A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
Estruturamos o blogue en varias seccións, nas que terán cabida noticias de actualidade sobre as nosas actuacións, artigos, textos históricos, fotografías...


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CRISIS ESPIRITUAL
En 1947 Pío XII alertaba da gran crise espiritual que estaba a pasar e vivir a sociedade da época. RSP, neste artigo confirma e se reafirma nas palabras do Papa, pero entendendo que a culpa é da mesma Igrexa pola actitude e posicionamento ante os sucesos que se están a dar...
Sesenta anos despois,estase a vivir unha nova situación de crise espiritual e de novo a Igrexa, aparece como axente causante...


24 de enero de 1947

CRISIS ESPIRITUAL


Por Ramón Suárez Picallo

Su Santidad el Papa Pío XII, en alocución pronunciada ante un grupo de damas de San Vicente Paul, que lo visitaron hasta hace pocas horas, declaró que el mundo atraviesa por una de las más grandes crisis espirituales de la Historia de todos los tiempos. Y agregó que el cristianismo necesita de una falange valerosa de católicos, que, en todo momento, esté dispuesta a combatir por su Fe y por su Cristo y por la Ley de Dios.

Exacta, exactísima, es la primera afirmación del Sumo Pontífice. El género humano ha perdido la fe y la esperanza en las viejas doctrinas espiritualistas, que daban a la vida y a la muerte un sentido trascendente e inmortal; perdió a sí mismo el respeto por la moral y la ética, y rompió los frenos que contenían los malos instintos del hombre. La Humanidad se hizo ?realista? ?positivista? materialista y maquiavélica, con grave desprecio de los valores eternos e imponderables del espíritu, que hacen del hombre imagen y semejanza de Dios.

Ahora bien; ¿quiénes tienen la culpa de este horrible desquicio moral y espiritual? Muchos son los culpables; entre ellos la Iglesia Católica Apostólica y Romana que, en su carácter de institución política y temporal, tuvo, en los últimos tiempos, claudicaciones y procliveces imperdonables a favor de los enemigos de la libertad y de la dignidad humanas. Salió abierta o encubiertamente con los tiranos totalitarios, de Italia, de Alemania, de España y hasta del Japón. Recuérdese que, en plena guerra, cuando el paganismo japonés se lanzaba a la batalla contra el mundo cristiano, un representante suyo ?heredero de los que ahorcaron a San Francisco Javier y a sus seis mil discípulos? era recibido en la Santa Sede romana con todos los honores diplomáticos. Recuérdese que, mientras ilustres católicos italianos sufrirán prisión y destierro por antifascistas, el Papado firmaba pactos con Mussolini, uno de los mayores herejes del mundo. Recuérdese, que, mientras en Alemania el nazismo perseguía brutalmente a los católicos, disolvía sus escuelas y procesaba, por supuestos delitos infamantes, a congregaciones católicas enteras, la Santa Sede tenía relaciones diplomáticas con el Tercer Reich y guardaba grandísimo respeto a su embajador ante la Corte Pontificia.

Recuérdese que frente a la guerra española, la Iglesia tomó partido a través de su jerarquía, en favor de una insurrección armada contra la voluntad de su pueblo, apoyada por el fascismo italiano y el nazismo alemán; y no se olvide que los insurrectos españoles, apoyados por la Iglesia, persiguieron, fusilaron, encarcelaron y desterraron a la mayoría del clero vasco -el más virtuoso y cristiano del mundo- con su Obispo a la cabeza, y que causaron la muerte en exilio del Cardenal Arzobispo de Tarragona, Monseñor Vidal y Barraquet y al más grande orador sagrado de lengua española, el canónigo Vázquez Camarasa. Y debe recordarse, también, que aquí mismo en Santiago de Chile, con ocasión de un Congreso Eucarístico, dirigido y organizado por la Iglesia oficial, fue colocada en el Altar Mayor, al lado de la sencilla y limpia Cruz de Cristo, la torva y ganchuda cruz swástica del nazismo alemán, representante de Hitler, que le llamó a Jesús ?judío loco e insolvente?. Y ahora mismo, la Iglesia Católica oficial estimula, apoya, bendice y protege a todas las tiranías, a todas las reacciones y a todos los vestigios que aún quedan en el mundo del totalitarismo nazifascista.

Las multitudes creyentes en Cristo y en sus doctrinas, no tienen por qué entrar ni salir en la política ni en la diplomacia de la Iglesia, materializada, mezclada en ésta o en aquella corriente ideológica como un Estado temporal cualquiera, sin ideas, pero sí, con intereses. La fe es una gracia sencilla, clara y limpia como el agua de manantial, sin complicaciones ni habilidades. En cuanto se la convierte en materia de chalaneo de toma y daca, en interés político de ?do ut des?, en instrumento material, vinculado con las pasiones del hombre, el creyente se siente defraudado en lo más íntimo de su ser. Y, sobre todo, quienes han identificado la fe y la doctrina cristianas con la libertad, la dignidad y la igualdad espiritual del hombre, no entenderán jamás cómo sus representantes, pueden tener relaciones próximas ni remotas con los déspotas, los tiranos y los dictadores, enemigos de esos sagrados atributos que Dios le concedió al hombre, al darle al alma humana el don del libre albedrío.

Pues señor, de aquellos polvos vinieron estos lodos. La fuente que debía ser más limpia y más clara de la espiritualidad universal, ha obscurecido y remejido sus aguas con lodos y resacas materialistas, al no saber cumplir el sapiente pensamiento evangélico que dice: ?Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios?. De ahí que de la crisis espiritual que sufre el mundo, denunciada por el Papa Pío XII, sea la propia Iglesia Católica uno de los primeros y mayores responsables.

En cuanto a la segunda afirmación pontificia de que hace falta ?una falange valerosa que luche por Cristo, por su Ley y por su Fe?, también estamos de acuerdo. Sólo que no creemos que esa ?valerosa falange? pueda salir de los católicos franceses que con el beneplácito de Roma apoyaron a Petain y sirvieron a los alemanes; ni de los católicos españoles que aman a Dios y maldicen a Franco bendecido y a la Falange Española; ni de los católicos alemanes que frente a Von Papen, combatieron al hereje Hitler.

(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o día 24 de xaneiro de... 1947)
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Relixión - Publicado o 24-01-2011 00:28
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MONSEÑOR ANTONIO PILDAIN E O FRANQUISMO

Amplo artigo onde RSP analiza a actuación do obispo Pildain da diócese canaria,e a sua evolución primeiro como deputado durante a República que apoiou -nun principio- ao réximen franquista ata condenalo posteriormente como se pode comprobar si tamén lemos as suas cartas pastorais ...


10 de enero de 1947

EL OBISPO DE CANARIAS HABLA DEL RÉGIMEN FRANQUISTA
ACOTACIONES A UNA CARTA PASTORAL


Por Ramón Suárez Picallo

Monseñor Antonio Pildain es, actualmente, Obispo titular de las islas Canarias; teólogo eminente; magnífico escritor y orador extraordinario; picó también en la política peninsular.

Efectivamente, siendo canónigo y Deán de la Diócesis vasca de Vitoria, fue diputado a las Cortes Constituyentes de la República Española, ocupando en ella un escaño en la extrema derecha. Habló y votó contra la Constitución republicana, se opuso a la separación de la Iglesia y el Estado, y combatió, ardientemente, el párrafo constitucional, que disponía la disolución de las Congregaciones religiosas ?del cuarto voto?. Es decir, aquellas que además de los tres votos canónicos -obediencia, pobreza y castidad- tenían el de acatamiento a poderes extraños a la Nación española, o sea, la Compañía de Jesús, expulsada antes de España y de sus dominios por el rey catolicísimo Carlos III y por Mendizábal, que gobernó a España en nombre de Isabel II de Borbón y Borbón.

