A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
Estruturamos o blogue en varias seccións, nas que terán cabida noticias de actualidade sobre as nosas actuacións, artigos, textos históricos, fotografías...


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LA INSPIRACIÓN
La Inspiración

[Cuento.1894 ]

Por Emilia Pardo Bazán

El taller a aquella hora, las once de la mañana, tenía aspecto alegre y hasta cierta paz doméstica: limpio aún, barrido, no manchado por las colillas y los fósforos, los fragmentos de lápiz de color y el barro de las botas, con la alegre luz solar que entraba por el gran medio punto, acariciaba los muebles y arrancaba reflejos a los herrajes del bargueño, a los clavos de asterisco de los fraileros, y a los estofados del manto de la gótica Nuestra Señora. La horrible careta nipona reía de oreja a oreja, benévolamente, y Kruger, el enorme y lustroso dogo de Ulm, echado sobre un rebujo de telas de casulla, deliciosas por sus tonos nacarados que suavizaba el tiempo, dormitaba tranquilo, reservando sus arrebatos de cariño, expresados con dentelladas y rabotadas, para la tarde.

Luchaba, desesperadamente Aurelio Rogel instalado ante el caballete y el lienzo limpio, con una de esas crisis de desaliento que asaltan al artista en nuestra época sobresaturada de crítica y recargada con el peso de tantos ideales y tantas teorías y tantas exigencias de los sentidos gastados y del cerebro antojadizo. ¿Qué pondría en aquella tela rasa y agranitada? ¿A qué expresión responderían las manchas de los colores que aguardaban en fila, al margen de la bruñida paleta, como soldados dispuestos a entrar en combate? Sentíase cansado Aurelio de «academias y estudios»; del eterno dibujar por dibujar, persiguiendo de cerca a la línea y al contorno, sin saber para qué, con la falta de finalidad del avaro que atesora, pero que no hace circular la riqueza. Aquella ciencia del dibujo, en que Aurelio se preciaba de haber vencido y superado a todos sus compatriotas, tildados de malos dibujantes; aquel dominio de la forma, en tal momento, le parecería estéril, vano, si no podía servirle para encarnar una idea. Y la idea la veía surgir como vapor luminoso, flotando ante sus ojos soñadores, sin lograr que se concretase y definiese; así es que, descorazonado, no se resolvía a coger el lápiz.

¿Qué iba a haber? Dentro de un cuarto de hora aparecería el modelo, el eterno modelo; uno de los eternos modelos, mejor dicho. O el tagarote aguardentoso, velludo y bestial; o la moza flamenca y zafia, que dejaba en el taller olor a bravía y a jabón barato; o el mozalbete achulado, afeminado, el pâle voyou; serie de cuerpos plebeyos y viciosos, cuya vista había llegado a irritar los nervios de Aurelio hasta el punto de enfurecerle. ¿Dónde estaba la Belleza?

«La crearé sin modelo alguno -pensaba-; la sacaré de mi mente, de mis aspiraciones, de mi corazón, de mi sensibilidad artística...»

Pero a la vez que afirmaba este programa, se daba cuenta, de que no podía realizarlo; que le sujetaban lazos técnicos, la costumbre idiota de mirar hacia un objeto, la fidelidad escrupulosa, la impotencia para trasladar al lienzo lo que los ojos no hubiesen visto y estudiado en realidad.

Así es que, cuando sonó la campanilla anunciando la llegada del modelo -segura a tales horas- el pintor sintió un estremecimiento de repugnancia invencible.

«Hoy le despido», resolvió. Y, de mal talante, salió a abrir.

Hizo un movimiento de sorpresa. La persona que llamaba era desconocida, una joven, casi una niña, representaba quince años a lo sumo. A la interrogación de Aurelio, respondió la muchacha dando señales de temor y cortedad:

-Vengo... porque me ha dicho tío Onofre, el Curda..., ¿no sabe usté?, pues que como está muy malísimo..., y dijo que usté le aguardaba pa retratarle..., le traigo el recao que no vendrá.

-Bien, hija -contestó Aurelio satisfecho y como libre de una carga-. ¿Y qué tiene tío Onofre?

-Eso del trancazo -declaró la muchacha. En la cama está hace tres días, y paece que le han molío toos los huesos.

Y como a pesar de que en apariencia estaba cumplida la misión de la chiquilla, esta no se quitaba del marco de la puerta, el pintor, compadecido, la apartó diciendo:

-Pasa hija. Ven, te daré un poco de vino de Málaga...

