OUTRA VISIÓN


CONTRA O PENSAMENTO ÚNICO (Oficial ou alternativo)
Se repetimos unha mentira unha e outra vez, a xente terminará por crela.

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O nó gordiano da esquerda
Emir Sader

Nas economías de mercado, o Estado, para implementar políticas de redistribución do ingreso, como contrapeso dos mecanismos de concentración do mercado, depende da súa política tributaria.

Ao longo das primeiras décadas da segunda posguerra, o Estado de benestar social puido desenvolverse -basicamente en Europa occidental- mercé a un sistema tributario elevado para os padróns actuais. Mais os valores dominantes de dereitos e xustiza social guiaban as políticas recadatorias e redistributivas.

No período neoliberal, os valores dominantes cambiaron. Imponse a ideoloxía liberal de mercado, segundo a cal cada un deber buscar mellorar a súa vida disputando no mercado en contra dos outros. Os recortes dos gastos públicos, coa teoría do Estado mínimo, recaeron sobre os dereitos sociais, considerados gastos, cos cales os sentimentos dominantes pasaron a non ser simpáticos.

A fin do Estado de benestar social requiriu a abolición dos valores da solidariedade a favor dos do egoísmo. Cando candidatos propoñen que van diminuír os impostos, apelan aos peores sentimentos das persoas, á insolidariedade social -mesmo porque non especifican quen perderá dereitos con iso, simplemente canto cada un deixaría de pagar de impostos- e adoitan saír adiante nas enquisas.

Gobernos que pretenden superar o neoliberalismo, reafirmando dereitos que sexan eliminados, atopan grandes dificultades de facelo cun Estado reducido ás súas mínimas proporcións e coas recadacións dos Estados igualmente diminuídas. No plan político bátese con valores predominantes de hipersensibilidade en contra de calquera tipo de elevación tributaria, así como con Congresos igualmente fraxilizados respecto de campañas dos medios de comunicación en contra de calquera suba de impostos. Este é o atranco máis grande para obter máis recursos para as políticas sociais.

Hai varias experiencias frustradas de gobernos que, con excelentes intencións, propoñen reformas tributarias socialmente xustas, en que os que gañan máis pagan máis e os que gañan menos, pagan menos, pero que se ven derrotados. Derrotados por Congresos baixo forte presión dos medios, que se fan defensores dos cidadáns supostamente agredidos por embestidas do Estado insaciábel que lles quere tomar o que é seu. A prensa convoca os peores sentimentos e valores egoístas, de insolidariedade social, para se opoñer ás reformas tributarias, agochando que a gran maioría deixará de pagar impostos ou pagará menos, mentres que os que pagarán máis son os que gañan e teñen máis e moito máis.

Só é posíbel para a esquerda superar ese obstáculo mediante unha ampla, intensa e prolongada campaña ideolóxica previa, que demostre a natureza socialmente xusta das súas propostas, para illar os sectores conservadores e preparar a opinión pública para as reformas tributarias indispensábeis para estender as políticas sociais que as nosas sociedades -aínda máis na neoliberal- tanto necesitan.

Artigo tirado do xornal arxentino 'Página 12', do 3 de abril de 2014
Comentarios (0) - Categoría: Xeral - Publicado o 13-04-2014 18:48
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El programa de Raúl Castro y sus contradicciones
El programa de Raúl Castro y sus contradicciones

Samuel Farber


Viernes 22 de noviembre de 2013

I. Introducción

Raúl Castro ha implementado un gran número de cambios que han abarcado muchas facetas de la sociedad cubana. En el ámbito político, dichos cambios comparten ciertas características: una liberalización política (y cultural) significativa y muy bienvenida, pero sin democratización alguna; y la flexibilización de reglas administrativas y concesiones a las demandas populares, pero sin el reconocimiento de derechos ciudadanos independientes de la discreción del gobierno.

La nueva reforma migratoria que tomó efecto en enero del 2013, es un ejemplo de una liberalización significativa que ignora el derecho de los ciudadanos de entrar y salir del país cuando lo consideren conveniente. Por un lado, ya no se les confiscan los bienes a los emigrados y no es necesario el permiso especial para salir del país. Bajo las nuevas reglas, basta con presentar un pasaporte vigente y la visa del país de destino para viajar al exterior. Pero por el otro lado, los ciudadanos cubanos no tienen derecho al pasaporte. El artículo 23 del Decreto-Ley No. 302 del 16 de octubre del 2012 que estableció la reforma migratoria, explícitamente menciona que el gobierno puede negar el pasaporte a los ciudadanos que caigan en ciertas categorías, entre las que está la de cubanos contra quienes esté pendiente alguna “medida de seguridad”, la de cubanos para los cuales “razones de Defensa y Seguridad Nacional así lo aconsejen”, y la de los solicitantes que carezcan “de la autorización establecida, en virtud de las normas dirigidas a preservar las fuerzas de trabajo calificada para el desarrollo económico y social y científico-técnico del país, así como para la seguridad y protección de la información oficial.” Al mismo tiempo, el artículo 24.1 prohibe la entrada al país de varios tipos de personas, incluyendo a aquellas que hayan estado involucradas en “organizar, estimular, realizar o participar en acciones hostiles contra los fundamentos políticos, económicos y sociales del Estado cubano” o “cuando razones de Defensa y Seguridad Nacional así lo aconsejen”. O sea que el gobierno cubano puede legalmente negar la entrada a la isla a cualquier cubano residente en el exterior que esté opuesto al régimen. Si bien la reforma extendió a 24 meses la permanencia legal en el exterior de los ciudadanos cubanos que viajan por asuntos particulares,[1] los obliga a obtener el permiso del gobierno cubano para legalizar dicha estancia. De otra manera, serán considerados legalmente como “emigrados”, lo que implica, por ejemplo, la pérdida de sus pensiones. Los cubanos que hayan obtenido permiso del gobierno para residir en el exterior, solamente pueden quedarse en Cuba 180 días cuando visiten la isla (90 días en el caso de aquellos legalmente considerados como “emigrados”). Por lo tanto, el nuevo reglamento, si bien liberaliza la política migratoria, de nuevo penaliza con pérdida de derechos a los que viajan al exterior, sean estos “emigrados” o no, e ignora por completo el principio democrático de que el derecho de libre movimiento reside en la ciudadanía y no en el Estado. Por otra parte, hay que reconocer que, hasta el momento, la ley se ha aplicado más liberalmente de lo que muchos, incluyendo este autor, esperábamos como por ejemplo, es el caso de los médicos que ahora tienen muchas más posibilidades de viajar por cuenta propia. El gobierno también ha permitido que disidentes conocidos como Eliecer Dávila, Berta Soler, la líder de las Damas de Blanco, y especialmente Yoani Sánchez, a la cual se le había anteriormente prohibido salir del país en un sinnúmero de ocasiones, pudieran obtener sus respectivos pasaportes y viajar al exterior. Por otra parte, la disidente Gisela Delgado Sablón denunció que se le había negado el permiso de salir del país con derecho a regresar porque su nombre aparecía en una “lista de personas que pertenecen a grupúsculos contrarrevolucionarios.” [2]

