A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
Estruturamos o blogue en varias seccións, nas que terán cabida noticias de actualidade sobre as nosas actuacións, artigos, textos históricos, fotografías...


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PARACAIDAS

A raíz dun recoñecemento en Chile a Leslie Le Rot Irving polas melloras realizadas nos paracaídas, RSP -nada dado á utilización destos trebellos- conta algunhas anécdotas ao respecto sobre distintos intentos e probas ao principio cos paracaídas que lle fan concluir que "eso de tirarse ao chan desde as alturas, ten seus maís e seus menos..."

10 de mayo de 1947

PARACAÍDAS


Por Ramón Suárez Picallo

El señor Luis Bossay, Ministro chileno de Economía y Comercio, acaba de firmar un decreto por el cual se le concede a Mister Leslie Le Rot Irving, ciudadano inglés del comando de Helfird, patente de invención de un paracaídas especial que le permite a quien lo utiliza, desenvolverse en el aire con más rapidez y agilidad en caso de urgencia aérea.

Trátase, según la noticia descriptiva que tenemos a la vista acerca del curioso artefacto, de ?un fardo paracaídas del tipo dorsal, caracterizado por detalles de construcción que permiten obtener una mochila no expuesta a atascarse, y a la vez, doblarse en todas direcciones para que el portador pueda moverse con toda facilidad?.
De la noticia transcripta, y de nuestros escasísimos conocimientos aeronáuticos, apenas puede deducirse una conclusión muy elemental: que el señor que se lanza al suelo desde una considerable altura, con el paracaídas de Mister Leslie, puede moverse en el trayecto, orientarse y en algunos casos, liberarse de un estropicio físico al dar su cuerpo en el pavimento, que tal y no otro es, a nuestro juicio, el objeto principal del paracaídas.

Volar, ha sido anhelo milenario de la criatura humana, desde Ícaro a Bleriot, pasando por Leonardo da Vinci y por un viejo chiflado que hemos conocido después de un vuelo de 20 metros, a cuya preparación habíale dedicado 20 años. El anhelo está hoy logrado plenamente en el avión que es ya un medio normal de viajar, de ir y venir de un lado al otro, sin más riesgo que el que se desplome de cuando en cuando y se mueran estrellados o carbonizados todos los que van en él, ya sean pasajeros o tripulantes. Resultó, pues, así el problema: el de descender, el de bajar cómodamente, después de haber subido, cuando el descenso es urgente y necesario; es decir, ?desvolar? o desandar lo andado.

Y ahí está el paracaídas para resolver, también, el contra problema, con una historia pintoresca y heroica, así en la guerra como en la paz. Muchos países hicieron del ?paracaidismo?, antes de la última guerra, un bello deporte aéreo, arriesgado, excitante y ornamental, que en el curso del reciente conflicto mundial, adquirió la eficiencia y los contornos de un arma beligerante. La Isla de Creta fue ocupada por paracaidistas alemanes; y, a su vez, los aliados invadieron desde el aire varias naciones dominadas por los nazis, lanzándoles agentes agitadores, en paracaídas.

Pero, dejémosles a los de la Fuerza Aérea de Chile ?que hoy son objeto de un merecido homenaje ?la tarea de estudiar, discernir y esclarecer el aspecto bélico del paracaidismo como arma y vayamos a otro aspecto del tema.
ANÉCDOTA E HISTORIA

Un sastre francés, muy dado a cortar trajes holgados, capas y sayos, inventó, allá por el año de 1913, el primer paracaídas. Era una amplia capa de seda con armazón de ballenas metálicas estiradas en los brazos, que daban a quien la usaba, el aspecto de un gran murciélago, que como es sabido es el único mamífero que vuela.

El sastre de marras creyó que la cuestión de volar era cosa sólo de vestido, y divulgó su invento a través de varios periodistas de buen humor que le hicieron una gran campaña de prensa a su idea. Sólo se pedía que el propio inventor hiciese la primera prueba de su invento. Y la hizo el valeroso sastre. Un día, previos los correspondientes anuncios, se subió a la Torre Eiffel, cubierto con las alas y la capa de su invención y desde la mitad de su altura, se lanzó al espacio ante el asombro emocionado de varios cientos de espectadores. El hombre cayó como un bólido y su cuerpo se hizo tortilla sobre el duro pavimento. Éste fue el precursor del paracaidismo, y como todos los precursores salió malparado y peor caído de su invento y de su idea.

Pero, también Chile tiene su anécdota al respecto. Hace más o menos diez años, mister James Dootlite ?actual héroe de la aviación de los Estados Unidos, como primer bombardeador de Tokio en la última guerra- integra aquí la misión aérea de su país. Cierto día, después de un copioso almuerzo, adecuadamente regado con buen blanco y mejor tinto, en el Casino de la Escuela de Aviación, se trenzó en discusión con los aviadores chilenos acerca del valor personal de los aeronautas de ambos países.

Sostenían los chilenos que volar en los perfectos aparatos yanquis, dotados con todos los elementos técnicos no era cosa de gran mérito. Lo valiente era volar en los cacharros chilenos de aquella época, chirriantes y crujientes, de los tiempos de Bleriot. El norteamericano replicó que no era cosa de aviones y que sus compatriotas volaban incluso sin aparatos. Y dicho y hecho. Para probar su aserto se lanzó desde el segundo piso del edificio de la Escuela. El resultado fue la quebradura de las dos piernas. Un notorio progreso sobre el pobre sastre de París del cual no quedaron ni los rabos.

Con lo dicho, no queremos incitar a Mister Leslie Le Roy a que pruebe personalmente su propio aparato. Pero, sí señalar que en esto de tirarse al suelo desde las alturas, aunque sea con paracaídas, tiene su más y su menos.

Subir, cualquiera sube; bajar con holgura, con comodidad y sin daños, es mucho más difícil de lo que parece. ¡Ojalá el aparato del inglés facilite con bien la difícil operación!

(Artigo publicado no xornal La Hora, de Santiago de Chile o 10 de maio de ... 1947)
Paracaidas
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Tal día como hoxe... - Publicado o 10-05-2010 02:07
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SISTEMA MÉTRICO DECIMAL

Froito da Revolución Francesa,en 1790 os franceses acordaron buscar un sistema de pesas e medidas para todos iguais. RSP lembra neste artigo tal efeméride e a importancia que supuxo dito proxecto (aínda que non se logrou tal acordo ata 1875; en España adoptouse en 1849) e houbo países que non se adheriron a dita proposta.


9 de mayo de 1947

EL SISTEMA MÉTRICO DECIMAL


Por Ramón Suárez Picallo

Cuando en mayo de 1790, la Asamblea Constituyente de la Revolución francesa, acordó pedirle a la Academia de Ciencias que buscase un sistema nuevo de pesas y medidas, factible de ser adoptado por todos los países, dio al mundo uno de los elementos más esenciales de su unidad, con el famoso sistema métrico decimal.

Mechain y Delambre, insignes matemáticos de la época, buscaron la unidad genetrix en el metro, sacado de la diez millonésima parte del cuadrante del meridiano terrestre, tomando en medición entre Barcelona y Dunkerque. La medida de longitud fue extendida a las de peso y a las de granos y líquidos, con el kilo y el litro, respectivamente; y luego a las monedas, con unidad y fracciones de uno, de diez y de cien. Lagrange, Bordor, Lapiace y Condorcet, sancionaron el trascendental acuerdo, que habrían de adoptar, después los principales países civilizados del mundo.

Francia se encargó de expandir por toda Europa el nuevo sistema, especialmente después de las andanzas de Napoleón, que no era sólo un militar sino que era también un político. Por eso, quizá fue Inglaterra el único país de Europa que no lo adoptó, por no haber allí influencias napoleónicas.

España lo adoptó en sus colonias y en la metrópoli, por motivos especialísimos; las pesas y medidas en España eran distintas, no sólo en cada una de sus provincias y regiones, sino que variaban dentro de cada provincia creando un conflicto y obligando a diferentes cálculos entre sus súbditos según de qué país español fuesen, y en América, especialmente los había de todos.

Pero, aún así, no fue coser y cantar la implantación del sistema dentro de España; tuvo grandes resistencias, y en las luchas del siglo XIX tuvo incluso significado político. Los ?reaccionarios? defendieron con uñas y dientes el viejo sistema de libras y onzas, de cuartillos y varas; en cambio, los ?liberales?, ?democráticos?, y ?progresistas? hacían cuestión de gabinete y de buena doctrina, en defensa del novísimo métrico decimal.

Las gentes sencillas de España, de Francia, de Italia, de Alemania y de otros países, no participaron en la alta polémica; ellas preferían que les pasaran y midieran bien sin quitarle cantidad específica a las cosas, ya las midieran con vara o con metro o ya las pesaran con kilo o con libra. El caso eterno, entonces y ahora, es que quienes miden o pesan, no hurten género en la operación. Y eso, a pesar de lo que llovió desde 1790 hasta hoy, aún sigue siendo una aspiración de las buenas gentes que no saben de balanzas ni de cintas métricas.

No obstante, hay que admirar en la Revolución Francesa su iniciativa consistente en determinar que un buey, un saco de papas o un cartucho de azúcar, que señalados por kilos, pesan igual en Burdeos, en Madrid y en Santiago de Chile; así como una faja con largura determinada, es igual en todas partes, según la persona que la usa sea gorda o flaca.

Ya que no lo estamos en otras cosas, conformémonos con que todos estemos de acuerdo en que un kilo pesa mil gramos y en que un hectólitro tiene cien litros. ¡Algo es algo!


(Artigo publicado en Santiago de Chile, no xornal La Hora o día 9 de maio de ... 1947)
Sistema Métrico Decimal
Comentarios (2) - Categoría: RSP-Tal día como hoxe... - Publicado o 09-05-2010 01:25
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EN TORNO A LA BIOGRAFÍA DE RAMÓN SUÁREZ PICALLO
Hernán Díaz aporta e descubre neste artigo que pertence ao libro Ramón Suárez Picallo, a voz esquencida do galeguismo a actuación dun desconocido Ramón Suárez no movemento obreiro arxentino, donde militouó no socialismo, no comunismo e estivo ao frente do sindicato nacional de marítimos e da central sindical nacional e que analiza detalladamente noutro libro titulado Ramón Suárez Picallo.Años de formación política. Selección de textos (1916-1931), publicado na Arxentina.


Hernán M. Díaz (1)


El año 2008 seguramente se podrá recordar como el año en que se redescubrió a Ramón Suárez Picallo. Y me refiero no tanto a su revalidación como figura principal en la historia gallega sino, sobre todo, al generalizado esfuerzo por rescatar del olvido gran parte de su producción periodística o política escrita. El puntapié inicial lo dieron Edmundo Moure y Carmen Norambuena, dando a conocer decenas de escritos del exilio chileno de Suárez Picallo en el volumen La feria del mundo. El Concello da Cultura Galega, por su parte, editó un CD donde se reproducen diversos fragmentos de discursos de Suárez Picallo en su último exilio bonaerense. El Concello de Sada, además de organizar dos jornadas de reflexión sobre los hermanos Suárez Picallo y encargarse de repatriar los restos del líder galleguista, sacó a la luz una escolma de textos en gallego sobre temas diversos. Lois Pérez Leira editó una biografía en castellano y en gallego, con un amplio registro fotográfico.

Finalmente, desde la Federación de Sociedades Gallegas y su Centro de Investigación Ramón Suárez Picallo, realizamos una selección de textos políticos de su primera etapa en Buenos Aires (1916-1931), con una introducción biográfica y crítica de esos años, donde creemos que la mayor novedad la conforma su enorme y casi desconocido periplo por el movimiento obrero argentino, donde militó en el socialismo, en el comunismo y estuvo al frente del sindicato nacional de marítimos y de la central sindical nacional. Lo que empezó queriendo ser una selección de textos de publicaciones ya conocidas, como El Despertar Gallego, Céltiga o Correo de Galicia, terminó incluyendo también una decena de textos de su época de militancia marxista y sindical, que dan a conocer a un proletario con un determinado perfil que, en muchos aspectos, anticipa y conforma ya al militante galleguista posterior a 1924.

Lógicamente, este rescate editorial de los textos de Ramón Suárez Picallo no habría sido posible sin las investigaciones que abrieron el camino para un conocimiento más sutil de la participación del político sadense tanto en Galicia como en la emigración y el exilio. Pensamos aquí sobre todo en la obra de Xosé Manoel Núñez Seixas, Justo Beramendi, Baldomero Cores Trasmonte y Esperanza Mariño, entre otros.