Entró la niña tímidamente, pero sin remilgos ni dificultades, y ya en el taller, miró alrededor con ojos asombrados, que expresaban el respeto por lo que no se comprende y un vago susto. De pronto sus pupilas tropezaron con un desnudo de mujer; el de la mocetona flamenca y zafia, representada en una contorsión de ménade, sobre el mismo rebujo, de telas antiguas en que Kruger dormitaba ahora. Y Aurelio, que examinaba a la chiquilla, ya fuera de la penumbra de la antesala, con esa ojeada del artista que sin querer detalla y desmenuza, se echó atrás y se fijó lleno de interés. La palidez clorótica de la niña, al aspecto del «estudio de mujer», se había transformado en el color suave de la rosa que las floristas llaman «carne doncella», pasando poco a poco, mediante una gradación bien caracterizada, a tonos cuya belleza recordaba la de las nubes en las puestas de sol. Como si invisibles ventosas atrajesen la poca sangre de las venas y las arterias a la piel, subieron las ondas, primero rosadas y luego de carmín, a las mejillas, a la frente, a las sienes, a toda la faz de la criatura; y en el pasmo de su inocente mirar, y en la expresión de indecible sorpresa de su boca, se reveló una belleza interior tan grande, que Aurelio estuvo a punto de caer de rodillas.

Nada dijo la niña; nada el pintor tampoco. Sólo cuando la oleada de vergüenza empezó a descender también, gradualmente, preguntó Aurelio, tímido a su vez:

-¿Eres tú hija del tío Onofre?

-No señor... Soy su ahijá. No tengo padre ni madre.

-¿Con quién vives?

-Con tío Onofre.

-¿Le sirves de criada? ¿Trabajas?

-Trabajo lo que puedo -fue la respuesta humilde-. Hay mucha necesiá... Si no fuera por los señoritos que retratan a tío Onofre, no se como saldríamos del apuro. Y ahora, con la enfermedá...

Envalentonada por la dulzura con que Aurelio le había hablado, prosiguió la niña:

-Nos vamos a ver negros. En casa, señorito, no hay una peseta. Como tío Onofre tiene esa mal costumbre de la bebía... Si no es la bebía, hombre más bueno no se encuentra en to Madrí. Pero el maldito amílico..., que le tiene corroías las entrañas... Y como tío Onofre sabe que usté y el otro señorito pintor que vive en el Pasaje son tan caritativos..., pues me dijo, dice: «Te vas allas, Selma, y que en igual de retratarme a mí, te retraten a ti por unos días..., porque al fin ellos lo que quieren es retratar a cualquiera sinfinidá de veces..., y la guita que te la den por adelantao..., y a ver si nos remediamos.»

Contempló Aurelio al nuevo modelo que se le ofrecía, con la mirada involuntariamente dura y cruel del chalán y del inteligente en el mercado. Al través de la pobre falda de zaraza y del roto casaquillo, adivinó las líneas. Eran seguramente adorables, delicadas y firmes a la vez, con la pureza del capullo cerrado y la gracia de la juventud, que lo convertirá pronto en flor gallarda, de incitadora, frescura. La proporción del cuerpo, la redondez del talle, la elegancia del busto, la gracia de la cabeza, todo prometía un modelo delicioso, de los que no se encuentran ni pagados. Aurelio se regocijó. ¡Quizá estaba allí la inspiración de la obra maestra!

Pero cuando iba a pronunciar el sacramental: «Desnúdate», el recuerdo de la ola de sangre inundando el rostro, ascendiendo hasta la frente y las sienes, borrando con su matiz de carmín las facciones, le detuvo, apagando en su garganta el sonido. Se sintió enrojecer, a su turno; le pareció haber cometido, allá interiormente, alguna acción vergonzosa. Y acercándose a la niña fue esto lo que le dijo:

-Te retrataré; pero con la condición de que no te retrate nadie más que yo. ¿Entiendes? pago doble... No vas a casa de ningún otro señorito. Yo te daré dinero... Ahora hija mía..., para que te retrate..., te colocarás así..., así..., mirando a esa figura. ¿Quieres?

Y, mientras las mejillas de la niña y a sus sienes virginales subía otra vez, ante el impúdico y vigoroso «estudio» de la Ménade, la ola de vergüenza, Aurelio, con nerviosa vehemencia primero, con pulso seguro después, manchaba el lienzo bocetando su cuadro, «Pudor», que le valió en la Exposición el primer triunfo, una segunda medalla.


(Conto publicado no diario El Imparcial tal día como hoxe 12 de febreiro pero de... 1894)

Hoxe, 12 de febreiro de 2015, alcanzamos as 1.500 entradas neste blogue que comezou a publicarse o 17 de outubro de 2009...e ten xa 1.940 días de existencia e 229.500 visitas...)
Comentarios (0) - Categoría: TEXTOS DE E. PARDO BAZÁN - Publicado o 12-02-2015 01:25
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LA NOVIA FIEL
La novia fiel

(Cuentos de Amor)


Por Pardo Bazán, Emilia, Condesa de
"El Liberal", 11 febrero 1894.

Fue sorpresa muy grande para todo Marineda el que se rompiesen la relaciones entre Germán Riaza y Amelia Sirvián. Ni la separación de un matrimonio da margen a tantos comentarios. La gente se había acostumbrado a creer que Germán y Amelia no podían menos de casarse. Nadie se explicó el suceso, ni siquiera el mismo novio. Solo el confesor de Amelia tuvo la clave del enigma.

