A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
Estruturamos o blogue en varias seccións, nas que terán cabida noticias de actualidade sobre as nosas actuacións, artigos, textos históricos, fotografías...


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AS SOCIEDADES GALEGAS NA EMIGRACIÓN EN 1925. Suárez Picallo sindicalista na Arxentina (7)
RSP, importante lider sindicalista na Arxentina, xa con trinta anos nas costas e curtido tras doce como emigrante, entra en contacto coa colectividade galega e observa e critica duramente o funcionamento das sociedades e aos seus dirixentes pola maneira de actuar e o seu escaso compromiso. Sí, hai loanzas a "Federación de Sociedades Gallegas Agrarias y Culturales en virtud de haber vislumbrado en ella, desde su iniciación, un deseo vehemente de dar a las actividades de los gallegos emigrados nuevas orientaciones, en consonancia con la hora histórica de la Humanidad, que se debate en los dolores angustiosos, precursores de un parto social, de un nuevo mundo de amor en la paz y en el trabajo..."
Nestes anos, por medio de Céltiga, El Despertar Gallego e El Correo de Galicia iníciase o seu achegamento e compromiso co mundo da emigración e con Galicia como teremos ocasión de ver ao longo dos seus escritos...
Tal día como hoxe,15 de febreiro,...de 1917, temos constancia do primeiro artigo coñecido e publicado por RSP na Arxentina e do que incluimos o enlace ao pé.



15 de febrero de 1925

IMPRESIONES
(1)

Por RAMÓN SUÁREZ

Confieso antes de nada, que he tenido siempre un concepto pobrísimo de las sociedades regionales existentes en Buenos Aires. La carencia de una orientación ideológica que permite hacer muy buenas migas a un monárquico carlista con un republicano socialista; la indiferencia suicida de nuestras sociedades frente a problemas que atañen a la libertad y al derecho de la patria lejana; esa máscara hipócrita de ?prescindencia? en materia política y social, bajo la cual se oculta siempre el espíritu conformista con todo lo existente, por detestable que sea; el patrioterismo morboso de muchos caciques de la colectividad, enriquecidos a fuerza de explotar compatriotas, cuando no a costa de procedimientos aun más indecorosos, que ha llevado a muchas instituciones a aplaudir todo lo nuestro sin combatir lo malo que en lo nuestro hay; y por último, esa manía del exhibicionismo, tan arraigada en nuestra colectividad, que un presidente o un secretario de sociedad española, constituye todo un modelo de hombre vacuo, amanerado, ñoño y ridículo que se cuadra ante el espejo una hora para ensayar la manera más prosopopéyica de decir en la reunión o en la fiesta de la noche la más insulsa tontería con pretensión de sentencia salomónica. Tales características, peculiarísimas en los taberneros enriquecidos y en los horteros habilitados, convertidos en hombres ilustres, en su calidad de dirigentes de la colectividad, me hicieron mirar, si no con antipatía, por lo menos con indiferencia a la mayoría de nuestras sociedades regionales. A mi entender constituyen la negación más absoluta de la recia estirpe de los hijos de Breogán, cantada en versos plenos de virilidad por los excelsos Curros y Pondal.(2)
Excuso decir que tal concepto no reza para con las sociedades regionales, que con todo entusiasmo, con esfuerzos dignos de todo elogio, mantienen en el curruncho que vio nacer a sus asociados, esos simpáticos templos de cultura que se llaman escuelas laicas, máxime si en ellos, además de no enseñarles a los niños los dogmas religiosos, se les inculca valor cívico, altivez ciudadana y un sentimiento permanente de amor a la libertad y a la justicia social. Ni reza tampoco con las sociedades consagradas a la emancipación de nuestro noble y maltrecho labrador, víctima del cacique, del foro y de la curia, después de luchar afanoso un año y otro año, queda siempre como decía Curros,

Sin pan pros seus fillos
Nin grau pra semente

Esas sociedades que abren sus fiestas a los acordes vibrantes de ?La Internacional? o de ?Hijos del Pueblo?, en vez de hacerlo con un pasodoble torero o con un shimmy epiléptico, mereciéronme siempre el más alto aprecio y la simpatía más decidida.
Es por ello que he seguido con vivísimo interés la labor de la Federación de Sociedades Gallegas Agrarias y Culturales en virtud de haber vislumbrado en ella, desde su iniciación,(3)un deseo vehemente de dar a las actividades de los gallegos emigrados nuevas orientaciones, en consonancia con la hora histórica de la Humanidad, que se debate en los dolores angustiosos, precursores de un parto social, de un nuevo mundo de amor en la paz y en el trabajo. Y aquel interés convirtióse en simpatía ?y aun en admiración? al conocer los resultados de su último Congreso y las soluciones, por él propuestas a los trascendentales problemas relacionados con la vida del pueblo gallego que trabaja y que sufre hambre y sed de justicia y de bienestar.
Creo que ha llegado la hora de las definiciones terminantes. Socialmente, los indefinidos, los términos medios, representan el mismo papel y producen la misma impresión que en el orden individual, esos raros ejemplares que, por una aberración de la Naturaleza, no tienen sexo definido, no pertenecen a ninguno de los dos en que está dividida la especie humana, es decir, que ni son hombres ni mujeres.
En este sentido, la Federación ha definido perfectamente su posición. En la contienda secular que se desarrolla entre los que oprimen y los que son oprimidos, está al lado de los últimos; y en la actualidad es la única entidad representativa de los emigrados gallegos que, de paso que ganan el sustento con el sudor de su frente, aportan su esfuerzo generoso y desinteresado al bienestar moral, intelectual y material de los seres queridos y al engrandecimiento de la colectividad, con que se compartieron las alegrías y las angustias de la infancia y del destierro.
De una visita que accidentalmente hiciera a su local social, he recogido la impresión de que es lo único, dentro de la colectividad, que vive, que se mueve, que se agita, al impulso de ideales.
Aquí una discusión vehemente, entusiasta, acerca de la mejor manera de arrojar a puntapiés el gobierno tiránico que ultraja a España; acullá una numerosa asamblea, donde se estudia el destino más inmediatamente, necesario, a los cuartejos reunidos a costa de muchos sacrificios; en el otro lado una comisión ensimismada en el examen de los documentos, donde constan los gastos de la escuela, clavados como una paloma blanca, o como una antorcha luminosa en medio del valle donde se cazaron grillos y se cogieron flores. Por todos lados hombres de trabajo que roban horas al descanso, confundidos en fraternal consorcio y en común esfuerzo, por un noble y generoso ideal de libertad.
Miré por todos lados y no vi ninguno de esos ejemplares odiosos de cacique, que con su enhiesto bigote untado de cosmético esperan la llegada del fotógrafo, anhelantes de que sus hueras humanidades figuren al otro día en los ?papeles?.
Y salí del local contentísimo, con ganas de gritar el verso de Pondal:

A lus virá para a Caduca Iberia
dos fillos de Breogán.



(Artigo recopilado por Hernán Díaz e publicado no xornal, El Despertar Gallego, o día 15 de febreiro de ... 1925)



1. El Despertar Gallego, año IV, n° 46, 15 de febrero de 1925, pg. 2.
2. Manuel Curros Enríquez (1851-1908), poeta gallego nacido en Celanova, Orense. Su poesía tiene un estilo combativo y expresa sus ideas renovadoras y liberales. El socialismo español, particularmente en la emigración, lo prefería al tono doloroso y dulce de Rosalía de Castro. Suárez Picallo le dedica un texto, incluido en este volumen. Eduardo Pondal (1835-1917), poeta central del regionalismo, autor de Queixumes dos pinos, cuyo poema ?Os pinos? conforma la letra del himno gallego.
3. La Federación de Sociedades Gallegas se había constituido en septiembre de 1921, aunque sus primeras formas organizativas se remontan a un año antes. El periódico El Despertar Gallego sale a la calle en enero de 1922.

Primeiro artigo de Ramón Suárez Picallo na Arxentina
Comentarios (0) - Categoría: Textos históricos - Publicado o 15-02-2010 00:56
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XUBILACIÓNS NOS ANOS VINTE. Suárez Picallo, sindicalista na Arxentina (6)

RS(Picallo) levaba uns dez anos como emigrante na Arxentina desenrolando os mais duros traballos entre os mariñeiros pero era xa un lider sindical que loitaba contra o reximen capitalista que estaba para expoliar aos obreiros.Así afirma: "Para los marxistas, para los que sabemos el valor de la democracia burguesa, para los que afirmamos que sólo la Revolución destructora de todo el sistema capitalista puede sacarnos de nuestra condición de desposeídos del producto de nuestro trabajo, estas comprobaciones son viejas. está para explotar e expoliar ao mundo obreiro..." para rematar dicindo : " No queremos limosnas, no señor. Queremos, exigimos justicia. El producto íntegro de nuestro trabajo es la única recompensa que aceptamos. Y esto no han de dárnoslo ni el Estado burgués ni sus instituciones anexas, cancerberos del capitalismo, nuestro enemigo. Esto lo hemos de exigir y obtener nosotros con nuestro esfuerzo, cuyos efectos revolucionarios quieren aplastar con una adormidera, como la ley de jubilaciones, como cualquier otra ley que los filántropos de la burguesía nos otorguen..." Todo un desafío.



¿UNA LEY DE JUBILACIÓN?
(1)

Según insistentes rumores, los obreros marítimos tendremos jubilación. Y según impresiones recogidas en el campo de los interesados, aún hay quien cree que un proyecto o una ley en ese sentido puede favorecer a la numerosa familia marinera.
Quienquiera que sea el autor o los autores del proyecto o de la ley de marras, no lograrán convencernos de los beneficios que pueda reportarnos a los que dentro del actual sistema social estamos condenados a ser parias, por más leyes que las instituciones típicas de la democracia burguesa ?parlamento? quieran endilgarnos.
Hemos estudiado lo bastante para saber que mientras no sea transformado en su esencia misma el régimen capitalista de propiedad privada en un régimen de propiedad colectiva, nuestra condición de expoliados del producto de nuestro trabajo no cambiará fundamentalmente. La experiencia nos convenció de que cualquier reforma, cualquier ley o cualquier proyecto, por obrerista que parezca, en su fondo, no es más que un medio de mantenernos maniatados al armatoste capitalista, tratando de endulzar la amarguísima píldora de una explotación ilimitada. Mas esos proyectos y esas leyes sirven a las mil maravillas para matar en nosotros el espíritu de lucha que nos permita mantener encendida la tea de la lucha de clases, a la vez que convierte a muchísimos trabajadores en conservadores del actual estado de cosas, creyendo, los muy ingenuos, que por el hecho de que a los 20 o más años de trabajos, tengamos una jubilación problemática capaz de salvarnos de la muerte, después de haber dado vida a las arcas de los amos.
La burguesía comprende que su reinado toca a su término por la acción tesonera de la clase productora que con todo ahínco brega por conquistar el mundo. Y esta convicción de la burguesía la lleva a practicar aquella máxima de que, antes de perder todo el cuerpo, es preferible perder un brazo. Tal es el significado de las pretendidas leyes obreras, cuyo resultado es mantener al proletariado esperanzado en las instituciones capitalistas.
Por algo el canciller Bismart [sic: Bismarck], el más hábil político burgués del siglo XIX, cuando comprobó que el socialismo progresaba en Alemania ideó su famoso ?Seguro Social? ?del que el diputado Bunge copió su proyecto?, convencido que con ello pegaba a la nueva doctrina y a su poderío el más certero de los golpes. En efecto, la legislación obrera alemana fue la más eficaz adormidera del proletariado de ese país, hasta el punto de que todas sus instituciones obreras ?a excepción de la fracción comunista? han servido de auxiliares valiosos a la burguesía para no desaparecer, y fueron a la vez los más sólidos puntales de la república burguesa frente a los vigorosos empujes de los verdaderos revolucionarios, que querían no sólo cambiar la forma política de gobierno sino cambiar completamente todo el sistema económico-social, suprimiendo la propiedad e implantando en su lugar la propiedad comunista. Fueron los sindicatos obreros reformistas y los social-patriotas imbuidos de ese concepto de las reformas-adormideras los que salvaron a la burguesía del imperio germánico de su inevitable caída.
Para los marxistas, para los que sabemos el valor de la democracia burguesa, para los que afirmamos que sólo la Revolución destructora de todo el sistema capitalista puede sacarnos de nuestra condición de desposeídos del producto de nuestro trabajo, estas comprobaciones son viejas. Sabemos que el Estado es una institución surgida para defender los intereses de la clase privilegiada en contra de los intereses de la clase desposeída y que, por lo tanto, toda actuación de ese Estado ?mientras subsistan los intereses que le dieron vida? no puede ser otra que la de defender los intereses de nuestros enemigos. Atribuir al Estado y a sus instituciones otra función, por ejemplo la función de árbitro componedor entre los intereses de ambas clases en pugna, es pecar de ingenuidad y de tontería suma.
¿Armonía entre obreros y patrones? Brava armonía la que puede haber entre la víctima y el victimario, entre el lobo y el cordero.
Pueden hacerse, con referencia a la ley de jubilaciones, argumentos de carácter sentimental. Hablar de la vejez, de una casita, de una pensión, etc. Valiente cosa. Después de estrujarnos durante treinta años, después de convertir en oro nuestros pulmones, después de aplicarnos la ley social, después de explotarnos escandalosamente, nos prometen una desgraciada limosna que nos permite un entierro relativamente decente. Nos importa el mundo antes del entierro. Esto nos hace recordar la filantropía de Robles, ?que hizo un hermoso hospital, pero antes hizo los pobres?.
No queremos limosnas, no señor. Queremos, exigimos justicia. El producto íntegro de nuestro trabajo es la única recompensa que aceptamos. Y esto no han de dárnoslo ni el Estado burgués ni sus instituciones anexas, cancerberos del capitalismo, nuestro enemigo. Esto lo hemos de exigir y obtener nosotros con nuestro esfuerzo, cuyos efectos revolucionarios quieren aplastar con una adormidera, como la ley de jubilaciones, como cualquier otra ley que los filántropos de la burguesía nos otorguen. No imploramos caridad, exigimos justicia. Y la justicia no se mendiga, se exige.