La investigación que llevamos adelante no fue casual pero sí en cierta manera inesperada. En principio considerábamos que no sería posible rastrear el paso de Suárez Picallo por estas organizaciones obreras, a las que él mismo se refería en algunos apuntes autobiográficos, pero de una manera desmañada e intrascendente. Considerábamos que sólo con arduas y fatigosas lecturas de diarios comerciales argentinos podríamos recoger, en el mejor de los casos, dos o tres referencias aisladas al futuro nacionalista gallego. ¿En qué se basaba este pesimismo anticipado? En la manera en que el propio Suárez Picallo exponía su militancia obrera, su evolución y sus logros. Los fragmentos autobiográficos de Suárez Picallo están llenos de exageraciones evidentes, de errores en los detalles y los mismos ?aciertos? están enunciados con un estilo que equipara más su biografía a la leyenda que a la historia. Esto último se justifica, en parte, por el hecho de que casi todos sus apuntes autobiográficos datan de 30 o 40 años después de estos acontecimientos.

Suárez Picallo afirma, por ejemplo: ?Como miembro de un Comité de Propaganda Gremial contribuí a la organización de 50 organizaciones sindicales? (2). Redundancia léxica al margen, la cifra de 50 sindicatos parece de plano una hipérbole para lo que imaginamos fue una esforzada militancia de apoyo a, como mucho, una docena de asociaciones obreras. Por otra parte, no podemos dejar de señalar la enunciación de ?un? Comité de Propaganda Gremial, como si hubieran existido varios o fuera una organización indeterminada, tan indeterminada como el artículo que la califica. Pero este Comité de Propaganda Gremial fue una construcción de la oposición interna del Partido Socialista Argentino, que funcionó desde 1912 hasta su expulsión en 1917, y significó el principal reagrupamiento de la izquierda del partido, donde militó calurosamente Suárez Picallo.

?Presidí más de un ciento de asambleas de obreros marítimos ?asambleas que no bajaban de 5.000 hombres y que tenían que reunirse en grandes campos de fútbol?; fui Secretario del Primer Congreso Marítimo Argentino y consejero sindical privado del delegado obrero argentino a las Conferencias X y XI del Trabajo de Ginebra. Fui miembro del Consejo Federal de la Marítima y miembro del Comité Central de la Unión Sindical Argentina.? (3) Aquí observamos más exageraciones y una distorsión cronológica evidente. ¿Ninguna asamblea contaba con menos de 5.000 personas? La mayoría de las asambleas del gremio en Buenos Aires se realizaron en el salón Verdi, donde no caben más de 2.000 personas. Una de las asambleas más grandes que Suárez Picallo dirigió en Gualeguaychú era de 700 personas, según su propio escrito. En cuanto a la cronología, se pasa sin continuidad de principios de los años 20 a 1926 (viaje a Ginebra) para volver luego a 1924.

A todas estas distorsiones, se le agrega una dimensión fundamental de la que carecen todos los fragmentos autobiográficos de Ramón Suárez Picallo: la significación real de cada uno de esos sucesos. En esos recuerdos casi caprichosos, el pasado adopta el carácter de una leyenda poco y mal recordada, donde todos los sucesos tienen el mismo valor y ninguno tiene el peso que se merece. Dirigir una asamblea queda en el mismo plano que dirigir la central obrera argentina y ser fundador del partido comunista se equipara con viajar a Ginebra a la asamblea de la Organización Internacional del Trabajo. En muchos de los recuerdos de Suárez Picallo no hay relato, no hay sucesión, no hay narración, los hechos no transcurren uno después del otro en una lógica a la vez causal y temporal sino que se exponen todos en un lienzo no evolutivo que borra las diferencias y achata el valor de cada acontecimiento. Por momentos asistimos a retazos de explicaciones causales: ?Del comunismo me retiré [?] cuando el PC se escindió en cuatro grupos? (4). Pero esto, lejos de ser una verdadera explicación, esconde el hecho de que Suárez Picallo militó durante casi cinco años en ese agrupamiento, teniendo en todo momento una posición destacada e incluso en el máximo nivel de jerarquía. Por otra parte, no hubo ?un momento? en que el PC se dividió en cuatro partes, sino que se alude a un sucesivo desgajamiento de grupos de poca importancia numérica aunque de fuerte gravitación en la dirección del partido. La ?escisión en cuatro grupos? entonces esconde al mismo tiempo que devela.

Finalmente, hay que señalar los diversos errores de detalle que hemos detectado en los mismos fragmentos autobiográficos de Suárez Picallo, errores que no solamente dificultan el conocimiento de su vida sino que, por añadidura, han sido infatigablemente repetidos con el único resultado de aumentar las confusiones como en una bola de nieve. No emigró a los catorce años, como afirma en un texto, sino a los diecisiete, según dice en otro del exilio chileno. El primer artículo escrito del político sadense fue en el periódico Adelante! el 15 de febrero de 1917, y no el 1º de mayo de 1916, como insiste erróneamente su autor. Hasta donde sabemos, nunca dirigió el periódico Libertad sino La Unión del Marino, órgano de la Federación de Obreros Marítimos.

¿En dónde se originan esta suma de inconsistencias? Obviamente, en que Suárez Picallo relata estos sucesos muchos años después, sin documentos a la vista y sin la intención de hacer una historia de su vida sino con la idea de trazar un panorama sobre sus comienzos en la política de la emigración. Si omitimos las pinceladas autorreferenciales de muchos de sus artículos (algunos ya en los años 20), el primer texto donde Suárez Picallo expone una historia de sus comienzos políticos es la carta que le dirige a Santiago Casares Quiroga en 1932, citada por Xavier Castro (5). Este texto, por el carácter semioficial que reviste y por la cercanía de los hechos, tiene coherencia cronológica, aunque naturalmente las circunstancias vitales del militante obrero y galleguista son relatadas de manera general y sin detalles.

Más adelante están los numerosos artículos periodísticos del exilio chileno, hoy rescatados del olvido por el volumen de Edmundo Moure y Carmen Norambuena Carrasco. Tanto la edición en papel como la totalidad de los artículos en CD, que los autores le facilitaron al archivo de la Federación de Sociedades Gallegas, son de una enorme utilidad para conocer la vida de Suárez Picallo. Por último, en sus últimos años en Buenos Aires, apareció una entrevista a Suárez Picallo en el periódico Lugo, realizada por los alumnos del curso de periodismo a su director, don Ramón. En ella se explicitan quizá por primera vez algunos pormenores de sus comienzos políticos y periodísticos, aunque siempre con las imprecisiones y las inexactitudes que señalamos al principio. Esa entrevista es la base para los comentarios biográficos de Xosé Neira Vilas y Alberto Vilanova, pero indudablemente éstos contaron con testimonios directos de Suárez Picallo y agregaron no pocos detalles referidos oralmente por el dirigente galleguista en su vejez.

Frente a este panorama, resultó altamente saludable el ordenamiento biográfico que realizaron Manuel Pérez Lorenzo y Francisco A. Pita Fernández, en un libro ya comentado que editó el Concello de Sada (6). Allí relatan sucintamente la vida de Suárez Picallo, alternándola con fragmentos de textos autobiográficos del sadense, debidamente anotados, fragmentos significativos, novedosos y alejados de ese tono legendario que señalábamos antes.

A lo que narramos en la introducción al volumen Años de formación política, queremos agregar dos aspectos que complementan o amplían lo relatado: primeramente presentar un panorama del marco económico y político de la Argentina, que sirve de sustento a la actividad del emigrante Ramón Suárez; luego, hacer una valoración del papel que supo tener en los ámbitos de militancia obrera en los que actuó.


El marco sociohistórico en el que actuó el joven Suárez Picallo

El período en el que actúa ese joven emigrante que durante varios años se hizo llamar Ramón Suárez es un momento muy definido y acotado de la historia argentina, tanto desde el punto de vista político como económico y social. Desde 1916 hasta 1931 se asiste a tres gobiernos de la Unión Cívica Radical, que terminan en 1930 con un golpe de Estado que cambia la fisonomía política de la Argentina por mucho tiempo, quizá por décadas. ¿Cuáles son las características principales de este período?

Esta etapa es la culminación de la construcción de una Argentina agroexportadora, dedicada fundamentalmente a proveer de materia prima a los países europeos. Lanas, cueros, granos, carne congelada son el medio para que una oligarquía terrateniente gane enormes sumas de dinero y se recueste en un modelo de país sin industria y fuertemente dependiente del capital extranjero, sobre todo inglés. El campo requiere brazos y para eso son convocados cientos de miles de emigrantes, que llegarán de las zonas más pobres de la Europa del siglo XIX: Italia en primer lugar, España en segundo término. Y entre los españoles, los gallegos aportan la mitad del contingente. La construcción de ferrocarriles y el mejoramiento del puerto ayudan a la consolidación de este modelo agroexportador: la red ferroviaria, así como los caminos a Roma, lleva todos los productos al puerto de Buenos Aires, donde los obreros estibadores cargan los barcos que llegan con emigrantes y vuelven a Europa con bolsas de granos. Ya desde estas pocas líneas podemos ver hasta qué punto Ramón Suárez representa un caso típico en la trama socioeconómica argentina: emigrante gallego, se instala en la ciudad capital (como la mayoría de los gallegos, que le huyeron al trabajo rural) y trabaja como marinero, en la navegación de cabotaje (otra manera que tenía el hacendado del Litoral para enviar sus productos al puerto internacional de Buenos Aires).

El modelo agroexportador y el consiguiente atraso industrial provocaron una situación dolorosa para el movimiento obrero argentino: mientras la oligarquía terrateniente construía imponentes palacios para vivienda familiar, a la vista de todo el mundo, el trabajador era mantenido en bajísimos niveles salariales. El empresario argentino acumulaba capitales enormes sin aceptar la menor distribución de la renta, y esa desatención de la cuestión social era acompañada por las actitudes políticas y represivas del Estado. Esta situación nos equiparaba, en la literatura social de la época, a la realidad de Rusia y a la de España, donde también las diferencias sociales llevaron rápidamente a un enorme grado de violencia social.

El movimiento obrero argentino se organizó, en los primeros años del siglo, alrededor de los anarquistas, los más combativos y quienes mejor representaron el sentimiento de injusticia por las desigualdades sociales. Pero también tuvo su importancia el socialismo parlamentarista (que consiguió su primer diputado en 1904) y un poco más adelante el sindicalismo revolucionario, también llamado sindicalismo soreliano, por ser seguidores de la doctrina de Georges Sorel y la CGT francesa.

La oligarquía argentina defendía la inequidad económica pero también impedía la democratización política de la sociedad. Tras la falsa apariencia de una república, la ausencia del voto secreto lograba que un puñado de familias se alternaran en el poder, sin la menor participación de otros partidos o sectores.

El advenimiento al poder del radicalismo, partido caracterizado por el democratismo político y por la carencia de un programa alternativo en lo económico, inaugura en 1916 un cambio en el ambiente social argentino y, consecuentemente, una culminación del modelo agroexportador que caracterizó a la Argentina desde sus comienzos institucionales. La frontera agraria se expande en la década de 1920 a su máximo posible, la Argentina es considerada el granero del mundo, la exportación de carnes congeladas, sobre todo a Inglaterra y a países de la Commonwealth, permite un tímido y tardío aumento del salario real. La crisis de 1929 corta este proceso en forma cruel y traumática.

Durante los años de radicalismo, en el movimiento obrero se asiste el traspaso de la hegemonía del anarquismo batallador de los primeros años al sindicalismo soreliano, que señalará como su mayor contendiente a la burguesía, pero no al Estado. Este agrupamiento, más organizador y administrador de sindicatos que sus turbulentos antecesores, tomará la relación con Hipólito Yrigoyen (presidente de 1916 a 1922) y luego con Marcelo T. de Alvear (de 1922 a 1928) como uno de sus ejes tácticos fundamentales. En verdad, Yrigoyen en los primeros años de gobierno intercedió en varios conflictos en favor de la parte obrera, pero descargó la fuerza de la represión (o dejó actuar a las bandas ultraderechistas) cuando los antagonismos no se podían resolver. Así se derramó sangre proletaria en la Semana Trágica de enero de 1919, en los conflictos de la Patagonia de 1921 y 1922 y en la celebración del 1º de Mayo en Gualeguaychú, en 1921.

Pero ese cambio en la dirección del movimiento obrero esconde transformaciones mucho más trascendentes. Los trabajadores pasan de la llamada ?sociedad de resistencia?, basada en el sindicato por oficio, clandestina y solamente preocupada por una reivindicación salarial, al sindicato amplio, referenciado en la rama industrial y no en el oficio, de existencia pública y legal y preocupado tanto por las reivindicaciones laborales como por el esparcimiento y la vida cultural. Este nuevo período, donde el joven Ramón Suárez tiene tanta incidencia, es testigo de la creación de grandes federaciones nacionales en los sectores clave de la vida económica argentina: marítimos, ferroviarios, gráficos y otros. Estos son, justamente, los gremios que le dan la ventaja al sindicalismo soreliano para ganar la dirección de la central obrera en 1915, convirtiéndose desde el año siguiente en el contacto privilegiado del Estado argentino, ahora encabezado por Yrigoyen.