Lo cierto es que aquellas relaciones contaban ya tan larga fecha, que casi habían ascendido a institución. Diez años de noviazgo no son grano de anís. Amelia era novia de Germán desde el primer baile a que asistió cuando la pusieron de largo.

¡Que linda estaba en el tal baile! Vestida de blanco crespón, escotada apenas lo suficiente para enseñar el arranque de los virginales hombros y del seno, que latía de emoción y placer; empolvado el rubio pelo, donde se marchitaban capullos de rosa. Amelia era, según se decía en algún grupo de señoras ya machuchas, un «cromo», un «grabado» de La Ilustración. Germán la sacó a bailar, y cuando estrechó aquel talle que se cimbreaba y sintió la frescura de aquel hálito infantil perdió la chaveta, y en voz temblorosa, trastornado, sin elegir frase, hizo una declaración sincerísima y recogió un sí espontáneo, medio involuntario, doblemente delicioso. Se escribieron desde el día siguiente, y vino esa época de ventaneo y seguimiento en la calle, que es como la alborada de semejantes amoríos. Ni los padres de Amelia, modestos propietarios, ni los de Germán, comerciantes de regular caudal, pero de numerosa prole, se opusieron a la inclinación de los chicos, dando por supuesto desde el primer instante que aquello pararía en justas nupcias así que Germán acabase la carrera de Derecho y pudiese sostener la carga de una familia.

Los seis primeros años fueron encantadores. Germán pasaba los inviernos en Compostela, cursando en la Universidad y escribiendo largas y tiernas epístolas; entre leerlas, releerlas, contestarlas y ansiar que llegasen las vacaciones, el tiempo se deslizaba insensible para Amelia. Las vacaciones eran grato paréntesis, y todo el tiempo que durasen ya sabía Amelia que se lo dedicaría íntegro su novio. Este no entraba aún en la casa, pero acompañaba a Amelia en el paseo, y de noche se hablaban, a la luz de la luna, por una galería con vistas al mar. La ausencia, interrumpida por frecuentes regresos, era casi un aliciente, un encanto más, un interés continuo, algo que llenaba la existencia de Amelia sin dejar cabida a la tristeza ni al tedio.

Así que Germán tuvo en el bolsillo su título de licenciado en Derecho, resolvió pasar a Madrid a cursar las asignaturas del doctorado, ¡Año de prueba para la novia! Germán apenas escribía: billetes garrapateados al vuelo, quizá sobre la mesa de un café, concisos, insulsos, sin jugo de ternura. Y las amiguitas caritativas que veían a Amelia ojerosa, preocupada, alejada de las distracciones, le decían con perfida burlona:

-Anda, tonta; diviértete... ¡Sabe Dios lo que el estará haciendo por allá! ¡Bien inocente serías si creyeses que no te la pega!... A mí me escribe mi primo Lorenzo que vio a Germán muy animado en el teatro con «unas»...

El gozo de la vuelta de Germán compensó estos sinsabores. A los dos días ya no se acordaba Amelia de lo sufrido, de sus dudas, de sus sospechas. Autorizado para frecuentar la casa de su novia, Germán asistía todas las noches a la tertulia familiar, y en la penumbra del rincón del piano, lejos del quinqué velado por la sedosa pantalla, los novios sostenían interminable diálogo buscándose de tiempo en tiempo las manos para trocar una furtiva presión, y siempre los ojos para beberse la mirada hasta el fondo de las pupilas.

Nunca había sido tan feliz Amelia. ¿Qué podía desear? Germán estaba allí, y la boda era asunto concertado, resuelto, aplazado solo por la necesidad de que Germán encontrase una posicioncita, una base para establecerse: una fiscalía, por ejemplo. Como transcurriese un año más y la posición no se hubiese encontrado aún, decidió Germán abrir bufete y mezclarse en la politiquilla local, a ver si así iba adquiriendo favor y conseguía el ansiado puesto. Los nuevos quehaceres le obligaron a no ver a Amelia ni tanto tiempo ni tan a menudo. Cuando la muchacha se lamentaba de esto, Germán se vindicaba plenamente; había que pensar en el porvenir; ya sabía Amelia que un día u otro se casarían, y no debía fijarse en menudencias, en remilgos propios de los que empiezan a quererse. En efecto, Germán continuaba con el firme propósito de casarse así que se lo permitiesen las circunstancias.

Al noveno año de relaciones notaron los padres de Amelia (y acabó por notarlo todo el mundo) que el carácter de la muchacha parecía completamente variado. En vez de la sana alegría y la igualdad de humor que la adornaban, mostrábase llena de rarezas y caprichos, ya riendo a carcajadas, ya encerrada en hosco silencio. Su salud se alteró también; advertía desgana invencible, insomnios crueles que la obligaban a pasarse la noche levantada, porque decía que la cama, con el desvelo, le parecía su sepulcro; además, sufría aflicciones al corazón y ataques nerviosos. Cuando le preguntaban en qué consistía su mal, contestaba lacónicamente: «No lo sé» Y era cierto; pero al fin lo supo, y al saberlo le hizo mayor daño.