(Artigo recompilado por Hernán Díaz e publicado no Boletín Oficial do Sindicato "Unión de Cocineros, Mozos y Anexos de a Bordo" o 30 de outubro de... 1922 en Buenos Aires e publicado no seu libro editado en Buenos Aires no ano 2008 "Ramón Suárez Picallo. Años de formación política".)


(1) Boletín Oficial del Sindicato Unión de Cocineros, Mozos y Anexos de a Bordo, nº 5, 30 de octubre de 1922, pp. 10-11. El artículo no está firmado, pero sabemos por los debates de 1924 que fue escrito por Ramón Suárez (véase la Introducción). Fuera del problema jubilatorio, el hecho de que alguien que pregona su ideología marxista, como se observa en el texto, pueda escribir en este boletín sin firmar da cuenta del papel central que le cabía al grupo comunista en esta organización.(Anotacións realizadas por Hernán Díaz)

A Unión Sindical Arxentina e as xubliacións
Comentarios (0) - Categoría: Textos históricos - Publicado o 26-01-2010 02:42
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PRIMEIRO ARTIGO DE RAMÓN SUAREZ PICALLO,SINDICALISTA, NA ARXENTINA.

HERNÁN DÍAZ, investigador e historiador arxentino,con sabedoría, meticulosidade e rigor, está a estudiar e difundir dende a FEDERACIÓN DAS SOCIEDADES GALEGAS o mundo da emigración galega en Arxentina e xa deiuxou constancia delo cando -vai para tres anos- publicou un completo, documentado e interesantísimo traballo sobre a HISTORIA DA FEDERACIÓN.
O seu entusiasmo pola historia, levouno a publicar traballos sobre o movemento obreiro arxentino así como as oríxes do socialismo europeo.
Participou en Sada nas II Xornadas dos Irmáns Suarez Picallo de outubro 2008 (cando a traída dos restos de Ramón) e falounos do último libro que publicou na Arxentina "Ramón Suárez Picallo. Años de formación política", e que desexamos ver publicado algún día aquí en Galicia. Agradecemos a xentileza de Hernán Díaz por nos permitir adiantar parte do seu contido publicando os artigos que RSP difundiu na prensa Arxentina nos anos 1917-1931.
Comezamos polo primeiro artigo coñecido de Ramón Suárez Picallo e, publicado no xornal "Adelante" o 15 de febreiro de 1917 e titulado:



MOVIMIENTO JUVENIL SOCIALISTA


Conviene, ya que se ha actualizado el tema, y los afiliados del P.S. han de hacer conciencia para emitir su voto en la incorporación al estatuto de dos cláusulas que al movimiento juvenil se refieren, hacer algunas consideraciones que sirven de antecedente en esta cuestión.
Urge en primer lugar destruir un argumento que se pretende fundamental. Qué causas, circunstancias o acontecimientos provocan la aparición del movimiento juvenil en Europa. Preténdese sin verdad ni razón que ella sea la tardía adquisición de los derechos políticos, que se realiza en los países europeos en edad que varía entre los 21 y los 25 años.
Afirmar esto, hacer de ello una diferencia fundamental con nuestro país y convertirlo en la razón de ser del movimiento juvenil es afirmar, y categóricamente, el desconocimiento ?absoluto? de su origen, de su desarrollo y de su actividad. Desconocimiento confesado por el autor del proyecto al solicitarle, el que esto escribe, una conferencia sobre el tema.
Y ya que partidarios y detractores han usado de antecedentes extranjeros, puntualicemos éstos. Los hechos son, por otra parte, la negación más elocuente del argumento esgrimido para justificar la represión de nuestro movimiento. Y entremos ya en materia.
Es altamente sugestivo que sea cuna de la organización juvenil socialista Bélgica, en el año 1886. Operábase por aquellos años en este país una intensa represión, tan brutal cuanto eficaz del movimiento obrero, represión que, iniciada mucho tiempo antes, culminó ?en el año del terror de 1886, en que la burguesía belga advirtió toda la importancia del interrogante social, a la luz de sus castillos y de sus fábricas incendiadas?.2 La historia del movimiento obrero desde mediados del siglo pasado hasta 18663 es una serie ininterrumpida de sangrientas represiones de revueltas, de hambrientos. Marchienne, Charleroi, Geraing, Borinage, Berviers, Jemappes, Ostende, Gante y muchas otras son las más conocidas masacres obreras. Y el instrumento ciego de esta reacción lo constituyen obreros, exclusivamente obreros, ya que los poseedores de 1.600 francos obtenían excepción por rescate. Nada extraño, pues, que se procurara desde un principio arrancar a la burguesía la terrible arma que constituyen los proletarios uniformados. Esta circunstancia provoca la organización del primer núcleo juvenil en noviembre de 1886.
Rápidamente difundidas, las juventudes dedícanse con entusiasmo y energía a la difícil y noble tarea que se habían impuesto.
La nueva organización con dos meses escasos de vida consigue, gracias a la importante ayuda material de la Federación Socialista de Gante, la publicación de su órgano Recluta, y meses después, setiembre de 1887, de un periódico análogo, el Cuartel.
La Federación Juvenil de Bruselas, con la ayuda financiera del Comité Ejecutivo del P.S., publica en enero de 1888 El Conscripto, y obligada por las circunstancias, lo hace en dos idiomas por ediciones dobles.
El entusiasmo de los jóvenes y el apoyo decidido del P.S. restan grandemente eficacia a las activas persecuciones policiales y, a pesar de ella, las organizaciones aumentan en número y en afiliados y sus varios órganos de publicidad ?que contaban, en general, de 16 a 20 páginas? llegan a tirajes elevadísimos (80.000 ejemplares el Cuartel).
Al mismo tiempo su actividad es ampliada, dedicándose no pocas energías a la acción educativa y más tarde a la protección del aprendiz.
En 1902 se suprime todo límite de edad para sus afiliados. Y recoja el dato nuestro impugnador. En el mismo año el P.S., en congreso celebrado en Lovaina, resuelve, por unanimidad, fomentar la organización de juventudes, la ayuda a las ya existentes, la colaboración en sus agitaciones, la difusión de la prensa juvenil y su representación en el seno de las Juntas provinciales y Comité Ejecutivo de dos delegados de la Federación de Juventudes Socialistas con derecho a voz y voto.
Tendencias anarquistas y herveístas nunca prosperaron en las organizaciones juveniles belgas.
La eficacia de su acción fue oficialmente reconocida. El general Brassines, ministro de guerra de Bélgica, en un informe elevado al P.E., declaraba que la acción juvenil socialista había sido de efectos ?deplorables?, produciendo en el ejército un estado de conciencia que lo inhabilitaba para la intervención en el movimiento obrero.
De la naturaleza de su acción da cumplida cuenta el manifiesto que transcribimos, previa traducción que le ha quitado elocuencia y belleza:

¡Recluta!
Mañana serás soldado. Hoy eres todavía trabajador, y podemos nosotros, jóvenes obreros, dirigirnos a ti, hablarte con toda franqueza, y, con nuestro fraternal saludo, dirigirte nuestro último consejo antes de ingresar al cuartel.
Al corresponderte por ciega casualidad un número malo, habrás maldecido la vergonzosa ley que te arranca a tu familia y a tus camaradas de trabajo. Tu conciencia se habrá rebelado ya contra la infame ley que en la edad más hermosa de tu vida te encierra en un cuartel, mientras que los hijos de los ricos se han librado de lo que ellos llaman ?el más sagrado de los deberes?, comprando su libertad por unas cuantas monedas de oro que han robado a tu trabajo. Tú habrás maldecido a la clase que en su beneficio te obliga a trabajar, y para ella te hace soldado; a la clase que te impone la esclavitud del salario, primero, y te sume luego en la esclavitud del cuartel. Tú sabes que en el cuartel se te educa para hacer de ti un instrumento que a la orden de un superior asesina a sus conciudadanos, para hacer de ti fiel guardián del gobierno y de los capitalistas que forjan el oro de su ganancia sobre la miseria tuya, de tu familia y de tus camaradas de clase.
En caso de una guerra, de una revolución o de una huelga, te ordenarán tirar sobre los que como tú son trabajadores, que tienen tus mismos intereses, deseos e ideales. Para eso, y nada más que para eso debes tú ir al cuartel. Una vez allí presta tus servicios tan bien como puedas: tienes en ello mucho que ganar y nada que perder. Condúcete bien, sé bueno y solidario con tus camaradas. No pierdas oportunidad de explicar a tus compañeros por qué están en el cuartel, para qué sirve el ejército y qué se exigirá de ellos. Si haces esto tu odio al militarismo no será estéril. Porque dentro y fuera del cuartel, somos los obreros la mayoría, y tan pronto como tengamos conciencia de ello, seremos fuerza invencible. No olvides que tú y todos los que reciben un fusil para aprender a manejarlo sois obreros. No olvides que los obreros de uniforme jamás deben tirar sobre sus hermanos que visten la blusa de trabajo.
No olvides nunca, en la huelga, en la guerra o en la revolución, cuando tengas en frente a los obreros y a tu espalda el revólver del oficial, que los trabajadores de todos los países tienen una sola bandera, una sola patria y un solo:
¡Viva el socialismo!