Las huelgas de la primera década del siglo se caracterizaban por su virulencia y por su desarrollo progresivo en el marco de la solidaridad de clase. Ahora asistimos sobre todo a huelgas reivindicativas por sector o por rama industrial, y los movimientos de solidaridad en general se limitan a actividades de apoyo, por ejemplo, económico. El movimiento obrero está mucho más organizado, tanto extensiva como intensivamente, sus direcciones empiezan a ser conocidas públicamente y se cuenta también con un aparato administrativo importante, donde uno de sus primeras manifestaciones es la existencia de secretarios rentados que organizan primordialmente la labor administrativa, todavía rudimentaria. Ramón Suárez, justamente, fue secretario rentado de la Federación de Obreros Marítimos entre 1918 y 1920.

Éste es el ambiente donde va a actuar el joven Ramón Suárez, y donde va a tener un rol de primerísimo orden en las distintas organizaciones donde actúa. Como se puede apreciar en la selección de textos que hemos realizado, él lleva adelante una política consciente de ampliar los sindicatos existentes, de manera de pasar de la sociedad de resistencia al ?sindicato de base múltiple?, como lo llama el comunismo del momento. Es quizá uno de los más preocupados en el ambiente marítimo por combinar la lucha política sindical con la organización de la ayuda mutua, la solidaridad gremial, el esparcimiento cultural y todos los aspectos que ayuden a conformar nuevos ámbitos de sociabilidad proletaria. Hemos destacado ya que actuó como administrador rentado de la Federación de Obreros Marítimos, pero también tenemos que señalar que en 1924 participa de dos entrevistas con el presidente de la república, Marcelo T. de Alvear, en representación de la central obrera y de la federación marítima.

Con esto queremos destacar que Ramón Suárez está involucrado directamente en las transformaciones profundas que afectan al movimiento obrero argentino del momento, aun cuando esas transformaciones son subterráneas y no tienen la espectacularidad de las grandes huelgas y las sublevaciones populares. Su apartamiento de la militancia obrera en 1924 también se relaciona con un serio reflujo de las luchas que padece el sector trabajador a partir de ese año.


El liderazgo de Suárez Picallo

Hemos planteado antes que en los recuerdos autobiográficos de Ramón Suárez Picallo faltaba la evaluación del verdadero papel que le cupo en los organismos donde actuó antes de su vinculación al galleguismo. ¿Qué se puede decir de nuevo en ese aspecto?

Aunque de los años 1916 y 1917 las informaciones con las que contamos son pocas, en su paso por la disidencia del socialista argentino ya se observan sus dotes como conferenciante y su militancia en organismos dirigentes. En el grupo Adelante (que no hay que confundir con la revista Adelante!, órgano de las juventudes socialistas), Ramón Suárez dicta conferencias, es elegido delegado para el congreso juvenil y eventualmente escribe gacetillas para el periódico partidario La Vanguardia, que salen sin firma o son reescritas por la redacción. Se vincula al Comité de Propaganda Gremial, que tiene su sede en el local de Estados Unidos al 1000, donde también funciona el grupo Tomás Meabe, y se destaca durante 1916 y 1917 por su militancia de apoyo a diferentes gremios, sobre todo la Federación de Empleados de Comercio, donde también milita el futuro dirigente comunista Victorio Codovilla.

Los líderes de este grupo disidente son Juan Ferlini, José Penelón y el chileno Luis Emilio Recabarren, estos dos últimos tipógrafos de La Vanguardia. Ramón Suárez figura en la treintena de seguidores firmes que ya sabe adónde va aunque la ruptura no se haya consumado. En una reunión clandestina poco antes de la expulsión, Ramón Suárez está entre los denunciados por un afiliado socialista y, muy posiblemente, sea el anfitrión del cónclave, que se realiza en la sede de la Unión Dirección General de Puertos, sindicato recordado por Suárez Picallo en su exilio chileno como uno de los que recibieron su colaboración militante.

Una vez que se crea el Partido Socialista Internacional en enero de 1918, Ramón Suárez aparece en los primeros puestos de la organización o, para repetir el esquema anterior, en el primer anillo dirigente alrededor de los tres o cuatro líderes principales. Llamativamente, no figura como delegado en el congreso constitutivo y no es elegido para el comité central, pero sí es elegido para ser candidato a concejal en octubre de 1918, con lo cual se deja ver que es una figura ?popular? y que con su oratoria y su militancia puede ayudar en la captación de votos.

La característica principal en los cinco años de militancia comunista será siempre la de un dirigente reconocido por la masa partidaria, orientador de un sindicato obrero de primera magnitud como son los marítimos, un escritor asiduo del periódico partidario pero siempre atendiendo a problemas de la organización sindical, a actividades específicas y nunca a temas teóricos o de política nacional.

Ideológicamente, Ramón Suárez parece inclinarse a apoyar el ala izquierda del comunismo argentino. Este sector informal, señalado en la historiografía reciente, parece haber tenido cierta preponderancia en los congresos pero poca habilidad para lograr puestos en la dirección nacional. Algunos de sus representantes eran apartados de la organización cuando elevaban demasiado la voz: Tomás Velles y un grupo rosarino en 1920, Juan Ferlini en 1921, el grupo frentista de Alberto Palcos y Luis Koifman en 1922, los chispistas en 1925, el grupo de Penelón en 1926. Es recién después de esta última expulsión que se consolida el dúo que dirigirá el PC por décadas (Rodolfo Ghioldi y Victorio Codovilla), muy vinculado a las directivas de la Unión Soviética y fuertemente dogmático.

Algunas declaraciones de Ramón Suárez parecen vincularlo a aquel sector informal de la izquierda partidaria, sobre todo cuando aboga por una política no constructiva y de crítica cerrada en los organismos estatales (desde 1918 el partido cuenta con concejales en la ciudad de Buenos Aires) o cuando se va del PC en 1922, tras la expulsión del grupo de Palcos y Koifman, que abogaba por un frente con el socialismo. De todas maneras, no son más que especulaciones, pues nunca explicitó sus posturas específicas en esos temas y más bien se alejó del comunismo hastiado del clima de violencias generalizadas y expulsiones, que distaba enormemente de su espíritu unitario.

En 1922 asistimos al punto máximo de la popularidad de Ramón Suárez en el interior del PC, a pesar de que algunos meses después renuncia a la militancia. En enero se realiza un congreso, adonde Suárez no asiste por estar embarcado, y sin embargo es elegido para integrar el comité central partidario en primer lugar, por encima de otros miembros con gran figuración como Pedro Romo, Victorio Codovilla, Cayetano Oriolo, Guillermo Rúgilo. La popularidad de Ramón Suárez radica no solamente en que es un conocido dirigente marítimo y que escribe ocasionalmente en el periódico La Internacional. Además, desde 1918 es un infatigable orador en cuanto acto se realiza. Las campañas se desarrollan organizando pequeños mitines en esquinas concurridas de la ciudad: siempre lo veremos allí a Suárez arengando a los oyentes circunstantes, a puro pulmón, lógicamente, y con su oratoria improvisada y contundente. Las campañas electorales lo tendrán siempre como un disertante destacado en esqunas, locales y teatros.

Suárez se aparta del PC hacia mediados de 1922, pero viene desarrollando desde 1918 una importantísima tarea de organización sindical en el seno de los marítimos y ese capital político no lo va a desaprovechar.

Luego de militar alrededor de la Unión Dirección General de Puertos, Ramón Suárez se convierte en constructor del Sindicato Unión de Cocineros, Mozos y Anexos de a Bordo, fundado en 1916. Desde ese ámbito, accede a la dirección de la Federación Obrera Marítima, aunque hasta 1923 no figura en el Consejo Federal (organismo máximo de dirección). Pero, en cambio, es contratado para ser el secretario rentado de esa federación, práctica que empieza a observarse en diferentes gremios, federaciones y partidos políticos de la izquierda argentina. Como secretario rentado entre 1918 y 1919, va a dirigir el periódico La Unión del Marino, órgano oficial de la FOM.

Al tener la posibilidad de viajar por todo el litoral argentino, Ramón Suárez se convierte en organizador y defensor de las delegaciones del interior del país. Colón, Concepción del Uruguay, Posadas, Corrientes, Paraná y, sobre todo, Gualeguaychú son localidades donde lo vemos desarrollar tanto sus actividades sindicales como políticas. En Gualeguaychú, por ejemplo, es tanto el delegado de la Sociedad de Resistencia Obrera local, como un representante de la FORA (central obrera nacional) frente a las autoridades comunales y las asociaciones patronales. Aprovecha estos viajes y actúa como corresponsal de prensa del periódico La Internacional, órgano del PC.

Ramón Suárez se convierte, entre 1918 y 1924, en uno de esos militantes de alcance nacional que actúan como voceros de su partido, de su sindicato y de la central obrera nacional. Nuevamente en estos organismos es parte del primer anillo de dirigentes que rodean a los líderes. Tenemos la sensación de que el mismo Suárez Picallo no intenta alcanzar los primeros lugares de liderazgo partidario o sindical, como si se sintiera más cómodo actuando en ese prestigioso segundo plano, entre los que empujan el carro pero casi nunca como conductor único. Cuando en el Partido Comunista es elegido en primera lugar para integrar el comité central en 1922, no se hace cargo de la popularidad registrada en ese congreso y no asiste a la reunión siguiente de distribución de cargos, quedando ?relegado? a una comisión sin mayor trascendencia. Es decir que coquetea con la popularidad pero nunca busca coronar esa aceptación popular con un liderazgo personal. ¿Debía hacerlo? No pretendemos juzgar retroactivamente el papel que debió o pudo ocupar. Sólo queremos registrar una evidente (según nuestro parecer) falta de ambición de poder, que en una organización marxista no suele remitir a una ambición personal sino a un diferente matiz ideológico, que Ramón Suárez tampoco promovió.

En 1924 está al frente de la Federación Obrera Marítima, pero no es más que un liderazgo que ejerce durante la fallida huelga de mayo a octubre y, por otra parte, ese liderazgo lo ejerce en conjunto con Edelmiro Bernárdez, otro gallego que aun permanece en las filas del comunismo. Ramón Suárez no parece contar en ese momento con un grupo de apoyo propio en el sindicato (de allí su rápido desplazamiento tras la derrota de la huelga). Su capital político al frente de los marítimos seguramente radica en su enorme esfuerzo militante por toda la Argentina y también en su destacada actuación en el seno de la central obrera nacional. Pero no parece estar actuando como vocero de un grupo que le da apoyo, más allá del sostén indiferenciado que le da su sindicato de base (mozos y cocineros de a bordo) y la atracción bastante calurosa que parece despertar con sus discursos en el seno de asambleas y actos. En ese sentido, Ramón Suárez no es un ?conspirador? que busca triunfar dentro de una organización encabezando un grupo con una ideología homogénea. Tampoco actúa como un conspirador en sus años de comunista. Disfruta la relación del orador y su masa de apoyo, y no mucho más que eso. El ascenso en las estructuras políticas o sindicales serán una consecuencia no buscada, aunque siempre aceptada, de esa relación privilegiada del que sabe encender los corazones de sus seguidores. Llamativamente, este mismo carácter le adjudica Suárez Picallo a su postulación como diputado en 1931, en la famosa carta a Casares Quiroga. Según aquél, su candidatura fue propuesta por ?un cabaleiro co que xamais cruzase unha palabra, o doutor Sal Lence? (7). Este último lo propone al auditorio, y el público aprueba fervorosamente. Esta anécdota, referida al momento de su ingreso como político en Galicia, puede servir como ilustración de la imagen que nos transmite Ramón Suárez en su período político previo, desde el socialista de 1916 hasta el galleguista de 1930. Él no busca una candidatura, él no pide, él no sueña, simplemente encarna la voluntad de la gente, lograda en ese vínculo íntimo de la asamblea, del acto y de la conferencia: el movimiento de las pasiones a través de la palabra.

Ésa, creemos, es la imagen de sí mismo que transmite Ramón Suárez en sus artículos, en la narración de sus actividades y, finalmente, en el recuerdo deformado por los años. Es la imagen de quien eludió siempre el primer lugar exclusivo de la dirigencia, de quien descreía de los liderazgos carismáticos y personales, de quien confiaba en ser expresión y encarnación de un movimiento horizontal, sin expresar rencores contra posturas diferentes y sin personalizar las críticas en las discusiones. Ramón Suárez se sentía emergente de un movimiento necesariamente unitario, un movimiento alejado del fraccionalismo y los rencores que tanto padeció en el seno del comunismo.