¿Qué mínimos indicios; qué insensibles, pero eslabonados, hechos; qué inexplicables revelaciones emanadas de cuanto nos rodea hacen que sin averiguar nada nuevo ni concreto, sin que nadie la entere con precisión impúdica, la ayer ignorante doncella entienda de pronto y se rasgue ante sus ojos el velo de Isis? Amelia, súbitamente, comprendió. Su mal no era sino deseo, ansia, prisa, necesidad de casarse. ¡Qué vergüenza, qué sonrojo, qué dolor y qué desilusión si Germán llegaba a sospecharlo siquiera! ¡Ah! Primero morir. ¡Disimular, disimular a toda costa, y que ni el novio, ni los padres, ni la tierra, lo supiesen!

Al ver a Germán tan pacífico, tan aplomado, tan armado de paciencia, engruesando, mientras ella se consumía; chancero, mientras ella empapaba la almohada en lágrimas. Amelia se acusaba a sí propia, admirando la serenidad, la cordura, la virtud de su novio. Y para contenerse y no echarse sollozando en sus brazos; para no cometer la locura indigna de salir una tarde sola e irse a casa de Germán, necesitó Amelia todo su valor, todo su recato, todo el freno de las nociones de honor y honestidad que le inculcaron desde la niñez.

Un día.... sin saber cómo, sin que ningún suceso extraordinario, ninguna conversación sorprendida la ilustrase, acabaron de rasgarse los últimos cendales del velo... Amelia veía la luz; en su alma relampagueaba la terrible noción de la realidad; y al acordarse de que poco antes admiraba la resignación de Germán y envidiaba su paciencia, y al explicarse ahora la verdadera causa de esa paciencia y esa resignación incomparables.... una carcajada sardónica dilató sus labios, mientras en su garganta creía sentir un nudo corredizo que se apretaba poco a poco y la estrangulaba. La convulsión fue horrible, larga, tenaz; y apenas Amelia, destrozada, pudo reaccionar, reponerse, hablar.... rogó a sus consternados padres que advirtiesen a Germán que las relaciones quedaban rotas. Cartas del novio, súplicas, paternales consejos, todo fue en vano. Amelia se aferró a su resolución, y en ella persistió, sin dar razones ni excusas.

-Hija, en mi entender, hizo usted muy mal -le decía el padre Incienso, viéndola bañada en lágrimas al pie del confesionario-. Un chico formal, laborioso, dispuesto a casarse, no se encuentra por ahí fácilmente. Hasta el aguardar a tener posición para fundar familia lo encuentro loable en él. En cuando a lo demás..., a esas figuraciones de usted... Los hombres.... por desgracia... Mientras está soltero habrá tenido esos entretenimientos... Pero usted...

-¡Padre -exclamó la joven-, créame usted, pues aquí hablo con Dios! ¡Le quería.... le quiero.... y por lo mismo.... por lo mismo, padre! ¡Si no le dejo.... le imito! ¡Yo también...!


(Artigo publicado por Emilia Pardo Bazán tal día como hoxe pero de...1894 )
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A RERUM NOVARUM e os SINDICATOS OBREIROS EN 1947
9 de febrero de 1947

LA IGLESIA Y EL SINDICATO OBRERO


Por Ramón Suárez Picallo

En torno a la apasionada y pasional discusión del proyecto de ley de sindicalización campesina se ha entablado en Chile una polémica de grandes intereses, vistos los elementos que en ella intervienen, en su pro y en su contra.

Por una parte los terratenientes de tradición y costumbres minifeudales, acostumbrados a ver en sus inquilinos y jornaleros a simples siervos de la gleba, privados de todos los derechos humanos, sociales y civiles, con jerarquía y condición inferior a las de los animales que se crían en sus fincas.

Y, por la otra, los que creen que el sindicato, puesto al servicio de una determinada ideología social y política, puede ser no sólo una panacea redentora, sino que, también, debe ser una blanca a favor de este o de aquel partido, programa o combinación.

El hecho no es nuevo en el movimiento social y político contemporáneo. Anarquistas, socialistas, sindicalistas puros y católicos avanzados, vienen disputándose hace más de treinta años el movimiento sindical obrero para dominarlo y orientarlo en sentido favorable a sus concepciones sociales, ideológicas y políticas, casi todos con escaso respeto a su carácter puramente económico y mejorista de las condiciones de vida y de trabajo de las clases asalariadas.


LITERATURA

Existe, incluso, sobre el tema, una copiosa literatura. Enrico, italiano, en su libro ?El sindicalismo?, defiende al socialismo. Sorel, francés, en ?El Porvenir de los sindicatos obreros?, se inclina a la tendencia anarcosindicalista; mientras George Renards, en ?Sindicatos, Trade Uniones y Corporaciones?, mantiene el criterio directamente gremial, sin inclinación política, siguiendo la tradición histórica medioeval, francesa, española e italiana que separa a la organización sindical de toda hipoteca política.