Si bien la liberalización debida a estos y otros cambios que incluyen un mejor trato de los gays, ha sido significativa, no se puede decir lo mismo con respecto a la democratización del sistema político. Continuando con una tradición de más de cincuenta años, el gobierno de Raúl sigue pretendiendo que la manipulación desde arriba puede hacerse pasar por democracia. Así lo demostraron los preparativos y realización del VI Congreso del Partido Comunista Cubano de abril 2011. En anticipación al congreso, Raúl Castro hizo un llamamiento para una “discusión abierta” de tres meses, de diciembre 1, 2010 a febrero 28, 2011 sobre los Lineamientos iniciales propuestos por el PCC. Estas “discusiones” pretendieron ser democráticas, pero fueron organizadas de manera tal que negaron y subvertieron la esencia de la democracia. La prensa oficial tuvo el control exclusivo de qué y cómo reportar sobre lo que ocurría en las discusiones en las oficinas, fábricas y centros comunitarios del país. Los participantes en estas discusiones no tenían organización propia, ni podían comunicarse y organizarse para apoyar sus demandas con los participantes en las discusiones en otros lugares. Como resultado, los que participaban en una discusión en un lugar determinado se enfrentaban como un grupo aislado a la organización a nivel nacional de los gobernantes, el PCC. Es significativo que del 15 al 30 de noviembre de 2010, el período inmediatamente anterior a la “discusión abierta” el Partido organizó seminarios en todos los municipios para preparar a los cuadros que iban a participar en las reuniones con los miembros de base del partido, los trabajadores y comunidades.[3] Eso quiere decir que el Partido tenía cuadros entrenados que iban a estar presentes en cada discusión para “guiarla” y transmitir las “orientaciones” que venían de arriba. Está claro que este proceso de discusión no fue un debate democrático, sino un proceso comparable a los buzones de quejas y sugerencias de las empresas capitalistas que los gerentes usan para apaciguar a sus empleados y, a veces, para afinar la administración de la empresa.

Todo proceso auténtico de reforma democrática necesariamente implica la apertura de los medios masivos de comunicación. Por ejemplo, en el proceso de Glasnost de Gorbachov hubo órganos de prensa muy críticos como Ogonyok y Argumenty I Fakty que circulaban ampliamente entre la población y no estaban restringidos a grupos relativamente pequeños. Pero en la Cuba actual, estos medios siguen controlados por el Departamento Ideológico del Comité Central del Partido Comunista Cubano encabezado por Rolando Alfonso Borges. Es un número muy limitado de cubanos los que tienen acceso –a través del Internet, que tiene una penetración muy escasa en la isla, y a través de publicaciones católicas de limitada circulación como Espacio Laical– a puntos de vista que difieren significativamente de la línea gubernamental. La inmensa mayoría de la población en la isla depende de la prensa y televisión oficial para informarse de lo que sucede en Cuba y en el resto del mundo. Aparte de la pequeña concesión que permite a los cubanos acceso a Telesur, la estación patrocinada por el gobierno venezolano, no ha habido cambios o reformas significativas que hayan ampliado los puntos de vista transmitidos por los medios masivos de comunicación.

II. Carácter de los cambios y reformas económicas

Al asumir el mando del Estado cubano en el 2006, Raúl Castro se enfrentó con una situación económica crítica[4] que requería medidas drásticas, lo cual ha llevado al gobierno a dedicarse principalmente a tratar de revitalizar la economía. Pero ha cometido errores e impuesto trabas que en la práctica han socavado y hasta negado muchos de sus supuestos propósitos. Algunas de éstas, como no anticipar las medidas necesarias para complementar las nuevas reformas en el empleo, podrían atribuirse a la ineficiencia burocrática y son, por lo menos en principio, remediables. Pero hay trabas que tienen un origen más profundo y estructural y son fruto de contradicciones que provienen principalmente del temor de los jefes políticos y burocráticos a perder su poder, control y privilegios como resultado de una reorganización del orden existente.

Las reformas agrícolas, esenciales para la economía cubana para poder alimentar a una población que depende en gran parte de productos importados, son un ejemplo. Hasta noviembre del 2012, el gobierno había distribuido 1,5 millones de hectáreas (58% del total de tierras baldías del Estado), a 174.271 personas,[5] la gran mayoría de las cuales no tenían experiencia alguna en la agricultura. De acuerdo al Decreto-Ley 300 de 2012, que reemplazó al Decreto-Ley 259 de 2008, se amplió la cantidad de tierras entregadas a los usufructuarios privados a 67,10 hectáreas o 5 caballerías.[6] El gobierno también permitió, después de haberlas prohibido, las “bienhechurías”, tales como la construcción y mejora de las viviendas campesinas,[7] y se comprometió a compensar al campesino por éstas en caso que no se renovara el contrato de usufructo. Pero el gobierno no estuvo igualmente dispuesto a garantizar el derecho al usufructo más allá de diez años, aunque en principio éste puede renovarse periódicamente al final del contrato por otro período similar. En contraste con la política mucho más liberal adoptada en China y Vietnam, la ley que limita la duración del usufructo de la tierra obviamente desalienta el esfuerzo individual de los campesinos y campesinas y sus familias y la inversión de capital. Además, aunque más de la mitad de las tierras entregadas están cubiertas con marabú, un tipo de maleza común en Cuba, el gobierno no provee créditos para ayudar a erradicarla.[8] El usufructario también está obligado a vincularse a una de las varias “cooperativas” agrarias oficiales y a vender al Estado la mayor parte de su producción a precios establecidos por Acopio, la agencia estatal a cargo de dicha tarea. Aunque en China y Vietnam, como en Cuba, la propiedad de la tierra quedó en manos del Estado, los usufructuarios chinos y vietnamitas, a diferencia de los cubanos, deciden qué plantar, a quién vender y a fijar el precio.[9]

Dadas estas limitaciones y dadas las dificultades que los campesinos privados enfrentan para conseguir las herramientas e insumos básicos para limpiar, preparar y cultivar la tierra, así como para transportar y distribuir el excedente de sus cosechas,[10] no es sorprendente que los resultados de la reforma agraria hayan sido mediocres. Los vaivenes recientes de la producción agrícola no cañera, que disminuyó 5% en 2010, aumentó 5% en 2011 y 1,7% en 2012, y decreció 7,8% en el primer trimestre de 2013 (en comparación con el primer trimestre de 2012), mientras que la ganadería decreció 4,3% en 2012 y aumentó 16,8% en el primer trimestre de 2013 (de nuevo en comparación con el primer trimestre de 2012), dejan a la producción agrícola cubana muy por debajo de la producción alcanzada en la inmensa mayoría de dichos productos en 1989.[11] Mientras tanto, los precios de los productos agrícolas aumentaron 20 por ciento en el 2011, lo cual puede obedecer, en parte, al crecimiento de la demanda interna más allá de la oferta[12] así como al hecho de que Cuba importa 70% de los alimentos que consume, y está por lo tanto expuesta al aumento de precios en el mercado agrícola internacional.

III. ¿Por qué los cambios y reformas no han podido emular el modelo sino-vietnamita?

Desde ya hace un tiempo, el régimen de Raúl Castro ha mostrado una inclinación al modelo sino-vietnamita, en el sentido de crear un capitalismo de Estado que monopoliza el poder político a través del Partido Comunista, y que controla los sectores estratégicos de la economía como la banca, mientras comparte el control del resto de la economía con un sector capitalista privado tanto doméstico como extranjero. En el plano ideológico y político, Raúl Castro ha expresado su admiración por el modelo chino declarando, a la manera altermundista, que el éxito de China demuestra que “otro mundo es posible”.[13] Pero la implementación de dicho modelo se ha quedado a medias.

