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A BITÁCORA DE FRAN BOUSO
Un blog aberto para falar desde Mondoñedo ou calquera outro lugar do mundo sobre Mondoñedo e as súas cousas ou sobre as cousas do mundo.



Fran Bouso

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Unha odisea na neve
Desde hoxe e ao longo dos vindeiros días vou ir publicando "por engadidos" unha historia que escribíu Cándido Chantres dunha aventura que viviron meu pai e el aló polo ano 1987, precisamente a estas alturas do ano, pouco despois do "Sorteo do Neno" da Lotería Nacional. O texto está orixinalmente escrito en castelán e mantéñoo así, só me limito a copialo. Esta historia aparece estractada no Suplemento da Lotería Nacional de este ano do xornal "El Progreso". Os nomes comerciais aparecen ocultos

Una odisea en la nieve
por Cándido Chantres

(Primeira entrega)
Hace unos días, paseaba por Mondoñedo y me encontré a mi amigo Manuel Bouso Castro, casi estrenando la jubilación.
Hombre nacido para el comercio, tabernero, tanto vendía vino en el mostrador como llevaba a domicilio toda clase de mercancía, lo mismo vendía frutas que las compraba para exportar al País Vasco o a Asturias para la producción de sidra. Nuestra conversación siempre tenía una deriva hacia un hecho concreto, no podía faltar esta alusión: Por qué no escribes nuestra odisea, para al menos tener una constacia escrita de aquel viaje?, me dijo. Lo voy a hacer, pero ayúdame para recordar todos los detalles posibles. Al día siguiente mi amigo Manolo vino a mi casa y me trajo escrito lo que él recordaba. Pues bien, con sus recuerdos, que son muchos y muy concretos y con los mios, voy a tratar de relatar aquel viaje.
Enero de 1987, el "Gordo" de la "Lotería del Niño" cae en Mondoñedo. Diez décimos para unos pocos afortunados. No hace falta decir que era el tema "único" de cotilleo en el pueblo: ¿A quién le ha tocado?. ¿Quién tiene el "especial" de los cincuenta millones?, que en año 1987 eran muchos millones.
Yo trabajaba en el entonces XXXXX XX XXXXXX, y como es natural los empleados de banca éramos los más interesados en el tema, por lo que pronto supmos quienes eran los afortunados. En nuestra oficina teníamos tres décimos y también sabíamos donde estaban depositados los restantes.
Lo que nadie conocía era al poseedor del premio especial, el de los cincuenta millones. Pasaban los dias, la rumorología iba "in creccendo", pero nada, del nuevo millonario ni rastro.
Pero la fortuna, y en este caso si fue la fortuna, sonrió a nuestra sucursal. Un día llega un señor de unos cuarenta años que quería hablar con el director. En ese momento, era yo quien ejercía ese cargo, y aunque creía que conocía a los habitantes del municipio, jamás había visto a esa persona (para los recién llegados a nuestro actual XXXX, quiero aclararles que no era, en aquellos momentos, ningún mérito el conocimiento personal de la gente, ya que, como en otras muchas oficinas de Galicia, llevábamos muchos años recorriendo la zona, barrio por barrio, casa por casa, para pagar la leche, la pensión o cualquier otra operación. Era un servicio a domicilio... lo mismo que el panadero... día uno, tres, tarde, vienen los del XXXXXX y así era. Años, muchos años así). Había pocos teléfonos en la aldea y el móvil estaba por inventar.
Hoy vivimos otra época y la forma de trabajar se va adaptando a los nuevos tiempos, aunque, y me permito una licencia al margen del viaje que quiero describir, no olvidar nunca el trato personal ni directo. La tecnología es un instrumento más para ayudar y hacer más rentable la capacidad personal.
Tengo al cliente que jamás había visto, sentado frente a mi. Me dice: ¿A cuánto pagan el dinero?. Le di unos precios, informé de varias modalidades. El hombre no hablaba. Callado, su mirada fija. Intuí que era el poseedor del "especial" de los cincuenta millones.
Iba con cuidado, sondeando y al fin suelta: "Tocáronme catorce millóns na Lotería". ¿Seguro que son catorce?, le dije convencido de que eran cincuenta. "Si", contesta. Me muestra el décimo y le digo, no son catorce millones, son cincuenta. Di un salto y me abracé a él. Hicimos un pequeño baile.
(Continuará)


