasta que se quedó. A Louzán se le podrá discutir cualquier cosa, excepto que conoce de sobra en qué mundo vive, así que lo que dijo hay que atribuírselo a un exceso de esa pasión tan gallega, rayana en la idolatría, de satisfacer al veraneante. Porque Louzán sabe perfectamente que el derecho a elegir idioma se conquistó con la derogación del régimen franquista, no con la del gobierno bipartito. Y también que una cosa es tener el derecho y otra ejercerlo.

Para aquellos que no tengan ese conocimiento, indiscutible y retráctil, que tiene Louzán, o no sean de aquí y puedan aprovechar que esto está en castellano, permítanme que les esboce un mapa. Monolingües en gallego en sentido estricto son ya únicamente, además de algunos bares de copas compostelanos, las pequeñas poblaciones rurales. Allí, un castellanoparlante se puede desenvolver perfectamente, como se demuestra cuando vienen los parientes emigrados. Quizás a las personas de más edad de esos territorios sociolingüísticos les cueste o les sea imposible cambiar de registro idiomático, pero no a los más jóvenes, pese a esos seres míticos -los pobres niños que sólo saben hablar gallego- en cuya existencia creen los gallegofóbicos compasivos. Monolingües en castellano son -en algunos casos incluso a su pesar- en los ámbitos urbanos, gran parte de las clases medias, la totalidad de las altas y la mayoría de los jóvenes de cualquier clase social. Irrumpir en gallego en algunos de esos ambientes va de lo impropio a lo extravagante y, en casos extremos, a lo temerario. Y desde luego, quien lo hace es porque es un paleto o es nacionalista. Por ignorancia o por provocar, vamos.

"¿Usted habla gallego porque quiere o porque se lo imponen?", le preguntó en fecha tan remota como el pasado lunes un taxista a un amigo mío, un artista muy conocido. Cuando el cliente le contestó que lo hacía voluntariamente, el chófer concluyó: "Entonces es galleguista". Usar el idioma propio de Galicia es ideológico. Usar el otro, no. Ser sorprendido hablándole por la calle en gallego a un niño pequeño suscita en algunos viandantes miradas tan reprobatorias como si, en lugar de emplear la lengua de sus ancestros, se le fuese azotando con una vara. En una actividad extraescolar he visto como un padre se dirigía a sus hijas cambiando de idioma según el volumen (en bajo en gallego, en alto en castellano). La situación es tan de libro que, como no podía ser de otra forma, afecta más a las mujeres.

Territorios bilingües, en los que predomina el gallego, pero hay un dominio funcional de ambas lenguas y a nadie extraña el registro idiomático del interlocutor ni saca conclusiones por el que tenga, son los demás. Y como la Amazonía, están en fase menguante. Cada vez más, sea en las ciudades o en las villas, en cualquier escala social, la lengua vehicular, la que se usa en el primer contacto con un desconocido, es el castellano. Si los dos interlocutores descubren que son gallegohablantes, se suelen pasar a su idioma, en algunos casos incluso con cierta complicidad. O no. Lo normal es que una dependienta atienda en español, por mucho que se la interpele en gallego y ella haya estado hablando con una compañera en la misma lengua. En una época en la que frecuenté hospitales, no dejaba de sorprenderme -relativamente- cómo la presencia de un único castellanohablante en una habitación de cuatro cambiaba el registro de los otros tres. Lo mismo pasaba, claro, ante la presencia del personal médico. En resumen, los gallegohablantes tienen más facilidad para cambiar de registro -son los realmente bilingües- y tienen que hacerlo mucho más para evitar situaciones de conflicto.

Pese a que seguramente constituya una sorpresa para aquellos que viven en un mundo impermeable al vernáculo, la mayoría de la población es gallegohablante, como aseguran las estadísticas. Así que este panorama de acoso y descrédito de la mayoría por la minoría sólo se explica porque ese teórico equilibrio oficial no es tal. "Aquí vivimos todos con un bilingüismo y una cohabitación razonablemente bien, sabiendo que iba ganando el castellano y en retroceso el gallego", dijo Pachi Vázquez en este periódico, de forma tan expresiva como semánticamente ambigua (el "razonablemente bien" ¿es complemento circunstancial de la primera frase, de la segunda, o de ambas?). O como aclaró Gloria Lago en otro, los militantes del castellano soportaban la legislación teóricamente equilibradora en la enseñanza porque no se aplicaba, hasta que se intentó hacerlo. Es decir, el derecho está ahí, y lo que ha hecho Feijóo ha sido recordar de nuevo que pretender ejercerlo puede tener consecuencias.