Cómo se explica esta situación? El propio Raúl Castro ha expresado en varias ocasiones su descontento con la lentitud de los cambios impulsados por su gobierno, atribuyendo la falta de progreso a “la barrera psicológica formada por la inercia, el inmovilismo, la simulación o doble moral, la indiferencia e insensibilidad y que estamos obligados a rebasar con constancia y firmeza.”[14] Si bien estas barreras psicológicas existen, es necesario identificar las raíces socio-estructurales y clasistas que las estimulan y reproducen. En ese sentido es, sobre todo, el sistema burocrático que rige la economía cubana que sistemáticamente reproduce irracionalidades e ineficiencias económicas,[15] y fomenta actitudes que socavan el sentido de responsabilidad de grupos e individuos tanto entre los gerentes como entre los trabajadores. No cabe duda de que, por ejemplo, la alta burocracia es responsable de no haber anticipado la necesidad de medidas complementarias a la legalización del trabajo por cuenta propia en las ciudades, como la creación de un sistema de créditos y precios al por mayor. Aunque esto se trató de remediar más tarde, lo que no parece tener remedio bajo las contradicciones del gobierno de Raúl Castro son las limitaciones programáticas a las reformas, que sistemáticamente limitan su éxito, tanto en el caso de la legalización del cuentapropismo mismo como en el caso de la falta de seguridad e incentivos a los usufructuarios de tierras distribuidas por el Estado. Asimismo, es el control desde arriba del partido único, y la carencia de derechos ciudadanos, lo que estimula y reproduce la “doble moral”, ya que la gente dice una cosa en privado y otra en público para no meterse en problemas con las autoridades, lo que pudiera seriamente afectar, como mínimo, sus posibilidades educacionales y de trabajo.

El análisis estructural aquí propuesto sugiere que muchos líderes del gobierno temen, con razón, que un cambio más decidido en la dirección del modelo sino-vietnamita los haga perder su influencia sobre sectores de la burocracia y hasta sus propios empleos. Por ejemplo, cualquier cambio mayor en la administración de la agricultura cubana que pudiera poner en peligro a la estructura burocrática de Acopio, la agencia encargada de colectar los productos agrícolas producidos por los campesinos privados.

En este contexto, hay que tener en cuenta la tensa relación con los Estados Unidos, especialmente dado que, a diferencia del gobierno chino, que tenía relaciones favorables con su diáspora capitalista,[16] el gobierno cubano todavía no se ha vinculado con los capitalistas cubano-norteamericanos (aunque algunos de estos últimos, tales como el grupo Cuba Study Group, dirigido por Carlos Saladrigas, han mostrado su interés en invertir en la isla una vez que el gobierno provea ciertas garantías legales para sus inversionistas.)

Es en este contexto de atrincheramiento burocrático donde el modo de funcionar político de Raúl Castro juega un papel crítico, reforzando o rompiendo ese estancamiento. Aunque ha criticado a la burocracia en numerosas ocasiones, siempre lo ha hecho de manera general y abstracta y jamás se ha atrevido a violar el consenso burocrático para señalar individuos o sectores de la alta burocracia específicamente responsables por decisiones erróneas o fallidas y así “sacudir la mata” (expresión ampliamente usada en Cuba a principios de la revolución, cuando el objeto era eliminar del poder a aquellos que eran percibidos como opuestos a la radicalización del proceso y/o la influencia comunista). Las críticas específicas se han limitado a funcionarios menores y medianos a través de las columnas del periodista José Alejandro Rodríguez en Juventud Rebelde y en la sección de quejas que aparece semanalmente en el Granma. Aunque ese silencio ha sido una tendencia general en los sistemas de tipo comunista, es especialmente notable en el caso cubano. En contraste, el líder comunista soviético Yegor Ligachev retó públicamente a Gorbachev y lo mismo sucedió en China, donde divisiones públicas entre los líderes llegaron al grado extremo de las confrontaciones que ocurrieron durante la Revolución Cultural de los sesentas, y donde más tarde varios líderes comunistas abierta y públicamente resistieron a Deng y su proyecto económico.

Esa ansia de Raúl y del alto liderazgo por mantener el consenso burocrático explica que Fidel Castro, el gran micromanager de la economía cubana, no haya opinado absolutamente nada en sus “Reflexiones” sobre los cambios económicos promovidos por su hermano. El comportamiento de Fidel demuestra por lo menos un pacto implícito con Raúl, conforme al cual limita sus opiniones a aquellos temas, como política extranjera y el medio ambiente, donde no haya diferencias con su hermano. Hay que tener en cuenta que desde muy temprano, Fidel Castro demostró una gran afinidad por el monolitismo político,[17] que Raúl y otros asociados cercanos compartieron. Esa inclinación castrista por el monolitismo fue probablemente reforzado por las consecuencias negativas de las divisiones que ellos presenciaron entre los líderes de países como Argelia y Granada, con quienes tenían relaciones muy estrechas.

Es posible que la mentalidad de Raúl Castro como un ejecutivo empresarial que afirma la delegación de poderes, refuerce en él un afán de consenso, especialmente con “su gente”: aquellos ministros y funcionarios que sustituyeron a los que habían sido nombrados por Fidel. Hay que también tener en cuenta que, como la gestión empresarial puede fracasar por muchas razones aparte de la dedicación y eficiencia de los gerentes, el enfoque de Raúl en delegar el poder y juzgar por resultados pudiera tener el efecto quizás no anticipado de proveerle mucho más poder, autonomía y seguridad a los cuadros del aparato burocrático que la que tenían bajo Fidel Castro. Estas características del estilo de ejecutivo empresarial con el que Raúl gobierna puede impedir la solución de muchos de los problemas antes mencionados y por lo tanto dificultar el éxito de cambios estructurales y hacer de Raúl Castro un “reformador truncado”, en contraste con líderes como Deng y Gorbachev que concretaron muchas de sus decisiones, aunque en el caso de Gorbachev estas hayan fracasado. Raúl Castro no es ni parece ser ni el equivalente cubano de Deng ni de Gorbachev.

El estilo de ejecutivo empresarial de Raúl también corre el riesgo de establecer en la isla lo que el historiador de la URSS Robert V. Daniels llamó la “burocracia participativa” que caracterizó la URSS de Leonid Brezhnev. Conforme a Daniels, la “burocracia participativa” significó que expertos y funcionarios al nivel local adquirieron, junto con otros miembros de la burocracia, un nivel significativo de seguridad e influencia, a costa del alto liderazgo, o que por lo menos la vulnerabilidad era mutua.[18] Esta “burocracia participativa” debe haber jugado un papel importante en convertir la era de Brezhnev (1964-1982) en la “era del estancamiento”.

IV. ¿Qué tipo de comunista es Raúl Castro?

Resulta paradójico que Raúl Castro se haya convertido en el “reformador” que “ablanda” la línea dura de Fidel. En los primeros años de la revolución era al revés: Raúl era el de la línea dura, y Fidel era el pragmático y hasta el conciliador. ¿Cambió Raúl Castro su ideología política? En realidad, ni Raúl cambió ni ha sido más o menos comunista que Fidel. Lo que pasa es que fue y sigue siendo un tipo de comunista diferente del que Fidel Castro eventualmente llegó a ser.

