OUTRA VISIÓN


CONTRA O PENSAMENTO ÚNICO (Oficial ou alternativo)
Se repetimos unha mentira unha e outra vez, a xente terminará por crela.

(Joseph Goebbels)



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Israel imaxinario

UN ARTIGO DE GABRIEL ALBIAC
A prensa española inventou, hai moito, o seu Israel imaxinario. Resístese a xubilalo. Sen máis, porque se axusta milimétricamente aos pantasmas e fobias da clientela: os dun antisemitismo demasiado fondo para ser rozado polo real. E a clientela manda; son as regras do mercado. E é certo que hai momentos -este de agora, é un- en que súas tarascadas cos feitos toman acentos traxicómicos de patinador bébedo. Non importa. Non hai realidade que poida cun sistema de prexuízos ben codificado. Nin cun titular resonante. Máis de medio século de democracia en guerra, sen un só episodio de regresión autoritaria, fai de Israel un Estado estraño. Estraño pola súa impresionante blindaxe democrática. Me é difícil imaxinar un só país europeo que, sometido a acoso bélico desde 1948 (o cal, no caso de Israel, significa desde o día mesmo da súa independencia), lograse perseverar na legalidade garantista sen recorrer a leis marciais. Se un sitúa esa rareza no seu espazo político -a maior concentración de ditaduras por quilómetro cadrado do planeta-, a cousa toma tintes de milagre. Non é milagre. É a lóxica fundacional dun país que foi creado polos superviventes da maior matanza colectiva da Historia. Desde David Ben Gurión ate o último dos combatentes que salvaron a seu recén nado país da aniquilación en 1948, todos sabían que a cidadanía que creaban non tería o menor sentido de non cristalizar nun refuxio insubomable contra a barbarie. Israel naceu da aposta dun xudaísmo laico que aprendera, moi dolorosamente, a súa lección: que só coas armas na man se defende a democracia. Ese laicismo foi o seu maior capital orixinario.
Comentarios (1) - Categoría: Mundo - Publicado o 25-06-2007 05:57
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Pobres palestinos

Pobres palestinos, tanto tempo manipulando as imaxes para demonizar aos israelís e acabar en todos os telexornais matándose entre eles. Iso si, a guerra civil palestina que se librou en Gaza adoita explicarse como produto da rivalidade entre moderados, Fatah, e radicais, Hamás. Nada máis inapropiado. En realidade é un conflito entre corruptos e islamitas. Al Fatah podía acabar con Hamás e outros grupos terroristas hai anos se quixese. Pero nunca quixo. Ao contrario, topou neles a mellor escusa para que os occidentais, especialmente os europeos, os apoiasen. Á fin e ao cabo, fronte a Hamas ou a Yihad Islámica, Arafat presentábase como a cara amable e razoable do pobo palestino. Ou el, ou o caos e a violencia. Esa estratexia suicida estase vendo culminada nestes días, cando o monstro que alimentaron desde a Autoridade Nacional Palestina se lles volve en contra e pide máis. De feito, pídeo todo, incluída a destrución de Israel. Europa apresúrase a ofrecerse como mediador neste conflito civil. Non podía esperarse menos, pois Fatah débese en gran medida ao diñeiro e aos favores da UE. Salam Fayyad, un dos poucos palestinos liberais e moderados, queixábase amargamente hai tempo porque os radicais tiñan as arcas cheas grazas ao diñeiro de Irán e de Arabia Saudita, e o réxime de corrupción de Fatah, de euros da UE, mentres que os verdadeiros demócratas estaban abandonados á súa sorte. Unha auténtica ignominia. Conviría abandonar xa o paternalismo occidental e porse a traballar a favor de todos aqueles palestinos que repudian a violencia e só aspiran a gozar dunha vida mellor e convivir en paz con Israel. Os palestinos non só necesitan un estado, necesitan un autenticamente democrático.
Comentarios (1) - Categoría: Mundo - Publicado o 21-06-2007 05:50
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Disimulo? Non grazas.