Monseñor Pildain, formaba parte de aquel histórico parlamento, como abanderado de la extrema derecha llamada ?los beunzas?, porque era el Señor Beunza, carlista y requeté navarro, su jefe indiscutido. Propuso que el artículo 1º de la Constitución dijera textualmente así: ?El poder, viene de Dios, pasa de Dios al Rey y del Rey al pueblo?.

Pero hubo más, al estallar la insurrección contra el régimen republicano, don Antonio Pildain, fue uno de los redactores y firmantes de la famosa Carta Pastoral del Episcopado español, que justificó, alabó y bendijo el alzamiento contra el legítimo Estado republicano.

Decimos todo esto para que el amable y desprevenido lector, se dé perfecta cuenta de que Monseñor Antonio Pildain, canónigo y Deán de Vitoria, diputado de extrema derecha en las Cortes Constituyentes de la República y actual Obispo de Canarias, no es un ?rojo? ni un ?agente del gobierno de Moscú?, a la vista de sus declaraciones sobre el régimen franquista, al que califica con frases lapidarias de condenación, acusándolo de anticristiano, opresor y ominoso.


DICE EL DESCENDIENTE DE LOS APÓSTOLES

Monseñor Pildain hizo en los últimos meses del año 1946 una visita pastoral por toda su Diócesis y al regreso de ella dio un documento bajo su alta jerarquía episcopal, del que extraemos los siguientes párrafos textuales: ?Hablo con el corazón oprimido de tristeza, obligado a tocar a rebato, aunque me duela tirar de la campana plañidera?. ?Quiero replicar ?agrega- a ciertos monseñores sudamericanos, que acaban de regresar de un viaje de turismo por nuestras tierras, cantando con alegre corazón las delicias de este ?régimen envidiable?, con loas absolutamente ajenas a la verdad?.

?Escasez, desnutrición, depauperación económica, fisiológica y patológica, con sus secuelas de tuberculosis y raquitismo causantes de pavorosa mortandad entre el pueblo. Tal es el espectáculo de estas islas privilegiadas que fueron siempre orgullosas de su bienestar y de su salud y que hoy van en camino de un abismo sin fondo, con enfermos a miles sin camas en los hospitales y hasta sin domicilio o con domicilio en el cual se carece de todo?.

?Tremenda desolación que se extiende a toda España sometida a la paz de los bárbaros?. Y lo dice en latín con estas palabras textuales: ?Ubi solitudinen faciunt pacen apellant?. ?Millares y millares de familias, sumidas en situación de trágica angustia, cabalmente las que componen las clases medias, obreras y populares, las más numerosas del cuerpo social, y las que, por justicia distributiva, tienen derecho más destacado a que cuiden de ellas los gobernantes?.

?Pero -agrega el Obispo Pildain- quienes defienden a estas clases, tienen sobre ellos la más cerrada censura y la rotunda condenación del Estado falangista, copiado de Italia y de Alemania, que confunden al pueblo español con un rebaño acéfalo, obligado a seguir obedeciendo órdenes y consignas de Hitler y Mussolini, enemigos irreconciliables de la Iglesia Católica, antes y después de su muerte, supuesta o verdadera?.

Según esto, lo que hay en España es ?un organismo de Derecho Público llamado Estado omnipotente, indiscutible e inapelable?, como un César que cierto día se arrogó, porque sí, la representación y gobierno de varios millones de ciudadanos... y al que hace falta explicarle ?sin retórica ni tecnicismos, con toda sencillez?, los rudimentos del catecismo y del derecho natural. Por ejemplo:

Que ?el único fin y toda la razón de ser de la soberanía que ejerce?, ?no es el lujo, ni el esplendor, ni el poderío, ni la propia riqueza? sino ?la protección o custodia del público bienestar?.

Que está cometiendo una ?enorme injusticia? al ?tener preterida?, y aún sumida en la miseria, ?precisamente a la clase pobre y proletaria, a la que, por justicia distributiva, debía peculiar cuidado y providencia?.

Que ?los millones que maneja en sus presupuestos tienen un fin exclusivamente social?; dicho con más claridad, ?son de la sociedad y para la sociedad?. (Y para que se le grabe bien, se lo remacha con un lapidario apotegma de Santo Tomás, citado en latín, con toda finura: Omnie sunt principium, AD GUBERNANDUM, NON AD PROCURANDUM SIBI NEC AD DAMDUM ALIIS...) de modo que no tiene derecho ?para despilfarrarlos en gastos de puro lujo o de ridícula vanidad?.


LAS CAUSAS DEL MAL

El Obispo Pildain, no se limita a revelar el mal que aqueja a sus feligreses. Busca las causas de ese mal y las denuncia con heroica valentía, exponiendo ante el mundo ?esa mala peste contagiosa que es la usura, la especulación y el ?Straperlo?, amparada desde las alturas del Poder y dice:

?Que no se detengan ante la fuerza y ante la poderosa red de maldades? con que cuenta la ?avaricia traidora? de las ?bestias feroces?, de los ?nuevos Caínes?, de los ?cínicos sin entrañas?, de los ?explotadores del hambre y de la miseria ajena?, de los ?criminales desalmados que no piensan sino en alzar indefinidamente los precios de las cosas para procurarse ganancias escandalosas?, en una palabra, de los ?estraperlistas?.

?Que aíslen y acorralen y ataquen con toda violencia y extirpen?, ?a cuantos burlan a ley y condenan al hambre a sus compatriotas?.?Estén donde estén?, ?sean quienes sean?, ?caiga quien caiga? y ?pese a quien pese?.
?Mano dura e inflexible sobre ellos. Tanto más, cuanto que, de lo contrario, EL PUEBLO LE CONSIDERA CRIMINAL CÓMPLICE DE LOS MISMOS?.

Esto se pasaría de grave, en verdad. Pero en la frase de Monseñor Pildain habrá que ver algo más que una explosión o arranque de oratoria. Porque lo alarmante es que el prelado se vea precisado a eludir a ?hechos de tan monstruosa laya?, a ?negocios de tal ralea?, a ?crímenes de tan odiosa y hedionda catadura?, como lo que se denuncian o insinúan en los párrafos que preceden y siguen a la frase.

Denuncia, por ejemplo, ?la exportación de artículos de primera necesidad, no estando abastecido de ellos el mercado nacional?.

Denuncia el escándalo de que ?los especuladores pueden ofrecer, a los ojos vistas, en grandes cantidades y a precios exorbitantes, los mismos artículos cuya exclusiva se ha reservado el Gobierno, y de los que, sólo en cantidades abiertamente insuficientes, se le provee al ciudadano mediante la cartilla del reparto?.

Y a renglón seguido agrega que: el propio Estado, invocando la necesidad de tutelar el público bienestar y de evitar la carestía, se erija en monopolizador de los artículos de primera necesidad, para, aprovechándose precisamente de este monopolio, venderlos a precios más altos que los de costo, o hacer que algunos, privilegiados suyos los vendan a precios más caros de los que tendrían en régimen de venta libre; convirtiéndose así en verdugo sin entrañas de los súbditos por cuyos derechos tiene la misión soberana de velar, y de los súbditos más necesitados sobre todo...?

Semejantes cargos revisten una gravedad inaudita. Y, por lo mismo, que quien las formula despliega especial empeño en ?inculcar a todos el sentido de la responsabilidad?, habrá que admitir que, antes de estamparlos en el papel, ha dado varias vueltas a su pluma en la mano; y que, de seguro, Monseñor Pildain no se propone, desde su cátedra episcopal, propalar infundios ni lanzar piedras a la luna, al consignar dos veces consecutivas una insinuación tan formidable como la última de las transcriptas.

