A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
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PLAYAS DE CHILE : EL QUISCO
El Quisco é unha comuna da provincia de San Antonio no litoral central de Chile e constituiuse como tal o 30 de agosto de 1959 baixo o mandato de Carlos Ibañez del Campo. Esta zona coñécese tamén polo litoral das artes e dos poetas, pois alí se refuxiaron algúns deles e ademáis é o lugar cultural ideal para sentir a inspiración creativa. Entre os famosos que estiveron nesta terra de paisaxes prodixiosos están, Pablo Neruda, Vicente Huidobro e Nicanor Parra...
RSP escribe sobre ela no ano 1947 onde tamén estivo uns días.


26 de febrero de 1947

PLAYAS DE CHILE; EL QUISCO


Por Ramón Suárez Picallo

Entre Cartagena y Algarrobo ?pasando por El Tabo y Las Cruces? hay una bella playa en la que se combinan el mar verde y la tierra parda. Se llama ?El Quisco?, rincón amable acogedor y cordial, que ofrece al ajetreado viajero de nuestros días angustiosos, un remanso de paz y de delectación estética.

?El Quisco? no es una ciudad, ni una villa, ni un balneario, es un pequeño grupo de casas debruzado sobre una playa, en la que el mar orquesta su diaria, eterna y sonora sinfonía a lo largo de un arenal blanco, rodeado de dunas y de rocas, donde el hombre de la urbe puede retornar al viejo reino casi perdido de la naturaleza en toda la plenitud de su gracia.

Acabamos de pasar unos días en ?El Quisco?. Encontramos allí; periodistas, poetas, escritores políticos, cadetes de la Escuela Militar, obreros especializados y empleados del comercio con sus familias, haciendo vacaciones veraniegas, despreocupados todos por unos días del diario vivir cargado de inquietudes.

En la playa larga y anchurosa, en el mar sin predios deslindados, en los rayos del sol jocundo, cubriéndoles a todos con su luz, se crea allí una psicología especial, un estilo, un modo de ser y un modo de vivir completamente distintos a los de la ciudad, y que pueden resumirse en la frase famosa: ?Vive como quieras?, siempre, naturalmente, que no molestes ni perjudiques a tu prójimo con tu manera de ser y de vivir como se te dé la gana.

El sábado pasado se celebró una bella fiesta, entre los veraneantes de ?El Quisco?, en los salones de una modesta residencial. Participaron en ella muchachos y muchachas de todas las clases sociales, bajo la mirada paterna de complacidos papás y mamás vigilantes. Música y danza clásica; el joropo mexicano y la cueca chilena; la canción española y una bella balada inglesa, versos de los dos Machado y de García Lorca, de Lillo, de Victor Domingo Silva, de Patricia Morgan, de Gabriela y de Neruda.

Al día siguiente, la playa era una reunión cordial cambiándose direcciones, pidiendo originales y comentando estilos y modas literarias y musicales entre chapuzón en las aguas azules e inquietas del maravilloso mar de Chile.

Ahora bien, ¿cuántos cientos de lugares desiertos tan herbosos como ?El Quisco? tiene en su extensa largura el Litoral Chileno? Y, ¿cuántas son las familias modestas que ofrecen unos días al año a sus hijos, un veraneo de playa? Conocemos de antemano las dos respuestas: la costa chilena es un paraíso de belleza, desde Arica a Magallanes pero el veraneo es muy caro para los bolsillos de las clases populares y medias. La primera respuesta es una verdad indiscutible; en cambio, la segunda es una verdad a medias. Trátase de una cuestión de costumbre rara en Chile, donde sólo veraneaban, hasta hace poco, las familias opulentas.

El obrero, el empleado público, el pequeño comerciante o industrial, preferían pasar sus vacaciones en la ciudad, bebiendo más, comiendo menos y no trabajando nada durante 15 o 20 días, que les resultaban los más caros, aburridos y despilfarrados del año. Cuando más se daban un viajecito a Viña donde dejaban el esfuerzo de tres meses de provecho ninguno.

En Europa en cambio, así como en los Estados Unidos, pocas son las familias que no tengan su hucha de ahorros para el próximo veraneo, a la vera de un río, en una playa o en una estribación de la alta montaña.

En Chile, está cundiendo la buena costumbre. Y de un tiempo a esta parte, el veraneo en la costa y en la cordillera ?uno de los mejores aspectos del turismo interior? está tomando gran incremento en beneficio de la salud pública, del perfeccionamiento físico y de la juventud y, también, de la valorización y jerarquización de paisajes y lugares de suprema belleza, parte integrante de las riquezas naturales de la patria.

?El Quisco?, es de ello un vivo ejemplo. Hace cinco años valía allí un metro de tierra seis a ocho pesos. Hoy esa misma tierra vale de setenta a noventa pesos. Había entonces, tres o cuatro chabolas de mala muerte; hay ahora hermosos chalets, hoteles y residencias familiares, algunas de exquisita y suprema elegancia.

He aquí como una buena costumbre, que trae la salud y la alegría al cuerpo y al espíritu -la costumbre de veranear en la playa- se trueca insensiblemente en una fuente de riqueza y de valorización de la tierra, del mar y de la costa, que es una manera de enriquecer al patrimonio físico y geográfico de Chile.

(Artigo publicado no xornal La Hora, de Santiago de Chile, tal día como hoxe ...pero de 1947)
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Pobos, cidades e lugares - Publicado o 26-02-2015 10:29
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