UN AMIGO OU AMIGA LECTOR XA QUE NON SE IDENTIFICA, DI QUE DISIMULO A MIÑA SIMPATÍA POR ISRAEL. CONCRETAMENTE DI: "POLO SIONISMO". FALSO. NUNCA DISIMULEI A MIÑA SIMPATÍA COMO NACIONALISTA GALEGO POLOS COMPAÑEIROS NACIONALISTAS XUDIOS, OU SEXA, SIONISTAS.
Comentarios (3) - Categoría: Mundo - Publicado o 18-06-2007 13:36
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Descenso a los infiernos
Descenso a los infiernos
LLUÍS BASSETS
EL PAIS
14.06.07


De vez en cuando una engañosa señal permite vislumbrar de nuevo alguna esperanza. En febrero fueron los acuerdos de La Meca entre Al Fatah y Hamás para poner en pie finalmente al Gobierno de unidad palestina, bajo los auspicios de Arabia Saudí. Luego la cumbre de la Liga Árabe en Riad suscitó también la ilusión de un nuevo clima entre los dirigentes árabes, conscientes al fin de que todos y cada uno de ellos son los únicos responsables del desastre en el que se está hundiendo su civilización. Puro y vano humo, meros espejismos en un desierto que conduce de forma inacabable a los infiernos y que como el de Dante se anuncia con el Lasciate ogni speranza. Así parece desarrollarse la tragedia, siempre descendiendo un peldaño más, justo cuando creíamos subir. Pero ahora con el anuncio de lo peor: quizás incluso el desvanecimiento ya no del Estado palestino soñado sino incluso de la propia idea de Palestina, conquistada de forma tan dolorosa y precaria bajo la dirección del desaparecido y a lo que se ve imprescindible Yasir Arafat. Al cabo de la calle de la guerra civil está la separación política entre la franja de Gaza y Cisjordania; la creación de una especie de emirato islámico en la franja, al que algunos ya han llamado Hamasistán; la liquidación de toda idea de liderazgo palestino que englobe los dos territorios y con autoridad sobre los refugiados en los países vecinos; y la ausencia de interlocutor para negociar ni siquiera una tregua temporal con Israel. La idea de dos Estados vecinos y en paz, uno israelí y otro palestino, adoptada por Bush y aceptada por la Liga Árabe, también está a punto de esfumarse. Cuando alguien habla de guerra civil en esta zona del planeta es que ya ha llegado la guerra civil. No querían los norteamericanos reconocer su existencia en Irak y hoy es un clamor que no hay una sino varias. Lo mismo sucede en Gaza. No está al borde de la guerra civil. Es la guerra civil. De ninguna otra forma se pueden interpretar los combates entre milicias, asaltos a hospitales y medios de comunicación, torturas y ejecuciones sumarias de prisioneros y asesinatos sectarios de ciudadanos no involucrados en los combates, además del pillaje, el robo y el terror ejercidos por parte de las milicias de los dos principales partidos.

Hay una especie de convergencia de conflictos. Irak se palestiniza, mientras Palestina se iraquiza. Fluyen los refugiados a chorro desde las zonas de guerra. Como palestinos, son más de dos millones los iraquíes que han huido de su país, en dirección principalmente a Siria, y hay otros dos millones dentro del mismo Irak. Gaza es ahora uno de los epicentros de un movimiento sísmico de larga duración y extenso alcance geográfico, en el que actúan con gran capacidad destructiva todas las fuerzas generadas por la acumulación de conflictos desde hace más de 70 años. Desde los Hermanos Musulmanes, de antigua raigambre, hasta Al Qaeda, que ya ha penetrado en los campos palestinos libaneses. Y muchos más: Irán, Siria, y todos los servicios secretos habidos y por haber.El descenso a los infiernos es también una degradación de los liderazgos, incluido en el Estado fuerte y teóricamente previsible que es Israel. Vamos camino de una crisis generalizada y de proporciones devastadoras en toda la región, atizada por la competencia por la hegemonía entre las potencias de la zona, Irán y Arabia Saudí sobre todo, y por la pasividad o directamente la inacción política y diplomática internacional generalizadas, de las que la actual Casa Blanca tiene una grave y pesada responsabilidad. ¿Alguien va a mover un dedo?
Comentarios (0) - Categoría: Xeral - Publicado o 15-06-2007 04:38
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Interlocutores pola paz?
Comentarios (0) - Categoría: Mundo - Publicado o 03-06-2007 20:25
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Chávez quiere comprarse una revolución
Chávez quiere comprarse una revolución
Por Joaquín Villalobos, ex guerrillero salvadoreño y consultor para la resolución de conflictos internacionales

Normalmente los padres suelen reprender a sus hijos prohibiéndoles ver la televisión, sin embargo los cubanos, cuando sus hijos se portan mal, los amenazan con obligarlos a ver la televisión estatal. Chávez ha cometido un grave error al cerrar un canal opositor que llevaba medio siglo al aire. Guste o no, esto no fue un ataque al poder mediático capitalista sino un golpe a la identidad cultural venezolana que tendrá severas implicaciones sobre su Gobierno. Pretender sustituir las telenovelas y el entretenimiento de los pobres por una patética programación “revolucionaria” es tan grave como dejarlos sin comida.