Se podrá objetar que él mismo fue un ?conspirador? en el seno del socialismo o que se pueden leer también feroces críticas a grupos anarquistas entre los textos que hemos publicado. Pero fuera de aquel momento inicial de ruptura partidaria, posteriormente Ramón Suárez va a actuar fraternalmente con los militantes socialistas. Y cuando Ramón Suárez critica a los anarquistas, lo hace porque se han quedado afuera de ese movimiento unitario, rechazando la organización mayoritaria de la FORA, donde también militan algunos anarquistas. Es decir que no los cuestiona por su ideología sino por su apartamiento de la unidad. La fraternidad es el sentimiento preponderante en Ramón Suárez. Cuando él habla ante la masa lo hace como un hermano mayor, nunca como un padre. Pero además la fraternidad es el sentimiento de verdadera ?comunión? en la política moderna, enlace ?no sólo léxico? entre el cristianismo primitivo, el socialismo utópico y el comunismo. Es la tercera pata olvidada de la Revolución Francesa que retomarán los discípulos de Saint-Simon en 1830 para crear el socialismo.

Ramón Suárez trasladará ese sentimiento de fraternidad a su nuevo ámbito ideológico: el galleguismo. Allí encontrará un nuevo sentimiento de hermandad basado en la lengua materna, en el amor a la tierra y en el sentimiento místico de la patria. También serán criticados quienes se queden afuera de esa fraternidad como, por ejemplo, los antigalleguistas, los desleigados, los que no entienden que la regeneración de Galicia tendrá un lugar diferente en el concierto español. Y otra vez el orador, ahora con su nuevo apellido Picallo, se manifestará como encarnación de la unidad, ya no de los hermanos proletarios sino de los hermanos gallegos, beatificado en cierta forma por ese amor maternal que provee la lengua y la cultura de la infancia. Otra vez Suárez Picallo actuará tratando de no caer en faccionalismos y rencillas menores, otra vez Suárez Picallo será parte de ese primer anillo de dirigentes que rodean a los líderes.

Tuvo algo de hijo pródigo y algo de hermano mayor, y quizás también tuvo algo de hijo descarriado y bohemio, pero nunca llegó a ser padre autoritario ni abuelo consejero, dos imágenes que parecen haber estado muy lejos de su personalidad, tanto en su vida íntima como en su vida política. Este hermano mayor, encarnación de la fraternidad obrera o gallega, vivió siempre en esa contradicción entre destacarse de su entorno y no evidenciar que se destacaba.

Esa humildad a contrapelo de su misma práctica como líder es lo que años después lo lleva a minimizar su rol al frente del movimiento obrero argentino y también su papel en el seno de la colectividad emigrada, escondiéndolo detrás de una serie de epopeyas aisladas y sin coherencia una con otra. Pero investigando en esos quince años de formación política notamos que Ramón Suárez estuvo sostenidamente en los primeros lugares de las tres grandes formaciones donde tuvo militancia: el socialismo, el comunismo y el sindicalismo marítimo. Como coronación de este periplo, en 1924 fue miembro del comité central de la central obrera argentina (Unión Sindical Argentina). En una época donde los líderes del movimiento obrero empezaban a ser identificados por la masa (contrastando en esto con el período previo, donde la clandestinidad, la persecución y la alternancia de dirigentes borraba toda posibilidad de reconocimiento), Ramón Suárez era una de las pocas figuras conocidas por amplios sectores de activistas.

Suárez Picallo, entonces, está mucho más arriba de lo que él mismo relató acerca de sus comienzos. La afanosa actividad política que desarrolló entre sus 21 y sus 36 años es mucho más que cierta ?experiencia sindical y municipal?, como expresara Baldomero Cores Trasmonte (8), convencido seguramente por el propio Suárez Picallo de que sus años juveniles no habían pasado de representar algunas escaramuzas menores. Ramón Suárez, luego Ramón Suárez Picallo, obtuvo el reconocimiento de su entorno y fue trasladando el capital político ganado a cada ámbito nuevo al que accedía. Pero fue siempre un político positivo, que miraba más hacia el futuro que hacia su propio pasado. Es tarea de la investigación histórica indagar nuevamente en esos orígenes fundantes que el mismo Suárez Picallo prefirió dejar en la bruma mítica de sus comienzos.


En Ramón Suárez Picallo. A voz esquecida do galeguismo, Comisión Irmáns Suárez Picallo, Sada, 2009.





NOTAS

1. El siguiente texto es una ampliación de mi exposición en las Jornadas Irmáns Suárez Picallo, en Sada (A Coruña), del 9 al 13 de octubre de 2008. Allí se presentó el libro Años de formación política. Selección de textos (1916-1931), con artículos de Ramón Suárez Picallo de ese período, y una introducción donde analizo la trayectoria política del futuro diputado galleguista en el Buenos Aires de su juventud.
2. Citado por Lois Pérez Leira, Ramón Suárez Picallo, el primer diputado de la emigración, Vigo, Grupo de Comunicación, 2008, p. 14.
3. Ídem, p. 15.
4. Ídem, p. 14.
5. Xavier Castro, O galeguismo na ecnrucillada republicana, Diputación Provincial de Ourense, 1985, vol. II, pp. 873-879.
6. Ramón Suárez Picallo, Escolma de textos en galego, Santiago de Compostela, Concello da Cultura Galega-Consello de Sada, 2008.
7. Ramón Suárez Picallo, Escolma de textos en galego, Concello de Sada, 2008, p. 27.
8. Baldomero Cores Trasmonte, Ramón Suárez Picallo. Socialismo, galleguismo y acción de masas en Galicia, Do Castro, Coruña, 1983, pp. 62 y 67.
Comentarios (0) - Categoría: Artigos - Publicado o 08-05-2010 01:50
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CONSUMO DE PEIXE EN CHILE

Unha vez máis RSP retoma o tema de animar aos chilenos a consumir peixe. Agora presentamos dous textos que ainda que foron escritos en distintos momentos veñen a coincidir na data de tal día como hoxe.


7 de mayo de 1949

PESCADO FRITO


Por Ramón Suárez Picallo

Antes de nada, vayan nuestros agradecimientos, felicitaciones y parabienes a la señora Visitadora Jefe de la Presidencia de la República, doña Adriana Daroch de Vergara, por haber puesto en práctica una iniciativa nuestra, sostenida permanentemente en estas columnas, desde hace más de seis años, y a la que le hemos dedicado mucha más prosa que al teatro de Lope de Vega. Nos referíamos a la idea de servir pescado frito fresco y barato en los barrios populares, con vistas a crear en el pueblo una afición gastronómica por el consumo de los bienes y frutos del opulento mar de Chile, en substitución de otros alimentos, malos y caros, que le cuestan muchas divisas y muchas preocupaciones a la Economía Nacional.

En efecto, la señora Daroch de Vergara hizo el experimento en la población de emergencia ?Gabriel González Videla?, con un éxito práctico que ya quisieran para sí muchos legisladores y estadistas en ciernes en las próximas sesiones del Congreso Nacional, que dicho sea de paso, prometen ser muy movidas. Allá se llevó cincuenta kilos de congrio fresco, y lo distribuyó en tajadas fritas, con una buena ración de ensalada, a modo de acompañamiento y con la consiguiente marraqueta de pan. Y todo el valor de tres pesos; es decir, por mucho menos dinero, del que cuestan esas cochinadas que suelen servir en las fuentes de soda, con el nombre de sandwiches y perros calientes, que, además de no alimentar nada, envenenan, intoxican y desnutren a más de la mitad de la población santiaguina. Y, como era natural que sucediese, los cincuenta kilos de congrio le fueron arrebatados de las manos, como pan caliente en poquísimos minutos, por un grupo de gente deseosa de comer pescado.

La señora Daroch ?a quien debemos tratar de Excelentísima Señora? se asesoró, para su iniciativa, por la señora Celia Alvear de San Martín, quien, además de sus apellidos próceres, ostenta el título de Maestra en el arte del bien guisar. Actuó también, la señora María Reyes de Ureta, enfermera y dietista con título universitario, por mor de la higiene y en previsión de evitar posibles urticarias. En fin, todo acontecimiento en torno al congrio frito, pero de gran trascendencia social y económica, como indicio y como propósito, para fomentar una de las más promisoras fuentes de riquezas de Chile, trascendida a la alimentación y a la salud de su pueblo desnutrido. Lo cual no es pequeña cosa, si se tiene en cuenta que en los días que corren, el gran problema de todos los países del mundo es el de estimular, clarear y abrirle cauces a la producción de las cosas de comer. O, como decía el otro, primero vivir y después filosofar.


DESPUÉS VENDRÁ LO OTRO

La señora Daroch, se siente feliz y optimista con su experimento. Y está pensando ya en darle mayor extensión. Con ello suplirá la inercia, la competencia y la falta de fe de otras gentes, que tenían el deber de abordar, con eficacia, el problema del consumo de pescado como alimentación popular, y que no lo hicieron, ni lo harán, por causas que no es de nuestra incumbencia examinar aquí.

Mientras tanto, es de esperar que la iniciativa se amplíe. Hay que establecer en todos los barrios populares de todas las ciudades de Chile, freidurías de pescado como las que existen en varios países de Europa y de América, donde la industria pesquera figura entre los primeros renglones de sus economías nacionales. Y allí, delante del público mismo, preparar el producto de todas las maneras posibles y ofrecerlo en forma limpia y atrayente, de modo que entre por la vista y por el olfato: frito sólo con aceite, rebozado en huevo ?¡y por Dios! sin la abominable costra de harina?: en escabeche rojo, en salsa verde, a la vinagreta o en filetes como el mejor bistec, de modo que invite al transeúnte con apetito a no gastar su dinero, poco o mucho, en un pedazo de carne, seca, de animal desconocido, insípida como un corcho, y prefiera, en cambio, un trozo de pescado, fresco, jugoso y bien oliente con sabor a mar.

Queremos creer que todo eso se andará por sus pasos contados. Por lo de pronto el panadero está en muy buenas manos; en manos de mujeres, que, aun en vísperas de ejercer la plenitud de sus derechos civiles y políticos, en vez de pensar en campanudos discursos doctrinarios, que no hacen crecer las espigas, ni aumentar la cantidad del pan, ni se pueden servir con ensalada, se dedican a ofrecer pescado frito a las gentes que tienen ganas de comerlo y que no saben cómo.

Y así como el movimiento sólo puede demostrarse andando, la creación de un gusto, de un paladar, de una cultura del consumidor de pescado como plato habitual en todas las mesas ?base de progreso de una gran industria pesquera? sólo es posible dándole a comer pescado a todo el mundo y, a la vez, enseñándole a prepararlo y a comerlo.

Esto, naturalmente, no es obra de un mes, ni de un año ni de diez años. Es trabajo paciente y casi apostólico, en el que no tienen nada que hacer los aventureros de la economía, que piensan hacerse ricos en poco tiempo, a costa de la pobreza de los más. Y, quizá, uno de los factores que determinan el escaso progreso de la industria pesquera en Chile, sea la impaciencia económica de quienes se dedicaron a ella creyendo que darle vida a una fuente nueva de riqueza es cosa de llegar y llenar...

Por eso creemos, firmemente, que las mujeres, con mayor sentido que los hombres de lo inmortal y de lo permanente, puedan lograr en este orden un mayor y más sólido éxito friendo y vendiendo pescado, en vez de hablar del tema en pomposos discursos y eruditas conferencias.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o 7 de maio de... 1947)

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8 de mayo de 1947

HACIA UN MAYOR CONSUMO DE PESCADO


Por Ramón Suárez Picallo

Un grupo de capitalistas chilenos, emprendedores y dinámicos, han tenido a bien consultar un tema de gran interés nacional, tratado por nosotros, en forma casi sistemática, en esta vieja columna, con vistas a fomentar en el pueblo el gusto y el afán de comer pescado. Y nos dieron un gran alegrón nuestros interlocutores, al comunicarnos que se proponen invertir una fuerte suma de dinero, destinado a uno de los más interesantes aspectos del problema pesquero de Chile: la creación y el fomento de la cultura del consumidor, mediante la instauración de ?freidurías? y ?cocinas económicas?, en los barrios más populares, donde los productos, exquisitos y cuantiosos del mar chileno, serán preparados a la vista del propio comensal y servidos en mostrador, o enviados a las casas de familias que lo deseen, para sus fiestas y recepciones, en más de cien formas distintas, adaptadas todas al paladar chileno, con los aliños y acompañamientos, hechos a base de productos nacionales como son las papas, la cebolla, el ajo, los porotos, el repollo, las arvejas y todo género de alimentos y ensaladas frescas.