Dos Congresos de la Internacional Obrera (París, 1900, y Amsterdam, 1904) aprueban la organización juvenil y, reconociendo su eficacia para la acción antimilitarista, la recomiendan a las secciones donde aún no existen.
El movimiento juvenil en Bohemia iníciase por causas análogas a las que le provocaron en Bélgica.
El desarrollo de la actividad juvenil fue reconocido eficaz y conveniente como actividad normal en el movimiento obrero, y su organización se impuso con el aplauso y apoyo de los respectivos partidos socialistas en todos los países europeos sin que circunstancias anormales lo requirieran especialmente. En Austria-Hungría en 1894. En Francia en 1900, movimiento a veces entusiasta, pero poco persistente por característica psicológica de la juventud en ese país. En 1901 en Suiza e Italia, modelo en esta última por su actividad e importancia. En 1903 en España y Alemania; en ésta, a pesar de que leyes especiales la prohibían. En 1898 en Bulgaria y Noruega. En Suecia existe desde 1886. Por su gran importancia, su sorprendente progreso y lo complejo e inteligente de su acción, merece una descripción especial que espacio y tiempo no nos permiten dedicarle hoy.
Contaron las juventudes en diversos países, especialmente en Austria, con el apoyo financiero de las organizaciones gremiales, que reconocieron en todo su valor la eficacia de su acción.
En general, con la excepción anotada de Bélgica, se limita la edad de sus asociados a 30 años, no obstante adquirirse los derechos políticos mucho antes.
En el informe del Secretariado internacional, en folletos periódicos y artículos que al movimiento juvenil se refieren, nunca se menciona entre las causas de su existencia o su razón de ser la edad de ciudadanía. La ?fundamental? circunstancia en las primeras líneas anotada es un descubrimiento genuinamente ?criollo?. También lo es el proyecto de modificación de los estatutos, estableciendo un sistema de organización juvenil que no tiene precedente alguno en el movimiento obrero mundial.
Felicítense nuestros nacionalistas.

R.S.


1. Adelante!, nº 8, 15 de febrero de 1917, pg. 4.
2. Ramón Suárez no indica la fuente de la cita, de la misma manera que omite señalar el origen de la amplia información que despliega en el artículo. Como sugiere más adelante, es posible que contara con literatura en francés.
3. Pareciera ser una errata por 1886, año que se reitera en el resto del artículo.
4. Esta afirmación sugiere que Ramón Suárez mismo tradujo el texto del francés o, al menos, contaba con el original para poder comprobar que el texto castellano perdía en elocuencia.

Federacion Sociedades Galegas na Arxentina
Comentarios (0) - Categoría: Textos históricos - Publicado o 17-12-2009 00:40
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O PRIMEIRO ARTIGO DE R. SUÁREZ PICALLO PUBLICADO EN GALICIA
O 15 de abril do 1925 a revista local de Sada Mariñana publicou nas súas páxinas un artigo que, desde Buenos Aires, enviara Ramón Suárez Picallo. A singularidade deste texto radica no feito de ser, que nós teñamos constancia, o primeiro de Suárez Picallo que viu luz en Galicia, logo dunha dilatada experiencia como xornalista na capital porteña. Polo seu evidente interese, recuperámolo hoxe.



GALICIA DESDE LEJOS?

Cuando el gallego abandona su tierra, para buscar en otras lo que en ella no halló, o no le dieron, siente y ama hondamente, apasionadamente a su dulce, a su incomparable Galicia.
Es entonces cuando la morriña, esa tenaza torturante, se apodera totalmente de su alma. La visión de la casa solariega, de la cena patriarcal, alrededor del hogar, amenizada con cuentos de trasnos y estadeas; el recuerdo de la fuente cristalina y del regacho burbullante, hacen asomar a sus ojos tiernas lágrimas, y su espíritu, envuelto en el manto invisible de la melancolía, vuela hacia hallá?
Y sintiéndose poeta canta. Trueca sus penas en versos añorantes, de una amargura conmovedora, llenos de amor sin límites, en los que campean los diminutivos: ¡naiciña!, amerosiña, santiña. Verdaderos dechados de ternura, que hacen de nuestra habla agarimosa la más dulce de las músicas.
Si una mano piadosa recogiese las ofrendas líricas ?lágrimas trocadas en perlas, querido Cabanillas? que a Galicia dedicaron sus hijos emigrados, podría formar con ellas una magnífica corona, que adornase su cabeza augusta. Porque ha de saberse que entre los que comen el poco sabroso pan del exilio, pocos son los que, al recordar el meigo currunchiño, no se sientan poetas. Poetas, cuyos versos son cachos sangrantes de su alma atormentada por su visión perenne y por el temor, ¡ay!, de no volver a verlo nunca más?

* * *

Escúchalos, lector:

?Allá quedó la casa solariega,
a la que el sol besaba enardecido;
la huerta, el castañal, la fértil vega
y el caminito por el cual he huído.
???????????????????????.
Veinte años pasaron. ¡Es muy tarde!;
mas todo aquellos es lámpara que arde
a quien mi sangre doy con devoción.
Y siendo, a dios, rebelde le pidiera
que me diera al morir esta visión.?
José Adán.
(De ?Añoranzas?).

* * *

?En la paz de tus campos silenciosos,
cuando gimen las místicas campanas,
cuando el toque del ?Algelus? se extiende
con invisible estela de plegarias,
y vuelan arrullantes a sus nidos
las aves sobre verdes enramadas,
y una enorme quietud domina todo
y puéblanse los aires de fragancias,
sentí chirriar el carro que da tumbos
por la pendiente pedregosa y áspera,
guiado por un pícaro mozuelo
que, retador, ante su yunta marcha.?
Fausto Vázquez-Pandelo.
(De ?Canto a Galicia?).

* * *

?Con la mejor rapaza bailar una muiñeira
al son de nuestra gaita, bajo una carballeira,
beber de un solo trago un jarro de buen bino;
acudir a la tasca y a la hilada del lino;
ser fuerte y comedido, no ofender ni temblar,
blando diciendo amores, rudo al ?aturuxar?,
sin pensar en más gloria, galardón ni primicia
que saber que he nacido en tierra de Galcia.
Envío:
¡¡Esto ansía un poeta desde tierra lejana
que ha vivido al calor de esa tierra pagana!!?
Antonio Castro Seijo.
(De ?Añoranza?).