Aquí en Chile, Luis Emilio Recabarren, en su magnifico foro, publicado en Buenos Aires en 1917, titulado ?El valor de la organización gremial?, sigue la escuela española de la U. G. T., teniendo lo que entonces se aspiraba, ?la base múltiple?. El sindicato debe preocuparse de todos los aspectos de la vida del sindicato; el mejoramiento de salarios, la educación y la cultura, el cooperativismo y el subsidio y el socorro mutuo en casos de desocupación, enfermedad y muerte del asociado.

La teoría de Recabarren hace en Buenos Aires muchos oponentes. Pero se impuso en tres de cuatro grandes organizaciones: Unión de Obreros Municipales, Unión de Obreros de la Dirección de Puertos, Federación Gráfica Bonaerense, La Federación de empleados del Comercio y algunas otras. En el orden político, estas instituciones, que seguían las tradiciones alemana, inglesa y española, proclamaban su absoluta neutralidad; sus miembros podían pertenecer a cualquier partido o credo religioso sin que su condición de sindicados sufriese con ello menoscabo alguno. Frente a ellas, las organizaciones sindicalistas y anarcosindicalistas proclamaban ser ?distintas y opuestas a todos los grupos y partidos políticos?, prohibiendo a sus militantes y dirigentes aceptar candidaturas o cargos políticos de ninguna clase.

LA IGLESIA

En las dos últimas décadas del siglo pasado, el movimiento obrero había adquirido en el mundo un gran prestigio; las trade uniones, las asociaciones y los sindicatos profesionales subían como la leche en el fuego, inspiradas por ideas y problemas de los cuales la Iglesia se había olvidado. ¡Estaba al servicio de los ricos, de los explotadores y de los prepotentes, olvidada enteramente de los pobres y de sus angustias! Fue entonces que surgió en su seno un pontífice ilustre, dispuesto a abordar el problema: León XIII, que en su famosa Encíclica ?De Rerum Novarum?, denuncia las injusticias atroces del régimen burgués, como contrarias a las doctrinas de Cristo y de los Padres de la Iglesia.

Sucesores suyos trataron en vano, después, de retorcer, desvirtuar y desfigurar aquel magnifico texto del llamado ?Papa de los obreros?. Todo apoyo a los ricos, que explotan, matan de hambre y niegan de derechos a sus trabajadores, está fuera de la Ley de Dios y de la moral cristiana, y merece, por lo tanto, el repudio y la condenación de su Iglesia. Y las víctimas del desafuero tienen derecho indiscutible de unirse, de asociarse y de recurrir a todos los medios lícitos para mejorar su condición y corregir la anticristiana injusticia patronal. Todo lo demás que aleguen los católicos que explotan a sus trabajadores para acrecentar su riqueza, es pecado mortal, mala fe y dolo notorio.

Tal es la doctrina. En ella, sin duda, se inspiró el virtuoso Episcopado chileno para afirmar en una reciente carta pastoral que: ?La Iglesia, fiel a su historia y doctrina, ve en las asociaciones gremiales un medio eficaz para la solución de la cuestión social y, en el actual estado de cosas, estima necesaria la constitución de tales instituciones sindicales?. En consecuencia ?afirma el texto episcopal? ?la Iglesia ama y bendice la sindicalización obrera cuando por ella se busca el perfeccionamiento espiritual y material de los asociados, la redención económica y la paz social?.

No le den vueltas, pues, a la cuestión; los terratenientes y sus voceros, políticos y periodísticos que se oponen a la sindicalización campesina, en defensa de su condición de expoliadores del ajeno sudor campesino; la Iglesia, a la que dicen pertenecer, obedecer y servir, lejos de apoyarlos, los condena con frases inequívocas. En este caso, la Iglesia está en la posición cristiana y justa, como en los tiempos de León XIII de San Gregorio y de San Juan Crisóstomo.
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Relixión - Publicado o 09-02-2015 00:13
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MANIFESTACIÓN DE APOIO Á LINGUA GALEGA

Hoxe as 12 horas na Alameda de Compostela


Manifesto de apoio á mobilización do 8 de febreiro



Polas fillas dos nosos fillos. Queremos Galego!

Os datos da última enquisa do Instituto Galego de Estatística sobre a situación do galego non nos sorprenden. Reflicten a realidade. A realidade é que cada vez hai menos xente que fala galego. A realidade é que a Xunta de Galiza demostra un total desleixo e desprezo pola lingua. A realidade é que é imposíbel vivirmos en galego con normalidade.
O maior descenso de falantes do galego coincide co lustro máis agresivo e lesivo para a normalización da nosa lingua e cunha situación na que o galego, non só non conta cunha oficialidade real, senón que é a propia Xunta quen ataca a oficialidade formal que acadou.

A lingua precisa xa de compromisos reais materializados en accións concretas . Esta non é a hora de enunciar falsos desexos, supostas declaracións de intencións, nin dubidosas manifestacións de amor, nas que se baseou até agora a política lingüísitica. É urxente actuar tomar medidas normalizadoras e pór todos os medios e remedios para para pararmos esta desfeita .