El Santuario del décimo premiado
(Segunda entrega: 7/01/09)

Ah, el décimo lo dejó en el Banco, pero nos dejó muy claro que era de forma provisional, ya que tenía que averiguar lo que le ofertaban en otras entidades. No pudimos conseguir más. Una alegría a medias.
Era un hombre muy tranquilo, pocas palabras, mirada de toro peligroso, nunca se sabía por donde podría salir. Me contó por qué fue a nuestro Banco. Su destino era otra entidad de la plaza. Allí fue... notó que no lo atendían con prontitud, se sintío ninguneado... y rápidamente abandonó dicha oficina y calle abajo llegó hasta nosotros. En otras circunstancias no hubiera reaccionado de la misma forma, pero incoscientemente ya se sentía un cliente "especial".
No rematar esta operación era un fracaso para notros, fracaso total y radiado ya que la gente sabaía donde tenía el décimo depositado de forma "provisional", cosa que él mismo se encargó de remarcar, quería más ofertas.
Este hombre vivía a unos 20 km. del pueblo, había que subir al alto de un monte en el cual se encontraba una pequeña aldea, y desde allí, a unos seis km., en plena sierra y en la soledad de la montaña se encontraba su casa. Se accedía por un estrecho camino de tierra. Pastizales, pinos, árboles autóctonos y silencio, mucho silencio, sólo interrumpido por medio de tanta belleza, su hábitat natural.
Intentamos conseguir a través de nustra Agrupación (antigua división comercial del XXXXX XXXXXX) el mejor precio. El hombre de la sierra no accedía. Visitas y visitas de directores de bancos de la localidad y limítrofes se convirtieron en un peregrinar hacia el monte, el santuario del décimo premiado. No cejábamos, no se cerraba el acuerdo pero nuestra insistencia era tenaz. Varias veces me acompañó el director de la Agrupación y varias veces tuvimos que buscar un sitio en el monte para que nuestro coche no fuera visto por gente de otros bancos que ya estaban en la casa del ganadero. Esperar, vigilar y cuando el camino estaba libre ¡ZAS!, presentarnos en la casa
(Continuará...)


"Feito, mañá vou ó banco"
(Terceira entrega: 18/01/2009)

La verdad es que nuestro hombre tenía paciencia, lo mismo que sus padres. Escuchaban, escuchaban, podíamos estar dos horas, tres, cuatro, era igual. Café, más café, copa y más copa. Invitaciones no faltaban. Palabras pocas y menos referente a los que nos interesaba.
Total que en muchas jornadas agotamos distintos temas, hicimos mil proposiciones, pero de nuestros contertulios no salía nada, ni para bien ni para mal. Mucha amabilidad pero nada en concreto. El asunto se enquistaba.
El Director de la Agrupación consiguió un precio más que interesante para zanjar con éxito nuestra dificultosa gestión. Volvimos a la casa del "millonario" con el ánimo de finiquitar el tema. Iniciamos la conversación de forma directa, al grano. Les vuelvo a ofrecer mis condiciones, algo mejoradas, pero nada, ni hablan. No se inmutan. Entonces mi superior jerárquico soltó con decisión y voz fuerte su último precio. Breve silencio, nos miran los tres fijamente (agraciado, padre y madre). Al momento nos dice: "Feito, mañá vou ó banco". Aprobechamos para cerrar definitivamente todo, no dejar cabos sueltos y que su palabra fuera ley, para no recibir al día siguiente sorpresas desagradables. Mas cafés, más copas, parabienes mutuos y salimos en el coche, con bastante cuidado por una pista a través del monte camino de Mondoñedo.
Día siguiente, ocho de la mañana, en el Banco a la espera del cliente. Son las nueve..., no viene. Toda mi atención y la de mis compañeros puesta en la llegada del nuevo millonario. Empieza a nevar... las once... las doce, nuestro hombre no llega. ¿Se habrá vuelto atrás?... ¿No podrá pasar po culpa de la nieve?... La una, nada... Las dos, nada... ya estoy desasosegado. ¡Y pensaba que todo estaba hecho!.
Me voy a la montaña -pensé- pero... ¿Cómo?. Nevando no puedo ir en mi coche, un taxista tampoco se atreve a subir. Acudo a un buen amigo que tiene un Land-Rover Cazorla, le pido el favor. Mira al cielo, nevaba fuertemente, mira a la montaña, preciosa para ver pero intransitable... Duda, pero al fin me da el si.

