A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
Estruturamos o blogue en varias seccións, nas que terán cabida noticias de actualidade sobre as nosas actuacións, artigos, textos históricos, fotografías...


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ESA FRANCIA...
Nestas datas estamos a ver como os gobernos de Sarkozy e Berlusconi, en Francia e Italia,dispoñen e levan a cabo a expulsión de xitanos dos seus países, a pesares das críticas e oposición de milleiros de francesces e do mismo Parlamento Europeo.
No ano 1942, tamén en Francia o goberno de Pierre Laval, dispuxo perseguir a os xudios e entregalos á Xestapo. Moitos franceses e dirixentes políticos e militares non estaban dacordo con tal medida (mesmo obispos católicos) e opuxéronse sendo destituidos dos seus cargos de responsabilidade e ata perseguidos, e esa é a verdadeira Francia como comenta RSP acertadamente neste artigo...

10 Septiembre 1942

ESA ES FRANCIA


Por Ramón Suárez Picallo

El Gobernador Militar de Lyon, general Saint Vicent, ha sido destituido de su cargo por Pierre Laval, a causa de haber negado acatamiento a la orden de Vichy, que le mandaba duplicar las tropas de la Guarnición en perseguir a los judíos y entregarlos a la Gestapo.

La información agrega que la población de la comarca, secundando la generosa actitud del general Saint Vicent, apoyado, además, por el Cardenal Arzobispo de la Diócesis Monseñor Gerliez, quien se negó en redondo a aconsejar a los católicos, la deshonrosa colaboración pedida por el gobierno de Vichy en que las familias cotólicas entregasen al invasor germano a judíos refugiados en sus hogares.

Además de la destitución del general mencionada, el Gobierno de Vichy, ordenó la detención de muchos sacerdotes por secundar a su Prelado en la noble tarea de proteger a los perseguidos judios.

Esa es Francia. La Francia cristianísima de Monseñor Gerliez y los Derechos del Hombre y del Cuidadano de Francia que tienen para segunda patria todos los hombres libres y cultos del mundo. La Francia de ayer y de hoy que no fue a Compiegne. La Francia que fue asilo para todos los perseguidos del mundo por sus ideas y pensamientos. En una palabra, la Francia que no tiene que ver con Vichy porque supo hacer inmortal el nombre de París.

Esa Francia que fue y que será en el concierto de las naciones, guión y estrella y cumbre de generosidad, de la libertad y del progreso.
Comentarios (1) - Categoría: RSP-Segunda Guerra Mundial (Francia) - Publicado o 10-09-2010 00:47
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BRETAÑA EN 1944

RSP comenta a situación da Bretaña francesa en plena II Guerra Mundial...


3 de agosto de 1944

BRETAÑA: ENTRE MENHIRES Y CRUCEROS


Por Ramón Suárez Picallo

Los ejércitos aliados de invasión en Francia, después de sus hazañas en la Normandía, han penetrado en la Bretaña y asentado allí firmemente, sus pies. La Bretaña es la tierra céltica de Francia que conserva, aún hoy, muchas características perfectas de la vieja estirpe de Breogán, común a Irlanda, Escocia, Gales, la Isla de Mann y Galicia, en Iberia. Fue en la antigüedad tierra de guerreros; pero, en los últimos tiempos, los bretones sabían poco de invasores y batallas.

Labradores y criadores de ganados apegados a la pradera y al sembradío, proveedores de carnes, legumbres y granos de las grandes ciudades, los descendientes de los viejos bardos gaélicos vivían su vida rural cubierta de lluvias y brumas occidentales, dentro del Estado francés, con todas las reservas espirituales de un pueblo que ya estaba de vuelta, cuando nació el estado moderno. Desde los tiempos de la Duquesa Ana de Bretaña, Reina de Francia, los bretones se avinieron a integrar la gran nación; pero sin renunciar jamás a las peculiaridades de su estirpe original.

Posee la Bretaña una rica literatura popular de cuentos y leyendas paganas, especialmente sobre la muerte y la metempsicosis, que se tropiezan rotundamente con el dogma católico, pese a tenerla por la tierra más católica de Francia; se parece en esto a Irlanda, el bastión católico de las Islas Británicas y a la Galicia Apostólica, que conservan intactas sus tradiciones pantheistas en el alma popular. Por algo en la literatura, Bretaña dio a Ernesto Renán, Irlanda a Bernard Shaw, y Galicia a Valle Inclán. Las piedras, materia prima de Arte y Simbolismo, libran en los caminos de Bretaña una especie de batalla teológica. El dolmen y el menhir, aras y túmulos funerarios célticos, se encuentran frente al crucero cristiano de piedra granítica, con Cristos adolecidos y madres de la ?Angustia?.