Es evidente que el pensamiento del obispo de Canarias en ese pasaje va ALGO MÁS lejos que el sentido gramatical de sus palabras. Por fortuna, no ha querido dejar al cuidado de ningún falso intérprete la averiguación de su exacto alcance. Él mismo se encarga de precisarlo más tarde; al final de la Carta, en el momento de autorizar habilísimamente su doctrina y ?vigoroso lenguaje? con citas de Mariana y Balmes, dos maestros de máximo cartel en la España Nacional. Del primero, cuando amonestaba AL REY (al jefe del Estado): ?Sepa y entienda que los tributos pagados por el pueblo no son suyos, que no van a parar a sus manos sino para que los consuma en la salud del Reino...? Del segundo, cuando denunciaba a los alardeadores de ?protección a la Iglesia, pero protección desconfiada y suspicaz que se alarma ante la firmeza de un párroco o la pastoral de un prelado...?

NOTA: A los señores Cox Méndez y Rául Marin, dedicamos los textos episcopales antecedentes escritos por un obispo español, en el pleno ejercicio de su jerarquía eclesiástica.

Al respecto, aclaramos que los párrafos y frases entrecomillados, pertenecen a la carta pastoral del señor Obispo de Canarias.

(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o día 10 de xaneiro de... 1947)
Algunhas anécdotas do obispo Pildain
Cartas pastorais do obispo Pildain
Breve biografía de monseñor Antonio Pildain
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TOLERENCIA RELIXIOSA EN 1949
Sobre temas de Relixión, RSP tamén deixa entrever a súa opinión.Hoxe é sobre a tolerancia relixiosa...


11 de diciembre de 1949

CULTURA Y TOLERANCIA


Por Ramón Suárez Picallo

Hemos presenciado ?como lo hacemos siempre, con emoción vivísima? la festividad religiosa de la Inmaculada Concepción, especialmente el aspecto popular y callejero de las procesiones. Y nos impresionó mucho el hecho de que en una democracia liberal y republicana, con esencias socializantes, la Fe Católica ?no siempre servida a derechas por sus propagadores oficiales? siga teniendo en la más honda entraña popular, cultores sinceros, leales y fervorosos. Ello, sin ser nada extraordinario, tiene una muy alta significación en tiempos en que el derecho a creer y a expresar ?públicamente- la creencia está siendo restringido en todo el mundo por los unos y por los otros; nos referimos, naturalmente, a todas las creencias y a todas las comunidades religiosas que las propagan.

Chile, en este sentido, puede enorgullecerse de llevar la palma, y su pueblo de ser el más respetuoso de toda la América del Sur, en orden a este tipo de tolerancia, más allá y por encima de cualquier circunstancia política transitoria. Es esto un alto signo de cultura que honra al país y que le da un sedimento moral de muy trascendentes alcances.

RETÓRICA Y POÉTICA

Y ya metidos en el tema, queremos hacer en torno a él algunas observaciones. Entre otras, el mal gusto literario y la falta de sentido místico de la mayor parte de los cánticos que -por orientaciones superiores- entonan los católicos en sus reuniones populares. Cánticos y oraciones extravasados de la órbita mental de la mayoría de los creyentes, que los recitan en forma automática, sin saber a ciencia cierta lo que quiere decir.

¿Un ejemplo? Ahí va: para la exaltación del gran Misterio de la Eucaristía ?El Santísimo Sacramento del Altar- se escribió hace muchos años un himno maravilloso por su sencillez y su hábito de milagro. Decía así: ?Alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar, y la Virgen concebida sin pecado original?. Pues bien, sin duda algún poetastro, teólogo y retórico, barroco y enrevesado, mejoró la letra para peor. Y así, las sencillas multitudes cantan ahora, en vez del Santísimo, el Augusto y en lugar del verso final dicen: ?Y por los siglos infinitos bendecida sea su deidad?.

Apostamos cien contra uno a que el noventa por ciento de los que cantan infinitos augustos y deidad no saben lo que esas palabras quieren decir.

¡Y siendo como lo eran las bellas y sencillas antiguas oraciones ?la Salve, el Padre Nuestro, el Avemaría y las letanías laureanas? que llegaban a su destino por la vía directa del sentimiento y del buen gusto literario, fueron substituidas por versos ripiosos, que no le dicen nada a quienes los entonan!

Menos mal que Dios ?en su infinita tolerancia, bondad y sabiduría? pasa por encima de los malos poetas y de los retóricos pesados, para captar sólo las buenas intenciones; aquellas que sus criaturas le dicen con palabras sencillas, o sin ninguna palabra, en la íntima comunión del alma que anhela llegar a él.


TEOLOGÍA

Y no digamos que la Literatura. También la Teología sale mal parada en estas cosas de mal cantar. Véase estos versitos ?que canta mucha gente, con tanto entusiasmo como desafinación- ?A Dios queremos en nuestras Leyes, en la Escuela y en el Hogar?. Desde el punto de vista musical y lírico, estos versos son algo así como si se quisiera poner en solfa y con solfeo las palabras escopeta, cancerbero o fideicomiso.

Y, desde el punto de vista teológico, la cosa no anda mejor. Según San Agustín, Dios está en esencia y presencia en todas las Leyes, siempre que ellas signifiquen la ordenación de las cosas hacia el bien común, hechas por quien tenga la potestad para hacerlas y promulgarlas. Agrega el ilustre obispo de Hipona ?nos referimos siempre a San Agustín? que Dios inspira a los pueblos para que elijan a los legisladores que hagan sus propias leyes, y es por eso el glosador de aquel aforismo de Derecho Público que dice: La voluntad y la voz del pueblo son la suprema Ley, por la voluntad y la voz de Dios.

En cuanto a querer a Dios en las Escuelas, nos parece la mayor herejía escuchada nunca. Dios está en las Escuelas sin que nadie se lo pida, por la sencilla razón de que en las Escuelas están los niños, los puros, los castos y los limpios de corazón, destinados a ver a Dios y a tenerlo a su lado, según se dice en el inolvidable Sermón de la Montaña.

¡Y en el Hogar! Ahí es nada pedirle a Dios que entre en ciertos hogares, donde las mujeres, para no perder su elegancia de líneas, mandan criar a sus hijos a pechos mercenarios; en esos hogares que tienen a la puerta del lado de afuera la efigie de Jesús y cuyos dueños y dueñas viven permanentemente confundidos con los siete pecados capitales.

Pero en los otros, en los que sostienen con el ahincado esfuerzo, con las amarguras y dolores, y donde se cumple sin cortapisas el mandato de creced y multiplicaos, escasos de pan y de leche, con techo cribado y con abrigo muy tenue, allí está Dios omnipresente y protector, sin que se lo llame con cánticos desafinados ni con palabras sin sentido.


POLÍTICA

Por último, nunca hemos comprendido, ni comprenderemos, la manía de los católicos que están empeñados en rebajar a Cristo a la categoría de un pobre Rey. Parricidas, incestuosos, tiranos, uxoricidas, perdularios, aventureros, perjuros y polígamos, fueron reyes. En cambio, cuando los jueces deicidas le preguntaron a Jesús si era Rey, él contestó: ?Mi reino no es de este mundo?. Por lo demás, en una República, la sola palabra Rey es subversiva, anticonstitucional, antidemocrática y antipopular y tiene casi siempre un significado reaccionario.