Moitas persoas educamos as nosas fillas e fillos en galego. Mantemos o galego cada día, entregámosllo ás máis novas e novos porque o defendemos e apreciamos. Facémolo con amor, esforzo e coidado, aínda que nos atopamos con dificultades permanentes, ás que lle temos que engadir o insulto e o desprezo mostrado polo presidente da Xunta na súa busca permanente de culpábeis da súa propia política.

O galego continúa perseguido e proscrito de diferentes ámbitos e usos. Impúxose un decreto para evitar o ensino en galego. Esta política lingüística ten responsábeis e cómplices. Precisase unha mudanza total . Hai que lles dar ferramentas ás xeracións novas. A televisión pública galega non emite debuxos animados de moda en galego. As mozas e mozos non poden escoller xogos, filmes e revistas xuvenís na nosa lingua, a moitos e moitas impídeselles a escolarización en galego

Necesitamos promover a nosa lingua. Lingua propia e común que nos une a todos e todas. Lingua, identidade e futuro de Galiza camiñan da man. Defender o futuro dunha lingua é defender o futuro dun pobo. A nosa lingua sítuanos no mundo e fainos donos e donas do noso porvir, que está en nós, nas nosas fillas e fillos, nas nosas netas e netos. Na transmisión xeracional e na súa reposición social.

Precisamos o galego para ser e existir. Temos esperanza, ilusión, vontade, compromiso para mantelo vivo , para superar prexuízos, para transmitir amor á nosa lingua, para manifestar orgullo, para dicir, polas fillas dos nosos fillos QUEREMOS GALEGO.
Comentarios (0) - Categoría: Actualidade - Publicado o 08-02-2015 00:09
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HONRADEZ

7 de febrero de 1948

¿PSICOSIS DE HONRADEZ?



Por Ramón Suárez Picallo

Hay quien asegura que está despertándose en el mundo una psicosis de honradez, a modo de compensación misteriosa a la oleada de inmoralidad que invade el mundo entero, especialmente en lo que se refiere a la codicia y apropiación indebida de los bienes ajenos. De algunos hechos que aseveran la existencia de esta plaga ?el robo con violencia, el hurto con abuso de confianza, la estafa con dolo, etc.- hemos hablado varias veces en esta columna.

Y por si alguien nos acusa en caer en exceso de pesimismo en lo que toca a juzgar la moral ajena, queremos hablar hoy de otros hechos demostrativos, a su vez de que hay un repunte moralista que, como decíamos antes, quien llama psicosis de honradez, lo cual viene a demostrar que cada acción, individual y colectiva, tiene siempre su correspondiente reacción. Veamos:

Días pasados, un suplementero de Punta Arenas, pobre como las arañas, encontró una billetera con once mil pesos y diecisiete dólares pertenecientes a un príncipe de sangre real. La devolvió intacta a Carabineros y su propietario le regaló al honrado muchacho el diez por ciento de su contenido. Premio estimulante a la moral.

Un taxista norteamericano encontró en su coche un bolsón de señora con 350 dólares; por una tarjeta localizó a su propietaria y le llevó el objeto perdido con el dinero intacto; quiso cobrar el importe de la carrera ?30 centavos de dólar- y la gringa ingrata se negó a pagárselo. Actitud inmoral de la dama fomentadora de la mala costumbre consistente en que cada cual se guarde lo que encuentre.

En Buenos Aires el dueño de una afamada Agencia de Lotería, tenía un cliente que le compraba siempre el mismo número; en una de las jugadas el cliente estaba de viaje y el lotero se lo reservó como de costumbre. El número sacó el premio mayor y al regreso de su viaje el cliente recibió del lotero el importe íntegro, con la correspondiente felicitación por su buena fortuna.

Pero, he aquí el caso más típico de la psicosis de honradez a la que antes nos referíamos: un caballero chileno, comerciante que atravesaba por una angustiosa situación económica a punto de ponerlo al borde de la quiebra, tuvo que hacer un viaje a Buenos Aires. Su amigo X le encargó que le comprase allá un boleto de lotería sin indicarle número ni darle el dinero. El viajero compró dos billetes, uno para él y otro para el amigo.

El del amigo sacó un gran premio mientras el suyo no sacó ni la terminación.

El viajero volvió a Chile y le entregó a su amigo el dinero correspondiente al premio, mientras le mostraba, un poco desconsolado, el billete que había comprado para él y que no sacó ni un cinco.

El afortunado, generoso y conmovido ante el inusitado rasgo de honradez y lealtad del amigo, le regaló la mitad del premio y puso a su disposición la otra mitad para que resolviese su situación económica. Y aún hizo más: divulgó entre sus acreedores la estupenda hazaña y éstos acordaron darle toda clase de facilidades.