El punto de partida de éste y otros desaciertos de Chávez es creer que él ha hecho una revolución, cuando simplemente ganó unas elecciones, y esto no ocurrió por aciertos propios sino por los errores y soberbia de una oposición que tiene muchas joyas y poco pueblo. Ésta le ayudó a hacerse de una mayoría electoral que le permitió controlar instituciones y cambiar algunas reglas, pero no le da la correlación suficiente para imponer un viraje ideológico drástico como el que está pretendiendo.

En Venezuela no ha habido ruptura revolucionaria como sí la hubo en Cuba y Nicaragua, donde la democracia no tenía antecedentes. En Cuba el cambio fue violento y total, todas las instituciones se refundaron y hasta la fecha no hay ni oposición, ni elecciones, ni libertad de prensa, ni propiedad privada. En Nicaragua el cambio fue igualmente violento, pero aunque maltratadas sobrevivieron la libertad de prensa, la propiedad privada, las elecciones y la oposición. Venezuela podrá tener una crisis de polarización extrema o un periodo prolongado de agitación social, pero no una revolución. Cuando eso ocurre la violencia política toma preeminencia primero como rebelión y luego como contrarrevolución. En Venezuela, hasta la fecha, la violencia política sigue siendo más verbal que real.

Cuarenta años de alternancias pacíficas construyeron una cultura democrática en los venezolanos que hasta ahora ha mantenido admirablemente bloqueada la violencia política. En Venezuela hay una legalidad muy debilitada, pero hay una legalidad. El error del golpe de la oposición en el año 2002 fue precisamente no dar importancia a esto. Derrumbar gobiernos no es fácil y tampoco lo es modificar radicalmente y en frío los pilares de un sistema preexistente. Una ruptura revolucionaria crea una situación de gran exaltación social que, para bien o para mal, abre espacios para cambiar muchas cosas, incluso temas ideológicos o culturales muy sensibles en una sociedad; sin embargo, éstos son los más difíciles de modificar.

Las revoluciones anticapitalistas emergieron más de las dictaduras que de la pobreza. En Venezuela no había dictadura y la pobreza no fue importante en el ascenso de Chávez, aunque ahora lo sea en su defensa. Toda revolución es austera y esto no lo conocen los venezolanos ni de derecha ni de izquierda. Venezuela no es un país capitalista industrial e industrioso, sino rentista y consumista. Chávez está fortaleciendo el rol económico del Estado, redistribuyendo la renta petrolera y formando nuevas élites económicas vía populismo, oportunidades de negocios y corrupción. Todo esto ni es nuevo, ni es revolución, ni es socialismo.

Chávez no tiene un partido revolucionario sino una estructura política fragmentada, compuesta por una mezcla ideológica diversa. A su derecha están los militares, a su izquierda unos intelectuales y hacia abajo una base multicolor. Convertir todo esto en un partido implica enfrentarse con muchos dirigentes acostumbrados a disentir. El chavismo ha hecho algo positivo al dar poder e identidad a miles de venezolanos que estaban excluidos, pero su estructura política no está cohesionada ni por la ideología ni por la historia, sino por la renta petrolera. Chávez tampoco tiene un ejército revolucionario, al contrario, el Ejército le ha derrotado dos veces (1992 y 2002). La complicidad actual del Ejército depende de compras de armamento que no son preparación combativa sino corrupción lucrativa, y son precisamente esos privilegios los que cierran el camino a las ideas revolucionarias. El Ejército de Venezuela ni matará ni morirá por Chávez.

Fidel Castro sobrevivió a incontables atentados, Ortega dirigió una insurrección triunfante y Evo Morales saltó de las barricadas a la presidencia. Chávez, por el contrario, vende petróleo a los americanos, en dos ocasiones se ha rendido sin combatir y duerme con un ejército enemigo. Esto lo empuja a realizar provocaciones que le permitan obtener una credencial revolucionaria, por lo menos con un insulto de Bush. Los ataques lo fortalecen y la tolerancia lo debilita. Urge de enemigos externos que le ayuden a ocultar la corrupción de sus funcionarios, la incompetencia de su Gobierno, la división en sus filas y la inseguridad en las calles de su país. Con el cierre de Radio Caracas Televisión, Chávez revierte en su contra el proceso de acumulación de fuerzas y revitaliza a una oposición que estaba desmoralizada. Quizá Chávez pueda hacer más cambios en Venezuela, pero nunca podrá eliminar las elecciones, y en éstas no existen ni mayorías inamovibles, ni alianzas eternas, ni fraudes insuperables. El dinero del petróleo puede servirle a Chávez para hacer muchas cosas, pero jamás para comprarse una revolución.
Comentarios (1) - Categoría: Mundo - Publicado o 02-06-2007 04:21
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