(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o día 11 de decembro de... 1949)
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O SANTO SEPULCRO, EN LAPAS NO ANO 1949

O Santuario máis venerado da cristiandade atópase en Xerusalén,arrodeado por mercados, negocios de recordos e minaretes, invita aos que o visitan a meditar acerca do Misterio da Redención que ocurriu neste lugar. RSP -en 1949- comenta a preocupación en todo o mundo cristián ante a nova dun incendio no lugar e presenta ao lector a historia citado Santuario...


25 de noviembre de 1949

EL SANTO SEPULCRO ESTÁ EN LLAMAS


Por Ramón Suarez Picallo

Cuando escribimos estas líneas, está en llamas, desde hace 24 horas, el más venerable Santuario de toda la Cristianidad, el Templo del Santo Sepulcro, situado en una de las alturas -700 metros? de la ciudad de Jerusalén, donde se supone que era el Monte Calvario, y donde Jesús el Ungido pronunció, desde lo alto de la Cruz, sus siete últimas palabras. Y allí mismo, en una breve ladera, se ubica la leyenda del Sepulcro, donde nació el Ministerio de la Resurrección del Maestro a la vida perdurable, a las tres jornadas de su muerte física.

No se conoce el origen del siniestro, ni sus verdaderas proyecciones, pero lo cierto es que todo el mundo cristiano sigue a estas horas con profunda emoción las noticias a su respecto. Desde ya, se informa que la gran cúpula, bajo la cual estuvo la tumba del Redentor, cayó desplomada, y se anuncia también que, frente a la catástrofe, los árabes, los judíos y los cristianos de todas las iglesias han unido sus fuerzas para salvar a la gran Reliquia por todos considerada como Lugar Sagrado.


NOTICIA

En templo del Santo Sepulcro de Jerusalén fue construido en la primera mitad del siglo IV ?320 al 335? por decisión de Constantino el Grande, el Emperador Romano que, inspirado en la idea paulina de hacer del Cristianismo doctrina universal del Imperio, la aprobó y adoptó para todos sus súbditos. La ubicación del templo ?uno de los primeros oficiales y públicos de toda la Cristiandad? fue fijada en el lugar, donde, según las crónicas más autorizadas de la época, había culminado la Vida del Cristo, al final de la empinada Calle de la Amargura, en la Cumbre, donde a la hora nona del viernes se cumplió la sentencia de los jueces deicidas, con el visto bueno del Procurador Poncio Pilatos. En sus orígenes, el lugar abarcaba el sitio de la muerte y el del Sepulero del Redentor, después de haber sido desclavado y descendido del leño de suplicio por José de Arimatea y por Nicodemo.

Poco duró la construcción piadosa del primer Emperador Cristiano. En el 614 fue destruida por Cósroes II y reedificada por el Monje Modesto, más tarde Patriarca católico de Jerusalén. En 1010 la arrasó Hakén, Sultán del Egipto, no dejando de ella piedra sobre piedra.


LAS CRUZADAS

Como es sabido de todos, las Cruzadas fueron expediciones cristianas europeas organizadas con la finalidad religiosa de rescatar del dominio de los infieles musulmanes y otomanos los Santos Lugares de Jerusalén, y entre ellos el Santo Sepulcro, al que los árabes bautizaron con el nombre de ?Keniset?El Guiamet? (Iglesia de la Resurrección).

Alfredo de Bouillon mandó reconstruir el Templo, reuniendo sus diversas partes en una sola, formada por una rotonda y tres capillas, según planos de un grupo de arquitectos griegos. Pese a la violencia de la guerra entre árabes y cristianos, la vieja Iglesia fue respetada durante varios siglos, hasta que volvió a ser destruida en 1811, también por un incendio de origen misterioso. Su reconstrucción posterior ?siguiendo la vieja tradición de lugar y de estilo? se hizo a costa de varias potencias cristianas europeas, con la cooperación de Turquía.


EN NUESTROS DÍAS

Y fue así, a través de una historia muy accidentada, que llegó a nuestros días el famoso Templo, evocador de la inmortal leyenda. Sus características son: una gran cúpula que cubre el supuesto sepulcro de Jesús, sobre el cual se levanta un altar de mármoles purísimos, de dos metros y veinticinco centímetros de largo por 0.75m. de ancho. Está después la capilla del Monte Calvario, con representaciones artísticas primorosas sobre todos los temas de la Pasión. Luego una ancha piedra lisa y llana, rodeada de verjas, a la cual -como escenario? se le atribuyen extraordinarios prodigios. Sobre ella el Ángel anunció a María la Resurrección del Hijo. Y en su rededor celebraron los Apóstoles su última reunión, antes de diseminarse por el mundo en cumplimiento del Mandato del Maestro, para anunciar, ?urbi et orbi?, la Buena Nueva redentora a todas las criaturas.

Los diversos claustros, altares y recintos están rodeados de maravillosos arcos, con lámparas que los alumbran perennemente, con la perennidad, solemne y luminosa, del espíritu que no muere.


UNIVERSALIDAD

Millares de personas de todos los credos, razas, naciones y latitudes visitan los Santos Lugares de Jerusalén. Ante ellas desaparece el turista frívolo, dado a lo pintoresco, con Kodak y ropas exóticas, para caer de hinojos el hombre religioso al conjuro del recuerdo de la evocación de uno de los dramas más conmovedores de todo el Género Humano. El Hombre que, siendo Dios, quiso ser Hombre a secas, para enseñar el camino de todas las redenciones, el gran camino del amor a todos, que conduce, por las vías del dolor y de la amargura, a la perfección suprema, hasta identificarse con el Creador, formando parte de su Todo Absoluto. Y no es del caso señalar aquí cómo la emoción universal que provocaron aquellos Sitios, tuvo concentración positiva en organismos famosos por su historia: La Orden del Santo Sepulcro, instituida por Godofredo de Bouillón; los Caballeros cristianos encargados de cuidar el Templo, y la Orden de San Juan de Malta, explican la universalidad espiritual, irradiada de allí para el resto del mundo. Como la explica, también, el hecho extraordinario de que árabes y judíos, cristianos ortodoxos y católicos romanos, protestantes de todas las ramas y budistas de todos los sectores, olvidando sus ásperas disputas, se hayan unido en un común esfuerzo para salvar de las llamas la venerable reliquia, desde cuyo suelo fue lanzada al mundo la inmortal consigna eternamente creadora: ?Amaos los unos a los otros...?

(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o 25 de novembro de ... 1949)
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MATRIMONIO E DIVORCIO EN 1942
Hoxe reflexiona RSP sobre o matrimonio e o divorcio. Ditas opinións vistas case setenta anos despois, parecen a cousa máis normal e natural do mundo.Pero no tempo no que se publicaron seguro que provocaron actitudes reaccionarias en moitos lectores si nos países onde residían non había separación Iglesia-Estado...