"París-Dakar, París-Dakar"
(Cuarta entrega: 10(02/2009)

A las tres de la tarde partimos. Yo ya llevaba todo preparado, libreta, ingresos, todo listo, como habíamos quedado el día anterior, sólo faltaba estampar sus firmas.
Comí un bocadillo antes de salir, llevaba la misma ropa con la cual estaba trabajando: traje, zapatos de suela, gabardina... ni paraguas.
empezamos a subir la montaña... que delicia... con el calor de la calefacción del coche y contemplando aquel paisaje de árboles y nieve, era un gozo estar en plena naturaleza y de forma tan cómoda. El conductor y al compás del movimiento del lipiaparabrisas repetía de forma continuada y acompasada: "París-Dakar, Paris Dakar". Yo feliz. De repente mi amigo frunce el ceño: "No veo la pista, la nieve lo cubre todo. Tengo que ir con cuidado". "Si", le dije... y al momento ¡PUM! ¡PUM! el coche se inclina hacia un lado y nos paramos casi volcados.
-Leche caímos en la cuneta.
-Claro, no veo por donde voy. No debíamos venir.
Nos bajamos del coche, nada, aquello era imposible de mover. Estábamos en un pista en plena montaña a dos kilómetros de una granja de vacas y a cuatro de la casa de nuestro "buscado" cliente. Nevaba intensamente. No sabíamos que hacer, pero lo que teníamos seguro es que por allí no pasaría nadie en varios días. "Me voy andando hasta la casa", le dije. "Vete con cuidado, yo espero en el coche" -me contestó-.

(Continuará...)

"Máis medo"
(Cuarta entrega: 03/07/2009)


Empiezo a caminar, al poco rato, los pies ya los tenía llenos de agua: ¡Si me daba la nieve por encima de la rodilla!. Pero bueno, mentalmente no me afectaba y físicamente resistía. La nieve caía de forma contínua pero lenta, hasta que de repente el cielo se oscurece y la nieve acompañada de viento huracanado arrecia con fuerza. Me siento menos seguro, dudo si haré bien en continuar el camino..., pero a mi alrededor ya no veía nada..., nieve en el suelo..., nieve en el aire..., noto frio, las manos se me duermen y la cara y las orejas ya nos las "sentía".
Me acordé que el día anterior había leído que a unos alpinistas les cortaran los dedos por congelación. Más miedo. ¡ZAS!, me caigo en la nieve, no veía donde ponía los pies, todo era una extensa capa blanca, me había metido en un hoyo. Me levanto asustado, el corazón me late a todo tren, la respiración acelerada. Las caidas se repiten de forma continuada. La nieve, entre los cristales de las gafas me inmpide ver. Las quito y mordiendo una patilla las llevo congadas en las boca. Cuando podía tenerme en pie frotaba las manos con fuerza, así como la cara y orejas. ¡Me volvían a la mente los alpinistas!. Más miedo.

