A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
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PLEBISCITO
Enténdese por plebiscito a consulta que o goberno dun estado fai aos cidadáns mediante unha votación para aprobar ou rexeitar algunha cuestión política.
RSP neste artigo, opina sobre elo e comenta algúns aspectos da Constitución chilena de 1925 aínda vixente nesa data.

13 de Enero de 1943

PLEBISCITO


Por Ramón Suárez Picallo

Ahí está la palabra, en tela de juicio, y con ella toda una discusión teórica sobre Derecho Público Constitucional. No hace falta remontarse a los orígenes de la institución nacida en los albores de Roma, confirmada, con fuerza de Ley, por la disposición ?Horacia y Valeria?, en el año 416 de su fundación. Ni tampoco, honestamente, se puede recurrir a la Revolución Francesa, que la utilizó para aprobar las constituciones de 1793, de 1796 y de 1801 y 1815, para instituir magistraturas en períodos constituyentes de soberanía no prefijada ni definida. Desde entonces -con excepción de los países que practican la Democracia directa, de los que hablaremos más adelante- no se recurrió al plebiscito más que para cuestiones muy trascendentales, como ser el cambio de régimen, -de Monarquía a República o viceversa-, o la transferencia de la nacionalidad y de la soberanía de territorios y ciudadanos.

Los plebiscitos hechos para otros fines, -el de Primo de Rivera, para declarar nula la Constitución monárquica de 1876, y el de Hitler, para anular el orden jurídico de la República de Weimar y algunos otros que no queremos citar-, fueron simples farsas, tendientes a dar carácter ?de jure? a situaciones ?de facto?. Fueron ellos, verdaderos escarnios de la soberanía popular, toda vez que sólo se podía votar ?sí?, con prohibición de decir ?no?. Por eso, está absolutamente en lo cierto ?La Hora? cuando asegura que los plebiscitos, fueron, son y seguirán siendo, instrumentos de la dictadura, cuando se recurre a ellos ?trayéndolos de los pelos?, al margen de la letra y del espíritu de los preceptos básicos de la Ley Constitucional.

El Plebiscito es un voto sin fundamento ni discusión sobre un problema fundamental del estado, cuyos resultados, determinan, casi siempre, la existencia del Estado mismo; porque un Estado responsable no puede variar su línea por una decisión de quienes no pueden conocer, en detalle, las causas y motivos de una actitud determinada de la cual puede depender su vida o su muerte.

Las tiranías lo utilizan desde arriba asegurando que una negativa seria equivaldría a caer en la anarquía, y en el caos, pues el Gobierno quedaría desautorizado para actuar con autonomía soberana desasistido de la opinión nacional; las demagogias lo utilizan desde abajo, para derrocar regímenes y sistemas, sin dar derechamente la cara, cargándole la responsabilidad de decisiones trascendentales a esa cosa vaga, imprecisa, irresponsable e impersonal, que se llama opinión pública. De ahí, que los buenos tratadistas de Derecho Público Constitucional, equidistantes de los dos extremos, que en este caso se tocan, y se parecen mucho, han creado un discreto término medio, que concilia perfectamente la soberanía popular, con las decisiones, libres autónomas, de quienes tienen sobre sí la responsabilidad de dirigir los negocios de la vida pública, sin estar obligados a consultar, diariamente la opinión de la comunidad nacional, que representan y gobiernan.


DEMOCRACIA DIRECTA Y DEMOCRACIA REPRESENTADA

Es exacto y cierto, que el plebiscito es una institución de Democracia pura y directa. Pero, su existencia no es válida sin la de otras que la complementan, y dan al Estado una arquitectura, una fisonomía y un espíritu constitucionales. Para que exista el plebiscito, como institución con validez jurídica, deben existir paralelamente: LA INICIATIVA POPULAR, (el derecho de un determinado número de ciudadanos, de proponer a los cuerpos legislativos, leyes y medidas, con obligatoriedad de tomar en cuenta la propuesta en un plazo prefijado). EL REFERÉNDUM (derecho del pueblo de confirmar o desaprobar las leyes, sancionadas por los organismos legislativos, a propuesta de un número de electores, en el pleno ejercicio de sus derechos), y EL RECALL (derecho de los electores de retirar a sus representantes el mandato conferido, designando otros en su lugar, cuando los representantes no cumplieron el programa prometido, o cambiaron la significación política con la cual pidieron el voto a sus conciudadanos). Así es como, en conjunto, Plebiscito, Iniciativa, Referándum y Recall forman un todo, sistema de gobierno llamado Democracia directa, practicado ya en algunos países, (Suiza y algunos estados de la Unión Americana, y la ex Estonia que tenía el sistema de gobierno convencional): Y, fuera de períodos constituyentes, o en momentos de decidir cambios de régimen político, o de transferir soberanía sobre territorios o ciudadanos, es inadecuado, antijurídico y anticonstitucional, recurrir, aisladamente, a una de esas instituciones, sobre todo, cuando la Ley orgánica y fundamental del Estado, en su estructura general, no admite el sistema total de la democracia directa.


LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DEL ESTADO CHILENO

La Constitución Política del Estado Chileno, rechaza, expresa y taxativamente, cualquier manifestación de democracia no representativa. En uno de sus artículos prohíbe a toda persona, o reunión de personas, invocar el nombre del Poder o de la Ley, para tomar decisiones, o actuar en su nombre. Tal hecho está considerado delito de sedición, y penado en consecuencia.

Es una constitución rígidamente Presidencialista, inspirada en los más puros principios de la Democracia Representativa. En virtud de sus preceptos, el Jefe del Estado, durante su mandato, representa, en plenitud de Derecho a la Nación, y dispone de facultad autónoma y soberana, para resolver, todos aquellos negocios que por mandato de la Ley, son reservados a su arbitrio, como poder Ejecutivo

Algunas constituciones modernas, son acerca de este particular, flexibles y eclécticas con cierto grado de impureza jurídica que permiten determinadas libertades. La chilena no lo es. Responde a una arquitectura y a una sistemática jurídica, que imposibilita ?tocar la campana y, a la vez, andar en la procesión?. Es decir, que no permite utilizar ?ad libitum?, instituciones y recursos que son distintos y opuestos entre sí.

El Estado chileno, es integralmente, un Estado Democrático Representativo y no una Democracia directa. Los textos legales, sobre esto, no dejan lugar a dudas. Variarlos, sería motivo de una reforma constitucional, que no se limitaría tan sólo a los aspectos formales de su estructura política. Calaría más hondo en otras zonas y en otros campos.

Y, sin esa reforma, no hay manera lícita ni viable, de volver blanco lo que es negro.

Y no se olvide que cualquier transigencia, tendiente a desvirtuar, aunque sea transitoriamente, principios constitucionales, es abrir un portillo a su total invalidez en todos los otros aspectos, más permanentes que aquellos que pueden favorecer puntos de vista momentáneos, no relacionados, directamente, con la estructura medular del estado mismo.

Y, ahí quedan, trazadas en torno a la palabra plebiscito unas cuantas ideas referentes al derecho público Constitucional, tema siempre interesante; pero mucho más en los tiempos que corren, en que el respeto a las normas jurídicas, es considerado como un prejuicio burgués, absurdo y anticuado. Olvidando quienes así piensan, que el respeto a la ley preestablecida, es la base de toda convivencia pacífica, civil y civilizada, y la única garantía en las relaciones normales entre el individuo y el Estado que lo representa.
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Tal día como hoxe... - Publicado o 13-01-2014 09:42
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