A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
Estruturamos o blogue en varias seccións, nas que terán cabida noticias de actualidade sobre as nosas actuacións, artigos, textos históricos, fotografías...


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ASTURIAS

Hoxe RSP adica o seu artigo a Asturias. A raíz da folga dos mineiros acabou na cadea. Aquí fai unha sínteis da historia do pais e lembra o carácter e maneira de ser das suas xentes. E como anécdota fala dunha borracheira que colleu a base de sidra...
Escribiu outro artigo adicado a Covadonga e á "santina" que difundiremos noutra ocasión.


26 de febrero de 1950

EVOCACIONES Y RECUERDOS
ASTURIAS LA INVICTA


Por Ramón Suárez Picallo

En la línea Nor-noroeste de la Península Ibérica hay un recio país ?damos aquí a la palabra ?país? su significación de ?paisaje?? que se llama Asturias, nombre con resonancias milenarias en la Historia de España desde sus primeros albores.

Mucho antes de que las legiones romanas se acercaran con asombro y con temor sagrados al misterio del mar tenebroso, que aún no tenía otras orillas, fue Asturias lugar de encuentro y de entendimiento, entre cántabros y celtas, fenicios y griegos, que andaban por entonces más o menos a bien. De ahí que la Asturias actual sea, en una sola pieza, tierra de magníficos labradores, de mineros valientes, de arriscados navegantes, de pastores y de vaqueríos, y de hombres de letras, artes y ciencias, y de pobladores y colonizadores, que reprodujeron con gloria y provecho la vieja estirpe en mundos y continentes, situados en remotas latitudes. Dentro de la historia peninsular es Asturias punto de referencia obligado de las hazañas que hicieron capítulos definitivos; entre ellos Covadonga, punto de arranque de la reconquista Cristiana de España; cuna de las primeras monarquías auténticamente españolas, y centro ecuménico con León y con Galicia, de ese magnífico periodo medieval español, entroncado, por las viejas entradas romanas, los caminos de las peregrinaciones jacobeas, y las rutas guerreras hacia el Sur lleno de infieles, con toda la Europa y el Africa de aquellos tiempos. Y, vinculada entrañablemente más tarde al nuevo mundo, por medio de un grupo de pioneros, salidos de sus puertos de Gijón y Avilés, pariguales de Bilbao, Laredo y A Coruña, expandidos hacia los cuatro puntos cardinales del Globo Terráqueo.

En América, los asturianos ?como los catalanes, los vascos, los extremeños y los gallegos- estuvieron en todo; en las primeras guerras civiles, en la Religión en la Encomienda, en las artes y en las letras, en la Milicia y contra la milicia. El más grande enemigo de Simón Bolívar en la lucha por la independencia de América fue un asturiano; y el único amigo que le dio albergue en la hora del desconsuelo, de la derrota y de la muerte, fue también un asturiano.

Asturianos de Cuba, fueron valerosos enemigos de su Independencia, y un asturiano ofreció al primer gobierno independiente de la Isla un empréstito fabuloso, los asturianos son fieramente individualistas; y son a la vez los primeros colectivistas de España. Por eso Asturias fue, quizás, el lugar de España donde el Señor Feudal lo era de verdad y en toda su amplitud; y fue el lugar de donde salieron los primeros grandes maestros del Libre Pensamiento español contemporáneo: ¿Nombres? Gaspar Melchor de Jovellanos y el Divino Argüelles, por no citar más, esclarecidos espíritus enciclopedistas y liberales, cuyas ideas, transformadas a tenor de nuestros tiempos, florecieron más tarde en la Ilustre Universidad de Oviedo, la primera de toda España que implantó la Extensión Universitaria Popular. Es decir, que lanzó a sus profesores más ilustres ?los Posada. Los Altamira, los Alas, los Buylla, los Alvarez y cien más- a los centros populares y obreros, grupos políticos, ateneos, cooperativas y sindicatos, para que divulgaran la Buena Nueva de una Cultura sencilla depurada, puesta al alcance de todos.

Sí, señor; Asturias, como todos los pueblos con recia personalidad, no es un grupo uniforme a modo de rebaño regimentado y reglamentado; allí, cada hombre hace punto de honor de su libre albedrío, porque se siente capaz de ser un Rey, un Presidente de la República, aún, si a mano viene, un Imperio Independiente. ¿Causas de esta maravillosa variedad espiritual? Vamos a examinarlas ligeramente.