Cuentan, además, los pioneros de tan interesante iniciativa, con la colaboración de un grupo de bares y restoranes, que tendrán en sus mostradores y mesones, un comportamiento especial, limpio, higiénico y adecuadamente presentado, dedicado al pescado, a modo de incitación al buen gastrónomo, con platos baratos y exquisitos, que entren en su ánimo por las vías de los sentidos más elementales. Todo ello, de acuerdo con un plan trazado y estudiado en sus más mínimos detalles, que arranca de las embarcaciones encargadas de extraer el producto del mar, pasando por el depósito frigorizado en los puertos de venta y contemplando el grave problema del transporte, en condiciones de rapidez y baratura, hasta entregárselo como agradable manjar al consumidor.


O P O R T U N I D A D

Para dar vida a empresas de tal naturaleza, todos los tiempos son buenos; pero actualmente el Chile del momento no puede ser más oportuno. Atraviesa el país por una profunda crisis económica, caracterizada especialmente por la falta de artículos de primerísima necesidad, esenciales para la alimentación del pueblo. Hay un déficit de carne que el país no está en condiciones de revolver con la presteza que su urgencia requiere; más aún, su solución es dificilísima, incluso a largo plazo, por causas y circunstancias que no es del caso examinar aquí. El camino más recto y más corto, para atenuar las consecuencias del gravísimo problema, es buscarle un substitutivo al producto escaso, que debe ser importado a muy alto costo.
Chile puede hacerlo como ningún otro país del Continente Americano, recurriendo a las riquezas opulentas e inéditas de su mar sin igual. Y puede hacerlo incluso con ventaja en el sentido de ofrecerle al pueblo productos alimenticios de valor nutritivo igual o superior al de la carne, cara, mala y de muy difícil consecución.

La tierra y el mar, abandonados de todos, para volcar sus esfuerzos y sus energías en la mina, que crea la aventura económica, pero que no produce bienes consumibles en el propio país, deben recuperar sus fueros como fuentes inagotables y eternas de lo que Chile necesita para sustento diario.


APOYO DE TODOS

El problema que da tema a nuestro comentario de hoy, tiene muchos antecedentes en varios países que, en su día, tuvieron que hacerle frente, como le ocurre al Chile actual. Francia, España, Italia, Inglaterra y los países Escandinavos, tropezaron con él a fines de la primera guerra mundial. Sus gobiernos fueron los primeros en ayudar a resolverlo en beneficio de los pueblos, del productor y del consumidor. Los pescadores ocuparon durante mucho tiempo ?y lo ocupan aún en nuestros días? el primer plano entre los trabajadores considerados beneméritos. En Francia, los trenes que salen de Saint Maló ?el gran puerto pesquero de la Bretaña ? tienen vía libre preferente, a todo otro vehículo y una importante rebaja en los fletes para conducir el pescado en fresco a los grandes mercados de tierra adentro.

Y en España, los grandes municipios de los centros productores de pesca, como son Vigo, A Coruña, Santander y Bilbao, con Valencia y Málaga, tienen contactos directos con las grandes urbes del interior para fomentar el consumo del pescado, liberando a su industria y venta de toda clase de impuestos y gabelas, por considerarlo ?de interés nacional?.

Mucho de esto, adaptado a las circunstancias de tiempo y de lugar, puede y debe hacerse en Chile. Naturalmente, después de comprobar que se trata, seriamente, de abrirle anchos y largos caminos a una fuente de riqueza de insospechada magnitud e importancia para la salud del pueblo y para la economía de la Nación.

Y vale la pena hacerlo, porque acrecentar el patrimonio económico de la patria, no es bicoca ni grano de anís. Es entregar el meollo y a la médula del más importante de sus problemas actuales, determinante en mucha cuantía de todos los otros que la angustian y agobian.

Muchas veces, por nuestra parte, hemos tocado el tema y prometemos volver a tocarlo cuando sea necesario aún a trueque de parecer machacones.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile, o día 8 de maio de ... 1947)
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Consumo de peixe - Publicado o 07-05-2010 02:11
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EDUARDO BLANCO AMOR EN CHILE

Neste artigo RSP escribe sobre o seu bo e entrañable amigo Eduardo Blanco Amor que en agosto de 1948 visita Chile, procedente da Arxentina, invitado á voda da filla do Presidente da República, Gabriel González Videla co seu amigo e discípuulo Alfonso Campos Martínez Ademáis, ia facer o encargo de escribir unhas crónicas sobre ese pais para o xornal "La Nación" de Buenos Aires, onde Blanco-Amor colaboraba con artígos literarios. Nese intre publicarase xa a súa novela "La Catedral y el Niño", que tivera boa crítica.Tamén colaborou no xornal no que escribía RSP publicando uns variados e fermósísimos artigos baixo o título de "Chile a la vista" que se editarian despois como libro. (RSP escribiu outro artigo comentando un deses artigos e que xa publicamos neste blog) Entre tanto conferencias e cursos ocuparían o tempo do escritor... e o que ian ser uns días ou semanas acabou sendo unha estancia de máis dun ano.
Con este artigo RSP anuncia xa a volta, cara a Buenos Aires, de Eduardo.


6 de mayo de 1949

LAS LETRAS Y LAS ARMAS



Por Ramón Suárez Picallo

Eduardo Blanco?Amor, español y gallego, poeta, periodista, escritor y profesor de oratoria, acaba de explicar un cursillo de Conferencias en la Escuela Naval de Valparaíso. El distinguido intelectual ourensano, vino a Chile a la boda de un amigo y discípulo ; pero supo entrar, enseguida de su llegada, por la puerta de la vida literaria chilena, como entraría Pedro por su casa. A menos de quince días de su residencia aquí, escribió en ?La Hora? 26 artículos extraordinarios con el título genérico de ?Chile a la vista? que causaron verdadera sensación, por su fina agudeza, por su opulento lenguaje y por las observaciones que en ellos se hacen sobre psicología popular.

Coincidió, por lo demás, su llegada con la aparición en las ventanas de las librerías de la bellísima novela ?La Catedral y el niño?, de la que es autor, premiada en Buenos Aires con diez mil nacionales. La critica literaria de Chile, representada por Billa Garrido (?La Hora?) Ricardo Latcham (?La Nación?) Alone (?El Mercurio?) y Eleazar Huerta (?Las Últimas Noticias?), coincidió, en líneas generales, en el sentido de declarar que ésta obra de Blanco?Amor está situada en la cabeza de la novelística española de los últimos tiempos. Y eso que no conocían los libros de versos, ?Romances gallegos?, ?Poema en Catro Tempos ?, ?Horizonte Evadido? y ?En Soledad amena?, que colocan a Eduardo Blanco?Amor en el primerísimo plano de los poetas que acaudilló en sus días gloriosos Federico García Lorca.

La Universidad de Chile contrató a Blanco?Amor para los cursos de su Temporada de Verano en la que explicó ?Poetas Contemporáneos españoles?; y, a su vez, la Universidad Técnica Santa María, de Valparaíso, le patrocinó un curso de oratoria. Mientras tanto, Blanco?Amor daba varias conferencias en grupos culturales privados, sobre temas puramente Literarios y retóricos. Mas, hete aquí que la Escuela Naval de Valparaíso, con un buen gusto muy digno de elogiar, le contrató después un cursillo especial de diez lecciones sobre oratoria, al final del cual, los discípulos, marinos todos de la Armada chilena y de alta graduación, lo agasajaron con una comida de las de padre y muy señor mío.

Quiere decirse pues que en el viejo debate tradicional entre las letras y las armas, está a punto de producirse un venturoso acuerdo de incuestionable trascendencia.

SECRETO MILITAR

Conocemos a Blanco?Amor hace justamente, treinta años. Y ya por entonces, hemos discrepado con él en unos cuantos puntos. Trabajamos codo a codo en una ilusionada empresa. Escribimos en los mismos periódicos y revistas, durante quince años y fuimos, en varias instituciones colectivas, los ?puntales de la oposición?. Más tarde, cuando cada uno estaba en el sitio en que antes había deseado estar, vivimos días inolvidables bajo el alero pairal de nuestras casas paternas, vigilados por la mirada cariñosa de nuestras madres, ahora muertas. Todas estas circunstancias ?además de la del paisaje? nos daban el derecho ?¡eso creíamos nosotros!? de conocer las ideas y los pensamientos más íntimos del insigne intelectual gallego.

Y de ello que le hayamos preguntado sin mayores preámbulos; ¿Qué es lo que tú dijiste, hablaste y explicaste en tus lecciones de la escuela naval? La respuesta fue seca, escueta y de sólo dos palabras: Secreto Militar. Pero a renglón seguido nos agregó: ?Todos los marinos del mundo, son por su cultura, su cortesía, su caballerosidad y la universalidad de los pensamientos, aprendidos sobre el mar, una especie de mundo aparte de la comunidad de las gentes de armas tomar. Y los de Chile, que tienen como acicate mental permanente, un larguísimo mar a la vista, son los más interesantes de todos los del Continente americano, en orden a su curiosidad intelectual, y a la amplitud de su espíritu?.

¿Y de ahí? De ahí que les haya hablado de poetas, de escritores, de parlamentarios y de estadistas, que fueron, además, grandes oradores; y que supieron alternar el Verbo con las Ideas, en una consubstancialidad fundamental en el pensamiento y las formas de expresarlo correctamente. ?Y te digo más ?agregó nuestro viejo amigo? pocas veces tuve, en mi vida de profesor un auditorio tan atento y tan acucioso, tan enamorado del arte del bien decir y tan interesando en la esencia entrañable de las ideas. Quizá sea por esto que los marinos están siempre al lado de las ideas de Libertad y de Democracia, frente a la cerrazón mental de algunos personajes del secano y de la tierra adentro. El mar es un especial paisaje, y todo paisaje diferenciado, crea su propio estado de ánimo, como decía Amiel. ¿Estamos??


COLOFÓN

Dentro de unos días, se irá de Chile Eduardo Blanco?Amor el intelectual ?extranjero?, que, con la pluma y con la palabra, caló más hondo en estos paisajes físicos y espirituales. Su labor, que será recogida muy en breve, en un libro, ofrece aspectos de extraordinaria importancia. Entre otros, éste de haber conciliado al conjuro de diez charlas en una amable simbiosis de pensamiento, de acción y de cultura, a las armas y a las letras. Conjunción de muchísima importancia en los tiempos que corren, para consolidar, en forma definitiva y para siempre, la estabilidad institucional y democrática que les dé a los pueblos la seguridad de una vida de paz civil continuada y civilizada mediante el uso del Verbo bien expresado, que es, siempre, el vehículo de la razón y de la justicia.

Ler este artigo no libro La Feria del Mundo
Artigo de E. Moure para a edición de
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Galegos de sona - Publicado o 06-05-2010 02:05
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PASAMENTO DE FRANCISCO CAMBÓ
Con motivo do pasamento de do catalán Francisco Cambó RSP, adícalle este artigo no que conta a súa intervención na vida política catalana así como os seus abaneos políticos. Destacou sen embargo, como un importante mecenas da cultura catalana.
RSP xa lle adicara outro artigo por mor da visita que fixo a Buenos Aires en febreiro de 1943.


5 de mayo de 1947

DON FRANCISCO CAMBÓ


Por Ramón Suárez Picallo

En Buenos Aires, donde tenía cuantiosos intereses, ha fallecido el multimillonario y político catalán, don Francisco de Asís Cambó, figura de grandes y altos relieves en la vida pública de Cataluña y de España en los últimos 50 años.

Judío chueta de origen, católico ?a posteriori?, monárquico o republicano según las circunstancias, dirigió un poderoso movimiento de opinión en su país, a través de un gran partido político catalanista, fundado por Prat de la Riba, con la finalidad de restaurar la vieja nacionalidad catalana, destruida en 1714 por Felipe V, el primer Rey Borbón de las Españas. Se llamaba este partido la ?Lliga Catalana?.

Era, en sus orígenes, aquel partido, una comunidad espiritual, cultural y patriótica; pero su nuevo jefe lo convirtió en un organismo representativo de la plutocracia industrial, y lo sustrajo a todas los avances políticos y sociales, de la magnífica Cataluña de nuestros días. Hizo de la ?Lliga? famosa un partido de clase.