Es muy significativo el hecho de que Raúl, 5 años más joven que Fidel, se unió inicialmente a la Juventud Socialista (JS), el grupo juvenil del PSP (Partido Socialista Popular), los comunistas cubanos que seguían la línea política de Moscú. A diferencia de los grupos de acción político-gangsteril, y más tarde del Partido Ortodoxo – un partido demócrata populista opuesto al Comunismo – a los que Fidel se unió, la JS y el PSP eran organizaciones de cuadros disciplinados que cumplían fielmente las tareas asignadas por una organización verticalista, nada democrática y con tendencias marcadamente burocráticas, y nada caudillista. Aunque sectarios y dogmáticamente estalinistas, los comunistas cubanos eran también pragmáticos y oportunistas. El PSP/JS no compartía la tendencia a la violencia tan enraizada en el populismo revolucionario, lo cual no excluyó que estuvieran dispuestos a sacrificarse especialmente dadas las persecuciones de las que habían sido víctimas desde el comienzo de la Guerra Fría a finales de los cuarentas.

Si bien Raúl Castro dejó atrás la disciplina organizacional de la JS/PSP, que era opuesta hasta 1957-58 a la lucha armada contra Batista, aun cuando se unió, en 1953, a su hermano Fidel en el ataque al Moncada, y estuvo con él en la cárcel y durante el exilio posterior en México, preservó sus ideas y orientaciones políticas. Antes de que la expedición del Granma saliera de México con rumbo a Cuba a fines de 1956, Raúl Castro preparó un testamento político no con su hermano Fidel, sino con otro expedicionario, Antonio López Fernández (mejor conocido como Ñico López, que murió más tarde cuando fue apresado y ejecutado por el ejército Batistiano), cuya procedencia política era igual a la de Raúl. Dicho testamento abogaba por “un gobierno de Liberación Nacional como realmente lo interpreta el Partido de los obreros cubanos [una clara alusión al PSP y no al Movimiento 26 de Julio] y en un mañana no muy lejano, por ideas más avanzadas todavía en lo económico y social, en la forma gradual que requieran los procesos de los pueblos.”[19] Ya en la Sierra, Raúl Castro demostró sus inclinaciones y talentos organizativos, confirmando su “afinidad electiva” con el tipo de organización y disciplina férrea del JS/PSP cuando en marzo de 1958, salió con un grupo de rebeldes de la Sierra Maestra y estableció un nuevo frente de guerrillas, el II Frente Oriental Frank País. En ese Frente, Raúl estableció una organización más desarrollada y eficiente que la de Fidel Castro en la Sierra Maestra, con la creación de varios departamentos como los de Guerra, Sanidad, Justicia, Educación, Finanzas, Propaganda y Construcciones y Comunicaciones. También creó la Escuela Política José Martí, el Buró Agrario y el Buró Obrero, aunque estos tres últimos estuvieron subordinados a la Comandancia Central en la Sierra Maestra.[20]

Continuando la orientación política que había manifestado en su testamento político escrito en el exilio mexicano, Raúl Castro se unió después de la victoria del 1° de enero de 1959 a Ernesto “Che” Guevara (cuyo rompimiento con Moscú comenzó a finales de 1960) y otros líderes revolucionarios afines al comunismo de tipo soviético, para encabezar, en 1959, la tendencia a la que mucha gente llamó de “los melones” (“verde por fuera, roja por dentro”) dentro del Movimiento 26 de Julio. Esta tendencia colaboró con el PSP para combatir no sólo a la derecha conservadora opuesta a la revolución, sino también a los liberales y a los revolucionarios anti-imperialistas independientes –David Salvador, Marcelo Fernández, y Carlos Franqui entre otros– que desde las filas revolucionarias se opusieron a un curso pro-comunista, mientras que Fidel Castro se mantenía por encima de dichas polémicas en esa época.[21] Es importante recordar que cuando Fidel Castro visitó a los Estados Unidos en abril de 1959 y públicamente se distanció del comunismo, Raúl Castro se alarmó y lo llamó por teléfono para decirle que se estaba diciendo en Cuba que los yankis lo estaban seduciendo.[22] Conforme a documentos soviéticos desclasificados, Raúl Castro, durante un breve tiempo, pensó en crear un cisma en el Movimiento 26 de Julio para convencer a su hermano de que no podría gobernar sin los comunistas.[23]

Como consecuencia de su política, Raúl Castro siguió una línea más dura que la de otros líderes revolucionarios. De hecho, cuando Fidel Castro nombró a Raúl como su sucesor, a finales de enero de 1959, parte de su propósito fue comunicar el mensaje político de que si lo asesinaban, el líder que vendría después sería aún más duro y radical que él. En las décadas que siguieron, numerosos ejemplos confirmaron la disposición de Raúl a jugar el papel del “duro”, desde 1968, cuando presentó el largo informe acusatorio contra la “microfacción” de viejos comunistas cubanos encabezados por Aníbal Escalante[24] hasta 1996, cuando encabezó el ataque contra el Centro de Estudios sobre América (CEA), un “think-tank” del Partido Comunista Cubano que había agrupado a un número significativo de los académicos e intelectuales cubanos más importantes, que estaban realizando una serie de estudios con un espíritu crítico y creador.[25]

Mientras jugaba el rol del “duro” represivo, Raúl Castro siguió aportando su talento organizativo y pragmático, especialmente como Ministro de Defensa y jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR). Después del colapso de la URSS, cuando la falta de recursos materiales forzó al gobierno cubano a reducir a las fuerzas armadas de un total de 297.000 personas en 1991 a solamente 55.000 en 2005,[26] el ejército, bajo la dirección de Raúl, se dedicó a desarrollar sus actividades económicas, a través de la corporación económica GAESA y sus gerentes y técnicos, las que se convirtieron en las empresas más importantes en la isla. Anteriormente, en 1987, a pesar de que Cuba pasaba por el “Período de Rectificación” de corte guevarista, Raúl Castro comenzó a implantar su sistema de “Perfeccionamiento Empresarial” dentro de las empresas del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias[27] que él presidia. Con esto introdujo elementos de racionalidad económica, copiados del mundo capitalista, con respecto a la organización, disciplina y eficiencia.

V. Conclusión

El comunismo de Fidel Castro se caracterizó por un componente muy fuerte de “voluntarismo caudillista”. El comunismo de Ernesto “Che” Guevara fue aún más voluntarista que el de Fidel y también más ideológico, y lejos de ser caudillista, fue casi impersonal. El comunismo de Raúl Castro está muy influido por su formación temprana en el JS/PSP y su profunda “afinidad electiva” con el funcionamiento de esa organización como un órgano altamente disciplinado, nada democrático y frecuentemente represivo, y al mismo tiempo poco voluntarista y eminentemente pragmático. Pero Raúl Castro también tiene temor a la división, y su deseo de mantener el consenso burocrático, perpetúa el atrincheramiento de la burocracia gubernamental, lo que obstaculiza la reorganización del sistema hacia el modelo sino-vietnamita que tanto le “gusta” a él.

Afortunadamente, el régimen de Raúl Castro ha extendido significativamente la liberalización cultural y hasta cierto grado, la liberalización política que ya había comenzado en los noventas bajo el impacto del desastre económico provocado por el colapso de la URSS. Queda por delante, ni más ni menos, la democratización económica y política de la sociedad cubana.