¿Qué tal? Aún siendo raros estos casos bastan y sobran para que podamos saludar, jubilosamente, la aparición de la benéfica psicosis de honradez; tanto más digna de salutación, cuando ella viene a compensarnos de otras psicosis maléficas que tratan de cubrir de lodo el alma y el cuerpo del hombre en unos instantes en que parecía perdido para siempre el sentido de la moral y el amor a la hombría de bien.
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Tal día como hoxe... - Publicado o 07-02-2015 01:34
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ASEMBLEA DA A.C. IRMÁNS SUÁREZ PICALLO
Hoxe día 5 de febreiro terá lugar na Casa da Xuventude de Sada ás 19'30h. en 1ª convocatoria e as 20'00h. en segunda convocatoria, a ASEMBLEA XERAL ORDINARIA coa seguinte


ORDE DO DIA:


- Lectura e aprobación, se procede, da acta da Asemblea anterior.

- Memoria de actividades realizadas no ano 2014

- Informe do Tesoureiro (contas e balance do año 2014).

- Presuposto de ingresos e gastos para o o ano 2015. Cotas dos socios.

-Colaboracións coa Casa Museo Emilia Pardo Bazán e con entidades culturais (Academia Real Isaac Díaz Pardo) e outras sociedades ou asociacións sadenses e da bisbarra.

- Publicacións previstas para o 2015 e outros proxectos.

- Avance do contido de AREAL Nº10, que sae en abril.

- Rogos e preguntas.

De seguido, celebrarase Sesión Extraordinaria para por os cargos a disposición da Asemblea e confirmar -si así se estima procedente- nos seus postos á Directiva actual, ao tempo que se anima a incluir novos vocais colaboradores na citada Xunta Directiva da A.C. Irmáns Suárez Picallo.
Comentarios (0) - Categoría: Actividades - Publicado o 05-02-2015 09:05
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PRESENTOUSE EN SADA "A PEGADA DOS AVÓS"
Como xa anunciaramos, este pasado domingo presentouse na Casa da Cultura de Sada "A pegada dos avós".
Antes da proxección do documental, interviron Rexina Basadre, en nome da asociación, o director do traballo, Xosé Abad, e unha das protagonistas do mesmo, Julia Lago. Un pracer contar con eles e coas súas impresións sobre a experiencia.
Comentarios (0) - Categoría: Actividades - Publicado o 04-02-2015 16:15
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O galego dá vida, pola vida do Galego. Declaración institucional da Real Academia Galega

A Real Academia Galega fai pública a seguinte declaración institucional sobre os datos estatísticos recentemente coñecidos que describen un preocupante retroceso do uso do galego.

O GALEGO DÁ VIDA, POLA VIDA DO GALEGO
DECLARACIÓN INSTITUCIONAL DA REAL ACADEMIA GALEGA


A Coruña, 30 de xaneiro de 2015


Grazas aos esforzos de innúmeras persoas e colectivos e contra os desatinos da historia, o galego conseguiu manterse e soerguerse, superando séculos de marxinación e décadas de persecución. Nunca agradeceremos dabondo a xenerosidade, a afouteza e a visión de futuro de moitos galegos e galegas que foron quen de rescatar o noso idioma da prostración e de facelo pular nos distintos ámbitos, da creación literaria aos medios de comunicación, o ensino ou os diversos ámbitos profesionais. Eses esforzos son a mellor mostra da adhesión do pobo galego cara ao idioma de seu. Estamos certos de que a inmensa maioría das xentes do país ?independentemente da súa ideoloxía ou mesmo do idioma que falan? valoran a lingua, téñenlle lei e desexan que siga vivindo. Nesa certeza descansa a nosa confianza no seu futuro.

Con todo, os datos estatísticos recentemente publicados veñen apuntar un preocupante retroceso do seu uso nos últimos anos, especialmente entre as novas xeracións, agravando unha tendencia histórica que pode conducilo á decadencia. En cumprimento dos seus deberes estatutarios, a Real Academia Galega, ante a alarma que estes datos provocaron en amplos sectores da nosa sociedade, decidiu facer pública a seguinte declaración institucional:

1.- O Parlamento de Galicia aprobou por unanimidade en 2004 un Plan Xeral de Normalización da Lingua Galega que viña concretar as previsións da Lei de Normalización Lingüística. É responsabilidade do goberno galego asumilo, poñendo en marcha as medidas previstas nel dun xeito programado, verificable e suxeito a avaliación. Non se pode demorar por máis tempo o momento de emprender iniciativas concretas con prazos precisos. Instamos a que o mesmo consenso político que posibilitou a aprobación da Lei e do Plan citados impulse agora a súa plena e eficaz implementación.

2.- O sistema educativo é unha peza clave para garantir o porvir do galego. A evolución dos últimos anos evidencia que os cambios legais non só tiveron resultados insatisfactorios, senón que supuxeron un retroceso evidente. No seu día, a RAG recorreu legalmente o decreto chamado de plurilingüismo aprobado en 2010. Hoxe, con máis razón, reclamamos a súa derrogación e o establecemento dun marco legal que permita unha presenza suficiente do galego no ensino, de acordo cos compromisos contraídos polo Estado Español na Carta Europea de Linguas Rexionais e Minoritarias.

