A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
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MONSEÑOR ANTONIO PILDAIN E O FRANQUISMO

Amplo artigo onde RSP analiza a actuación do obispo Pildain da diócese canaria,e a sua evolución primeiro como deputado durante a República que apoiou -nun principio- ao réximen franquista ata condenalo posteriormente como se pode comprobar si tamén lemos as suas cartas pastorais ...


10 de enero de 1947

EL OBISPO DE CANARIAS HABLA DEL RÉGIMEN FRANQUISTA
ACOTACIONES A UNA CARTA PASTORAL


Por Ramón Suárez Picallo

Monseñor Antonio Pildain es, actualmente, Obispo titular de las islas Canarias; teólogo eminente; magnífico escritor y orador extraordinario; picó también en la política peninsular.

Efectivamente, siendo canónigo y Deán de la Diócesis vasca de Vitoria, fue diputado a las Cortes Constituyentes de la República Española, ocupando en ella un escaño en la extrema derecha. Habló y votó contra la Constitución republicana, se opuso a la separación de la Iglesia y el Estado, y combatió, ardientemente, el párrafo constitucional, que disponía la disolución de las Congregaciones religiosas ?del cuarto voto?. Es decir, aquellas que además de los tres votos canónicos -obediencia, pobreza y castidad- tenían el de acatamiento a poderes extraños a la Nación española, o sea, la Compañía de Jesús, expulsada antes de España y de sus dominios por el rey catolicísimo Carlos III y por Mendizábal, que gobernó a España en nombre de Isabel II de Borbón y Borbón.

Monseñor Pildain, formaba parte de aquel histórico parlamento, como abanderado de la extrema derecha llamada ?los beunzas?, porque era el Señor Beunza, carlista y requeté navarro, su jefe indiscutido. Propuso que el artículo 1º de la Constitución dijera textualmente así: ?El poder, viene de Dios, pasa de Dios al Rey y del Rey al pueblo?.

Pero hubo más, al estallar la insurrección contra el régimen republicano, don Antonio Pildain, fue uno de los redactores y firmantes de la famosa Carta Pastoral del Episcopado español, que justificó, alabó y bendijo el alzamiento contra el legítimo Estado republicano.

Decimos todo esto para que el amable y desprevenido lector, se dé perfecta cuenta de que Monseñor Antonio Pildain, canónigo y Deán de Vitoria, diputado de extrema derecha en las Cortes Constituyentes de la República y actual Obispo de Canarias, no es un ?rojo? ni un ?agente del gobierno de Moscú?, a la vista de sus declaraciones sobre el régimen franquista, al que califica con frases lapidarias de condenación, acusándolo de anticristiano, opresor y ominoso.


DICE EL DESCENDIENTE DE LOS APÓSTOLES

Monseñor Pildain hizo en los últimos meses del año 1946 una visita pastoral por toda su Diócesis y al regreso de ella dio un documento bajo su alta jerarquía episcopal, del que extraemos los siguientes párrafos textuales: ?Hablo con el corazón oprimido de tristeza, obligado a tocar a rebato, aunque me duela tirar de la campana plañidera?. ?Quiero replicar ?agrega- a ciertos monseñores sudamericanos, que acaban de regresar de un viaje de turismo por nuestras tierras, cantando con alegre corazón las delicias de este ?régimen envidiable?, con loas absolutamente ajenas a la verdad?.

?Escasez, desnutrición, depauperación económica, fisiológica y patológica, con sus secuelas de tuberculosis y raquitismo causantes de pavorosa mortandad entre el pueblo. Tal es el espectáculo de estas islas privilegiadas que fueron siempre orgullosas de su bienestar y de su salud y que hoy van en camino de un abismo sin fondo, con enfermos a miles sin camas en los hospitales y hasta sin domicilio o con domicilio en el cual se carece de todo?.

?Tremenda desolación que se extiende a toda España sometida a la paz de los bárbaros?. Y lo dice en latín con estas palabras textuales: ?Ubi solitudinen faciunt pacen apellant?. ?Millares y millares de familias, sumidas en situación de trágica angustia, cabalmente las que componen las clases medias, obreras y populares, las más numerosas del cuerpo social, y las que, por justicia distributiva, tienen derecho más destacado a que cuiden de ellas los gobernantes?.

?Pero -agrega el Obispo Pildain- quienes defienden a estas clases, tienen sobre ellos la más cerrada censura y la rotunda condenación del Estado falangista, copiado de Italia y de Alemania, que confunden al pueblo español con un rebaño acéfalo, obligado a seguir obedeciendo órdenes y consignas de Hitler y Mussolini, enemigos irreconciliables de la Iglesia Católica, antes y después de su muerte, supuesta o verdadera?.

Según esto, lo que hay en España es ?un organismo de Derecho Público llamado Estado omnipotente, indiscutible e inapelable?, como un César que cierto día se arrogó, porque sí, la representación y gobierno de varios millones de ciudadanos... y al que hace falta explicarle ?sin retórica ni tecnicismos, con toda sencillez?, los rudimentos del catecismo y del derecho natural. Por ejemplo:

Que ?el único fin y toda la razón de ser de la soberanía que ejerce?, ?no es el lujo, ni el esplendor, ni el poderío, ni la propia riqueza? sino ?la protección o custodia del público bienestar?.

Que está cometiendo una ?enorme injusticia? al ?tener preterida?, y aún sumida en la miseria, ?precisamente a la clase pobre y proletaria, a la que, por justicia distributiva, debía peculiar cuidado y providencia?.