25 de agosto de 1942

ENTRE MARIDO Y MUJER


Por Ramón Suárez Picallo

En los países donde la Iglesia está separada del Estado, como en Chile, existe una clara distinción entre el Derecho y la Fe. El Derecho es un problema que afecta a la nación y al Estado, mientras la Fe, lo es de carácter privado, individual, reducido estrictamente a la conciencia de cada uno. Se guardan mutuo respeto, sobre todo cuando la Fe es hondamente sentida y el Derecho es, escrupulosamente, respetado y aplicado a todos por igual.
Ante el Derecho, el matrimonio es un contrato privado rescindible como todos los contratos, cuando no logra los fines para los cuales fue establecido. Ante la Fe católica, el matrimonio es un Sacramento que obliga para toda la vida a quienes lo recibieron. El vínculo, al contrario que en el derecho civil, es indisoluble.
Por eso un católico practicante, que, además, del vínculo sacramental, mediante la ceremonia religiosa, no puede divorciarse so pena de quedar al margen de la comunidad de los fieles. Para el Estado, separado de la Iglesia, regido por su propia ordenación jurídica, sus ciudadanos pueden pertenecer o no a la comunidad de los fieles, como pueden pertenecer a otra asociación cualquiera, religiosa, política, deportiva o cultural. Es una cuestión privativa del ciudadano en la que el Estado no entra ni sale, a menos que se trate de una asociación ilícita.
A pesar de la claridad con que el problema está planteado, los reaccionarios y ultramontanos, se oponen a que el Estado perfeccione la institución jurídica del matrimonio con el divorcio. Su argumento de mayor fuerza es la familia, la moral familiar. En efecto, la familia es una institución sagrada, sobre la cual descansa toda la sociedad bien organizada. Pero su base moral no sufre con el divorcio, porque toda la ley de divorcio contempla el problema ?especialmente el de los hijos-, con exquisito cuidado. Donde, en verdad, sufre desquicio moral familiar, es en el seno del matrimonio mal avenido, condenado de por vida a una convivencia que a todos repugna y cuya consecuencia, es casi siempre, el adulterio clandestino, más o menos consentido. Y no hablemos del escarnio a la Ley y a la dignidad del Estado, que significa el socorrido expediente de anular el matrimonio, alegando incompetencia en el funcionario que lo registró. Es inmoral el expediente, ante Dios, ante los hombres y ante la Ley, porque es un falso expediente. Es mucho más limpio, más claro y más honesto el divorcio liso y llano, con todas las precauciones, restricciones y normas que se quiera, para que las reyertas, las incompatibilidades y las faltas entre marido y mujer ?que son los verdaderos términos del problema-, no recaigan sobre otros seres, cuya salud moral, bienestar y tranquilidad importan a la sociedad y al Estado.
Los reaccionarios y ultramontanos harán bien en renunciar a su campaña en contra del divorcio. Los católicos de sólidas convicciones casados por la Iglesia, mantendrán su vínculo y el resto de los ciudadanos se acogerá a la Ley civil cuando estén mal casados.
¿O es que los ultramontanos no tienen Fe en ellos mismos? Bien pudiera ser, toda vez que en los países donde el divorcio existe, no son las clases obreras revolucionarias las que recurren a él. El mayor numero de divorciados lo dan, en todos ellos, las clases altas y medias. La familia obrera, tiene hartas preocupaciones con el duro vivir, y no tiene tiempo en crearse en su seno problemas de incompatibilidades psicológicas, hijas del ocio y del vivir holgado. Podríamos dar cifras. Y podríamos probar cómo los mayores enemigos del divorcio, en algunos de esos países, fueron los primeros en divorciarse. Y ni hablar de las causas que alegaron. ¡Que son mucho más complicados de lo que parecen los pleitos entre marido y mujer!...


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o día 25 de agosto de ... 1942)
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CARDENAL SEGURA
A controvertida personalidade e figura do Cardenal Arzobispo de Sevilla Pedro Segura (1880-1957) que "estivo sempre contra esto e contra aquelo" é analizada con detalle por RSP. Dende o apoio reservado a Primo de Rivera ata a conseguir que o monarca o sacase do poder; dende unha crítica despiadada á República, co que consigue a expulsión do país, ata ser un dos maís altos defensores de Franco e a Falanxe, pasando con posterioridade a defender a monarquía no exilio e declararse totalmente antifranquista...



12 de abril de 1948

PROHIBICIÓN INOCUA

Por Ramón Suárez Picallo

Su Eminencia el Cardenal Arzobispo de Sevilla, Monseñor Pedro Segura, expulsado del territorio español, por el Ministro católico don Miguel Maura, pocos días después de proclamarse la República, es uno de los más belicosos y discutidos jerarcas de la Iglesia Peninsular Ibérica.

Efectivamente, el poco emérito purpurado, estuvo siempre contra esto y contra aquello: apoyó la dictadura de Primo de Rivera y fue después uno de los que causaron su ruina cuando el general Jerezano fue ?borboneado? ?léase expulsado ignominiosamente del poder- por Alfonso XIII. Vino después la República y se enfrentó a ella con fiera iracundia, cuando aún era amable, pacífica y festera, y no había aprobado el artículo 26 de la Constitución. Era Ministro del Interior Miguel Maura, católico practicante conservador, confeso, hijo del más ilustre político de la Monarquía.

Sintiéndolo mucho, el Ministro, pese a su catolicismo, tuvo que plantar en la frontera rumbo a Roma al Monseñor con la aquiescencia del Nuncio de su Santidad que lo era a la sazón el tolerante y elegante Monseñor Tedeschini.

Desde la ciudad Santa y desde otros varios lugares menos santos, el Cardenal sevillano combatió al nuevo régimen con el ardor propio de un curazo trabucaire de misa y olla de aquellos que encabezaban las partidas carlistas del siglo XIX. La insurrección militar contra el régimen y el Estado legítimo, le vino de perilla; junto con sus colegas de jerarquía ?con salvas y muy pocas excepciones- se volcó a favor de Franco y de la Falange, convirtiéndose en uno de sus más fuertes puntales. Hasta que un día se cansó de estar ?conforme con algo? y se volvió, también contra el nuevo régimen. Se proclamó monárquico y antifranquista y se lanzó a dar pastorales todas llenas de terribles prohibiciones. En la España de hoy, las ?Prohibiciones? del Cardenal Segura son mucho más famosas y más populares, que lo fuera en su día. ?Las Confesiones? de San Agustín y ?Las Moradas? de Santa Teresa. En los tiempos más florecientes de la Teología en la España de los Carlos y de los Felipes. Prohibió que los falangistas entraran armados y uniformados en la maravillosa Catedral de la ciudad del Betis; prohibió a sus ?feligreses? jóvenes todo género de descotes y ropas ligeras, con grave detrimento de sus bellezas carnales del color del bronce y de la canela; prohibió los ?bailes agarrados? y los rítmicos contoneos dignos de la música de Falla; prohibió la gula en el comer y el exceso en el empinar los chatos de la buena manzanilla. Prohibió, en fin, todo lo prohibible, si se trataba de cosas bellas y agradables, hasta querer convertir el país más alegre del mundo, que es Andalucía, en una triste reclusión de sombríos penitentes.

Pero todas esas prohibiciones se referían sólo a los miembros de la llana comunidad de los fieles, quedando exentos de ellas los Ministros y ?Ministras? del culto que hacían de las suyas practicando el estraperlo y ejerciendo otras actividades poco lícitas a juicio del alto jerarca: acaparaban azúcar, harina y miel, con los que hacían ?suspiros de monja?, ?tocinillos del cielo?, ?brazos de gitano?, ?yemitas de Santa Teresa? y otra santas y dulces golosinas, que vendían a los millonarios, mientras el pueblo se moría de hambre por la falta de pan, de patatas, de aceite y de arroz. Monseñor el Cardenal tronó contra tales excesos glotones y dictó una nueva prohibición: en los monasterios, conventos, y abadías, se prohíbe hacer dulces.

Más, aún no le había llegado al Cardenal la hora de dictar la más pretenciosa, la más original y la más inocua de sus prohibiciones: la que veda a los frailes, monjes, abades, canónigos, y simples sacerdotes para dar conferencia científicas, realizar trabajos de investigación y presentar informes a Congresos, Asambleas y Academias. Pues bien: esta nueva prohibición acaba de ser dictada en Sevilla, con la solemnidad, la prosa y los eruditos latinajos propios de los documentos episcopales, dado ?urbi et orbi? para que todo el mundo se entere.

