MISCELÁNEA MINDONIENSE


Andrés García Doural
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LA INCULTURA DE UNOS Y LA DESIDIA DE OTROS

Un grupo de jóvenes imbéciles, incívicos, maleducados, enemigos de lo ajeno, irrespetuosos con nuestros muertos, lo están deteriorando todo porque hay cosas que mucha gente piensa que, por ser de todos, no son de nadie.
Mondoñedo debe tener un aspecto limpio y cuidado, y sus ciudadanos comportarse correctamente, para que nuestros visitantes, muchos de ellos internacionales, guarden un buen recuerdo de su paso por nuestra ciudad y de sus monumentos.
Yo pensaba que estas cosas sólo ocurrían en otras poblaciones, pero desde hace unos años las sufrimos en Mondoñedo. La permisividad de unos, la falta de interés de otros, hacen que Mondoñedo pague las consecuencias de tales desmanes.
Pintadas en los espejos y señales de tráfico, pintadas y destrozos en las dependencias de la estación de autobuses, pabellón de deportes, cierre del instituto San Rosendo, antigua iglesia de Alcántara; llamadores de puertas arrancados de cuajo, pintadas en las paredes del Auditorio, parque infantil de junto al Seminario; ¡todos muy bien decorados!, etc, etc.
¿Cuánto nos cuesta reparar estos desperfectos? ¿Qué imagen damos a nuestros visitantes? Todos hemos sido jóvenes y alguna trastada hemos cometido, pero esto se está desmadrando. ¿Los padres no se enteran? ¿Quién tiene que poner coto a estos desmanes?, ¿Por qué miran para otro lado? ¡A que esperan! ¡Qué tiene que ocurrir!
El panteón del inolvidable Veiga es una de las víctimas. En un principio le robaron las letras de su frontal, posteriormente la placa de bronce colocada al pié de su cruz, luego las barras de bronce que circundaban el panteón y ahora, comienzan a tambalearse las pequeñas pilastras de mármol que sujetaban estas últimas. Gracias a la bondad y al cariño que siempre dispensaron a su ciudad natal, vecinos de Mondoñedo que tuvieron que emigrar, que enviaron de manera altruista el dinero que les costó mucho sudor y lagrimas ganar, para que el Maestro Veiga tuviera un panteón digno.
Desde hace un tiempo, este grupo de vagos, maleantes, maleducados, irrespetuosos, enemigos de lo ajeno, lo están rompiendo todo y llenando de basura. Las autoridades municipales tienen que velar por nuestro patrimonio, ordenar actuar a la policía municipal o incluso, solicitar el servicio de las fuerzas de seguridad del estado si es necesario.
No sirve de nada lamentarse, hacer comentarios en los bares o solicitar ayudas económicas de la Diputación o de la Xunta para reparar todos estos desperfectos. Algunos son ya irreparables. Esa posible subvención, será dinero de todos los contribuyentes. Yo soy el primero que no está de acuerdo, porqué al poco tiempo nos encontraremos en la misma situación.
Auctor: Andrés García Doural

Comentarios (1) - Categoría: Cronicón - Publicado o 24-08-2021 22:09
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EN ACCIÓN DE GUERRA-1896-

