MISCELÁNEA MINDONIENSE


Andrés García Doural
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UN MINDONIENSE EN LA ADMINISTRACIÓN MILITAR

De casualidad encontramos documentación digitalizada por el Ministerio de Defensa de este mindoniense. Después fue cuestión de consultar el archivo diocesano de Mondoñedo-Ferrol y de consultar otras hemerotecas. En un principio, nos resultaba totalmente desconocido, pero después de ir reuniendo datos, sabemos que era familiar de D. Dimas Corral Rebellón, médico, jornalista y filosofo, también nacido en Mondoñedo.
Se llamaba D. Ladislao Gerónimo Antonio del Corral Diez Canseco. D. Ladislao fue bautizado en la parroquia de Santiago de Mondoñedo el 1 de octubre de 1828. Era hijo legítimo de D. Luís Corral y de Dª Juliana Diez Canseco. Era nieto paterno de D, José Corral y de Dª Juana Rodríguez del Riego, difuntos, vecinos de Mondoñedo. Era nieto materno de D. Enrique Diez Canseco, coronel del Real Cuerpo de Artillería y de Dª María Magdalena Morante, vecinos de La Coruña. Fue su madrina, Dª Antonia Corral, soltera, hija del citado D. Luís y de su primera mujer Dª Javiera Rebellón (1).
D. Ladislao entra en el servicio el 17 de noviembre de 1846, procedente del Ministerio de Artillería. Con la antigüedad del 8 de diciembre de 1852 figura en el Escalafón General de los Jefes y Oficiales del Cuerpo Administrativo del Ejército, con el empleo de oficial segundo.
Por Real Decreto de 17 de julio de 1837, los oficiales primeros, segundos y terceros, atendiendo al sueldo y funciones que les correspondía ejercer, se les marcó la consideración de capitanes, tenientes o subtenientes. El uniforme de los jefes y oficiales del Cuerpo administrativo, con arreglo a Reales ordenes, se componía de: levita de paño azul, con hombreras iguales a las que usaba la oficialidad del ejército; bocamangas del mismo paño, vivos y cuello de grana, teniendo en los extremos redondeados de esto, dos alamares de plata, y botones plateados, con el lema “Cuerpo Administrativo del Ejército”. Pantalón de paño, igual al de la levita, con franja de galón de plata, llamado de flor de lis. Sable con puño plateado, cinturón y tirantes de charol negro con vivos encarnados y filetes de trencilla de plata para gala y sin ningún vivo ni filete para diario. Chapa rectangular plateada en el cinturón con la cifra Y.2. y corona sobrepuesta, gabán de paño azul turquí, forrado de terciopelo negro en el cuello y bocamangas (2).
En 1861, D. Ladislao es nombrado sub-profesor supernumerario de la escuela de Administración militar. En 1862 el sueldo señalado al oficial primero ascendía a la cantidad de 12000 reales; el del oficial segundo a 6600 y el del oficial tercero a 5400 reales.
Con la antigüedad del 31 de julio de 1863 asciende al empleo de oficial primero. Es destinado a la escuela del Cuerpo. En 1870 está destinado en el Gobierno del Estado.
Con la antigüedad del 15 de marzo de 1872 asciende a Comisario de Guerra, de 2ª clase. Estaba en posesión de dos condecoraciones del Mérito Militar.
En 1871 era colaborador asiduo de los periódicos “Correo de España” y del “Abolicionista”. En 1872 fue destinado a la comisión encargada de estudiar las mejoras del servicio administrativo sanitario de los ejércitos extranjeros.
En 1873 fue nombrado vocal de la comisión receptora de vestuario para el Ejército en Paris. En estas fechas residía en la edificación señalada con el número 13 de la calle San Nicolás de Madrid.
En 1874, D. Ladislao del Corral presentó unos ejemplares de la Administración militar en la Exposición Universal de Viena (3). Con la antigüedad del 6 de noviembre de 1876 asciende al empleo de Subintendente de la Administración Militar.
D. Ladislao del Corral Diez Canseco hacía un tiempo que padecía una enfermedad grave y se desplazó al balneario de Archena (Murcia), donde falleció en octubre de 1881. “El Sr. Corral era bien conocido por sus trabajos científicos; perteneció largo tiempo al profesorado militar y había, en fin, representado y servido a nuestro ejército en Francia, Italia, Inglaterra o Alemania” (4).
Otro mindoniense, con una brillante hoja de servicios, que por desconocimiento se encontraba olvidado.