* * *

Y estos otros primores escritos en nuestro querido idioma:

?O fogueiral que encende n?o emigrado
teu recordo, naiciña, nobre e santa,
a morriña axiganta
com?a s?amarte, ¡nai!, fora un pecado
pra o pobre alonxado
qu?ante o imposibre de bicarte, canta,
rosarios de querer n?a lexanía?
¡Naiciña!, ¡Nai Galicia!, ¡gran Señora!:
Calquer filliño teu que lonxe ría?
O corazón lle chora??
Jesús Calviño de Castro.
(De ?Vibraciós?).

* * *

?Alma lonxana da Galicia Nai
que é todo meu orgullo e meu tesouro;
¡o corazón, coma una frecha d?ouro,
nas alas da saudade hacias ti vai!?
Eduardo Blanco Amor.
(De ?Ofrenda?).
* * *

?Quen puidera c?o vento, fuxir d?aquí
e pousando en Galicia, bicar alí,
o verde manto,
que, dos meus, cobre as cinzas
n?o camposanto.?
Ricardo Conde Salgado.
(De ?Fora do niño?, musicada por el maestro Paz Hermo).

* * *

No creas que los autores de los que acabas de leer son genios corridos por las trompetas de la fama. Nada de eso. Son modestos trabajadores, que se ganan el sustento en tareas ajenas a la literatura y que dedican las horas de descanso a cantarle a la tierra que los vio nacer. A pesar de estar alejados de Galicia desde hace muchos años, no perdieron, no, su visión dolorosa. Exhalarán, ¡pobriños!, el último suspiro con ella reflejada en sus pupilas.


* * *
Que Galicia es un pueblo lírico por excelencia, es cosa archisabida para quien haya estudiado sus características, sus tradiciones y su historia. Galicia canta siempre, aun cuando expresa sus dolores más hondos. Por eso Galicia es un verdadero vergel de poetas. Ahí están dando de ello testimonio, Curros, Rosalía y Pondal, trilogía augusta, iniciadora de nuestro renacimiento literario. Y siguiendo sus huellas, ahí están también Cabanillas, Taibo, López Abente, Noriega Varela, Andrade y otros, cuyas producciones constituyen un monumento más que sobrado para simbolizar en las más altas cumbres nuestro idioma y nuestras letras gallegas, glorificadas por el gran Alfonso el Sabio.
Y a este renacimiento y a este espíritu lítico, no son extraños los emigrados gallegos, especialmente los residentes en la Argentina. Solo en la ciudad de Buenos Aires aparecen periódicamente cinco órganos de publicidad, semanales, decenales y quincenales, sin contar los órganos de entidades mutualistas y culturales, que son más de veinte y de excelente muchos de ellos.
¡Es que Galicia despierta! Despierta a la aurora de días mejores. Los emigrados la acompañan, desde lejos ?¡demasiado lejos!? en su gloriosa alborada. Que no sólo aportando ahí riquezas materiales se honra a Galicia, sino que también aportando valores morales y espirituales se contribuye a su grandeza.
De un pueblo que sabe expresar cantando sus inquietudes, hay mucho que esperar. Por eso esperamos mucho de Galicia.
Mientras tanto, ¡Nai Galicia!, tus hijos diseminados por el mundo, te llevan en su alma y cuando quieren mitigar tus penas, te cantan para mecerte.
A cambio de las flores de su lírico jardín, mándales, naiciña, tu bendición. Que bien la merecen los que desde lejos cantan a la madre augusta su saudade.


RAMÓN SUÁREZ PICALLO
Buenos Aires, Marzo de 1925.
Comentarios (0) - Categoría: Textos históricos - Publicado o 29-10-2009 11:34
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Discurso de Ramón Suárez Picallo nas Cortes da República celebradas en México no 1945
Discusión sobre a designación dunha ?comisión especial para dictaminar sobre el estatuto autonómico de la región gallega?

El señor SUAREZ PICALLO: Señores Diputados, cuando salí de Santiago de Chile para asistir a estas sesiones de las Cortes, me acompañaban las mismas tres ilusiones que me acompañaron cuando, al proclamarse la República, salí de Buenos Aires para servirla, después de residir en America durante veinte anos. Estas tres ilusiones eran: contribuir al afincamiento de la República democrática española; crear para ella una vida de convivencia democrática y de armonía entre todas las partes que la integraban, y lograr para mi país gallego, para Galicia, una autonomía política que le permita dirigir, ordenar y encauzar aquellas peculiaridades que la hacen, no hostil a ningún otro pueblo de España, sino diferente en aquellas condiciones que definen una comunidad humana. Traje de Santiago de Chile esas ilusiones, después de muchas amarguras, como las han sufrido también SS. SS., y yo no deseo, señores de la minoría socialista, irme con una desilusión, la desilusión de que un grupo político, con el que siempre he mantenido cordiales y fraternales relaciones, pudiera impedir dar un paso más en la realización de la esperanza y de la ilusión autonómica de Galicia.

Con el respeto que me merecen todos los grupos parlamentarios y con toda la gratitud que sabemos tributar los gallegos, les estamos agradecidos a aquellos que han designado ya representantes para la Comisión que dictamine nuestro Estatuto; y además, yo deseo decirles a los señores Diputados socialistas, hablándoles a su corazón y a su buen sentido político, que faciliten este paso, que es para nosotros una de las armas psicológicas mas importantes para la reconquista de la Republica en nuestra tierra que vamos a ofrecerles a los hombres que están trabajando dentro de Galicia y a los millones de compatriotas nuestros que trabajan por ella en Nueva York y en Buenos Aires, en Cuba y en Santiago de Chile, que no han perdido aun la ilusión de la Republica y de la autonomía de Galicia.