Y las gentes aman por igual a los unos y a los otros símbolos, sin mayores preocupaciones dogmáticas; aún se hacen en Bretaña fiestas bárdicas ; los pescadores, además de encomendarse a sus santos lanzan al agua la raciones de pan para el legendario perro, ?cercus?, para que no aúlle , porque cuando lo hace, hay naufragio seguro; y por las noches de la invernía, al amor de la lumbre de pinos y robles, sale de labios del viejo abuelo la leyenda de las almas de los aparecidos del otro mundo.

La guerra, a sangre y fuego, ha llegado a Bretaña. Cubrirá sus campos sembrados y lanzará de las praderas los ganados mansos que los bretones cuidaban con amorosos cuidados. Porque la Bretaña es Francia, y Francia tiene que ser hoy liberada por la guerra como fuera otrora enriquecida por el trabajo y por el pensamiento. Hay que hacer un alto en la plácida vida agropecuaria para oír tronar el cañón, explotar la bomba y ver arder el caserío y el trigal granado.

Antes y después de todo eso, sobre la tierra que siempre queda, siguen el viejo diálogo teologal el Menhir y el Crucero, en su añoso lenguaje armoricano, mencionando lo que fueron, lo que son y lo que serán en las anchas campiñas de la Francia libre y resucitada.


(Artigo publicado no xornal La Hora, de Santiago de Chile o día 3 de agosto de ...1944)
Comentarios (1) - Categoría: RSP-Segunda Guerra Mundial (Francia) - Publicado o 03-08-2010 00:19
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CHERBURGO E SUAREZ PICALLO

O desembarco en Normadía en 1944 fai que RSP evoque os sucesos acontenidos cinco anos antes cando xa en Francia, camiño do exilio, dirixiuse a Cherburgo para dende alí, coller rumbo a New York no ?Queen Mary?,non sen antes pasar unha serie de dificultades e recoñecidas atencións que recibiu ata conseguir tal propósito...

8 de junio de 1944

EVOCACIÓN DE CHERBURGO


Por Ramón Suárez Picallo

Eran los últimos días de febrero de 1939. El día 7 del mismo mes entramos en Francia por el pueblecito de Le Perthús, el 11 estábamos en Perpignán y los cuatro o cinco días siguientes los pasamos en Cané Piage. Formábamos parte de una multitud compuesta de 600 mil personas. Un ejército militar y civil de cuerpos enfermos, mutilados y desnutridos y de almas rotas. Detrás quedaba la patria perdida, la inmerecida derrota y un buen pedazo de alma empapado de lágrimas de sangre, los inciertos y duros caminos del exilio, y, debajo de nuestros pies, la tierra de Francia como punto de tránsito.

¿Perspectivas? El campo de concentración o la posibilidad de entrar en el Océano con rumbo a la América que ya habíamos conocido, amado y servido, muchos años antes. Del continente de la Esperanza llegó enseguida la llamada amical, fraterna incomparable, en un telegrama que era un poema: ?En la agencia de la Canard Line, de Cherburgo, tiene a su disposición un pasaje y unos dólares para que venga a Nueva York en uno de sus primeros barcos. Están hechas gestiones para el visado de su pasaporte?. A Cherburgo, pues; cruzamos diagonalmente Francia de Sureste a Noreste, en busca del recanto normando, que aparecía en la punta de la ?Michelin? y en el mismísimo fin del mundo.