¿Qué está ocurriendo en ese sentido? Por un lado, la Iglesia Católica, la única institución independiente de importancia, en su afán hegemónico, está auspiciando a un grupo de personas con “procedencias ideológicas disímiles” que proponen una larga serie de medidas democratizadoras para la sociedad cubana, que aunque bienvenidas no especifican ni la agencia de cambio, ni el sistema económico que debe reemplazar al sistema imperante en la isla.[28] Por el otro lado, cuando la Iglesia habla a nombre propio, su vocero laico proclama abiertamente que hubiera querido que Raúl Castro reformara al PCC para “hacer transitar el país hacia un régimen bipartidista de oposición leal” y facilitar, entre otras metas “la inexorable inserción de Cuba –desde lógicas autóctonas– en las redes de producción de la economía mundial capitalista.” Pero como, según este vocero, es demasiado tarde para que el liderazgo histórico de la revolución lleve a cabo esta tarea, se dirige a las Fuerzas Armadas (a las que caracteriza como la única otra institución aparte de la Iglesia Católica que va a continuar “incólume” por “doscientos años más”) y tácitamente las invita a entrar en un pacto político, indicando que “las Fuerzas Armadas, como la Iglesia Católica, tienen la responsabilidad patriótica y moral de velar y facilitar el mejor de los futuros posibles para Cuba.” Como de costumbre, ni este ni otros voceros del catolicismo oficial cubano mencionan la movilización popular ni la creación de nuevas instituciones democráticas de base como agente de cambio, y reiteran, una vez más, sus perspectivas desde arriba.[29]

Una buena parte de la naciente izquierda crítica democrática, aunque con mucho menos peso político que la Iglesia, está proponiendo la autogestión obrera y campesina como la vía hacia la democratización de la sociedad cubana. La decisión reciente del gobierno de crear unas 230 cooperativas experimentales en varios sectores como el transporte, la gastronomía, y la construcción, han creado algunas expectativas entre estos partidarios de la autogestión. Es imposible predecir cómo se desarrollarán esas nuevas cooperativas, aunque si nos guiamos por la experiencia de las cooperativas agrícolas oficiales en Cuba, controladas desde arriba por el Estado, no hay por qué esperar mucho de las nuevas por lo menos en cuanto a la autogestión.[30]

Además, aún dentro de la nueva izquierda crítica, las propuestas de autogestión tienden a subestimar, y hasta ignorar, la necesidad de un planeamiento a nivel nacional y que será el PCC quien monopolizará ese planeamiento a menos que se elimine su monopolio. La experiencia yugoslava del siglo pasado demostró que una auténtica autogestión a nivel local sólo puede funcionar cabalmente si hay planeamiento a nivel nacional y si éste es democrático, en vez de originarse en los dictados del binomio partido único/mercado. Después de todo, las decisiones con respecto a cuestiones vitales como la tasa de acumulación y consumo, política salarial, impuestos y prestaciones sociales afectan a toda la sociedad y economía y por lo tanto limitan significativamente lo que se puede decidir en cada centro de trabajo. Finalmente, hay que notar que la autogestión requiere una motivación e involucramiento por parte de sus integrantes. Es precisamente un movimiento democrático, desde abajo, lo que puede generar en la gente la motivación para controlar democráticamente tanto su centro de trabajo como todo el país.

Octubre de 2013

http://www.herramienta.com.ar/print/herramienta-web-14/el-programa-de-raul-castro-y-sus-contradicciones

Samuel Farber. nació y se crió en Cuba y ha publicado muchos artículos y libros sobre este país. Su ultimo libro es Cuba Since the Revolution of 1959. A Critical Assessment, Chicago: Haymarket Books, 2011.

Notas

[1] “Actualiza Cuba su Política Migratoria,” Diario Granma, 16 de octubre de 2012, Año 16, Número 286. http://www.granma.co.cu/2912/10/16/...

[2] Samuel Farber, “Flexibilización Sí, Movimiento Libre de Ciudadanos No,” Havana Times, octubre 22, 2012, http://www.havanatimes.org, Haroldo Dilla Alfonso, Inmigración. Del Anuncio a la implementación: ¿qué ha cambiado en la reforma migratoria? Cuba Encuentro, 18 de febrero de 2013, http://www.cubaencuentro.com Redacción CE, “Niegan la salida a Gisela Delgado”, Cubaencuentro, 8 de febrero de 2013, http://www.cubaencuentro.com

[3] “El Sexto será un congreso de toda la militancia y de todo el pueblo”, Diario Granma 14, no. 314 (9 de noviembre de 2010), 4, www.granma.co.cu/2010/11/09/...

[4] La crisis económica que Raúl ha confrontado desde 2006 tiene varias dimensiones que incluyen un nivel muy bajo de productividad, problemas muy serios creados por la dualidad monetaria, la reducción dramática de la producción azucarera, la ineficiencia y desorden en el transporte y distribución de la producción agrícola, y la creciente desigualdad económica, especialmente entre blancos y negros.

[5] Carmelo Mesa-Lago, Cuba en la era de Raúl Castro. Reformas económico-sociales y sus efectos, Madrid: Editorial Colibrí, 2012 y “Los Cambios en la Propiedad en las Reformas Económicas Estructurales de Cuba,” Espacio Laical, Suplemento Digital No. 223/febrero 2013, 5. https://blu162.mail.live.com/defaul...

[6] “Decreto-Ley 300 sobre entrega de tierras entra en vigor,” Juventud Rebelde, 10 de diciembre de 2012. http://www.juventudrebelde.cu/cuba/...

[7] Carmelo Mesa-Lago, “Los Cambios en la Propiedad en las Reformas Económicas Estructurales de Cuba”, 3.

[8] Ibid, 4.

[9] Ibid., 6.

[10] Ver la discusión de varios de estos problemas de la agricultura cubana en mi libro Cuba Since The Revolution of 1959. A Critical Assessment, Chicago: Haymarket Books, 2011, 59-66.

[11] Carmelo Mesa-Lago, “Los Cambios en la Propiedad en las Reformas Económicas Estructurales de Cuba,” 5-6, y ONE [Oficina Nacional de Estadística e Información. República de Cuba] “Sector Agropecuario. Indicadores Seleccionados Enero-Diciembre 2012, 3. http://www.one.cu/mensualprincipalesindicadoresagropecuario.htm ONE, “Sector Agropecuario. Indicadores Seleccionados Enero-Marzo 2013. 1-Comentarios. http://www.one.cu/mensualprincipale...

[12] Carmelo Mesa-Lago, “Los Cambios en la Propiedad en las Reformas Económicas Estructurales de Cuba,” 6

[13] “Raúl en Shanghai,” Granma, jueves 21 de abril de 2005, 8.

[14] Discurso pronunciado por el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y Ministros en el Séptimo Período Ordinario de Sesiones de la VII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el 1ro de agosto de 2011, “Año 53 de la Revolución” Diario Granma, Martes 2 de agosto de 2011, Año 15/Número 214. http://www.granma.co.cu/2011/08/02/...

[15] Para una discusión más detallada de estos procesos, ver el capítulo 2 de mi libro Cuba Since the Revolution of 1959. A Critical Assessment, especialmente las páginas 52-62.