Un periódico español, en tono chungón y sandunguero, comentando la noticia en que se da cuenta del nuevo requilorio de Monseñor Segura afirma:

?Muchas son las ciencias que están de luto en España, privadas de cultores eximios; pero la que sale más mal parada de todas es la del juego de ?tresillo? en la que los curas españoles son verdaderos sabios. Las otras pueden pasarse perfectamente sin la aportación de que las priva el úkase del inquieto e inquietante Príncipe de la Iglesia; pues ellas, hacía ya mucho tiempo que estaban abandonadas por nuestros eclesiásticos más preocupados de la olla repleta y del tapete verde que de la tradicional polémica científica entre el Espíritu y la Materia en relación con el Hombre y con sus grandes problemas. ¡Lo lamentamos y lo sentimos por el ?tresillo? hermoso y caballeresco juego de naipes, tema único sobre el que podían disertar en Ateneos y Academias con vasta erudición y gran conocimiento práctico nuestros tonsurados, desde el subdiácono hasta el Arzobispo!?.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile, o 12 de abril de ... 1948)
Sobre o cardenal Pedro Segura
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SEMANA SANTA
Estamos en plena guerra mundial e RSP que leva catro anos exiliado en Chile,con 50 anos, escribe sobre a Semana Santa no ano 1944. Hoxe, 28 de marzo de 2010 é Domingo de Ramos,dita celebración no ano 1944 foi o 2 de abril.A reflexión que fai ao respecto, salvo as alusións aos bombardeos, teñen para os crentes cristiáns plena vixencia e actualidade...
Éngadimos un segundo artigo escrito en 1949 (tamén en Chile) referido por igual á Semana Santa na que RSP lembra a suas vivencias e se declara crente, para rematar dicindo como era dita celebración no seu pobo de Sada (A Coruña) e falando do cura de entón Don Gerónimo.



2 de abril de 1944

SEMANA SANTA

Por Ramón Suárez Picallo

Con la festividad de hoy, Domingo de Ramos, inicia la Cristiandad las celebraciones de la semana Santa, en memoria y recuerdo de la Pasión y Muerte de Jesús de Galilea.

Católicos o no, incrédulos o creyentes, todos cuantos llevamos como signo de una Civilización Bimilenaria, el sello Cristiano, impuesto en el hogar, en la Escuela y en los primeros pasos de la vida de relación social, cultural y política, habremos de elevar la mirada y el pensamiento por sobre de 20 siglos hacia la figura extraordinaria del gran protagonista, hacedor de leyenda y de Historia, creador de una Fe, de una Ética, y de una Idea trascendente de la Vida y de la Muerte. Y, sobre todo Apóstol, de la fraternidad, de la tolerancia y de la convivencia humanas.

Y esta evocación, que en otros años pudo ser una obligación rutinaria, en respeto de nuestros mayores, un acto de condescendencia a creencias ajenas, o un gesto de admiración al Hombre que quiso redimir al mundo, con su vida y con su sangre, tiene este año, un especial significado. El género humano está matándose en escala jamás conocida; la vida humana no vale un pitoche, en la estimativa de grandes conductores y el amor que predicó Jesús, ha desaparecido en extensas áreas del mundo conocido, para darle paso a feroces iracundias y a rencores incontenibles. Un extraño hálito de crueldad, de rencor, y de afán destructivo, envuelve a inmensas multitudes, trocando al hombre en el lobo del hombre.

En los propios Santos Lugares de Jerusalén, donde transcendió la vida y pasión del predicador de todos los amores, resuenan los estronicios de la ametralladora y de la bomba de mano en busca de la vida para exterminarla con alevosía; y en la Roma, que quiso ser heredera y depositaria del gran sermón de Bienaventuranza, se fusila, se ametralla, se bombardea y se condena con injusticia, y están en peligro de volar por los aires hechas añicos, las piedras venerables de las grandes y bellas construcciones cristianas.

Y tal estado de violencia, negadora de las más puras doctrinas del Maestro, cuyo martirio se evoca en estos días, se ha extendido a todas las latitudes y a todos los centros y aspectos de la vida colectiva y social, por el aire, por el mar, sin enlace físico geográfico, como el alcance de las grandes maldiciones.

No sólo se matan, sino que se cautivan y se torturan cuerpos y almas, se injuria, se calumnia, se levanta falso testimonio, se codician los bienes ajenos, en busca de la muerte civil ignominiosa del adversario; en pos de ?los reinos de este mundo?, que Cristo menospreció, se entra a saqueo en los sagrados recintos de honor personal, sin respetar nada, ni siquiera aquellas cosas que forman en patrimonio, imponderable e inaprensible del espíritu de los efectos y de las buenas intenciones.

¿Y después? ¿Para que todo? He aquí dos preguntas que pueden constituir motivo y tema de las meditaciones de esta Semana Santa que va a iniciarse.

¿Vendrán, para la Humanidad adolecida, después de estos días aciagos, otros días de ventura, de justicia y de paz en la tierra, para los hombres y los pueblos? La esperanza de que así sea, es la única estrella que esta oscura noche de la Historia y el premio junto a tantos dolores.

¿Bajo qué signo social, espiritual y político? No será bajo uno solo. De cuantos en el mundo predicaron ideales de redención humana, de fraternidad y de justicia, y les hicieron la ofrenda de sus vidas, había de tomarse algo; y, con todo, lograr una simbiosis universal y humana, capaz de poner fin a este cataclismo moral que elevó la violencia a la jerarquía de ley inexorable, bárbara y cruel. Y el Cristianismo -en sus múltiples variantes-, purificado por el dolor, engrandecido por nuevas modalidades, de visión amplia, tolerante y democrática, podrá hacerle al mundo que viene, nuevas y caudalosas aportaciones, si se coloca resueltamente al lado de los pueblos que claman, luchan y mueren por la Justicia y por la Libertad.

Mientras tanto, en este día, de ajetreos multitudinarios, recordemos el Domingo de Ramos de hace hoy 1911 años. Jesús, entra en Jerusalén rodeado de una muchedumbre, que bate palmas en su honor, lo proclama Rey y le rinde clamorosa pleitesía. Tres días después, parte de esa misma muchedumbre, tornadiza e inconsciente, pide a gritos el sacrificio del dulce Rabí, a cambio de la libertad de Barrabás el perdulario. Y es que, las grandes ideas y doctrinas del Maestro, no habían aún arraigado en las almas individuales, atiborradas de las falsas interpretaciones de los escribas y de los fariseos.

Semana Santa: días de recuerdo y de meditación, de examen de conciencia, y de glosa de actos y de pensamientos para saber si podemos decir, sin remordimiento, que han sido cumplidos los deberes que impone la doctrina de Cristo, a los buenos cristianos, que aspiran al bien supremo de su gracia.


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15 de abril de 1949

EVOCACIONES Y RECUERDOS
SEMANA SANTA


Por Ramón Sjuárez Picallo

Estas evocaciones, no se refieren a las incomparables procesiones de Sevilla, prodigiosa y cálida mezcla entre lo católico y lo pagano, para dar, como resumen, un espectáculo único por su originalidad; ni a las pomposas ceremonias que tienen lugar en las naves de las grandes catedrales románicas, góticas o platerescas con cánticos solemnes y sermones deslumbrantes por la elocuencia. No. Estas son evocaciones y recuerdos de una infancia humilde, discurrida en tales días como estos, en una pequeña iglesia lugareña llena de campesinos modestos y de pescadores al quiñón que tenía de patrono un San Andrés con una sardina de plata en la mano; y, en cuyo atrio, había un crucero rústico de cantería en el que aparecía, como durmiendo un plácido sueño, el dulce Rabí de Galilea crucificado; en el reverso, Nuestra Señora de las Angustias con el hijo descendido y muerto en el regazo materno, pequeñito, porque en el regazo de las madres todos los hombres, vivos o muertos, santos o pecadores, somos siempre niños. El escultor rural, tosco cantero, había puesto en la obra de piedra toda su ternura filial y su fe rudimentaria y limpia sin aditamentos retóricos. Por eso, por delante de aquella Cruz, jamás pasó nadie sin rendirle tributo de respeto; y muchos fueron los que, inclinados ante ella, confesaron pecados, imploraron perdones y pidieron consuelo para hondas congojas.