"Dios me ayudó y de eso me acuerdo muchas veces"

(Quinta entrega: 23 de xullo de 2009)

En aquellos momentos no me acordaba para nada de nuestro cliente, no me acordaba de nada, mi instinto de supervivencia me empujaba a levantarme de las caidas y seguir andando.
Al fin veo una cuadra de vacas. Estoy a salvo -pensé. Era una explotación ganadera que la Diputación Privincial de Lugo tenía en plena sierra. Llego a las cuadras y grito, Sale el empleado, nos conoceos. ¡Como!, ¿Qué haces tu por aquí"... Tengo mucho frio, le contesto.
Ven, métete en la cuadra con las vacas para coger calor. Entro en la cuadra, Entre las vacas, un calor reparador reccore mi cuerpo. En pocos minutos pasé del miedo a una sensaci´n de bienestar indescriptible. No estaba solo y tirado en la nieve, no sentía frio, ¡tenía calor!. Conversamos un rato, y al estar bien, ya se me vino otra vez a la cabeza la razón de mi aventura. ¡Tenía que conseguir el décimo!.
Faltaban dos kilómetros más o menos para llegar a la casa de nuestro hombre. Ya no nevaba, pero estaba cansado.
Me fijé en un tractor grande, muy grande que estaba en la nave. Le dije al empleado si me podía llevar en el tractor. NO sé conducirlo -me dijo-, pero te lo dejo llevar. Me quedé mirando dicho tractor con el ánimo de subir e intentar llevarlo yo. Dios me ayudó y desistí, ya que estuve a punto de ponerlo en marcha. Era muy grande, muy alto, el camino cubierto de nieve, yo en mi vida había subido a un tractor. Si, Dios me ayudó y de eso me acuerdo muchas veces.



Sexta entrega (29/agosto/2009)

Chamou ao seu fillo coa corneta


Había pasado el temporal, era un momento de tregua, y con fuerza renovada y paso rápido me planté en pocos minutos en la casa de nuestro buscado cliente. Estaban los padres, el hijo iba en el monte a buscar el ganado que tenía atrapado en la nieve. ¿Cómo te atreviste a subir hoy aquí con este temporal?. No recuerdo que excusas les puse. Entramos en la cocina. ¡Cómo se agradecía aquella cocina de leña!. ¡Qué calor!. ¡Un café, un coñac... no sé como será el cielo, pero para mi y en aquel momento era el cielo, cielo.
Anochece. Voy a llamar a mi hijo -me dice. Cogió de una estantería una corneta y sálió de la casa. Por la ventana vi que se subía a una pequeña loma y soltó tres cornetazos que sonaron con fuerza en el silencio del monte y de la noche. Entró de nuevo en la cocina y a los diez minutos ya estaba el hijo con nosotros compartiendo café y copa. Les entregué la libreta que llevaba preparada, y recogí las firmas pertinentes. ¡Por fin!, sentí una satisfacción enorme.

Sétima entrega

Domingo, 13 de setembro de 2009

Ya repuesto física y mentalmente tanto de la penuria y miedo del camino como de la emoción del trofeo conseguido, me acuerdo del conductor del Land Rover, solo en el monte, de noche, con nieve de un metro y a menos cero grados. Me lleno de preocupación y rápidamente le hago saber al nuevo millonario y ya cliente de la difícil situación de mi amigo. Inmediatamente sale de casa y dice: "voy a coger el tractor". En pocos minutos ya estaba con el vehículo encendido y una gran cuerda enroscada indicándome que me subiera.
-¿Subirme?, ¡pero si n hay sitio para dos personas!.
-Ponte de pie en el hierro traseero y agárrate a los laterales. Así lo hice.
El tractor saltaba de forma exagerada. Íbamos rápidos -dentro de lo que cabe- y por un camino lleno de baches. ¡Agárrate! era la palabra que insistentemente repetía ¡y vaya si me agarraba!.
En la oscuridad de la noche, el viento frío me pega en la cara, casí no la siente, mis esfuerzos se concentran en asirme fuertemente a los hierros.

