MISCELÁNEA MINDONIENSE


Andrés García Doural
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UNOS MINDONIENSES EN ÁFRICA

En 1898 España pierde todas sus posesiones de Ultramar. A comienzos del siglo XX, inicia sus aspiraciones territoriales en el norte de Marruecos. En los primeros años del segundo decenio, la zona española, conocida como Protectorado, consistía en un territorio de unos 23000 kilómetros cuadrados, de los que un tanto por cien muy pequeño eran llanos. Territorio indómito y extraño, en el que no había caminos y las comunicaciones naturales eran escasas. El clima tampoco era propicio para las tropas españolas, muy caluroso en verano y frío y lluvioso en invierno, lo que hacía que los caminos se volvieran polvorientos en verano y fangosos y casi impracticables en invierno.
Los nativos tenían fama de bravos guerreros y acostumbrados al clima y a la lucha. España no tenía un Ejército muy boyante. El verano africano, de más de 40º hacía mella en unos hombres acinados, sin agua y que tenía que convivir con ratas, piojos, chinches, mosquitos y legiones de moscas.
No se sabe con certeza cuantos soldados españoles murieron en África, pero las cifras más realistas hablan de varias decenas de miles, siendo en muchas ocasiones, sus cadáveres objeto de todo tipo de vejaciones.
Conocemos los datos de dos mindonienses que han quedado en África para siempre. Sospechamos que hay más, pero en estos momentos lo desconocemos. Sabemos de otros que han regresado salvos, pero no sanos e incluso otros, que fueron condecorados por su comportamiento en algunas acciones bélicas.
Como los padres de Manuel y de José, qué así se llamaban los dos soldados, no eran poderosos ni pudientes, no lograron escaparse del servicio a la patria. Tampoco habían decidido emigrar como habían hecho otros para librarse de los horrores de la guerra.
El primero se llamaba Manuel Pardo López. Estaba destinado en uno de los batallones del Regimiento de Infantería Ceriñola 42 de Melilla, que ocupaba las lomas de Cheruta formando una barrera para impedir el paso a los rebeldes por la barrancada del río Lau y que sufrió un fuego intensísimo del enemigo. En todas las operaciones y a pesar de la intensa hostilidad del enemigo, sufrieron pocas bajas. Otros resultaron con heridas de consideración, llegando a aumentar el número de bajas.
En el campamento de Uad Lau (Tetuán), posición de Xeunda, del Protectorado de Marruecos, falleció el 7 de septiembre de 1924 el soldado mindoniense Manuel Pardo López. El Regimiento Ceriñola 42, al que pertenecía Manuel, estaba compuesto de tres batallones, de 6 compañías de fusileros de 120 hombres cada una y una compañía de ametralladoras por cada batallón.
Manuel era hijo de José Pardo Rego y de Manuela López Pardo, vecinos del lugar de “As Airas”, del barrio de Maariz, de la parroquia de Santiago de Mondoñedo. Manuel había nacido el 29 de abril de 1901 (1). Manuel obtuvo el número 25 en el sorteo de su quinta de 1922, medía 1´55 de estatura y tenía una capacidad torácica de 90 centímetros. En el momento de su alistamiento no había alegado motivo alguno para su exclusión del servicio militar obligatorio.
El segundo se llamaba José Manuel Rubiños Muinelo. José Manuel había nacido el 15 de enero de 1897 en la edificación señalada con el número 4 del barrio de Zoñan. Era hijo de Antonio Rubiños Díaz y de Manuela Muinelo Barreira. A José Manuel le tocó el número 45 en el sorteo de su quinta de 1918 y en el momento del reconocimiento médico, dio una talla de 1´71 metros y una capacidad torácica de 93 centímetros. José no alegó enfermedad ni defecto físico alguno.
Se desconoce la fecha exacta del fallecimiento de José, al figurar su nombre en una amplia lista de soldados desaparecidos en África. Años más tarde, en junio de 1928, por hallarse comprendido en el real decreto de 17 de mayo de 1927 (D. O. núm.109), le fue concedida la indemnización extraordinaria de 3000 pesetas, aneja a la medalla al Sufrimiento por la Patria, a Antonio Rubiños Díaz, vecino del barrio de Zoñán, como padre del soldado desaparecido en campaña, José Rubiños Muinelo y haber fallecido la madre del causante (2).
Jóvenes mindonienses que fueron llamados a filas, inocentes y con escasa preparación, obligados a servir en África y que la fatídica guerra los llevó por delante, tan lejos de sus domicilios y de los suyos. Ahora, que se cumplen cien años del Desastre de Annual opinamos que es el momento oportuno de recordarlos, para que no queden en el olvido.

(1)- Archivo municipal de Mondoñedo, censo municipal de población (1906), carpeta 1634.
(2)- Diario Oficial del Ministerio de la Guerra, 5 de mayo de 1928, pág.344.

Comentarios (0) - Categoría: Cronicón - Publicado o 13-08-2021 22:33
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