Categoría: Opinión - Publicado o 02-10-2009 23:32
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Que se acabe a deleiba!
A voz deleiba, de uso corrente na miña terra de Muros, significa desfeita, desastre. Tráioa a conto porque a lideira lingüística leva camiño de converterse nunha auténtica deleiba. Acabamos de recuperarnos do acoro causado polo discurso presidencial no acto do 25º aniversario do Consello da Cultura Galega, e regresamos das vacacións asistindo pampos aos incendios provocados na Coruña e Vigo. De máis a máis, por unha entrevista xornalística coa súa voceira máis lareta, informámonos da trastenda mental ("argumentos de fondo" vaille grande) da cruzada contra o galego. Velaí a auténtica doutrina do bilingüismo: si a Galicia bilingüe, pero non aos galegos bilingües. Como din os brasileiros para expresar abraio: "Nossa!". E os nosos paisanos: "Amodo!".
- Un orixinal concepto de bilingüismo. Disque cada galego debe falar só unha lingua, se esta é o castellano; noutros casos é o seu problema. A explicación cae de caixón: adquirir unha competencia fluída en dúas linguas tan enormemente distintas coma o castelán e a outra (evítese citala polo seu nome) é imposible, ao menos para os castelanfalantes. O bo que ten esta peculiar opinión é que os que nos damos apañado nas dúas podemos andar cheos de vento. Somos uns xenios. Non é de estrañar que tamén se nos acaben apegando un chisco o portugués, o inglés ou o francés. Pásalle, por exemplo, aos nosos emigrantes; algúns, mesmo aprenden o alemán. Manda truco!
Coñécese que todas estas brillantes reflexións veñen destiladas dunhas xornadas internacionais sufragadas pola douta Deputación de Pontevedra, en que se debullou a xeito a mazaroca. Xuntáronse unha morea de expertos seica moi acreditados. Tamén falaron os movementos pola liberdade lingüística, ou sexa, radicalmente partidarios de que os castelanfalantes utilicen o seu idioma cando lles dea a gana, en canto que os outrofalantes se amolen e non toquen máis o zoco. Tendo en conta que, segundo se acaba de explicar, os malpocados dos primeiros arrastran eivas irreversibles que lles impiden aprender os outros idiomas, sería abuso, aldraxe e sacrilexio violar o seu sacrosanto dereito a ignoralos. É o que ten ser español, que os idiomas se che dan fatal.
- Aprender o galego: Non queren, non lles peta, e non lles sae dos fociños
Así e todo, o argumento máis persuasivo foi este: os da liberación idiomática non queren aprender os outros idiomas porque non lles peta, e morra o conto! Afortunadamente, hai políticos valentes que están polo labor de facer realidade os prexuízos clasistas, digo as nobres arelas, destas pobres xentes asoballadas polo outro idioma: sobreviven sen televisións, radios nin xornais en castelán, maltratados a feito por causa do seu coitado idioma cervantino, inicuamente excluído da publicidade e vetado nos lugares de maior visibilidade pública (hipermercados, espectáculos, clubes financeiros, estadios de fútbol, salas de cine...). Menos mal que hai líderes que toman conta do problema, movidos por puro idealismo; o que no seu caso significa que a ver se remexendo na pota conseguen gañar unhas eleccionciñas.
Por exemplo, un persoeiro moi documentado sabe de certo que A Coruña sempre foi La Coruña (por moito que os pailáns, xa desde a Idade Media, se empeñasen en luxar este lustroso nome con aquela rústica pronuncia), e por tanto está disposto a derrogar unha totalitaria Lei de Normalización Lingüística culpablemente impulsada un día polo seu propio partido (daquela cripto-nacionalista, hoxe xa encarreirado na Recta Vía), e aprobada con sospeitosa unanimidade polo Parlamento de Galicia. É que en tempos estaba de moda un abafante galeguismo (cousa dun tal Ramón Piñeiro), hoxe felizmente superado. O caso é que o actual alcalde da cidade, socialista por sinal, xa se lle adiantou, e el tamén reivindica o topónimo castellano. Mesmo ao secretario do PSdeG, home de mensaxes sólidas e coherentes, lle deu por apuntarse ao carro para recuar despois. Non, se por este camiño imos acabar naquilo de que "tanto me ten Xan coma Pericán".
Outra. Un edil olívico quere chimpar a ordenanza municipal de uso do galego inspirada noutra opresiva lei do mesmo Parlamento que precisamente se aprobou co voto da súa formación política. Pero aqueles eran os tempos do ultraesquerdoso e furibundo antiespañol Manolo Fraga, o mesmo que impulsou o funesto Plan Xeral de Normalización Lingüística, aprobado tamén por unanimidade baixo a ditadura separatista do PP(G). Non hai que esquecer que daquela imperaba unha noxenta afección ao consenso para tratar asuntos fundamentais do país, na actualidade asisadamente desbotado. Así e todo, isto foi hai moitísimo tempo, alá por 2004, e desde aquela Galicia evolucionou que mete medo. Tamén é mala pata, home, que a vixencia do tal Plan Xeral fose ratificada polo propio Parlamento o sete de outubro de 2008, co voto de todos os grupos, PP incluído. Un mal paso dáo calquera...
Ah! Está tamén un director xeral da Xunta de Galicia (no seu momento alistado na Falange Española Independiente, digna continuadora da ilustre organización que nos saudosos tempos do franquismo promoveu con fervor o bilingüismo cordial, máis tarde vergoñentamente deturpado pola fedorenta partitocracia xudeu-masónico-separatista), un director xeral de Administración Local da Xunta, digo, que amoesta o Concello de Vigo porque este pretende nada menos que requirir o coñecemento do galego nas probas de acceso á función pública. Pero para que quererá saber o outro un funcionario municipal, se todo o mundo entende o castellano?
Como dixo Castelao, non vos riades que o conto é triste. O vindeiro 18 de outubro estamos convocados en Compostela os que queremos galego, máis galego, para proclamalo con respecto, diálogo e desexo de convivencia. Oxalá sexa unha grande festa civil, con moita e plural participación, unha declaración masiva de amor ao idioma, sen exclusivismos, afáns de monopolio nin molestas provocacións. Para que remate a deleiba, canto antes e para sempre.

Un artigo de Henrique Moteagudo Luces. Podes ler o artigo no xornal premendo en
http://www.elpais.com/articulo/Galicia/acabe/deleiba/elpepuespgal/20091002elpgal_18/Tes
Categoría: Opinión - Publicado o 02-10-2009 22:44
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