3.- A infancia e a mocidade constitúen sectores prioritarios. É imprescindible darlles facilidades aos cativos e aos mozos para o uso do galego alén das relacións familiares e das aulas. Demandamos que se promova unha maior oferta televisiva, de produtos audiovisuais e de recursos, actividades e espazos de lecer en idioma galego específicos para a xente máis nova.

4.- A Universidade é o ámbito principal de formación de profesionais e da investigación do país. As universidades galegas están obrigadas a facer un esforzo a prol do galego na docencia e a fomentar as liñas de investigación en diversas áreas que contribúan ao seu pleno desenvolvemento como idioma útil e capaz de afrontar os desafíos do século XXI.

5.- A presenza do galego nos medios de comunicación escritos, audiovisuais e en liña non é proporcionada á que o idioma ten na sociedade galega. Urximos os medios, públicos e privados, a que contribúan positivamente á súa difusión, ao tempo que reflicten verazmente a realidade lingüística de Galicia.

6.- O desempeño do galego no ámbito empresarial, sindical, comercial, profesional e publicitario está moi por debaixo da súa utilización na vida real da maioría da poboación. Animamos as empresas, sindicatos, colexios e colectivos profesionais a que se adapten debidamente ao uso lingüístico de clientes, usuarios e públicos a quen dirixen os seus servizos. Exhortamos tamén a Igrexa, que goza dunha importante implantación social, pero que non responde ás propias proclamas oficiais de se comprometer a un maior uso do galego na liturxia, na predicación e na catequese.

7.- As institucións públicas deben garantir que os cidadáns e cidadás poidan ser atendidos en galego, e para isto é imprescindible recuperar un nivel proporcionado de esixencia de coñecemento e de emprego profesional del. Cómpre que o galego sexa debidamente requirido e valorado nas probas de acceso e promoción na función pública.

8.- A mellor garantía para a pervivencia e vitalidade do idioma é a transmisión das xeracións maiores ás máis novas e o compromiso individual de cada un dos falantes no seu uso. Convidamos os avós e as avoas, os pais e as nais a que empreguen a lingua propia do país nas súas relacións cos seus fillos e fillas, netos e netas, e animamos as persoas que recibiron o idioma en herdo a que se sintan orgullosas del e non renuncien a utilizalo na súa vida diaria. Asístenos o dereito a vivir en galego e esiximos que ese dereito sexa amparado e respectado.

9.- As institucións culturais teñen unha responsabilidade específica tanto no prestixiamento do galego coma na creación e a divulgación de instrumentos que faciliten o seu uso e melloren a súa calidade. A Real Academia Galega comprométese a cumprir as súas funcións coa maior dilixencia e ofrece a súa colaboración ao goberno galego e calquera outra instancia que llo solicite. En ningún caso a RAG vai declinar da súa obriga máis importante, que é a "defensa, ilustración e promoción da lingua galega" (art. 1º Estatutos).

10.- A sociedade galega leva investido unha gran cantidade de recursos, enerxías e ilusións na tarefa de normalizar o idioma propio. Ese esforzo non pode derramarse. A responsabilidade de seguir abríndolle o camiño é de todos e todas nós, pero son as institucións públicas e nomeadamente o goberno galego, as que contan cos recursos máis poderosos e os instrumentos máis eficaces para conseguilo, ademais de estaren legal e moralmente obrigadas a facelo. Urxe unha reflexión seria, cómpre un novo impulso para evitar o desafiuzamento do galego da súa propia casa, Galicia. Un marco normativo máis axeitado, pero sobre todo, un discurso renovado, positivo e proactivo. Correspóndelle á Xunta de Galicia tomar a iniciativa e liderar o esforzo social para seguirmos avanzando.

Unha lingua é un universo de seu, pertence ao mellor saber da humanidade. É unha ponte entre xeracións, un precioso elo coa historia e unha ferramenta valiosísima para o futuro, un medio de comunicación e tamén un recurso con valor emocional e económico. É un ben público, o máis semellante ao ar que respiramos. Temos un tesouro para compartir, sería imperdoable desbaldilo. Ter un idioma propio, orixinal, único, impón a obriga moral e práctica de conservar ese herdo para nós e para toda a humanidade. O galego non é un problema, é unha riqueza que non podemos estragar. Longa vida á lingua galega!
Comentarios (0) - Categoría: Actualidade - Publicado o 02-02-2015 12:42
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DOCUMENTAL DE XOSÉ ABAD "A PEGADA DOS AVÓS"
Hoxe domingo, 1 de febreiro, ás 20 horas na Casa da Cultura, teremos en Sada a Xosé Abad para presentar o seu traballo:
A PEGADA DOS AVÓS, un documental da memoria histórica protagonizado por sete alumnos de secundaria que investigan pola súa conta o golpe de estado do 36, e no que participan entre outros Baltasar Garzón e Manolo Rivas.
Ademáis, acompañaranos Xulia Lago, unha das protagonistas do film.


Comentarios (0) - Categoría: Actividades - Publicado o 01-02-2015 12:17
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