Allí conocí a Jesús, lo amé como a Redentor, mártir y amigo y lo sentí cerca de mi corazón de niño a modo de irresistible fuerza protectora llena de luz. Y hoy, con los pies destrozados de recorrer áridos caminos, y con el alma amargurada de traiciones, desengañados y desconsuelos, quiero volver a la visión bien amada y ante ella arrodillar el espíritu y decirle al viejo crucero y a la iglesia humilde: aquí estoy en espíritu; acoge como ofrenda el dolor de no poder estar en presencia física. Y tú, Cristo Redentor de cantería, bien sabes, porque lo sabes todo, que nunca dejé de amarte y que siempre te recordaré íntimamente con emoción cordial, tanto en las pocas venturas como en las muchas desventuras.


DON GERÓNIMO

Don Gerónimo, el cura párroco, era un viejecillo bondadoso, con una manga muy ancha para los pecados veniales; pero en Semana Santa adquiría un carácter tosco y severo. Cierre general de mesones y tabernas, nada de cánticos y rondas de mozos y mozas, proscripción total para carnes, huevos y alcoholes. Todo el mundo a la Iglesia, comenzando el jueves a las 12 del día. Don Gerónimo era un excelente orador sagrado, claro, sencillo y muy bien dotado para emocionar a su auditorio; y como la feligresía era pobre para traer a un predicador de campanillas, nuestro buen párroco tenía que apechugar con todos los sermones: el del jueves ante el Monumento, el de la Pasión, el viernes por la mañana, el de las Siete Palabras a las tres de la tarde y al anochecido el de Soledad. Sólo cuando regresaba de América algún indiano rico ?un tanto hereje y algo masón? había predicador forastero, pagado por el rumboso emigrante. Por lo general era un jesuita o un dominico, doctor en mil cánones y en cien teologías que los sencillos oyentes escuchaban como si oyesen llover, sin enterarse de nada. Entonces los feligreses de Don Gerónimo, recordaban los sermones del viejo sacerdote, que los emocionaban, hablándoles de un Jesús manso, dulce, suave, amigo de los pobres y de los ricos.
Outro artigo de RSP sobre Semana Santa
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CRISIS DE CREGOS NA ESPAÑA DE FRANCO
Nesta data a Igrexa Católica celebra o Día do Seminario, celebración que se iniciou en 1935.
RSP faise eco das novas da igresa católica española -hai 63 anos- nas que se fala do escaso número de xóvenes que se adican ao sacerdocio -a pesares das prebendas que están a gozar no réximen franquista- e o número de xóvenes que entran no Seminario é escaso -igual que está a ocurrir no século XXI...


19 de marzo de 1947

CRISIS DE SACERDOTES EN ESPAÑA!


Por Ramón Suárez Picallo

Todo el mundo sabe -o cree saber-, que el actual régimen político español es esencial y fundamentalmente católico, apostólico y romano. Ser sacerdote en la España de nuestros días, equivale a ser militar con mando en plaza, profesor en todos los grados de la enseñanza, consejero y asesor de todas las instituciones del Estado, aval de la buena o mala conducta de los ciudadanos y guardián de la moral y las buenas costumbres públicas y privadas de los españoles.

Así lo han proclamado por lo menos con palabras, y aseverado con hechos, los gobernantes de la Península, desde el llamado Jefe del Estado, hasta el Alcalde Monterilla del último villorriano, con gran contento de la universal beatería, y de cuantos ven, en la religión impuesta desde arriba, la mejor garantía del ?orden social existente? y el más fuerte valladar contra las ideas que ellos llaman revolucionarias, materialistas, caóticas y todo lo demás. Por todo ello, cuando en España visten hábitos y ostentan tonsura, cobran de los presupuestos del Estado suculentas congruas y gozan de preferentes atenciones y canonjías.

En tal ambiente y con tales circunstancias, cualquiera creería que la profesión religiosa está en gran auge allí, que la clerecía florece como los rosales en primavera y que todo el mundo aspira, como en los tiempos medievales, a la ?sopa boba? conventual. ¡Grave error! En España hay crisis de sacerdotes. No lo decimos nosotros. Lo dice el actual Obispo de Vitoria, Monseñor Ballester, en una noticia que transcribimos, sin quitarle ni ponerle ni punto ni coma, tomada del Boletín Oficial de aquel famoso obispado. Dice así:

?VITORIA, según datos publicados por el Obispo, Monseñor Ballester, de los 2000 sacerdotes con que cuenta la Diócesis, 600 rebasan de los 60 años. Hay 450 casas de religiosas que necesitan capellán para el servicio de la comunidad. Señala quiebras en las vocaciones y un colapso para las nuevas. En los 3 últimos años murieron 145 sacerdotes, habiendo sido ordenados 106. 85 sacerdotes prestan servicios en otras Diócesis y 22 ejercen su apostolado en cinco naciones de América latina?.

Vitoria es, como se sabe, la capital eclesiástica del país vasco, él más católico y cristiano de todos los países del mundo. Y si allí hay crisis de sacerdotes, cómo será en otras tierras españolas, donde la iglesia no llega a tener ni el 20% de adeptos en las masas populares, porque estuvo siempre al servicio de los explotadores del trabajo humano y de la tiranía política.
Es muy del caso recordar aquí el viejo y famoso refrán castellano, que dice:

?Cuando el tabernero venda la bota
o sabe a pez o está rota...?


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o 19 de marzo de... 1947)
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SAN GABRIEL PATRONO DA DIPLOMACIA ESPAÑOLA (EN 1949)
Noticia pintoresca, como a define RSP, é esta que da pé a que comente a relación que hai entre o arcánxel Gabriel e a función a desempeñar polas persoas que están neste ministerio español.
Unha vez máis RSP da unha nova lección de cultura xeral ao respecto informando sobre a función que este persoeiro tivo nas crenzas xudeo-cristiá e islámica e aclarando o por que da decisión ao respecto do goberno español aparte do pintoresca que se considere...
Curiosamente a prensa da época faise eco desta iniciativa do goberno español


17 de febrero de 1949

EL ARCÁNGEL GABRIEL Y LA DIPLOMACIA

Por Ramón Suárez Picallo

Días pasados se anunció que el gobierno de Madrid ha puesto sus relaciones exteriores bajo el amparo, patrocinio y advocación del Arcángel San Gabriel. En un decreto todo atiborrado de gerundios, publicado en el ?Boletín Oficial?, se ordena a todos los funcionarios consulares y diplomáticos, españoles, de dentro y de fuera del escalafón, a atenerse estrictamente a lo dispuesto, en el sentido de honrar y mandar honrar, con toda solemnidad y pompa, a tan alto y distinguido patrono celestial, desde el palacio madrileño de la Castellana hasta el más remoto viceconsulado de la Oceanía. Mientras tanto, se ha solicitado, también oficialmente de la Santa Sede Romana el permiso canónico de rigor, para usar el nombre del bienaventurado Arcángel, en los papeles de la Cancillería, más allá y por encima del Señor Martín de Artajo.