Mi amigo Roberto Reigosa, que se encuentra desde hace un tiempo digitalizando los libros de actas del Círculo de Recreo (Casino) de Mondoñedo, me comenta qué en el apartado de una de ellas, dice: “en la acción de Candelaria (1), por la que ha quedado inútil el primer hijo de este pueblo que llegaba herido de la referida guerra; estimé oportuno que la Sociedad Círculo de Recreo inície una suscripción a favor de uno de los héroes de Mondoñedo”. Comienza esa suscripción la Sociedad anteriormente citada, con la cantidad de 20 pesetas. Sorprendentemente no figura el nombre y apellidos del soldado herido de extrema gravedad ni la cantidad recaudada.
En primer lugar, intenté localizar algún dato de la acción de Candelaria (Cuba) y posteriormente, consulté la Biblioteca Virtual del Ministerio de Defensa, para saber si figuraba entre la relación de heridos repatriados de Cuba el soldado natural de Mondoñedo. No he tenido fortuna.
Por último, me dirijo al Archivo Municipal de Mondoñedo, sospechando que entre sus libros de actas se podía hacer referencia a este soldado inutilizado en la contienda cubana. Ahora he tenido mayor fortuna.
En el acta municipal del 2 de septiembre de 1896 nos dicen que el soldado repatriado y que había perdido su brazo izquierdo en la Campaña de Cuba se llamaba Pascual Vieiro Reigosela (1). “Enterada la Corporación de que el Sr. Alcalde había anticipado a Pascual Vieiro Reigosela, vecino de este pueblo, sesenta pesetas en concepto de socorros para poder atender al restablecimiento de su salud, como inutilizado de la Campaña de Cuba, de donde regresó hace unos días y considerando que dicho soldado ha derramado su sangre en defensa de la madre patria hasta el extremo de quedar completamente impedido del brazo izquierdo, se acuerda aprobar dicho anticipo como donativo y limosna”.
El Alcalde de Mondoñedo, D. Joaquín Basanta Gayoso, le había adelantado como ayuda económica por su invalidez y por la precaria situación económica de la familia la cantidad de 60 pesetas. Siguiendo la citada acta municipal, la Corporación acepta de buen grado el donativo y se acuerda que figure su importe en el capítulo de improvistos. El Sr. Obispo (Fernández de Castro), con su inagotable caridad, también aportó su ayuda económica.
Como ya sabíamos el nombre y apellidos del soldado gravemente herido buscamos su anotación de bautismo en el Archivo Diocesano de Mondoñedo-Ferrol. El cura párroco nos dice: “Antonio Pascual Vieiro Reigosela nació a las 2 de la mañana del 20 de octubre de 1873 en el barrio de Los Molinos de Abajo de Mondoñedo. Era hijo de José Vieiro Barja, natural de Mondoñedo y de profesión jornalero y de Manuela Reigosela Fernández, natural de San Adriano de Lorenzana y de profesión panadera. Era nieto paterno de Fernando Vieiro, oriundo de Mondoñedo, difunto, y de Tomasa Barja, oriunda de Meira. Era nieto materno de Baltasar Reigosela, difunto, y de Juana Fernández, originarios y vecinos de San Adriano. Fueron sus padrinos: Pascual Trelles, casado y Filomena Reigosela Fernández, soltera, tía materna del bautizado” (2).
Pascual había regresado a su domicilio del barrio de Los Molinos de Arriba de Mondoñedo, señalado con el número 28, el 19 de agosto de 1896, totalmente inútil para el servicio, enfermo y postrado en cama. Por estas fechas, en casi todas las poblaciones gallegas aparecen soldados heridos en la campaña de Cuba, muchos de ellos implorando la caridad pública.
Antes de marchar como soldado a la Campaña de Cuba, Pascual Vieiro había ejercido el oficio de peón albañil y su padre el fiel de consumos. En octubre de 1899, Pascual, todavía no había recibido aportación económica alguna del Estado. En el mes de noviembre le fue concedido el retiro al soldado Pascual Vieiro Reigosela, con el haber de treinta pesetas mensuales (3).
Como Pascual se encontraba herido de extrema gravedad, enfermo y postrado en cama, intentamos localizar su anotación de defunción, pero no hemos tenido fortuna. Cierto día, hablando con su pariente, Santina Rubal, me comentó que desconocía totalmente el suceso y que había sido de su tío abuelo Pascual. Hasta sus parientes más cercanos desconocen el final de Pascual. Nosotros lo hemos intentado, pero tampoco tuvimos fortuna.
(1)-El 6 de febrero de 1896, la población de Candelaria (Cuba) se hallaba sitiada desde hacía unas 30 horas por 7.000 insurrectos al mando de Maceo y defendida por un reducido número de voluntarios. El general Canella, con fuerzas de los regimientos Zamora núm.8 y Simancas, logró levantar el cerco y causarle un número elevado de bajas. Las tropas españolas también sufrieron algo más de veinte bajas y varios heridos, alguno de ellos de consideración. En esta acción de guerra, en la que se luchó bizarramente, resultó gravemente herido el soldado del primer batallón del Regimiento Zamora núm.8, Pascual Vieiro Reigosela. El 19 de marzo llegaron a la Habana los heridos en la acción de Candelaria. El 26 de julio fondeó en el puerto de La Coruña el vapor P. Satrústegui que desembarcó gran número de soldados heridos y enfermos que fueron trasladados al Hospital Militar de aquella plaza.

(1)- Archivo Municipal de Mondoñedo, carpeta 970, acta municipal del 2 de septiembre de 1896.
(2)- AHDMF, Parroquia de Santiago de Mondoñedo, libro 31 de bautizados, folio 357 V y 358.
(3)- “El Lucense”, núm.4444, del 18 de noviembre de 1899, pág.2.


Comentarios (0) - Categoría: Cronicón - Publicado o 14-08-2021 22:02
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