Por eso en política, fue Cambó una constante contradicción. Apoyó en su día a la Solidaridad Catalana y a la Asamblea de Parlamentarios frente a las veleidades absolutistas de Alfonso XIII; durante la dictadura del General Primo de Rivera, escribió contra ella un libro antológico y lapidario titulado ?Las Dictaduras?; pero cuando la República se insinuaba como única salvación nacional, a modo de rectificación de los grandes errores históricos, Cambó reafirmó su fe monárquica. De ahí que se hiciese clásico en Cataluña y en España el principio de pensar en forma distinta de cómo pensaba Cambó, para dar en el clavo. Mucho de sus honores sirvieron a la República honestamente; pero él y los grandes capitostes de su partido, salvaron la insurrección de Franco, con varios cientos de millones de pesetas, que le sirvieron al Caudillo en el exterior para tener altamente cotizada una moneda que no contaba con ninguna garantía efectiva, toda vez que el oro del Banco de España estaba en poder del Gobierno republicano.

Últimamente, Cambó y los suyos dieron un nuevo viraje, convirtiéndose en líderes de la Restauración Monárquica, y se hicieron la cabeza visible de la gran industria española contra el régimen del Caudillo, a través de Juan Ventosa y Calvell, segundo de a bordo en la nave camboísta. Fue pues, don Francisco de Asís Cambó, un grave obstáculo político a la Cataluña republicana y avanzada, que dirigieron en sentido opuesto, Francisco Maciá, el Presidente Santo, y Luis Companys, el Presidente Mártir.

En cambio, en el orden cultural tiene don Francisco Cambó un altísimo lugar en la historia de Cataluña. Solterón y millonario, vivía en un magnífico palacio de la Vía Layetana de Barcelona, convertido en Museo y Biblioteca opulentísima. A bordo de su yate ?Anfitrita?, viajó todo el Mediterráneo varias veces, y traía de cada uno de sus viajes verdaderas maravillas de Arte destinadas a enriquecer su refugio. Por disposición testamentaria todos esos tesoros, pasan a ser propiedad de la ciudad de Barcelona.

Con su dinero creó la ?Bernart Metje?, encargada de traducir directamente de sus lenguas originales al catalán, las obras maestras de los clásicos griegos y latinos. La misma institución premiaba anualmente los mejores libros de versos catalanes, las mejores novelas y los mejores ensayos sobre arte, escritos en idioma vernáculo. El Instituto de Estudios Catalanes, el ?Palau? de la Música y los coros y orfeones gozaban de igual regalía como elementos de la cultura de su pueblo.

Fue además, don Francisco Cambó, un Mecenas y un protector de la juventud intelectual de su país; muchos grandes políticos, artistas y profesores catalanes de nuestros días ?hoy adversarios políticos de Cambó y de su partido? dieron sus primeros pasos en la vida del arte y de la cultura, bajo la protección de aquellas instituciones que hacen capítulo en la vida histórica de Cataluña.

Vimos a Cambó la última vez en un atrio de la Iglesia de la Comarca de Vallés, bailando una Sardana a la salida de la misa. Hacía rueda colectiva, como uno más en la hermosa danza popular. Daba la mano derecha a una robusta ?noya? campesina, y la izquierda estaba enlazada con la de un mocetón de una fábrica de tejidos de Sabadell. Era la danza, todo el símbolo de un pueblo, unido en el delicioso pespunte del arte popular, que formó a su conjuro una democracia política, que no morirá nunca jamás.

Este Cambó, dado al arte y a las bellas letras, vivirá siempre en el recuerdo de sus compatriotas; el otro, el político siempre trabucado, ha muerto en Buenos Aires, antes de ayer, lejos de su dulce Cataluña como un exiliado político cualquiera de Lérida, de Tarragona, de la Ciudad Condal o de Gerona.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o 5 de maio de ... 1947)
Ver o artigo no libro LA FERIA DEL MUNDO
Outro artigo de RSP sobre Francisco Cambó
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PRÓLOGO. RAMÓN SUÁREZ PICALLO, UNHA VIDA ENTRE DOUS CONTINENTES
Ramón Villares Paz,doutor en Historia e catedrático de Historia Contemporanea pola USC, coordina o Arquivo da Emigración e a Sección de Cultura Galega do Consello da Cultura Galega, do que é o seu presidente.É membro numerario da RAG. Pertence aos padroados ?Museo do Pobo Galego?, da Fundación Luis Seoane e da Fundación Otero Pedrayo. É autor do Prólogo do libro Ramón Suarez Picallo, escolma de textos en Galego editado polo CCG e o Concello de Sada en 2008. Tamén é autor do seguinte artigo que pertence ao libro editado en 2009 Ramón Suárez Picallo, a voz esquecida do galeguismo.



Ramón Villares Paz


Por Ramón Suárez Picallo pasou gran parte da Galicia do século XX, a da terra europea e a ergueita en terras americanas. Así, a súa figura sérvenos de fío condutor para facer un percorrido pola Galicia de aquí e de ?acolá? durante o século pasado. Daquelas terras e daquel tempo foi actor e partícipe sobranceiro. Ao noso protagonista poderíanselle dedicar as palabras que adornan toda gran biografía: orixe humilde, un home que se fixo a si mesmo, a vida foi a súa escola. E con seren máximas adoito repetidas, son características que lle acaen ben a aquel home que veu ao mundo en Veloi, un lugar da parroquia de Sada, en 1894.

Logo duns primeiros anos dedicados ás tarefas do mar, Ramón Suárez Picallo decidiu seguir o mesmo camiño que moitos dos seus contemporáneos: a emigración cara a terras americanas. En efecto, en 1912, ao igual que outros milleiros de galegos, cruzou o Atlántico e procurou unha nova vida en Bos Aires. Na capital arxentina agardábano multitude de ocupacións, pequenos traballos polos que foi pasando o noso sadense como se dun cursus honorum do emigrante se tratar. No entanto, Suárez Picallo fixo da emigración a súa escola, converténdose nun dos principais publicistas galegos da Arxentina. En efecto, vencellado decontado co sindicalismo socialista, comezou axiña a colaborar na prensa obreira, vía que lle abriría máis tarde as portas dos principais diarios arxentinos. Deste xeito xa temos instalado ao noso Suárez Picallo na que, quizais, foi a súa principal vocación: o xornalismo. Non obstante, en Bos Aires non esqueceu o compromiso coa terra que o viu nacer, participando deste xeito en iniciativas sociais e culturais galegas. Se cadra a máis relevante delas foi a fundación, en 1924, da revista Céltiga, da que foi cofundador. Esta revista foi unha das principais publicacións difusoras do galeguismo na Arxentina e nela Suárez Picallo publicou numerosos artigos, lembrando a súa Sada natal nalgún deles. Algúns destes escritos foron recollidos no libro Ramón Suárez Picallo. Escolma de textos en galego, publicación editada en 2008 como colaboración entre o Concello de Sada e o Consello da Cultura Galega. Porén, Céltiga non foi a única publicación galega na que colaborou na Arxentina, pois son salientábeis tamén os seus escritos en El Despertar Gallego, órgano da Federación de Sociedades Gallegas.

Sería precisamente a Federación de Sociedades Gallegas a que favorecese, en 1931, o regreso de Suárez Picallo a Galicia. A emigración, fiel seguidora do acontecer na Terra nai, non podía permanecer allea a un suceso tan importante como a proclamación da II República. Ramón Suárez Picallo acudiu como delegado da Federación de Sociedades Gallegas á asemblea autonomista celebrada na Coruña o 4 de xuño de 1931. A chegada da República supuxera unha esperanza para as arelas autonomistas de Galicia, anceios que os emigrantes contribuíran a labrar ao longo de moitos anos. Non viñera só o de Sada. Canda el regresaba tamén a Galicia outra das grandes figuras da emigración galega na Arxentina: Antón Alonso Ríos (1887-1980), quen, coma o noso protagonista, axiña habería de converterse en protagonista dos acontecementos. As intervencións de Suárez Picallo na asemblea autonomista da Coruña non pasaron desapercibidas para os líderes do republicanismo galego, que non dubidaron en incluílo entre os candidatos ás eleccións constituíntes de xuño de 1931. Deste xeito foi como Ramón Suárez Picallo se converteu en deputado da Federación Republicana Gallega, tendo unha notable actuación nas Cortes republicanas, sempre como valedor das condicións de vida de labregos e mariñeiros da súa Terra. En decembro de 1931 participou na constitución do Partido Galeguista, organización que desde ese intre representaría no Parlamento.

A estratexia isolacionista do galeguismo levou a que nas eleccións de novembro de 1933 o Partido Galeguista non acadase ningún deputado, perdendo deste modo a súa condición de parlamentario. Porén, a desaparición das súas obrigas parlamentares deulle máis tempo para outras ocupacións, de tal xeito que pouco tardaría en graduarse en Dereito pola Universidade de Santiago de Compostela. Tamén o xornalismo volveu ser obxecto da súa atención, pois en 1935 foi un dos fundadores do semanario SER, do cal sería tamén director. O compromiso político rexurdiría para Suárez Picallo en febreiro de 1936 coa vitoria da Fronte Popular nas eleccións. Así, foi unha vez máis elixido deputado en representación do Partido Galeguista.

Sacar adiante o Estatuto galego converteríase na principal preocupación dos galeguistas na nova xeira política. Precisamente a sublevación militar contra a República sorprendería a Suárez Picallo en Madrid, como membro da comisión encargada de entregar o texto do Estatuto galego nas Cortes da República. Xa non volvería en vida á súa terra natal. O seu compromiso coa democracia e con Galicia acabaría por condenalo ao exilio, ao igual que outros milleiros de valedores da democracia republicana. De novo, outra vez América abríase perante el. Primeiro os Estados Unidos, despois a República Dominicana, logo Chile, onde gañou a vida colaborando na prensa, e, finalmente Bos Aires, outra vez Bos Aires, no comezo e no final da vida do noso Ramón Suárez Picallo. Durante os quince anos que residiu en Chile moitas foron as colaboracións publicadas na prensa deste país. Unha escolma dos artigos xornalísticos de Suárez Picallo na prensa chilena ?de xornais tan destacados como La Opinión ou La Hora− foron incluídos no volume La Feria del Mundo publicado polo Consello da Cultura Galega en 2008.

Non obstante, o compromiso político non deixou de estar presente na vida de Suárez Picallo durante o desterro. Así, en 1944 acudiu á chamada de Castelao -quen daquela moraba en Bos Aires- para participar na fundación do Consello de Galiza, sen dúbida a principal entidade encargada de artellar o exilio de galego de cara a un previsible retorno á legalidade republicana, unha vez derrubado o réxime do xeneral Franco. Esta entidade, integrada por deputados elixidos por Galicia, estivo presidida por Castelao.

En 1956 viaxa á Arxentina para participar no primeiro congreso da emigración galega. A visita a Bos Aires espértalle as lembranzas da súa mocidade, polo que decide ficar na capital arxentina. A partir deste momento traballaría como asesor cultural do Centro Lucense e tamén sería o director do voceiro desta institución, a revista Lugo. Como moitos anos antes acontecera con Céltiga, a través da páxinas de Lugo volveu recrear unha Galicia que sempre ía con el. E é que para Suárez Picallo, como para o resto dos emigrantes e exiliados, Galicia era un vivir cotián, un pensamento de cada día. Por iso, o noso Picallo fala de Sada, de Veloi, de Carnoedo, como se estivera mesmo nestes lugares, que de seguro nunca abandonou de corazón. Ramón Suárez Picallo faleceu no sanatorio do Centro Gallego o 14 de outubro de 1964.

Por iso, aínda que este pasado 14 de outubro de 2008 retornou á súa querida Sada, cumprindo o seu desexo de descansar no Fiunchedo, ben podemos dicir que o seu pensamento, non é que xa volvera, é que nunca marchou. A mellor lembranza que lle podemos tributar a Ramón Suárez Picallo é o espallamento da súa obra, de aí a publicacións de libros coma este, que, desde unha perspectiva multidisciplinar, contribúen a manter viva a memoria dun loitador por Galicia e pola democracia.


En Ramón Suárez Picallo. A voz esquecida do galeguismo, Comisión Irmáns Suárez Picallo, Sada, 2009.
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REVOLUCION SOCIAL EN 1925
Neste artigo,recopilado polo historiador arxentino Hernán Díaz e publicado no xornal "El Despertar Gallego en maio de 1925, RSP sostén que a loita de clases é un feito concreto, real, que se manifiesta cada día en tódolos aspectos da vida social. A loita de clases debe influir en forma decisiva no futuro español nos períodos pre, e post revolucionarios...