La noticia, dada con cierto aire de noticia pintoresca, propia de España, ha metido en mucho aprieto a una gran cantidad de gentes ignaras, indoctas y algo peladoras, que no hallan la relación que puede haber ?y que realmente hay- entre Gabriel el Arcángel, y la Diplomacia, el Derecho Internacional y la misión conocida de las embajadas y de los embajadores ante los Estados y los Gobiernos que no son los suyos. A esclarecer sus dudas van estas líneas de comentario, aprobatorias -¡sólo por esta vez!- del acuerdo y la decisión madrileña, exaltadora del Arcángel diplomático.


HISTORIA DIPLOMÁTICA DE GABRIEL

Como sabemos todos los grandes eruditos, Gabriel, quiere decir hombre de Dios, destinado y predestinado para especiales misiones, mientras que Arcángel es una categoría ?sui generis? en el protocolo de la Corte Celestial; un término medio entre Príncipe y Primer Ministro, o sea, como quien dice, un embajador extraordinario en la jerga de nuestros días.

Pues bien, tal misión la desempeñó admirablemente Gabriel, desde los tiempos más remotos, véase su ?curriculum vitae? al respecto: cuando Dios creó el mundo, el Arcángel era ya un personaje de pro en las altas esferas creadoras. El Padre eterno lo mandó bajar a la tierra pidiéndole que le llevase un puñado de arcilla de la Creación para comprobar su calidad. La misión fue cabalmente cumplida. Después que Adán y Eva fueron expulsados del Paraíso, el Señor, que en el fondo, seguía estimándolos, a pesar de su desobediencia, mandó a Gabriel para que los consolase y les enseñase a trabajar la tierra, a viajar y a otras industrias más o menos placenteras. Más tarde, fue el mismo Arcángel, embajador de malas nuevas: le anunció a Noé el famoso Diluvio y lo instruyó para construir su barca en forma de arcón, aconsejándole a la guarda de las parejas de bestias que se salvaron de la acuática catástrofe; fue, asimismo, mensajero y algo ejecutor de las iras divinas en la destrucción de Sodoma y Gomorra, las ciudades malditas por sus inconfesables pecados.

Los Patriarcas judíos y los profetas anunciadores, fueron también visitados por Gabriel y enterados por su intermedio, acerca de los altos designios de quien todo lo podía en los cielos y en la tierra. Pero es en las vísperas de la leyenda cristiana, cuando este gran Embajador vitalicio y extraordinario, logra su más alto prestigio diplomático. Se le presentó una tarde a la Virgen María, interrumpiéndola en sus sencillas tareas de hilar y lavar telas, y le dijo a boca de jarro: ?Soy enviado de Dios y en su nombre le anuncio que de tus entrañas nacerá el Salvador del mundo. Él ya vive en ti, y tú le darás vida y lo criarás?.

Hubo una discusión tremenda entre el anunciador y la Virgen destinada a ser madre, y todo se resolvió en un divino soplo, con la presencia de una paloma simbólica. Muchos siglos después, un Concilio Católico famoso, proclamó el dogma de la virginidad de María, madre de Jesús de Galilea, a base de estas palabras: ?Dios ha dicho: quiero crear un hijo sin padre, naciendo de una mujer que nunca haya conocido varón?? y estas otras: ?yo soy la esclava del señor; hágase en mí su voluntad, según su palabra??


UNIVERSALIDAD

Mas no es sólo en la Historia del Viejo y del Nuevo Testamento, donde actúa, como diplomático insigne, el Arcángel famoso. Cuando en los desiertos de la Arabia, aparece Mahoma, levantando su estandarte verde, dispuesto a no dejar vivo un solo cristiano sobre toda el haz de la tierra conocida, renace la figura del Arcángel aconsejando al falso profeta. Los textos sagrados musulmanes le llaman Ruhi Emin, o sea el Espíritu Fiel y lo presentan como un mancebo gigante todo vestido de blanco, cubierto de perlas sus vestidos; de faz sonrosada, cabellera rubia y abundosa, trenzada de una manera particular; frente majestuosa, dientes blanquísimos como la nieve más pura, y todo él cubierto con quinientos pares de alas para volar. Y todo este atuendo, para quitar de sus cabales al barbudo anunciador de un nuevo Dios.

De tal guisa se le presentó al Profeta Mahoma y lo llevó por los aires, desde La Meca a Jerusalén, en una sola noche, para demostrarle que su Alá, sus profecías y el mismísimo Corán, no pasaban de ser una fantasía poética y alucinada propia de los hombres de tierras áridas, calientes y soleadas que buscan en el firmamento los bienes y los dones que no pueden hallar a ras del suelo, seco y arenoso del desierto. Desde entonces, no se supo más nada del Arcángel Gabriel. Pero con lo sabido hasta allí, basta y sobra para que una nación, cuyos teólogos esclarecieron los dogmas más intrincados de la Iglesia, antes de resolver sus propios problemas internos lo proclame Jefe Patrono, Abogado y Consejero Técnico de sus relaciones exteriores, ya que los diplomáticos de estos tiempos no alcanzan ni a darle agua en las manos.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o 17 de febreiro de... 1949)
Sobre o arcánxel Gabriel
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BENDICION urbi et orbi e EXCOMUNION

Nesta data é tradicional a bendición do Papa con motivo do Nadal. O contido do artigo de RSP está hoxe de actualidade pois tamén se está a falar en España de "excomunión" para os católicos que apoien e defendan neste intre a polémica lei do aborto recentemente aprobada (aínda que o motivo que comenta RSP é distinto.)


25 de diciembre de 1946

EXCOMUNIÓN


Por Ramón Suárez Picallo

EL Papa Pío XII se lió, como quien dice, la manta a la cabeza. Ante una multitud reunida en la Plaza de San Pedro, ?echó? un discurso de padre y señor mío. Tratábase de un acto de viceversa y de polémica contra la prensa liberal, hereje y un tanto y cuanto masónica, que se metió con la Santa Sede, acusándola de reaccionaria, obscurantista y, en sus buenos tiempos, amiga de Hitler y de Mussolini.

Su Santidad catolicísima evocó las últimas angustias de su grey, a la cual impartió paternal bendición ?urbi et orbi? después de incitarla a la batalla por la Fe, por el Dogma, por Cristo y por su Iglesia Universal, sin dar ni ofrecer cuartel a sus enemigos. Y, por último, excomulgó, solemnemente, a tres periódicos italianos y a sus lectores, que suman en total, unas doscientas cincuenta mil almas. Los periódicos excomulgados se llaman ?Il Mercante?, ?Don Basilio? e ?Il Pollo?. Sobre cosas ?mercantes? conocemos un tratado de Derecho Mercantil de un milanés llamado Rocco, pesadísimo todo él.

De ?Don Basilio? no tenemos la menor noticia, a menos que se trate de don Basilio Álvarez, sacerdote republicano español, Abad de Beiro, en Ourense, que murió en destierro en Nueva York por haberle dicho al General Franco y a sus huestes cosas poco agradables, pero estrictamente cristianas.

En cuanto a ?Il Pollo?, ya es otra cosa. Aquí tenemos una cancioncilla popularísima llamada ?El pobre pollo? que, a lo mejor, tiene algo que ver con el periódico caído en la iracundia pontifical. La canción es simple y graciosa, y no merece en verdad, a nuestro juicio, una pena tan grave como es la excomunión, aunque sea ?ad lata sententia?.

¡A estas alturas, señor, aún hay excomuniones! Y los excomulgados tan campantes, como a quien no les va ni les viene. O, ?Ahí me las den todas?.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o 25 de nadal de... 1946)
Bendición urbi et orbi no nadal de 1946
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