OUTRA VISIÓN


CONTRA O PENSAMENTO ÚNICO (Oficial ou alternativo)
Se repetimos unha mentira unha e outra vez, a xente terminará por crela.

(Joseph Goebbels)



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Chegou a hora do Compromiso con Galicia

A convocatoria polo presidente Feijoo das Eleccións autonómicas galegas con seis meses de adianto fai que todo teña que ir máis deprisa. Incluso a decisión de esta vez si votar. Eu desde que teño capacidade legar para votar fíxeno sempre polo BNG. Nunca militei no Bloque nin en ningún partido. Cousas miñas. Pero sempre depositaba o meu voto para o BNG. Sempre ata a incrible expulsión e linchamento de Pedro Valadés. Iso foi xa demasiado. Unha caza de bruxas estalinista e impropia dunha organización minimamente democrática. Desde aquela votei unha vez PSOE e logo senteime na bancada dos que non votamos. Agora por fin parece que temos unha alternativa galeguista seria e con vocación de presente e de futuro: Compromiso por Galicia. O nome é xa definitorio. Logo a verdade as persoas que coñezo ainda que sexa so polos xornais, Teresa Taboas, Perez Bouza, Rafael Cuíña, Xoan Bascuas... inspírame confianza. E a decisión de non ir con Izquierda Unida nin co revival bloqueiro que significaria poñer ao ancian Beiras outra vez de candidato. Como a todo o mundo chegoulle a hora da xubilación. Xa era hora de ter algo ilusionante polo que votar.
Comentarios (0) - Categoría: Galiza - Publicado o 28-08-2012 10:37
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Non hai saida a crise no marco dos Estados.

Por un plan de urgencia europeo
Lunes, 6 de agosto de 2012


En Europa, para vivir dignamente y financiar la protección social, lo que hay que hacer es incrementar los salarios, eliminar la deuda ilegítima, expropiar los bancos y los fondos de previsión que hasta el presente no han hecho más que especular en los mercados. Justo lo contrario de lo que imponen las políticas de austeridad en curso, Para ello es necesario modificar profundamente la relación de fuerzas, organizar las luchas a escala europea e instaurar un gobierno de los pueblos de Europa.

En cambio los grandes ejes del plan de Alemania para hacer frente a la crisis son: el "pacto presupuestario" combinado con una unión bancaria en el marco de una unión política federal cuyo único contenido sería financiero, la deuda, los "eurobonos" y el Fondo Europeos para la Estabilidad Financiera (FEEF), al que a mediados de julio sucedió el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEE); todo ello supervisado por el BCE. Esta política persigue el objetivo de construir una relación de fuerzas que permita supeditar los países de la UE a las únicas potencias capaces de evitar el hundimiento de la Unión Europea, Alemania y su aliada Francia, para tratar de superar lo que constituye la contradicción central de la crisis de la zona euro: una moneda sin Estado o, mejor dicho, una moneda fracturada en diversos Estados con intereses divergentes. La única salida capitalista para evitar la implosión de Europa es que las potencias dominantes seas capaces de imponer esa unidad a través de la coacción económica y financiera. Opción basada en de la dictadura de los mercados… que pisotea los derechos democráticos y sociales, incrementa la deuda y conduce a la recesión. Esta vía exige una respuesta global que vincule la defensa de los derechos sociales a la conquista de la democracia a nivel europeo.

El campo de los trabajadores y de los pueblos

Las causas profundas de la crisis del euro no tienen que ver con técnicas presupuestarias o financieras. Son sociales y políticas y están determinadas por la relación de fuerzas entre las clases. Las burguesías europeas se aliaron para hace frente a la competencia mundial tratando de superar las divisiones entre las naciones de la vieja Europa. Para ello crearon un mercado común y, luego, una moneda única sin que, por ello, fueran capaces de superar esas divisiones. La política de las burguesías europeas está minada por una doble contradicción: la lucha contra la clase obrera y la competencia entre ellas mismas para apropiarse de las riquezas producidas. La crisis actual es fruto del desarrollo de esta doble contradicción y sus síntomas son la deuda, la austeridad y la crisis de las instituciones europeas. Las burguesías europeas son incapaces de superar estas contradicciones; sólo la clase obrera, que no tiene ningún privilegio nacional a defender, puede ofrecer una salida a la crisis. Sólo ella es capaz de resolver de forma democrática la cuestión social y nacional. La salida a la crisis de Europa pasa por la movilización política de los trabajadores y trabajadoras en defensa de sus derechos; una defensa indisociable de la lucha por una Europa que no sea la de la competencia y la del beneficio privado sino la de la solidaridad y la cooperación.

Poner fin a los planes de austeridad, anular la deuda, defender los derechos sociales.

La crisis europea responde a los mecanismos de la crisis global del capitalismo mundial: sobreacumulación de capitales junto al estancamiento y retroceso del consumo de masas, y caída de los beneficios compensada por la especulación y la intensificación de la explotación. Cuando estalló la crisis de la deuda, los Estados se presentaron como garantes de la rentabilidad de un sistema financiero atacado por los especuladores que trataban de compensar sus dificultades para obtener beneficios. La salida a la misma ha de combinar la lucha contra las consecuencias del incremento de la explotación con el combate contra la sobreacumulación de capital y la especulación financiera.

Para poder hacer frente a la crisis, hay que comenzar modificando la relación de fuerzas e imponer otro reparto de la riqueza. Los ejes sobre los que opera y se construye esta relación de fuerzas son los siguientes: incrementar los salarios para vivir dignamente y la financiación de la protección social y de las pensiones, establecer un salario mínimo europeo, erradicar del paro y la precariedad prohibiendo los despidos, crear empleos a través del reparto del trabajo mediante la disminución de la jornada laboral sin reducción salarial, luchar contra las privatizaciones e impulsar los servicios públicos.