(1)- AHDMF, parroquia de Santiago de Mondoñedo, libro 18 de bautizados, folio 247.
(2)-Escalafón General de los Jefes y Oficiales del Cuerpo Administrativo del Ejército en 1 de febrero de 1864, pág.34.
(3)- “Gaceta de Madrid”, 2 de enero de 1874, pág.12.
(4)- “La Correspondencia de España”, núm. 8613, del 21 de octubre de 1881, pág.2.

Comentarios (0) - Categoría: Cronicón - Publicado o 01-09-2022 22:15
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MOLINOS HARINEROS DE COUBOEIRA

Los molinos de mano se emplearon durante largo tiempo, desde que el grano se incorporó a la alimentación del ser humano. Los molinos hidráulicos fueron apareciendo cuando el agua fue utilizada como fuente de energía a aplicar para la elaboración de la harina.
Según algunos autores, las primeras referencias del molino hidráulico vienen reflejadas en texto del escritor clásico Antiprates de Salónica, hacia el año 85 antes de Cristo. Vitrubio en el año 27 antes de Cristo describe la existencia de ruedas verticales movidas por fuerza hidráulica. En el siglo V, Gregorio de Tours también menciona estos artefactos.
En la edad media, los molinos de mano aumentan de tamaño y pasan a ser movidos por la fuerza motriz del agua, comenzando a poblarse de estas construcciones la mayoría de los cursos de agua.

Cualquier corriente de agua era aprovechada por nuestros antepasados para la construcción de un molino harinero. Podía ser de un particular, aunque por lo general eran varios sus usuarios (quendeiros), los cuales se encargaban de su mantenimiento.
Muchos molinos harineros desaparecieron, otros se encuentran en estado ruinoso y un número muy escaso continúa moliendo. Uno de los que han dejado de moler hace ya mucho tiempo y se encuentra en estado ruinoso, es el ubicado en el lugar conocido como “A Faxina” o por “Caxigueira” y que movía su piedra con agua del Rego do Vedral.
En el Expediente de comprobación de bienes, rentas y cargas de la feligresía de Santa María Magdalena de Couboeira de Mondoñedo, efectuado el 10 de marzo de 1763, a la pregunta 17, respondieron los vecinos: “que hay en el territorio de la parroquia de Santa María Magdalena de Couboeira un molino harinero al sitio de A Caxigueira y que son sus dueños Alonso do Casal (1), Gregorio Carreiras (2) y Benito Maseda, de San Esteban de Oirán, que solamente molía tres meses en invierno”. Muchos vecinos de la parroquia, incluso desconocen su existencia. Como podemos comprobar, en esta lejana fecha sólo existía un molino harinero en todo el territorio de la parroquia de Santa María Magdalena de Couboeira.
Gracias a mi antiguo compañero de instituto y buen amigo, Aladino Montero, que me enseñó la ubicación de sus ruinas e incluso me orientó en la localización de algunos curiosos nombres qué con el paso del tiempo, amenazan con su desaparición.
Lo mismo ocurre con otros dos molinos harineros existentes en las inmediaciones del “Pontigo del Naseiro”, muy próximos al lugar de Campo de Arco, que están en estado ruinoso y cubiertos de espesa vegetación. El existente en las inmediaciones del lugar de Follente, construido con unas grandes piedras de cantería, dotado de una considerable altura, se encuentra sin actividad y sin tejado. En el arroyo conocido como Rego da Fraga, que desciende desde la ladera del monte del Pombeiro existe otro molino harinero, también de considerable tamaño, construido con grandes cachotes de cantería, con una artística presa, pero sin tejado y devorado por la vegetación. En el territorio de la parroquia de Santa María Magdalena de Couboeira no queda ningún molino harinero con actividad. Dentro de unos años; ni ruinas.
Mientras el molino realizaba su tarea, el interior de la edificación era utilizado en muchas ocasiones como lugar de tertulia y de ocio por parte de los vecinos qué a la luz del farol de aceite, o del candil, contaban historias de todo tipo: tristes, alegres, de noviazgos y desamores, de ladrones y bandoleros.
Opinamos que las principales causas del abandono de los molinos harineros son que el campo se abandona a pasos agigantados, que casi desaparece el cultivo de cereales, que aparecen los molinos eléctricos y que prácticamente nadie amasa pan ni cuece en casa.

(1)-En 1763, Alonso do Casal había fallecido y recayó su herencia en Agustín do Casal, casado, de unos 40 años, y que tenía tres hijos menores de los 18 años.
(2)-Gregorio Carreiras tenía una casa al sitio de Coto, terrena, de frente seis varas y de fondo ocho.


Comentarios (2) - Categoría: Cronicón - Publicado o 30-08-2022 21:59
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