ESPÍRITU Y PAISAJE

Todo paisaje crea un estado de ánimo, una emoción lírica, una modalidad de sentir, del pensar y del obrar. Y Asturias tiene en sus reducidos linderos geográficos cuatro paisajes claramente definidos, cada uno con sus variantes: Un paisaje de alta montaña, solemne, dramático, erguido, donde nacieron las más hermosas canciones individuales asturianas de todos los tiempos. Peñamellera de Arriba y Peñamellera de Abajo, al pie de un Pico, desde el cual, según la leyenda, se divisa toda España, resumen ese paisaje junto con los hermosos puertos: Pijares, El Pontón y Somiedo. Y quizás convenga recordar que de aquella zona de Peñamellera, son todos los ferreteros y merceros de Chile, el primero de los cuales fue don Fernando de la Vega, natural de Guarías, que ya estaba en Chile cuando Méndez Nuñez bombardeó Valparaíso. Y otro asturiano de Peñamellera ?patriarca de una ilustre familia de San Fernando? fue el impulsor de los primeros cultivos del arroz en todo Chile.

El otro paisaje asturiano, poco conocido, es el de las tierras labradas y de panllevar, verdes, jugosas y húmedas, cubiertas de panorama y ganados. Es la que llamaríamos la zona virgiliana de Asturias, en la que se unen el buen vivir, los versos de la sidra, conservada en pipas y servida en culínes, con un arte que no conocían ni Dionisios ni Anacreonte. Los poetas y los novelistas ?Pérez de Ayala y Palacio Valdés? y los humoristas asturianos inspirándose en este paisaje amable y cordial, para escribir obras de antología, ?Adiós, Cordero?, el más conmovedor cuento campesino asturiano que conocemos, tiene su entraña en esta comarca, donde árboles, animales y gentes viven y mueren en comunidad familiar.

Al evocar a Asturias, casi todo el mundo piensa en las minas. En efecto, entre los paisajes físicos y espirituales asturianos, en su zona minera, la más famosa de estos últimos tiempos. Las ideas políticas y sociales más avanzadas y las actitudes más heroicas adoptadas en su defensa corrieron por cuenta de los mineros asturianos. Sama, La Felguera, Laviana, Carbayín y Mieres son pueblos símbolos en el rudo vivir de bajo tierra y del bravo luchar por un mundo mejor sobre de ella. Es éste, de las minas situadas en la Cuenca del Río Nalón, otro vigoroso, original e inconfundible paisaje asturiano.

La costa de Asturias tiene un gran puerto internacional que comunica al país con todo el mundo; Gijón, puerto y ciudad, que no tiene nada que pedirle a sus similares del Océano Atlántico. La Estaca de Bares y el Cabo Ortegal, señales de la vieja navegación de los fenicios, situadas en los próximos lindes un pequeño puente de Cangas de Galicia, marcan rutas históricas, iniciadas en la vieja Gijón; y muy cerca de allí, Avilés, de donde salió un día un asturiano sencillo y común llamado José Menéndez, que al correr de los años sería dueño de las Patagonias y sus alrededores; fundando pueblos, poblando desiertos, creando familias y ofreciéndole al descubridor del gran Estrecho, un monumento con esta sobria y épica dedicatoria: ?A Magallanes, Menéndez?. Así, de igual a igual, y de tú a tú, como suelen hacerlo los asturianos de raza y de estirpe. Y entre estos puertos mayores Lastres, Candás, Illanes, Rivadeselia y Luarca, especie de poema toponímico y pescantín de la Asturias periférica, desbruzada sobre el mar.

Asturias tiene por capital de su antiguo reino, principado y región a una de las más ilustres ciudades de España: Oviedo, que les da a todos estos nombres una unidad central, geográfica, histórica, espiritual, política y administrativa, dentro del Estado español. Es una ciudad de tierra a dentro, maravillosa por su situación e inconfundible por su personalidad. Su historia conocida, arranca del siglo VIII (año 761), debido a la fundación religiosa del monje benedictino Fromestano, denominada ?Regla sede?; desde Fruela I. Corrió rudos avatares guerreras en el primer período de la Reconquista, mientras reyes, obispos y señores la colmaban de mercedes, Alfondos, Ordeñes, Garcías y Ramiros, todos reyes ilustres, la tuvieron por capital, mandando construir dentro de su recinto templos incomparables y palacios de sin par de belleza y señorío. Y de sus primeras escuelas y de su actual Universidad salieron, santos, sabios, filósofos y poetas de fama mundial, muchos de los cuales recorrieron como maestros toda Europa y toda América.

Oviedo era en 1932 ?fecha en que la vimos por última vez? una ciudad burguesa, fina, culta, hospitalaria, y acogedora como pocas, abierta toas las ideas y a todos los pensamientos. Su agua, su carne y su pan eran una exquisitez helénica, aparte de la sidra, que eso es cosa de punto y aparte.