El viaje, en otra ocasión y en otro estado de ánimo, nos hubiera resultado un imponderable regalo de los dioses. Pero en aquel entonces apenas si vimos nada. Los ojos, el alma y el corazón se empeñaban en mirar en lo que quedaba atrás ? ¡quizás para siempre! - ¡Era tanto lo que dejábamos, señor! La chapa del automóvil que nos conducía, no dejaba lugar a dudas acerca del lugar de dónde veníamos. Nuestro aspecto desarrapado y escuálido y nuestra ingente tristeza confirmaban la suposición. Viajamos día y noches y en un pueblecillo del trayecto, agotadas nuestras pocas provisiones ?bajamos a comer algo en un fogón. El dueño, un viejo radical socialista francés, nos filió al punto. Nos sirvió a cuerpo de rey sin dirigirnos la palabra. Los gendarmes nos habían detenido varias veces, examinando los documentos. El telegrama de llamada de los Estados Unidos, descaradamente autentificado y sellado en Perpignán, nos servía de ?Laiser paser?; el viejo figonero había visto detener a varios transeúntes que pasaban en igual condición que nosotros. De ahí su silencio. Cuando pedimos la cuenta ?los viajeros éramos cuatro? nos apretó cordialmente la mano y pronunció una sola palabra: ?Rien?. Cuando seguimos el viaje, nuestros ojos, apenas pudieron ver el ademán amistoso de despedida del amable tabernero. ¡Estaban humedecidos!

Eran las doce del día cuando llegamos a Carentán, comienzo de la punta peninsular de Cherburgo. Allí sentimos el aire y el olor del Atlántico, de nuestro viejo Atlántico ofrecido una vez más como ruta de esperanza. Vimos Cherburgo desde una altura poco después de pasar Flamarville, sus muelles y su núcleo urbano. Una clásica ciudad mareante del noreste de Francia amable y abierta a los vientos del mundo.

Los trámites para nuestro viaje no eran fáciles, y tuvimos que ir a París a arreglarlos. Hecho todo supimos que iríamos a Nueva York en el gran trasatlántico inglés ?Queen Mary?, verdadera maravilla flotante, que disputaba con el francés ?Normandie? la ?cinta verde? de rapidez en el cruce del Atlántico, ¡Cuatro días y medio justo de Cherburgo a Nueva York! Esperándolo, hemos pasado en Cherburgo, los últimos tres días que nuestros pies pisaron tierra europea.

Hay un refrán que dice: ?cada uno habla de la feria según le haya ido en ella? Para nosotros, aquellos tres días en Cherburgo fueron los primeros relativamente felices y seguros después de 33 meses: un relojero vasco, un mecánico catalán y un galileo pescador, nos pusieron en contacto con el grupo de gente que hablaba castellano en Cherburgo; unos cuantos marineros de la flota Francesa, hijos de valencianos de Argel, nos llevaron a ver la ciudad; fuimos al cine y, algunos de ellos, nos presentaron a sus novias y a la familia de sus novias. Comimos comida de cocina hogareña, que nos supo a gloria, y un domingo hicimos aperitivos con una buena ración de las famosas ostras de Arcaenón y un vino blanco que nos pareció néctar.
Y cuando el ?Queen Mary? apareció en la bahía y llamó con su sirena a los pasajeros ya se nos había adentrado un poco en el corazón aquel Cherburgo que teníamos que dejar. Al costado del remolcador que nos conducía del muelle al trasatlántico, estaba nuestro grupo de amigos ¡Estábamos, entonces, tan necesitados de amigos y eran tan pocos los que teníamos que aquellos nos parecieron un gran bien de Dios!

Hoy, a los cinco años, nuestros ojos y nuestra emoción vuelven a Cherburgo, nuestro último recuerdo de Europa. Está librándose allí una fiera batalla. El relojero, el mecánico, el pescador, los marineros, la deliciosa muchacha que nos sirvió ostras y vino y la dulce señora que nos sentó a su mesa y nos dio su sopa y su pan y su pierna de cordero, así como el tendero que nos vendió ropa decente, quizá están a estas horas, muertos, heridos y sobrecogido de espanto en el refugio. Vivos o muertos a ellos van nuestros recuerdos, con una oración sin palabras, honda y sentida, por su buena ventura. A ellos y a su ciudad marinera que nos brindó pan y casa cubierta en un lugar decisivo de nuestro peregrinaje. De ella, hasta nuestra América de bendición sólo nos quedaba un paso corto sobre el mar. Un paso que damos hoy en la ruta inversa, de aquí a Cherburgo para sentir su dolor, su lucha y su esperanza mismamente en la carne de nuestro corazón, y desearle que las banderas de la paz y de la libertad flameen pronto en sus frontispicios.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile 0 o día 8 de xuño de ... 1944)
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Segunda Guerra Mundial (Francia) - Publicado o 08-06-2010 00:58
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