A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
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LA ORATORIA Y LOS POLÍTICOS

9 de septiembre de 1947

ORADORES, LECTORES E IMPROVISADORES


Por Ramón Suárez Picallo

Varios honorables señores diputados chilenos han presentado a la Mesa de la Cámara de que forman parte un proyecto de enmienda al Reglamento de la Corporación para que se prohíba a sus miembros leer discursos. Ellos suponen -y no van muy errados en el supuesto- que, en muchos casos cuando los señores legisladores leen sesudos y meditados trabajos sobre tal o cual tema, no responden a su estado de ánimo surgido espontáneamente del debate parlamentario propiamente dicho, que es lo que le da tono, carácter y fisonomía a una rama muy importante de la oratoria política sino que, por el contrario, las ?piezas? leídas representan preconceptos y dogmas concebidos ?a priori?. Más aún, piensan y no piensan del todo mal, que mucho de los ?discursos? leídos no corresponden, ni en la forma ni en el fondo al pensamiento de los que pasan por ser sus autores. En una palabra, que hay ?hacedores de discursos? para que lo digan otros, así como hasta fabricantes registrados de artículos que no tienen de tales artículos ni remotas noticias. O, como reza el refrán: ?Unos cardan la lana y otros llevan la fama?.

En esto que haya en Chile, gentes que ?echan? discursos de fabricación ajena no hay nada de particular que menoscabe el prestigio de sus buenos y verdaderos oradores. España país donde la oratoria florece como la madreselva en primavera, tuvo -y creemos que aún tiene hoy- el gremio de los que hacen discursos de encargo. Pérez Galdós los encarna con soberana gracia en su magnífico personaje, Salvador Monsalud, secretario del Duque del Parque, quien satisfacía los deliquios oratorios y parlamentarios de su señor, haciéndolo acreditar como elocuentísimo. Hasta que un día, el Duque trabucó los papeles y tuvo que decir ?he dicho? cuando sólo estaba en la mitad del exordio. Porque el Duque no leía -leer bien es todo un arte- sino que se aprendía de memoria los discursos de factura ajena. Y esto sí que es grave. Porque si es muy terrible escuchar la lectura de una ?pieza oratoria? por un señor con voz monocorde, hueca y pesada, que corta la palabra al pasar de carilla a carilla, no le es menos oír a un señor que está recitando un texto ajeno, sin el menor sentido del énfasis; y que se refiere en tono lírico a una escopeta y con tono heroico a las espigas del trigo.

Y nos tememos mucho que los honorables parlamentarios que propician la enmienda a que hemos aludido, maten a los fabricantes de discursos y a los que los leen mal, pero que en cambio, hagan recibir a los recitadores que no saben de tonos ni de acentos; en cuyo caso habrá sido mucho peor el remedio que la enfermedad.

Por lo demás, las opiniones están muy divididas en cuanto a subestimar los discursos escritos. Conocemos un país regido por una dictadura, donde todos los discursos sobre temas de interés público deben ser leídos y ?improvisados?. Se alega que por mucho talento oratorio que tenga el ?discursador?, la improvisación lo lleva naturalmente a decir tonterías sobre cosas graves, o se deja envolver por la pasión que provoca todo debate. La verdad es que el dictador de referencia no está dotado por el Espíritu Santo con el don de la elocuencia y no tolera oradores que tengan una facultad de la que él está privado. Conocimos asimismo, una ciudad donde nadie tolera los discursos leídos: en ella ocurrió la anécdota siguiente: el Alcalde era un orador magnífico envidiado por todos y muy especialmente por sus adversarios políticos; entre estos había uno tozudo, culto y sapiente, pero que puesto a improvisar en una tribuna no era capaz de decir ni pío. Un día el contrincante del Alcalde anunció una conferencia sobre un tema de gran interés, sosteniendo puntos de vista contrarios a los del Monterilla elocuente. Escribió la conferencia y se la aprendió de memoria de cabo a rabo. Tomó una habitación en el hotel y allí delante del espejo y solo la repitió más de cien veces hasta que la chapó con gestos, puntos y comas. Pero el alcalde supo la cosa y le mandó a un amigo tomar la habitación contigua en el mismo hotel y copiar la elucubración de su adversario. Lo hizo así y luego lo imprimió y repartió una copia entre cada uno de los asistentes. Y cuando el conferenciante subió a la tribuna inició su peroración con voz solemne y campanuda:

?Obligado a improvisar sobre tema de tanta importancia.?.

La carcajada fue universal puesto que todos los asistentes tenían en sus manos una octavilla con esas mismas palabras y con todo el resto del discurso, que el orador se proponía pronunciar y que no pronunció ante la tan regocijada concurrencia que recibió sus primeras palabras. Un asistente del auditorio puso fin al acto con esta salida:

?No se moleste usted don Fulano. Tenemos aquí toda la conferencia y preferimos leerla tranquilamente en la cama?.

No conocemos -y lo sentimos mucho- las facultades oratorias de los señores diputados que propician la enmienda a que nos referíamos, pero no pude negarse que ella es original, y hasta cierto punto, su tanto y cuanto revolucionaria, aunque la aprueben Demóstenes, Cicerón, Bossuet, Jaurés, Monseñor Jara, Castelar y Vásquez Mella, poseedores a plenitud del don de la oratoria en sus más altas y nobles manifestaciones.

Porque en contra de lo que opinen en su detrimento quienes no la poseen, la oratoria es todo un arte y a veces un Sacramento ?el Santo Sacramento de la Palabra? que no puede ser mixtificada por quienes no sienten sobre sus almas, su magia, su fuerza y su eterno sortilegio como expresión de las altas ideas y de los nobles pensamientos que esclarecen la Justicia, el Bien y la Belleza.


(Artigo publicado no xornal La Hora en Santiago de Chile, tal día como hoxe pero de... 1947)
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Persoeiros (políticos) - Publicado o 09-09-2013 08:51
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