[16] Conforme al especialista Ezra Vogel, apróximadamente dos terceras partes de la inversión directa extranjera en China entre los años 1979 y 1995, provino de Hong Kong, o por lo menos a través de la “Puerta Sureña” entre Hong Kong y la China continental. No cabe duda de que los chinos de ultramar jugaron un papel muy importante en estas inversiones. Ezra Vogel, Deng Xiaoping and the transformation of China, Cambridge, Ma. and London, Inglaterra: The Belknap Press of Harvard University Press, 2011, 403.

[17] Para una discusión mas detallada de esta característica de Fidel Castro, ver mi libro The Origins of the Cuban Revolution Reconsidered, Chapel Hill, N.C.: The University of North Carolina Press, 2006, 66-67.

[18] Robert V. Daniels, The Rise and Fall of Communism in Russia, New Haven y Londres: Yale University Press, 2007, 301.

[19] Heberto Acosta, “Hacia Tuxpan”, Granma, Jueves, 23 de noviembre de 2006, 5. Con respecto a la militancia de Ñico López en las filas del PSP, ver Angelina Rojas Blaquier, “La Unidad Como Factor de Triunfo. El PSP entre 1952 y 1961. Una Visión desde la Historia,” Calibán, octubre-noviembre-diciembre, 2008, 3. http://www.revistacaliban.cu/articu...

[20] Eduardo Pinto Sánchez, “II Frente Oriental: 55 años de victorias,” Juventud Rebelde, 9 de marzo de 2013, 2. http://www.juventudrebelde.cu/cuba/...

[21] Samuel Farber, “The Cuban Communists in the Early Stages of the Cuban Revolution: Revolutionaries or Reformists,” Latin American Research Review, Vol. XVIII, No. 1, 1983, especialmente pp. 71-73.

[22] Rufo López Fresquet, My 14 Months with Castro, Nueva York: World, 1966, 111-112 y Edward González, “The Cuban Revolution and the Soviet Union, 1959-1960” Ph.d. dissertation, University of California en Los Angeles, 1966, 376-79.

[23] Aleksandr Fursenko y Timothy Naftali, “One Hell of a Gamble”: Khrushchev, Castro and Kennedy, 1958-1964, Nueva York: Norton, 1997, 18, 359.

[24] Informe Raúl Castro, “Porqué están Presos Aníbal Escalante y Otros Ex-Dirigentes del P.C. Cubano”, La Habana (?): Edición Documentos Latinoamericanos, 1968.

[25] Por ejemplo, el tipo de “socialismo de mercado” propuesto por Julio Carranza, Luis Gutiérrez, y Pedro Monreal en La Restructuración de la Economía, La Habana: Editorial de Ciencias Sociales, 1995.

[26] Hal Klepak, Cuba’s Military 1990-2005, Nueva York: Palgrave Macmillan, 2005, 254.

[27] El escritor exiliado Carlos Alberto Montaner, un defensor entusiasta del neoliberalismo económico, sostiene que Raúl Castro fue inspirado por los cambios económicos propuestos por Gorbachov, al grado que hizo traducir su libro Perestroika, y lo repartió entre muchos de sus oficiales. Carlos Alberto Montaner, “Raúl Castro y el dilema de Gorbachov”, Exteriores, 24 de mayo de 2010. http://exteriores.libertaddigital.c...

[28] Ver Laboratorio Casa Cuba, “Cuba soñada – Cuba posible – Cuba futura: propuestas para nuestro porvenir inmediato”, Espacio Laical, Suplemento Digital No. 224/marzo 2013. https://blu162.mail.live.com/defaul...

[29] Lenier González Mederos, “Las Fuerzas Armadas y el Futuro de Cuba,” Espacio Laical, Suplemento Digital No. 224/Marzo 2013. https://blu162.mail.live.com/defaul...

[30] O. Fonticoba Gener, “Cooperativas No Agropecuarias. Camino a la actualización del modelo económico”, Granma, 11 de diciembre de 2012, 8. Varios autores, “Se buscan socios”, Juventud Rebelde, 15 de diciembre del 2012. http://www.juventudrebelde.cu/cuba/2012-12-15 Oscar Espinosa Chepe, ¿Nuevas cooperativas, otras camisas de fuerza? Cubaencuentro, 10 de abril de 2012. http://cubaencuentro.com
Comentarios (2) - Categoría: Mundo - Publicado o 25-11-2013 11:50
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E despois de tanto lio Beiras e o BNG se rajaron

Pagaba a pena vetar e negarse a condenar o Holocausto nazi? Non tería sido máis útil e intelixente aprobar no seu momento a Declaración de recordo do Holocausto? Fágome estas preguntas ao enterarme de que finalmente e despois de tanta negativa rotunda, tanto Beiras como o Bloque se rajaron e decidiron apoiar co seu voto a aprobación no Parlamento de Galiza da declaración de condena do Holocausto. Está ben. Como galego alégrome desta rectificación ainda que tardara.
Comentarios (0) - Categoría: Galiza - Publicado o 19-05-2013 09:00
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Homes pobres e pobres homes
Se cadra porque son home de poucas luces, asómbrome de que aínda os sociólogos, nas súas conspícuas clasificacións das persoas, non teñan caído –que eu saiba- nun ordenamento básico: que as xentes dividense, inicialmente, en xente pobre e pobre xente. Fago esta simple reflexión tras de saber que AGE e BNG, vetaron que o Parlamento Galego dira curso a unha Declaración Institucional de condena ao chamado Holocausto, isto é, a matanza planificada de millóns de persoas. A meirande parte, por algo tan irremediable e irreversible como a pertenza a determinada etnia. Outros, pola súa orientación política ou sexual.
Non chego a comprender os motivos do rexeitamento dos devanditos partidos a que se cumprira algo acordado pola ONU. Hai, de feito, cousas as que non termino de atopar sentido, nin lóxica nin coherencia. Vexamos: AGE e BNG, fachendean de seica defensores dos acordos das Nacións Unidas –maiormente se tales resolucións censuran a Israel, USA e outros países que non lles son gratos- e, nembargantes, non aproban unha decisión, meramente de decencia e humanidade, do organismo internacional condenando o crime do nazismo. Coma galego e xente de ben que son, a min non me representan vostedes. Pertenzo, con moita dignidade a clase da xente pobre. Vostedes… Pobre xente!
Comentarios (0) - Categoría: Galiza - Publicado o 11-03-2013 11:39
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Día Internacional de recordo do Holocausto
Comentarios (0) - Categoría: Galiza - Publicado o 07-01-2013 03:57
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"Non é previsible un conflito armado en Catalunya"
Jaume Renyer é un histórico do independentismo catalán. Aposta por unha Catalunya independente porque así o quere a "maioría social" deste país, aínda que augura que o proceso será longo. Nesta entrevista tamén defende un Estado de Israel en convivencia con outro Palestino.
Entrevista publicada en GALICIA CONFIDENCIAL


Renyer foi militante do Partit Socialista d’Alliberament Nacional dels Països Catalans (1975-1979), militante e Nacionalistes d’Esquerra (1979-1983), de Esquerra Republicana de Catalunya (1991-2009) e membro da súa Executiva en 1991 e 1996. Militante e membro da executiva de Reagrupament Independentista (2009-2010). Actualmente é militante de Solidaritat Catalana per la Independència e é membro da súa Executiva Nacional desde 2010.