Estas medidas exigen rechazar el pago de la deuda ilegítima y la exigencia de una auditoría popular con vistas a su anulación. No se trata de exigir simples alivios de la deuda como decidieron los prestamistas para Grecia, con medidas más que nada orientadas a mantener vivo al deudor para poder seguir sangrándolo. Al contrario, se trata de abordar el problema de raíz para terminar con la sumisión de los Estados a los intereses de la aristocracia financiera.

Un servicio público bancario

Esta política implica una refundación global del actual sistema de crédito, orientado a garantizar el beneficio privado y al servicio de los especuladores, para hacer de él un servicio público al servicio de la sociedad. Los Estados deben tener capacidad para controlar y dirigir la actividad económica y, por consiguiente, han de disponer de instrumentos para realizar inversiones y financiar los gastos públicos. Para ello es necesario expropiar, sin indemnización los bancos y socializarlos bajo control popular. Los fondos de previsión también se encuentran en el centro de la crisis actual. Estas compañías, orientadas a la búsqueda del beneficio inmediatos, han especulado peligrosamente con los primas pagadas por los particulares que invertían sus ahorros en seguros de vida o complementos de pensiones. La expropiación de estos fondos de previsión es la única posibilidad de evitar su quiebra y proteger a los pequeños ahorradores y a la gente asegurada.

La regla de oro de una fiscalidad anticapitalista

La unión presupuestaria que reivindica Angela Merkel se construye a través de la regla de oro de la austeridad como única forma de reducir los déficit. Lo que hay que hacer es justamente lo contrario: establecer una fiscalidad anticapitalista que otorgue a los Estados los medios para financiar sus políticas. Se trata de poner fin a la reducción de impuestos sobre las rentas más elevadas y las grandes empresas, y acabar con las exenciones fiscales que sólo han servido para alimentar la especulación y la acumulación de riqueza en manos de los más ricos. El objetivo de aumentar la recaudación pública debe ir de la mano de una reducción rápida del precio de los bienes comunes y de los servicios de primera necesidad (alimentos básicos, agua, electricidad, calefacción, transporte público, material escolar…); en particular, a través de una fuerte reducción del IVA sobre los bienes y servicios básicos. No existe una varita mágica para armonizar las políticas presupuestarias y fiscales de la UE porque las economías europeas presentan fuertes disparidades, pero es preciso coordinar estas políticas para tratar de avanzar hacia una "armonización por arriba" de las mismas.

Exigencias que sólo se pueden aplicar a nivel europeo

A menudo, e incluso en la izquierda, se presenta la salida del euro como una condición para salir de la crisis. Se trata de un error, porque si bien es cierto que, en un primer momento, las luchas se dan en el marco nacional, la lucha del movimiento obrero debe inscribirse en el espacio político de la zona euro y la UE . El problema no es el euro, sino las políticas a las que sirve, que están definidas en los tratados que rigen la Unión Europea, la zona euro y el BCE. Un Gobierno interesado en defender los intereses de la población tendrá que derogar esos tratados. Entre ellos, los artículos 63 y 125 del Tratado de Lisboa que prohíben controlar el movimiento de capitales e impiden conceder ayudas a un Estado en dificultades.

También hay que abandonar el Pacto de Estabilidad y Crecimiento y eliminar el MEE. Más allá de eso, es preciso reemplazar los tratados actuales por otros nuevos en el marco de un proceso constituyente y democrático que permita avanzar hacia un pacto de solidaridad de los pueblos por el empleo y el medioambiente.

Toda política que, de una manera u otra, justifique un repliegue nacional supone un error en beneficio de las fuerzas populistas. Las economías de los diferentes países son hasta tal punto interdependientes ( y no sólo en el ámbito financiero) que cualquier salida democrática a la crisis pasa por la construcción de otra Europa.

Es preciso revisar completamente la política monetaria así como el estatuto y la práctica del BCE para que, en lugar de ser un instrumento al servicio de la banca y las finanzas fuera del control de los Estados, se integre en un servicio público bancario europeo, coordinado en el marco de los Estados Unidos de Europa. Este servicio público bancario estaría al servicio de una planificación democrática y actuaría como el resorte de una Europa construida en base a la solidaridad y la cooperación.

Conquistar la democracia, el derecho y las posibilidades de control

La puesta en práctica de esta política sólo es posible a través de la conquista del poder por los trabajadores y las clases populares; un gobierno democrático de los trabajadores y trabajadoras que agrupe a los partidos políticos y organizaciones sindicales que, apoyándose en la movilización y la organización de los trabajadores, rechacen la austeridad. Semejante cambio radical no podrá restringirse a las fronteras nacionales; deberá extenderse a toda Europa a fin de poner en marcha el proceso constituyente de una Federación de los Estados Socialistas de Europa.

Federación que derogará de forma radical las políticas liberales e imperialistas a fin de terminar con la política de europea "fortaleza sitiada" y hacer de Europa en aliado solidario de los pueblos oprimidos del planeta. Para ello, el primer paso será la anulación de la deuda del tercer mundo como forma de avanzar hacia una política de cooperación internacional.La anulación de la deuda se ha convertido en denominador común de todas las luchas para la emancipación de los trabajadores y los pueblos.

30/07/2012

http://www.europe-solidaire.org/spi...
Comentarios (0) - Categoría: Mundo - Publicado o 06-08-2012 19:48
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