ESPAÑA ANTE LA REVOLUCIÓN SOCIAL
(1)

RAMÓN SUÁREZ

En un artículo anterior hemos hablado de la inevitabilidad ?valga el término? de la Revolución en España.
Dijimos también, aunque de pasada, que esta revolución, a diferencia de la francesa del 89, tendrá un carácter eminentemente social, inspirándose más que en los postulados más o menos abstractos del 89, en los principios económico-sociales de Rusia (1918).
Al hacer esta afirmación tenemos en cuenta varios factores inexistentes en la época francesa. En efecto, no existía un proletariado definido como clase social. Sábese que la polarización de la sociedad en dos clases únicas y antagónicas parte de la revolución francesa, apta para dirigir, como tal, los destinos de la sociedad (2). Hoy existe, en cambio, este factor, a tal punto que hace inconcebible una revolución para transformar solamente las formas políticas y jurídicas de la Sociedad Humana. Las revoluciones de hoy van hasta sus mismas entrañas para destruirlas, al pretender modificar fundamentalmente el sistema económico, fundado hoy en el sistema de apropiación individual del fruto del trabajo colectivo.
Hace algunos días, don Miguel de Unamuno ?a quien admiramos por su probidad y su entereza; pero con quien discrepamos como sociólogo? declaraba en París que él no cree en la lucha de clases(3). Grave error del sabio profesor de Salamanca. La lucha de clases no es un dogma, ni un principio filosófico, ni una hipótesis científica, en la que pueda o no creerse, sino que es un hecho concreto, real, que se manifiesta a diario en todos los aspectos de la vida social. Dando, pues, por existente la lucha de clases, ésta debe influir en forma decisiva en el futuro español en los períodos pre, en y post revolucionarios.
¿O se cree que lo que en la actualidad está ocurriendo en España no es un fenómeno de clase?
Para demostrarlo bastaría sólo recorrer las declaraciones del Directorio (4) y sus adláteres, en las que, a cada instante, se hablaba de haber salvado al país del bolshevikismo,(5) de la anarquía, del terror rojo, etc. No sólo en España, sino que en todos los países donde la dictadura militar o civil se interpuso, lo hizo para salvar a la burguesía de las reivindicaciones, cada vez más imperiosas, del proletariado. En Italia, después de la toma de las fábricas por los obreros; en Bulgaria, después del gobierno agrario de Stambulisky, aliado virtual de los comunistas; en Hungría, después del ensayo de la república soviética, y así sucesivamente (6)
¿Y en España, no estaba acaso pendiente una revolución de carácter proletario? ¿El problema de las responsabilidades por los desastres de Marruecos ?fundamento oculto del golpe de Estado del 13 de septiembre? no implicaba, acaso, una victoria del proletariado español políticamente organizado en el Partido Socialista Obrero? Porque hemos de convenir en que los llamados partidos de izquierda, que pedían también la depuración de las responsabilidades, lo hacían a remolque del P.O., en quien el pueblo español había depositado su confianza.
Quedamos, pues, en que el desaguisado español tuvo su origen en un problema de clase, razón por la cual será un problema de clase también su solución. De la única históricamente llamada a resolverlo: de la clase obrera. Y conste que cuando hablamos de la clase obrera incluimos también a los que, sin ser obreros manuales, se avienen a reconocer que en el fondo de todo problema de orden político, jurídico y social está como factor fundamental y determinante el problema económico ?¡lástima grande que no podamos incluir a don Miguel!?, a los que reconozcan que hoy no puede prescindirse del proletariado, como elemento principalísimo, en todo movimiento de carácter reformador o revolucionario; a todos los que reconozcan que la clase que en 1789 conquistó el Poder a la burguesía,(7) ha terminado su ciclo histórico, cuando hubo de recurrir a la última guerra europea que marcó su fin catastrófico, confirmando plenamente la afirmación de Marx al decir que ?la burguesía engendra a sus propios sepultureros? y que ?la sociedad capitalista lleva en sus entrañas el germen de su propia disolución?.
Y si la clase obrera española ha de ser el elemento propulsor de la próxima revolución, ¿habrá quien crea que ésta hará una revolución para conquistar un mero cambio político, una constitución más o menos liberal de estilo a la alemana, sancionada en Weimar? Quien tal cosa crea, poco o nada conoce de estos problemas.
La misma revolución francesa ?cito con tanta frecuencia este acontecimiento histórico por reputarlo el punto de partida del movimiento social contemporáneo? en su origen no se proponía otra cosa que modificar el carácter de la monarquía. De absoluta que era, quiso transformarla en constitucional. ¡Y llegó a la república de los Derechos del hombre pasando por encima del rey!
La revolución rusa de marzo(8) fue al principio una revolución de carácter democrático, con el propósito de sacar el poder al czar y dárselo a la duma,(9) haciendo unas cuantas reformas de carácter más o menos liberal, con los gobiernos de Luvol y de Kerensky(10). ¡Y llegó con la revolución de noviembre, a la implantación de la Dictadura Proletaria y a la ?Proclamación de los derechos del pueblo trabajador y explotado? y a la implantación de la República Socialista, pasando por encima de la cabeza del zar, y los menchevikis, cadetes y demás partidos liberales(11)!
Es que las revoluciones de hoy aseméjanse a un tren puesto en marcha para recorrer una determinada trayectoria a toda velocidad. Si el conductor que lo puso en marcha se marea, cae irremisiblemente entre las ruedas, mientras que un conductor más experto y más valiente ocupa su gobierno (Kerensky y Lenin). Aunque la figura peque de vulgarota, no está de más que la recuerde don Miguel de Unamuno, y con él cuantos se hallan en la izquierda, sin excluir a los jefes del Partido Obrero español. Sobre todo don Miguel que, siendo como es un formidable erudito, sabe que los girondinos, después de ser los primeros que en Francia hablaron de república, fueron a la guillotina en nombre de esa misma República; cantando La Marsellesa y leyendo las Vidas paralelas,(12) es cierto; pero a la guillotina.
Con esto queremos significar solamente que en los momentos revolucionarios son indispensables las definiciones. Los términos medios, en tales circunstancias, son, además de inútiles, peligrosos en grado sumo.
Habíamos dicho que en los actuales momentos no puede haber ningún movimiento revolucionario de carácter liberal ?como el que inevitablemente se producirá en España? sin la intervención activa del proletariado. De ello deducimos que la Revolución española será de carácter social, pues el proletariado no intervendrá en una Revolución tendiente a modificar tan sólo el sistema político o jurídico, sabiendo, como sabe, que la causa de su mal está más que en la forma política de gobierno, en la forma económica, que se basa en la explotación del hombre por el hombre.


ACLARACIÓNS

1. El Despertar Gallego, año IV, n° 51, 3 de mayo de 1925, pg. 1.
2. La frase es confusa en el original impreso. Parece que faltaran una o más palabras.
3. Miguel de Unamuno (1864-1936), renombrado escritor y filósofo español. En su juventud había colaborado con el socialismo en Bilbao. La dictadura de Primo de Rivera lo desterró y, aunque indultado, Unamuno en 1925 se fue voluntariamente a Francia, donde atacó al régimen español violentamente. La Federación de Sociedades Gallegas se solidarizó con la situación de Unamuno desde su prensa, así como lo hizo con otros escritores expatriados en la misma época.
4. El gobierno de Primo de Rivera se constituyó como Directorio Militar desde el 13 de septiembre de 1923 y como Directorio Civil desde 1925.
5. Grafía habitual en esa época de la palabra ?bolchevique?.
6. Se refiere a la ola de huelgas y tomas de fábrica en Italia (sobre todo Milán y Turín) en septiembre de 1920. Alexander Stambulisky estableció un gobierno reformista a favor del campesino en Bulgaria en 1919, hasta que fue derrocado y asesinado en 1923. Hungría tuvo un gobierno de consejos obreros entre marzo y julio de 1919, encabezado por socialistas y comunistas, hasta que fue derrocado por la reacción.
7. Debiera decir: ?...la clase que en 1789 conquistó el Poder, la burguesía...?. La errata invierte el significado de la frase.
8. Por la diferencia entre el calendario gregoriano y el occidental, la revolución de febrero en Rusia, que derrocó al zar e instauró un gobierno provisional liberal, se la conoce también como revolución de marzo, así como la revolución de octubre se conmemora el 7 de noviembre.
9. La duma es el parlamento ruso que el zar otorgó en 1905. La grafía ?czar? es la forma antigua de zar. Ambas formas coexisten en la época, como se observa en este mismo párrafo.
10. El primer gobierno provisional de 1917 lo dirigía el príncipe Lvov, luego el socialdemócrata Kerensky, que fue derrocado por los soviets, ya en manos de los bolcheviques.
11. Los mencheviques eran socialdemócratas. El partido cadete (por las siglas rusas, KDT) es el partido liberal constitucionalista, expresión política de la burguesía rusa.
12. Las Vidas paralelas, de Plutarco, era el libro más popular entre los políticos y filósofos franceses del siglo XVIII.

Comentarios (0) - Categoría: RSP-Tal día como hoxe... - Publicado o 03-05-2010 02:43
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2 DE MAIO DE 1808

Esta data é trascendente na historia de España e das súas colonias¡Que razón ten RSP cando comenta: "...de aquí arrancan las Juntas revolucionarias de América. Precursoras de la Independencia de 20 Naciones. En Bailén habrían de hacer su bautizo de fuego, héroes de la epopeya libertaria de este Continente...aquella fecha marca la iniciación de un ciclo histórico, resumido en una antinomia; Libertad contra absolutismo, Democracia contra tiranía, Derecho contra fuerza bruta, Soberanía contra sometimiento. Y en España como en América, la antinomia subsiste aún hoy..." (1947)


2 de mayo 1947

2 DE MAYO DE 1808: MADRID


Por Ramón Suárez Picallo

El pueblo español recuerda hoy uno de los hechos más hazañosos de su historia contemporánea; la insurrección del pueblo de Madrid, contra las huestes de Napoleón Bonaparte, el más grande guerrero de su siglo, dueño de Europa por derecho de conquista. Episodio eminentemente popular, que abría la estupenda epopeya de la Independencia, ilustrada con los nombres de Bailén, Zaragoza, Gerona, San Marcial, Puente Sampayo y los Arapiles. En un momento de postración total de España, corrompidas sus clases dirigentes, minado por la traición el estado, con su jefe mismo a la cabeza, se abrió como un manantial de fuerzas incontenible y de inagotable caudal, la voluntad del pueblo en defensa del honor de la Patria.

Efectivamente, España después del periodo floreciente de Carlos III, había caído en la postración. Trafalgar había iniciado el declive, por arriba, por la cabeza misma del Estado. Escritores, poetas y panfletistas, escribían soflamas con los principios de la Revolución Francesa y epigramas obscenos sobre la regia familia y sus camarillas de casa y boca. Manolas y chisperos, horteras y sacerdotes, burócratas y cómicos, murmuraban en tertulias y rebolinas ; que si el Rey, que si el Príncipe, que si Godoy, que si la Reina, que si esto y que si lo otro.

Conspiración en Aránjuez y caída vertical e ignominiosa del gran valido, Fernando, que le quita a su padre la corona y se la pone él en la cabeza hueca, como si fuera un sombrero. Y a todo esto, entran por las puertas de España subrepticiamente, las tropas de Napoleón Bonaparte, a pretexto de pasar por Portugal. Los dos Carlos decían que Napoleón repondría al Rey, o los de Fernando pensaban que? El pueblo, con el instinto infalible de siempre murmuraba; ?Éstos vienen a lo suyo?. Y miraba hoscamente a los ?gabachos? que no seguían su viaje a Portugal. Para mal de sus pecados, les gustó España, y de España, Madrid, Carlos salió para el norte, mientras se decía que Fernando saldría para América. Los dos se encontraron en Bayona de Francia, dirimiendo su pleito ante Napoleón; se pusieron a sus pies, le entregaron la Patria y la Corona, y disputáronse el triste honor de adularlo y servirlo.


EN PIE DE GUERRA

El dos de mayo, circuló la noticia de la real fuga y el de que se irían también los infantes. ?Se los llevan?. ?Nos los llevan los franceses?. ?No lo permitiremos?. No perderían mucho España, ni Madrid, con que se los llevaran a todos sin retorno; pero, eran extranjeros quienes los llevaban; eran gentes armadas, invasoras, que servían al amo y señor de medio mundo, en plan de agregar la piel de toro ibérico al mapa de sus dominios. Y eso no, España era España y por España se alzó Madrid. Se alzó la tierra, las gentes, los siglos y los ríos: las mujeres, los niños, los ancianos. Los barrios bajos de Vistilla, Malpiés y La Paloma se lanzaron a las calles hacía la Puerta del Sol su riada humana furiosa. ¡Viva España! ¡Mueran los franceses! ¡Muera Napoleón!