Precisamente, a súa longa actividade política no mundo independentista fai que sexa unha voz autorizada para falar do proceso que se está vivindo en Catalunya. Recoñece que o acordo de CiU e ERC é xa un feito e está convencido de que a independencia é inevitable. Tamén anuncia unha forte competencia no campo independentista tras a entrada na Cámara das CUP.

Este militante independentista foi, ademais, un dos fundadores no ano 2009 --e primeiro president-- da Associació Catalana d'amics d'Israel xunto con personalidades da vida politica catalana como Pilar Rahola, Josep-Lluis Carod-Rovira, Jordi Pujol, Alfons Lopez Tena ou Joan B.Culla. Suliña que non hai ningunha incompatibilidade en ser independentista e defender Israel e asegura que a paz entre xudeus e palestinos só chegará cando os países árabes recoñezan o estado israelí.

Galicia Confidencial (GC).- Vostede é un histórico militante nacionalista, como ve a situación actual en Catalunya?
Jaume Renyer (JR).- Veterano, si, histórico esta aínda por ver. Até o momento moitas veces as causas que defendo (Israel, a incineracion de residuos, o republicanismo, por citar algunhas) non son maioritarias entre o independentismo. Neste momento existe unha ampla maioria social e parlamentar favorable á independencia que corresponde xestionar a CiU e ERC.

GC.- Confía na estabilidade do pacto asinado entre CiU e ERC?
JR.- Estes dous partidos chegaron a un pacto de goberno e ao acordo de convocar un referendum de autodeterminacion o ano 2014. Por responsabilidade patriotica hai que procurar axudar a acadar que estes obxectivos se alcancen exitosamente.

GC.- Como é posible que haxa converxencia na liña indepedentista entre a maior parte dos partidos cataláns?
JR.- Outorgando a prioridade á reivindicacion nacional catalá, que ao confrontarse coa orde estatal establecida incorpora as demandas sociais da maioria da cidadanía que padece as consecuencias do expolio economico e da dependencia politica.

Maioría social pola independencia

GC.- E cre factible a independencia de Catalunya?
JR.- Todos os datos económicos así o indícan, existe tamén unha maioría social favorable e unicamente falta un proceso democratico para poder consumala.

GC.- Que prazos baralla?
JR.- Según o acordo asinado entre CiU e ERC o referendum esta previsto para o ano 2014. Se o goberno espanol o impide entraremos nunha fase de conflito politico de duración moi incerta.

GC.- Con todo, o goberno español xa anunciou que se oporá a esta medida. Teme que poida darse un conflito armado?
JR.- O goberno español (e a maioria dos partidos españois) xa anunciaron que recurrirán a todos os medios ao seu alcance para tentar impedir a liberdade do pobo catalan. Mais non é previsible un conflito armado porque neste terreo o poder español non ten contricante.

Os problemas de Solidarita

GC.- Vostede é dirixente de Solidaritat per la Independencia. Que lle sucedeu a este partido para perder toda a súa representación nos pasados comicios cataláns?
JR.- Nas eleccións do 2010 só Solidaritat presentaba un programa rupturista e independentista. Mentres que esta mensaxe estivo compartida no 2012 por diversas forzas políticas que capitalizaron ao seu favor o voto útil ante a falta dunha única candidatura independentista. Solidaritat non foi quen, non soubo sumar adhesións nin entre os creadores de opinion nin entre a xente moza.

GC.- Agora, coa entrada das CUP, semella que hai tamén unha pelexa por ver quen é máis independentista.
JR.- A pugna que está por vir é a que porá a proba a coherencia das formulacións independentistas das diversas forzas politicas ante os acontecementos que van a desenvolverse no contexto dun conflito político entre os partidarios da orde española e os partidarios da liberdade catalana.

GC.- Tamén foi vostede o primeiro presidente da Associació Catalana de Amics de Israel. Outros como Pilar Rahola, Josep-Lluis Carod-Rovira, Jordi Pujol, Alfons Lopez Tena ou Joan B.Culla tamén son membros fundadores. Engancha a causa israelí en Catalunya?
JR.- Desde hai cen anos o sionismo foi observado con grande simpatía polo catalanismo de esquerdas e democrático. O franquismo primeiro e a hexemonía do progresismo abstracto e banal que foi hexemónico en Catalunya até hoxe teñen minorizado en parte este fenómeno.

Israel e independentismo

GC.- E é compatible ser independentista e de esquerdas co apoio a Israel?
JR.- O que é absolutamente incompatible é afirmar a liberdade de Catalunya e negar ese mesmo dereito a Israel.

GC.- E por que o resto da esquerda e do independentismo os tacha de colaboracionistas?
JR.- O sectarismo e o dogmatismo son atributos dos totalitarismos e o antisionismo é unha das súas expresións máis evidentes.

GC.- Cal cre que é a solución ao conflito palestino-israelí?
JR.- Non hai solucion posible mentres os estados arabes non recoñezan plenamente o dereito de Israel a existir acordado xa polas Nacións Unidas na súa Resolución 181 de 1947. Dous estados para dous pobos. Un estado xudeu para Israel e un estado árabe para Palestina. Pero isto non sucederá mentres a parte árabe non recoñeza o dereito de Israel a existir.
VER ENTREVISTA EN GALICIA CONFIDENCIAL
Comentarios (1) - Categoría: Xeral - Publicado o 23-12-2012 04:08
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Veciños. De Andrés Pavón
Imaxinemos que os veciños dunha parroquia monfortina do rural que, por unhas razóns ou outras, tiveron que emigrar a Barcelona, Alemaña ou Venezuela, deciden converter nunha nova parroquia os terreos e casas que -co seu esforzo fora de Lemos- foron mercando pouco a pouco. E que a esa nova parroquia lle poñen o nome que tiña antes da chegada dos romanos. Constrúen unha estrada, instalan a traída de augas, colocan farolas e beirarrúas, plantan frutais e mesmo levantan un templo sobre as ruinas doutro máis antigo. Invirten sabiamente os cartos que fixeron no estranxeiro e tentan levar unha vida pacífica. Ademais, tanto o concello como o bispado, logo de senllas votacións, aproban a creación desa nova parroquia e faise unha concentración parcelaria para que residentes e emigrantes queden satisfeitos.

Pero os veciños que quedan na parroquia orixinal non están dacordo. Din que toda a terra é súa, que só o culto da súa igrexa é o válido e que non aceptan a eses emigrados preto deles (e eso que moitos son parentes). Como non teñen razón, ninguén lles fai caso. E deciden pasar a acción: primeiro danlle unha malleira a un cativo, logo préndenlle lume ás árbores e, finalmente, poñen petardos “trueno” nas portas das casas. E xa envalentonados, chaman a veciños das parroquias lindeiras para que se sumen á “ofensiva”.

Logo de anos fóra e de sufrir humillacións por seren estranxeiros, os emigrados deciden que ninguén os moverá da súa terra e, como teñen recursos suficientes, contestan unha por unha as agresións. Tamén colocan arame de espiño para defender o seu e disuadir os agresores. Só queren estar tranquilos.

Os da parroquia “orixinal” comezan entón unha campaña de vitimismo baseada en falsedades: que se nos rouban a auga, que se nos moveron os marcos, que se nos mataron tres ovellas cando nós só matamos unha. Todo excusas para camuflar o seu odio. E o peor é que consiguen ter éxito e gañan numerosos adeptos.