Yo quiero recoger, naturalmente, algunas de las razones que don Indalecio Prieto adujo para considerar innecesaria la Comisión de Estatutos. Decía el señor Prieto, en primer lugar, que se carece de la documentación auténtica referente al Estatuto. Efectivamente, así es. El señor Prieto, por lo demás, se acogía al testimonio de cualquier señor Diputado. Hay muchos aquí que saben de ello; pero hay alguien más: el actual señor Presidente de la Republica recibió el Estatuto de Galicia, el día 15 de julio de 1936, de manos de Ángel Casal, alcalde de la ciudad de Santiago de Compostela, rodeado de todos los alcaldes de las villas gallegas, rodeado de todos los Diputados gallegos y de los presidentes de las cuatro Diputaciones Provinciales. Y esa Comisión, con Ángel Casal a la cabeza, está debajo de la tierra, acusados y ejecutados sus componentes tanto por ser hombres de izquierda como por ser autonomistas, porque para Franco este es también un delito horrendo. (Aplausos.) La documentación autentica -hemos hablado respecto a eso con quienes la recibieron- no esta aquí; pero para eso se designa una Comisión de Estatutos, entre los trabajos de la cual figura, naturalmente, el de procurar reunir toda la documentación apropiada que pueda obtener para formular su dictamen.

Nosotros no entramos hoy a anticipar poco ni mucho del contenido del Estatuto en sí. Si se discute en las Cortes, lo hemos de defender; pero lo que sí nos importa mucho es salvar este principio fundamental -el derecho bien ganado de Galicia a su autonomía-, que a mí, como a otros compañeros, me trajo desde Chile hasta México y nos trae por el mundo adelante, porque es la última manifestación de soberanía democrática de nuestro pueblo. Estamos obligados a defender y salvaguardar esa última expresión de la voluntad popular de Galicia en su plebiscito autonómico de 28 de junio de 1936. Esta manifestación de soberanía tiene absoluta validez para nosotros, porque si este Estatuto, plebiscitado después de ser elegidos todos nosotros, no tuviera validez, tampoco tendría valor la manifestación de voluntad que nos consagró a nosotros como representantes de la República.

Dentro de Galicia -quiero insistir en ello- se está trabajando devotamente, fervorosamente, ardorosamente, de consuno, en armonía con todos los demás pueblos españoles y de común acuerdo todos los sectores políticos. Al lado de los hombres del partido al cual pertenezco, están, afortunadamente, respetados como se merecen, hombres socialistas de altísima estimación y hombres de todos los otros grupos que han traído, sostenido y defendido la Republica.
Nosotros no entramos en el problema reglamentario, problema que ha dilucidado perfectamente, a mi juicio, el señor Jáuregui; problema que, por lo demás, no ha de escapar a la alta sabiduría jurídica del señor Presidente de las Cortes. Por otra parte, nos parece bien y magnifico que el señor Presidente llamase a debate, a este breve debate, seguramente brevísimo, acerca de la necesidad de crear la Comisión de Estatutos, a todos los grupos de la Cámara, porque en su aprobación o no aprobación, entiéndase bien, nos veremos obligados a estimar que aquellos que no aportan las arenas para una conquista, es que no desean la conquista en sí. Y para Galicia, el Estatuto es una gran conquista republicana.

Yo se bien que los socialistas, que trabajaron con nosotros, que hemos formado con ellos parte del Frente popular, que compartieron con nosotros todos los trabajos del plebiscito, en una campaña de propaganda como nunca se había hecho en Galicia, examinando cuestiones, tratando de no dañar ningún interés legítimo de Galicia ni de fuera de Galicia; nosotros sabemos que los señores Diputados socialistas no han de renegar de aquellos principios que nos hicieron ir como peregrinos a todo lo largo de Galicia tras una ilusión que queríamos fuese una realidad democrática. Yo me permito suplicar a los señores Diputados socialistas que no nos nieguen la herramienta para algo que ellos consideran lícito, y esta herramienta es, hoy por hoy, la creación de la Comisión de Estatutos, que debe estar formada por representantes de todas las minorías, de todas. Nosotros no hemos venido a estas sesiones a originar discusiones inútiles; hemos venido a colaborar con todos, del mismo modo que pedimos a todos que colaboren con nosotros. (El señor LONGUEIRA: Discrepo de las afirmaciones de su señoría.) Muy bien, señor Longueira. Para eso puede S. S. pedir la palabra. Eso es lo correcto. Nosotros, cuando hablamos, sabemos lo que decimos. Yo soy y me siento absolutamente Diputado gallego, al igual que su señoría. (El señor LONGUEIRA: No lo he negado.) Su señoría podría protestar si yo asumiera aquí la parte alícuota de la representación, que no deseo asumir, de su señoría. (El señor LONGUEIRA: Pues la han asumido el señor Castelao y su señoría.) Yo asumo la representación de los ciudadanos gallegos que me votaron, aunque se trate de aquellos que, a lo mejor, han perdido la idea de lo que era esta representación. Por otra parte, el señor Longueira me conoce y sabe que soy incapaz de conducirme ni en forma extemporánea ni de modo agresivo para nadie, ni de asumir representación que legítimamente no me corresponda.

Y continuo, señores Diputados, con unas brevísimas consideraciones que esta vez no van dirigidas solamente al sentido político, sino al sentimiento de los señores Diputados socialistas. Recuerdo que, con Jaime Quintanilla, el ilustre doctor socialista de El Ferrol, alcalde de la Villa, recorrimos toda la tierra de Galicia, afirmando el ilustre escritor, nuestro inolvidable coterráneo, que cuanto tiempo se tardase en aprobar el Estatuto gallego era tiempo que la República perdía en Galicia para consolidarse. Recuerdo a Bilbatúa y a Seoane, diputados que yacen bajo la tierra sagrada de Galicia, muertos por la doble causa autonomista y socialista. Están enterrados esos compañeros al lado de otros de todos los grupos y organizaciones, juntos con mi hermano de carne y de sangre, lo que, por ser hermano mío y morir con los otros por la misma causa, hace que todos sean mis hermanos. Y cuando hablo de mi país gallego, le doy al posesivo esta significación de una hermandad, de una fraternidad de muertos y de vivos que en 1936, el veintiocho de junio, expresaron la voluntad popular de Galicia al votar afirmativamente el Estatuto gallego.