(Continuará...)
Comentarios (4) - Categoría: Xeral - Publicado o 06-01-2009 13:50
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Besos de madre
Radio Mariña era unha emisora mixta que emitía Ser convencional de mañá e 40 Principales de tarde
Tal día coma hoxe, víspera de Reis fai uns cantos anos: aló polo 94 ou 95 estabamos nos estudios da Cadena Ser en Mondoñedo facendo un programa especial das festas no cal había concursos e chamadas telefónicas para saudar, felicitar e adicar cancións.
Ao fronte da nave estaba o polifacético Waldo González e xunto a el en diversas cuestións de producción César Fernández e un servidor.
Recibimos unha chamada telefónica á que contesta en antena Waldo cunha perfecta entonación radiofónica:
Waldo- Y continuamos en la sintonía de los Cuarenta Principales A Mariña, 94.8 - 99.3 de la F.M. y parece que tenemos una nueva llamada. Buenas tardes.
Oínte- Buenas tardes Waldo.
W- Que querías: participar en nuestro concurso, dedicar una canción...
O- Si, quería dedicar una canción.
W- Y qué canción quieres dedicar.
O- Quería dedicar "Besos de madre".
W- "Besos de madre", Besos de madre no está en la lista de los Cuarenta Principales de esta semana, pero... de quién es "Besos de madre"?.
O- Pues no lo sé.
W- Podría tararear un poco de ese tema, "Besos de madre" dices que se llama...
E o oínte comezou: "Because the night...". (Que pronunciado soaría algo así como: Bicos de nai).



A canción solicitada polo oínte ten moitas versións unha delas é a de Patti Smith que vos deixamos de agasallo de Reis no seguinte video:



Que os Reis Magos de Oriente, que estou convencido de que existen pero non traen agasallos materiais, vos traian moitas cousas inmateriais.
Comentarios (0) - Categoría: Anecdotario mindoniense - Publicado o 05-01-2009 15:23
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As orixes da música
A música, como realidade viva que é sofre un contínuo cambio. Desde as súas orixes ata os nosos días foi evolucionando e cambiando a medida que atravesaba as diferentes etapas históricas. Coa axuda da ciencia e da técnica foise facendo cada vez máis complexa e perfeccionada.

Para entender a música que hoxe escoitamos e producimos é de gran utilidade coñecer esa herdanza musical que os séculos nos foron deixando. Seguramente vexamos reflexada na música actual ideas ou técnicas que os nosos antepasados teñen empregado noutras épocas.

Resulta practicamente imposible describir con total exactitude cales foron as orixes da música, pero se nos apoiamos na teoría que di que a historia é ciclica e que se repite, a grandes rasgos, na vida de cada persoa, podemos dicir que a orixe da música prodúcese pola imitación por parte do home, con sonidos vocálicos, daqueloutros producidos pola natureza como pode ser por exemplo os berros dos animais. Poidera ser que estes sonidos, froito da imitación, serviran de linguaxe de comunicación a raíz ou parellamente á cal se desenvolvese a fala.

Se o que anteriormente comentamos é realmente certo, como ratifican estudos realizados en civilizacións nun estado evolutivo semellante ao neolítico, podemos afirmar que o primeiro instrumento musical empregado polo home e tamén o máis natural é a voz humana.

A este primeiro instrumento non tardarían en sumárselle outros como pequenas frautas realizadas en ósos capaces de producir un ou máis sonidos ou pequenos instrumentos de percusión cos cales os homes primitivos se comunicaban non só entre eles senón tamén coa natureza e máis tarde cos Deuses. Nun principio estes instrumentos eran de pequenas dimensións xa que as tribos eran nómadas. Coa chegada do Neolítico e o sedentarismo, os instrumentos foron adquirindo maiores dimensións e perfeccionamento.

A civilización humana máis antiga coñecida ata o momento é a mesopotámica (6.000 anos a.C.). Xunto a ela ou a raiz dela desenvolvéronse outras civilizacións como a exipcia ou a palestina que aportaron elementos importantes ao mundo musical, sobre todo en canto a instrumental: frautas, tambores, liras, arpas, etc.

A grega era unha civilización moi avanzada científicamente e nela dábaselle moita importancia á música, de aí que non nos sorprenda as importantes aportacións que os gregos fixeron á música, algunhas delas son os modos antigos, as primeiras notacións musicais sistemáticas ou o órgano.

Os romanos, que conquistaron o Imperio Grego, non impuxeron a súa cultura, senón que asumiron a dos conquistados e desempeñaron como papel máis importante na historia da música o de divulgala polos territorios que ían conquistando.
Comentarios (0) - Categoría: Música - Publicado o 04-01-2009 15:49
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