Que ?los millones que maneja en sus presupuestos tienen un fin exclusivamente social?; dicho con más claridad, ?son de la sociedad y para la sociedad?. (Y para que se le grabe bien, se lo remacha con un lapidario apotegma de Santo Tomás, citado en latín, con toda finura: Omnie sunt principium, AD GUBERNANDUM, NON AD PROCURANDUM SIBI NEC AD DAMDUM ALIIS...) de modo que no tiene derecho ?para despilfarrarlos en gastos de puro lujo o de ridícula vanidad?.


LAS CAUSAS DEL MAL

El Obispo Pildain, no se limita a revelar el mal que aqueja a sus feligreses. Busca las causas de ese mal y las denuncia con heroica valentía, exponiendo ante el mundo ?esa mala peste contagiosa que es la usura, la especulación y el ?Straperlo?, amparada desde las alturas del Poder y dice:

?Que no se detengan ante la fuerza y ante la poderosa red de maldades? con que cuenta la ?avaricia traidora? de las ?bestias feroces?, de los ?nuevos Caínes?, de los ?cínicos sin entrañas?, de los ?explotadores del hambre y de la miseria ajena?, de los ?criminales desalmados que no piensan sino en alzar indefinidamente los precios de las cosas para procurarse ganancias escandalosas?, en una palabra, de los ?estraperlistas?.

?Que aíslen y acorralen y ataquen con toda violencia y extirpen?, ?a cuantos burlan a ley y condenan al hambre a sus compatriotas?.?Estén donde estén?, ?sean quienes sean?, ?caiga quien caiga? y ?pese a quien pese?.
?Mano dura e inflexible sobre ellos. Tanto más, cuanto que, de lo contrario, EL PUEBLO LE CONSIDERA CRIMINAL CÓMPLICE DE LOS MISMOS?.

Esto se pasaría de grave, en verdad. Pero en la frase de Monseñor Pildain habrá que ver algo más que una explosión o arranque de oratoria. Porque lo alarmante es que el prelado se vea precisado a eludir a ?hechos de tan monstruosa laya?, a ?negocios de tal ralea?, a ?crímenes de tan odiosa y hedionda catadura?, como lo que se denuncian o insinúan en los párrafos que preceden y siguen a la frase.

Denuncia, por ejemplo, ?la exportación de artículos de primera necesidad, no estando abastecido de ellos el mercado nacional?.

Denuncia el escándalo de que ?los especuladores pueden ofrecer, a los ojos vistas, en grandes cantidades y a precios exorbitantes, los mismos artículos cuya exclusiva se ha reservado el Gobierno, y de los que, sólo en cantidades abiertamente insuficientes, se le provee al ciudadano mediante la cartilla del reparto?.

Y a renglón seguido agrega que: el propio Estado, invocando la necesidad de tutelar el público bienestar y de evitar la carestía, se erija en monopolizador de los artículos de primera necesidad, para, aprovechándose precisamente de este monopolio, venderlos a precios más altos que los de costo, o hacer que algunos, privilegiados suyos los vendan a precios más caros de los que tendrían en régimen de venta libre; convirtiéndose así en verdugo sin entrañas de los súbditos por cuyos derechos tiene la misión soberana de velar, y de los súbditos más necesitados sobre todo...?

Semejantes cargos revisten una gravedad inaudita. Y, por lo mismo, que quien las formula despliega especial empeño en ?inculcar a todos el sentido de la responsabilidad?, habrá que admitir que, antes de estamparlos en el papel, ha dado varias vueltas a su pluma en la mano; y que, de seguro, Monseñor Pildain no se propone, desde su cátedra episcopal, propalar infundios ni lanzar piedras a la luna, al consignar dos veces consecutivas una insinuación tan formidable como la última de las transcriptas.

Es evidente que el pensamiento del obispo de Canarias en ese pasaje va ALGO MÁS lejos que el sentido gramatical de sus palabras. Por fortuna, no ha querido dejar al cuidado de ningún falso intérprete la averiguación de su exacto alcance. Él mismo se encarga de precisarlo más tarde; al final de la Carta, en el momento de autorizar habilísimamente su doctrina y ?vigoroso lenguaje? con citas de Mariana y Balmes, dos maestros de máximo cartel en la España Nacional. Del primero, cuando amonestaba AL REY (al jefe del Estado): ?Sepa y entienda que los tributos pagados por el pueblo no son suyos, que no van a parar a sus manos sino para que los consuma en la salud del Reino...? Del segundo, cuando denunciaba a los alardeadores de ?protección a la Iglesia, pero protección desconfiada y suspicaz que se alarma ante la firmeza de un párroco o la pastoral de un prelado...?

NOTA: A los señores Cox Méndez y Rául Marin, dedicamos los textos episcopales antecedentes escritos por un obispo español, en el pleno ejercicio de su jerarquía eclesiástica.

Al respecto, aclaramos que los párrafos y frases entrecomillados, pertenecen a la carta pastoral del señor Obispo de Canarias.

(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o día 10 de xaneiro de... 1947)
Algunhas anécdotas do obispo Pildain
Cartas pastorais do obispo Pildain
Breve biografía de monseñor Antonio Pildain
Comentarios (1) - Categoría: RSP-Relixión - Publicado o 10-01-2011 01:02
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Chuza! Meneame
1 Comentario(s)
1 Tremendous. #blgtk08#Trent Doors
Comentario por Trent Doors (05-05-2016 12:58)
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