Esperamos que este Parlamento confirme el mandato de aquella voluntad. Ruego, pido, suplico a la minoría socialista que nos ofrezca sus representantes en la Comisión de Estatutos, en la seguridad de que dará a los gallegos, a los núcleos republicanos gallegos que actúan en tierra gallega y a lo ancho y a lo largo de todo el mundo, un arma muy importante para reconquistar, no solamente la libertad y la autodeterminación política de Galicia, sino que también la República Española. (Aplausos.)



Cidade de México ? 9 de novembro de 1945

(Libros de sesións celebradas en México das Cortes da República Española, nº 71, p. 7-25).
Comentarios (0) - Categoría: Textos históricos - Publicado o 18-10-2009 13:36
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GALICIA. SU DIALECTO - Poema de José María Montes Rouco (Osedo, Sada, 1822-1892)
Dedicada al ilustre vate gallego Sr. D. Francisco María de la Iglesia, con motivo del estreno del drama ?A fonte do Xuramento?, verificado en el Liceo Brigantino.



Trovador, con dulce canto
Conmovistes esta tierra
Y aplacaste su quebranto
Cuando siempre, siempre encierra
Desventura y triste llanto.

Hoy la excelsa poesía
Y la mágica armonía,
La dieron sus bellas flores,
¡Serán acaso, ironía
De sus acerbos dolores!

No; Galicia, que su frente
La fiesta y los regocijos
Marcaron huella fulgente
Y hoy se entusiasma tu mente
Con la gloria de tus hijos.

Que supieron en sonrisa
Convertir tu eterno lloro
Y con tu acento sonoro
Te dieron vida, cual brisa
Da á las flores un tesoro.

Ese ha sido el noble acento
De tus huestes montañesas
Que en el combate sangriento
Lograron el escarmiento
De las águilas francesas.

Que también han hecho un día
En más remotas edades
Temblar a la tiranía
Que insensata se oponía
A tus libres Hermandades.

Si representa la historia
De mil renombrados hechos,
Si interpreta inmensa gloria
¿Cómo los galaicos pechos
Desdeñaron su memoria?

En regios labios impera
En nuestra pasada era,
Y más que en labios de reyes
Brilla tu habla lisonjera
En nuestras vetustas leyes.

Con ella fama alcanzaron
Nuestros ínclitos mayores,
Con ella su fe juraron
Cuando de estraños señores
Esta tierra rescataron.

Tierra de escasa fortuna!
Tierra de inmenso valor!
Tierra de preclara cuna!
Tierra esclava del dolor!
Tierra libre cual ninguna!

Gallegos! En nuestra vida
No tuvimos nunca mengua,
Que es su honra sin medida...
Tenemos la frente erguida...
Y ¡olvidamos nuestra lengua!


(El Eco de Galicia, La Habana, 15/10/1882).
Comentarios (0) - Categoría: Textos históricos - Publicado o 18-10-2009 13:12
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A OBRA DOS IMPERIALISMOS ASOBALLADORES - Xohán Antón Suárez Picallo
N-ista hora en que todol-os anceios debesen camiñar cara o Progreso e a Libertade do home, sobor da vella Europa, volven a soar, coma fai 21 anos, os cañóns destructoes que deixan tras d-eles, door, miseria e odio. A Italia ou mellor dito Mussolini, acendeu a fogueira que cecais se extenda da milenaria Abisini, a toda Europa e logo ao resto do mundo. Todo por un cacho de terra máis para o vulgo. Por un desexo imperialista de impoñerse pol-a forza para nós. Porque terra sobra cando se travalla ben, i-en todo caso cando non chega, pol-a razón pídese máis, alí onde hai tanta virxen agardando que o brazo do home a faga producir a cotío. Mais nada d-esto é a causa. A causa é o orgulo da forza, cando ésta, non está frenada pola razón. Esa forza que apricada a defensa d-unha causa xusta poidese ser disculpabel.

Que os patrioteiros canten agora himnos aos pobos grandes en quilómetros e baionetas. Ahí teñen a mostra dos ventos que traen agora, e os que traerán logo. Porque a guerra non só, con ser d-abondo xá, é a loita no campo de bat6alla. A guerra, son os orfos, os inútiles, e os centos de miles de mortos que caen na loita. A guerra é a crisis que trae como consecuencia do despilfarro que se fai no tempo que dura. A guerra será tamén as comocións sociaes, políticas i-económicas que irremisiblemente, han producirse como resultado d-ela, e que os patrioteiros achacan sempre a marxistas, antipatriotas, etc., etc. Para eles un <> ten sempre razón, aínda que éste sexa como Mussolini. E un pobo non é grande, aínda que sexa berce de sabios, e disfroite d-un outo nivel de vida, se non ten moitos barcos de guerra, soldados e cañóns, ademais d-un <>. Checoeslovaquia, Suiza, Suecia, Holanda, Dinamarca e outras nacións pequenas en eistensión, para eles non valen rén. Pol-o visto n-unha Patria moi longa estase mellor pasando fame, que n-unha pequena comendo e vivindo relativamente ben. Claro que os feitos encarréganse de amostrarlles todol-os días a falla de senso dos seus argumentos; eles, porque nós, estamos de volta do que buscan coas súas teorías. Para nós un dictador, un imperio e moitos cañóns, camiñan sempre ao mesmo: opresión e guerra. E por eso estaremos sempre contra eles, non por esprito de contradición, senón por lei natural, de que o home non pode ser nemigo do home, serán o irmán e o amigo e proteitor. Que temos razón, vémolo todos os días, e agora n-ista hora de anguria en que se quebran as máis fondas espranzas de paz entre os homes máis que nunca. Por elo con máis afinco, seguiremos o noso camiño federalista, humán, frente aos imperialismos asoballadores que levan detrás d-eles a guerra, o odio entre uns e outros, e a máis desesperante miseria enxendradora das loitas fraticidas na humanidade.


Sada, Outono 1935.

(A Nosa Terra, 05/10/1935)
Comentarios (0) - Categoría: Textos históricos - Publicado o 18-10-2009 13:01
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