Un abogado, un periodista, varios campesinos, dos diputados y un militar de Carrera ?todos los cuales murieron de mala e injusta muerte? nos invitaron a conocer Asturias en 1932. Tenían preparado en nuestro agasajo un impresionante programa. Visitas a la prensa local, a la Universidad, al Ateneo y a la Cámara Santa de su ilustre Basílica. Luego, almuerzo en Gijón, consiste en cabezas de merluza, guisadas por Zabajo, famoso tabernero del próximo puerto; un viaje a Avilés, con visita a varias casas campesinas de la costa y el regreso otra vez a Oviedo por una carretera maravillosa.

Cumplimos cabalmente la mitad del programa, pero de la otra mitad, jamás tuvimos noticias. En cada casa, en cada chigre, y en cada rincón, estábamos obligados por rigurosa cortesía a comer unas magras de jamón, unas tajadas de chorizo, y beber un culín de sidra. El culín es apenas un dedo del precioso jugo de manzana que los asturianos hacen como nadie; echado desde la pipa al vaso a lo largo de una especie de bomba aspirante y expelente, que le da al exquisito licor un tono y un gusto especial, embrujador y cautivante, del que nadie se salva. Pero la sidra como bebida no avisa por etapas como lo hace el vino. El bebedor de culines se siente más fresco que una lechuga después de empinar más de cien, hasta que de pronto cae verticalmente y se queda dormido como un tronco. Y esto nos pasó yendo al Hotel Covadonga a nosotros, que aún hoy no sabemos como ni por donde hemos llegado al Hotel Covadonga de Oviedo, después de nuestra primera excursión por Asturias.

Al siguiente día, nuestros amigos ovetenses se rieron mucho de nosotros y de nuestra ignorancia sobre las características de su famoso trago, que por ser de jugo puro de manzana, lo habíamos considerado tan inofensivo como un vaso naturista y vegetariano, de tomate o de zanahoria.

Subimos después de la aventura a las altas montañas y a los puertos empinados; estuvimos en su zona minera y bajamos a los valles de ensueño; en todas partes la hospitalidad abierta, iluminada por la canción, la gaita y la danza a modo de lírico saludo y a veces por dichos rotundos, referentes a ideas y a pensamientos que fueron y serán por mucho tiempo Evangelio del pueblo asturiano.

Cuando tomamos el tren, que nos conduciría a la vecina y fraterna ciudad de León, les preguntamos a los amigos asturianos que nos acompañaban:

¿Qué misterio encierra esta Asturias, que es a la vez tierna y brava, revolucionaria y lírica; viajera por todos los mundos y apegada siempre al terrón nativo? La respuesta no se hizo esperar, y fue así: çesta es la Asturias invicta donde nadie entró ni entrará nunca a contrapelo, como no sea pasando por encima de sus defensores muertos; pero es, a la vez, la Asturias abierta a todas las hospitalidades, para quienes vengan a ella con las manos extendidas en un amplio ademán de saludo fraterno.


C A N T A R E S

Soy asturianín
soilo de verdad
nacido en la Corredoria.
Todo el que nació en Asturias puede ya decir
decir que nació en la gloria.

Alta montaña
Vaqueiriña, vaqueira
me ofreciste querer...
Nunca me olvides, prenda.
Que dame la mano pa´subir al horreo
que dame la mano que de bena morrero.

Tú me ofreciste un quesu
En señal de matrimonio.
El matrimonio fue malo
Vuélvase mi quesu al horreo.

Irónicos
La casa del señor cura
No tiene más que una cama.
Si en la cama duerme el cura
¿Dónde diablos duerme el ama?
cartexiar con la de Asiero
y casar con las de Navas.
Que tienen las piernas gordas
Y la cintura delgada
De ternura
Marchó Pachín pa´la siega
Y po´l camino acordóse
De la mujer y de los fiyos...
Y dio la vuelta y volviése.

Mineros
Pumarabule, el Candín
Saús y La Mosquitera (1)
¡Desde sama el Carbayin
viva la gente minera!.
Cantares locales (De casi todos los pueblos)
Villaviciosa hermosa
¡Que llevas dentro
que me robas el alma
y el pensamiento!

Yo fui al carmín de la Pola
recuerdos traje de allí
yo quise a una polesina
y ella no me quiso a mí.

Danza prima.

¡Ay! Un galán de esta villa
¡Ay! Un galán de esta casa
¡Ay! Diga lo que él quiera
¡Ay! Diga lo que él buscaba
¡Ay! Busco a la blanca niña
¡Ay! Busco a la niña blanca.

(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile, o 26 de febreiro de ... 1950)
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Pobos, cidades e lugares - Publicado o 26-02-2010 08:09
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