Y empezó la épica zarracina. Ollas de agua caliente, sartenes de aceite hirviendo, alfombras encendidas y hasta recipientes de ciertos menesteres nocturnos, empezaron a caer como agresión e injuria sobre los héroes de las Pirámides, triunfadores en cien batallas. La reacción fue instantánea y feroz: fuego de los franceses sobre la multitud enfurecida; lucha cuerpo a cuerpo, con chuzos, con navajas, con escopetas, con todo. Las mujeres al lado de sus hombres animándolos en la lucha e injuriándolos a la menor debilidad. La guarnición militar silenciosa y callada por orden del Rey traidor y de la Junta títere; los franceses después de la matanza callejera se dirigen al Parque de Artillería, a Monteleón. Allí dos hombres, Daoiz y Velarde, distribuían armas entre el pueblo. Y contra las órdenes -escuchando solo la voz del honor? abrieron fuego con dos o cuatro piezas de artillería destartaladas, contra los ejércitos Napoleónicos, con los mejores artilleros del mundo. La multitud rodeó a los héroes de Monteleón. Retrocedieron los franceses ante aquella masa humana que moría matando y blasfemando; volvieron luego más fuerte y con cuanto tenían. Fue un glorioso suicidio colectivo. Callaron las baterías de Monteleón, con el último aliento de Daoiz y Velarde. Un tendal de muertos y de heridos, sin brazos, sin piernas, sin ojos. Detrás estaba la lección eterna de Numancia y Sagunto; delante, la primera obscuridad en la estrella fulgente del más grande guerrero del siglo, precursora del eclipse total.

El Parque glorioso fue ocupado y Madrid fue vencido. Los madrileños, por cientos sin distingo de sexo, edad, ni condición, fueron llevados en largas reatas hasta el Retiro y la Moncloa y allí fusilados en masa; Goya dejó para la inmortalidad el testimonio plástico del gran sacrificio. En el firmamento de España quedó tremeluciendo una fecha y un nombre: ¡2 de mayo de 1808! ¡Madrid!

LA GLORIA TRASCENDENTE

Muy rica fue en trascendencia histórica, la efemérides del 2 de mayo, de 1808, para la España y sus colonias de entonces. De allí arrancan las Juntas revolucionarias de América. Precursoras de la Independencia de 20 Naciones. En Bailén habrían de hacer su bautizo de fuego, héroes de la epopeya libertaria de este Continente. Las Cortes de Cádiz, dieron al mundo de lengua española normas y principios que fueron más tarde leyes positivas de las naciones retoñadas del viejo tronco hispánico. El retorno de Fernando VII a España, y su vuelco en el absolutismo, con injuria, martirio y menosprecio de los patriotas liberales que habían defendido su patria y su trono contra Napoleón, acrecentó dentro de la misma Península, la simpatía por los liberales y republicanos de América, en armas contra el mismo enemigo; las logias masónicas en la época, muy numerosas en España, apoyaron la libertad Americana; y la insurrección de Riego en Cabezas de San Juan, negándose a embarcar para combatirla, tuvo influencia decisiva en el final de la contienda entre las colonias libertarias de España y la metrópolis absolutista y reaccionaria. Muchas víctimas de Fernando VII, escapadas del patíbulo y de los calabozos y mazmorras de la Santa Inquisición restaurada, hallaron en esas tierras libres, refugio, respeto y hospitalidad: profesores, poetas, músicos y militares, fueron acogidos fraternalmente en los hogares nuevos, descendientes y provenientes de la vieja mansión solariega.

Y en el mundo todo de lengua castellana, aquella fecha marca la iniciación de un ciclo histórico, resumido en una antinomia; Libertad contra absolutismo, Democracia contra tiranía, Derecho contra fuerza bruta, Soberanía contra sometimiento. Y en España como en América, la antinomia subsiste aún hoy. Por eso aún hoy tiene fuerza y emoción evocadora, la fecha gloriosa del 2 de mayo de 1808.

Sobre o 2 de maio de 1808
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PRIMEIRO DE MAIO
RSP,loitador incansábel na Arxentina dos anos 20, nesta data, participou en moitos actos a prol da clase obreira e traballadora. Xa no exilio durante varios anos publicou escritos reivindicativos a favor dos traballadores. Hoxe divulgamos este do ano 1949 onde evoca os recordos desta celebración cando neno na súa localidade de Sada...


1 de mayo de 1949

EVOCACIONES Y RECUERDOS:
EL PRIMERO DE MAYO


POR RAMÓN SUAREZ PICALLO

En el muelle de pescadores del pueblo había una barbería. Su dueño era un señor barbudo, vegetariano, anarquista, republicano, federal y masón. En los meses de la dura invernía, trabajaba al fiado para su clientela pescantina. Y en el verano, cobraba casi todos sus créditos en especies: los calamares, los congrios, las fanecas, las rayas santiaguesas y los peces de San Pedro, junto con las más exquisitas especies de la Ría, iban a dar a su casa y a su mesa, como iban a la de la Condesa de Pardo Bazán.

El raspabarbas se llamaba Vieiro. Tenía sobre la mesilla libros y periódicos rarísimos: ?Las Dominicales? y ?El Motín?, de don José Nakens; ?La Religión al alcance de todos?, de Ibarreña; ?Las Ruinas de Palmira?, del Conde Volney, ?Entre Campesinos?, de Malatesta y ?La Conquista del Pan?, de Kropotkine; junto con ?Hacia la Emancipación?, de Anselmo Lorenzo, estaban allí, a la vista de todos a modo de tentación. Hasta que un día llegó al pueblo, de regreso de América, un viejo indiano que había sido socialista; trataba casi de tú a Carlos Marx, a Federico Engels, a Pablo Lafargue, a los dos Cabriola, a Karl Kautzky, a Bebel y a Jaurés. La polémica se armó en seguida, en torno a dos nombres y a dos doctrinas; Carlos Marx y Miguel Backounine, socialismo y anarquismo respectivamente, con todos los apéndices interpretativos de los dos personajes, que bifurcaron en las últimas décadas del pasado siglo, el movimiento obrero internacional.

El indiano socialista llevó a la mesa de la barbería, la colección de los libros que consideraba fundamentales de su doctrina, y el saloncito se convirtió bien pronto en un Ateneo. Las opiniones se dividieron, teniendo desde entonces como únicos nexos de coincidencia los silbidos de un hermoso mirlo amaestrado por el barbero, que cantaba el ?Himno de Riego?, ?La Marsellesa?, ?Los Hijos del Pueblo? y los compases de una danza popular llamada ?La Ribeirana?; el otro hilo de ?unidad? era el grito de ?abajo el clero? y ?fuera los impuestos de consumo?. Mientras tanto, el cura, el Alcalde, el boticario que era a la vez Juez de Paz, así como el jefe de los tres guardias municipales que contituían las ?fuerzas del orden?, miraban de reojo a la barbería, como a un terrible foco de subversión y de perturbación social.


LA GRAN EFEMÉRIDES

En el ínterin se venía encima el Primero de Mayo, que ese año se celebraría por primera vez en el pueblo, formado por pequeños campesinos y pescadores al quiñón. Se arreció la polémica histórica y doctrinaria. Porque mientras el barbero anarquista sostenía que no era un día de fiesta, sino que era, por el contrario, de luto y de protesta por los ahorcados de Chicago, el socialista indiano citaba el Congreso Socialista Internacional de París de 1890, que instituyó la fecha del Primero de Mayo como día Internacional del Trabajo, para hacer una afirmación de solidaridad de clase.

(Nota: Efectivamente, es un error histórico, evocar las horcas de Chicago el 1º de Mayo. Porque los mártires de aquella luctuosa jornada, no fueron sacrificados ese día de 1886; sino que el 11 de noviembre del mismo año. El 1º de Mayo fue la manifestación obrera, en la que se produjeron los ?incidentes?, que determinaron la condena a muerte de los organizadores).

La polémica declinó y los dos bandos ?se avinieron a un arreglo?, bajo la advocación de este título más o menos neutro: ?Día de los Trabajadores?. Se organizó la celebración a bombo y platillos con anuncios en los periódicos de la capital. Y, naturalmente, se fundó un Orfeón a cuatro voces, encargado de cantar las canciones alusivas a la fecha. Polémica otra vez, sobre las canciones, especialmente en torno al bellísimo y vigoroso Himno ?Hijos del Pueblo?, de Carratalá Ramos, en lo que se refiere a su segunda estrofa en la que se dice:

?Y esos burgueses asaz egoístas
que así desprecian a la Humanidad,
serán barridos ¿por los??

Los unos y los otros ?los anarquistas y los socialistas- querían ser ellos los únicos encargados de ?barrer? a los burgueses. El asunto se arregló cantándose todas las estrofas del Himno menos esa. Sobre las otras canciones, no hubo pleito, porque no se especificaba en ellas partido ni sector. Eran, por lo demás unas canciones encantadoras, llenas de ripios y de buena voluntad; véanse algunas muestras:

?Alarma ya esclavos del Poder
no temáis; ¡no! la espada del traidor;

Para vivir y para padecer,
morir luchando es más honor?.

Y esta obra, que tenía música de una ópera de Verdi:

?Ven ¡oh Mayo! te esperan las gentes,
te saludan los trabajadores;
dulce Pascua de los productores,
ven y brille tu espléndido sol?.


Y después otra en que, luego, de hacer el elogio de todos los regicidas y magnicidas de Europa, terminaba con este estribillo:

? Es nuestra patria, el mundo entero;
es nuestro solo pensamiento,
salvará a la Humanidad?.


Más esta otra; original de Felipe Turatti, traducida del italiano a todas las lenguas del mundo:

?Venid todos compañeros,
a la lucha que se empeña;
la encarnada y libre enseña,
luce al sol del porvenir?.


Sin faltar, naturalmente, ese torrente de fuerza y de belleza, que es ?La Internacional?, del francés Degueheiter, traducido allí al ambiente local:

?Labriegos de la tierra
marineros del mar;
agrupémosnos todos
en ?La Internacional?.



MITING

El Orfeón resultó el gran suceso. Dirigido por ?El Panchón?, director de la banda de música local, formada por diez número, encabezó el gran miting que fue de los de órdago a la grande. En filas de a cuatro en fondo, recorrió la única calle asfaltada del pueblo, cantando a más no poder, especialmente frente a las casas del cura, del Alcalde, del Juez y del jefe de la Guardia Municipal: ¡Muera el Gobierno! ¡Abajo la burguesía vil y cruel! ¡Fuera los consumos! ¡No queremos al clero! Y detrás los discursos del caso, verdaderas piezas de antología, en las que se ponía a todo Dios humano y divino poco menos que a pan pedir. Por la noche hubo una función teatral de circunstancias, en un galpón de madera llamado ?Salón Moderno, en la que se ?echó? un melodrama impresionante de José Fola de Igúrbide, titulado: ?El Sol de la Humanidad?. Y no hubo más. Dos día después, los dos diarios de la capital, ?se hicieron eco? del acontecimiento. El de las derechas hablaba de focos de subversión en los pueblos, muy dignos de ser exterminados; y el de izquierdas se refería al despertar de las masas en todos los rincones del país, a los que empezaban a llegar los reflejos luminosos del progreso social.


ERAN OTROS TIEMPOS

Así conocimos el primer Primero de Mayo. Era en los tiempos poéticos, románticos y casi apostólicos del movimiento obrero puro, fraternal, sin rencores. Era cuando la credencial de compañero, estaba escrita en la palma de las manos obreras, o en el gesto pálido y cejijunto del escritor y del poeta, del pintor y del músico, unidos en la gloriosa esperanza de un mundo mejor, al que cada cual daría según sus fuerzas y del que recibiría según sus necesidades, con absoluta libertad. Jornadas posteriores, diéronle a la efemérides nuevas interpretaciones y nuevos significados: la clase obrera de muchos países, hizo ley positiva y derecho consagrado, las viejas aspiraciones, utópicas entonces. En otros llegó a los altos escaños del Poder político, representada por sus partidos y por sus organizaciones. ¿Para bien o para peor? No podemos ni queremos opinar al respecto. Preferimos evocar, hoy, las jornadas heroicas de Chicago, de Milán, de San Petersburgo, de Barcelona y de Buenos Aires, teñidas de rojo con sangre proletaria, a la sombra de los cien bosques de banderas y al conjuro de cien canciones estranguladas. Y preferimos, también, recordar al barbero y al indiano, y a sus sencillos partidarios, del pequeño pueblo pescador y campesino, que cantaban con música de Verdi:

??. Dulce Pascua de los productores,
ven y brille tu espléndido sol?.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o día 1 de maio de ... 1949)
1º de maio de 1947 por RSP
Comentarios (1) - Categoría: RSP-Tal día como hoxe... - Publicado o 01-05-2010 02:00
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