O caso é que a situación se prolonga no tempo e, mentres os emigrados van prosperando, os “orixinais” cada vez son máis pobres por estar ocupados nun enfrontamento que consume todos os seus recursos e no que non poden (nin deben) gañar e no que se deixan arrastrar polos membros menos capacitados do grupo.

Nótase que o meu non é ser guionista xa que estas cousas non poden pasar no mundo actual. Ou si que pasan?
Comentarios (0) - Categoría: Mundo - Publicado o 21-11-2012 03:11
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Que pasa en Catalunya?
Desde que a masiva manifestación independentista do pasado 11 de setembro -Día Nacional de Catalunya- enchese o centro de Barcelona coa maior enxurrada humana que vira nunca esta cidade, abriuse a veda nos medios españois -oficiais e alternativos- para tratar de explicar esta “deriva separatista” dos cataláns e, na maioría dos casos, tentar convencernos de que nos deixásemos de quimeras.

Houbo argumentos defendendo a unidade de España e o “inapropiado” desta reivindicación para todos os gustos e tendencias, pero para este artigo deixarei de lado os das dereitas -centrados na “indisolúbel unidade da patria” e ameazando co bloqueo económico e mesmo os tanques para mantela, nunha clara mostra da calidade da democracia española- e centrareime nos de esquerdas, máis interesantes para o lector deste xornal. Estes segundos, con máis tino, criticaron a viraxe economicista da reivindicación catalá -moi ligada aos malos tratos fiscais que recibe Catalunya por parte do estado central-, alertaron dos perigos de se subordinar politicamente á dereita catalanista e insistiron na dificultade do obxectivo.

É certo que unha parte do boom soberanista ten que ver co déficit fiscal que padece Catalunya e que a crise se encargou de alimentar, aínda que este non sexa o único motivo e os recentes ataques ao sistema escolar tamén pesaron moito na percepción popular que era imposíbel permanecer en España como entidade diferenciada.

Pero aínda así, segue sendo dubidoso que o argumento económico por si só permita deducir que o independentismo catalán é un movemento insolidario e de dereitas. A maioría de movementos sociais -os sindicais sen ir máis lonxe, pero tamén a loita dos gregos pola súa soberanía fronte os mercados- teñen unha orixe económica, e pensar que as inequidades territoriais no Estado español teñen unha función redistributiva é dunha candidez que linda coa mala fe. (Como se explicaría senón que o País Valenciano, cunha renda per cápita por baixo da media, sexa contribuidor neto á caixa común).

Sobre os perigos de que o novo estado naza subordinado ao proxecto neoliberal de CIU e se converta nun laboratorio neocon sen ningún tipo de dereito social ou laboral, é innegábel que estes existen, aínda que os seus defensores parecen esquecer a realidade actual no Estado español, a permanencia no cal non parece precisamente ningunha garantía para dereito ou conquista ningunha.

A loita polo modelo do futuro estado catalán xa empezou -e a súa próxima batalla será o 25 de novembro, na que se definirá a correlación de forzas dentro do campo independentista-. Pero se non dese a batalla, a esquerda perdería de antemán a guerra, tal e como defendía, por pór un só exemplo, alguén tan afastado da tradición nacionalista como é o antropólogo e membro do Comité Central do Partit dels Comunistes Catalans (PCC, integrado en Esquerra Unida), Manuel Delgado.

Pero ademais, esta tese susténtase no feito falso de que a manifestación do 11 de setembro e a plataforma que a convocou (a Assemblea Nacional Catalá, ANC) non son máis que unha manobra de CIU para tapar o malestar das súas políticas sociais. En realidade a cadea de acontecementos é ao revés, aínda que por descoñecemento ou interese se tente formular o asunto de final a principio. A ANC é un movemento popular de amplo alcance e moi variado ideoloxicamente que pretende chegar á independencia e na que os militantes ou cargos de CIU son totalmente minoritarios. En realidade hai máis presenza do centroesquerda de ERC ou a esquerda radical da Candidatura de Unitat Popular (CUP), pero a maioría dos seus activistas proveñen do rico tecido social e cultural catalán e non ten carné de partido. Aínda que enfocado na reivindicación nacional, a ANC é moi quincemaiísta e centra o seu argumentario na radicalidade democrática e a vixilancia social dos políticos. Como moi ben sinalaba o economista Antonio Baños, a Diada foi “sen dúbida o maior éxito indignado” aínda que “o propio 15-M se fixese o tolo sobre o asunto”. Este é un movemento constituínte que foxe do enfrontamento nacionalista entre cataláns e españois, ao que antepón a súa vontade de crear unha nova constitución do século XXI. Non é CIU -e moito menos a súa dirección estreitamente vinculada á elite económica catalá nada amiga das aventuras secesionistas- quen o pilota, senón máis ben, e como bos políticos que son, que estes se limitan a tentar surfear unha inmensa onda popular que ameazaba con afogalos. E aínda hai xente na esquerda, aínda que moi pouca, que se postula voluntarimante a afogada en lugar de querer ser onda.

Que o debate nacional conseguiu tapar o malestar social? É posíbel, pero isto só temporal e parcialmente. E se a independencia -no caso que Mais chegue ata o final, que está por ver- non significa un tipo diferente de políticas este volverá estalar con máis forza e, entón, CIU xa non será “o defensor dos intereses cataláns en Madrid, senón simplemente o defensor dos dereitos oligárquicos”, citando de novo a Baños. Un escenario non tan improbábel se se recorda que tamén Churchill perdeu unhas eleccións tras gañar unha guerra.

Que esta vontade constituínte se puido dar nunha fórmula republicano-federalista española? É posíbel, pero non foi así. E non porque este sexa un proceso dirixido por unha dereita nacionalista fronte unha esquerda federalista. De feito, até hai moi poucos anos, o proxecto independentista era só defendido por unha banda da esquerda revolucionaria e, máis tarde, pola socialdemocracia de ERC. CIU -a pesar da propaganda de certos medios- nunca foi soberanista, a pesar que boa parte da súa base popular -non a súa dirección- tivese simpatías cara a esta idea.

A opción federalista foi imposíbel sinxelamente porque ninguén en España creu sinceramente nela nas últimas tres décadas. Xa non falarei do PSOE, aliñado case sen falla co PP cando se trataba do “problema catalán” -ou vasco-, senón que para unha boa parte de Esquerda Unida o federalismo non pasaba de ser un instrumento retórico que poucas veces formou parte das súas prioridades políticas, a pesar que nesta coalición e o seu espazo sociopolítico estean os mellores amigos españois das reivindicacións catalás. Mesmo a explosión do 15M non tivo en conta para nada esta cuestión e os seus múltiples proxectos de rexeneración política cheiraban máis a certa recentralización, por exemplo a circunscrición “nacional” única.

Ninguén pode negar ao catalanismo -e cabería incluír ao seu xeito o de dereitas tamén- os seus esforzos en favor dunha España máis democrática e plural, desde o fundador da Primeira República -o catalán Pi i Margall- até a colaboración nos pactos da Transición, pasando pola renuncia á independencia de Macià e Companys en favor do proxecto da Segunda República. Agora non hai, porén, no horizonte ningún proxecto estimulante similar. A capacidade de resistencia estase esgotando e urxe pasar á ofensiva.

E, se cadra, para España, unha vez desposuída a extrema dereita que hexemoniza os seus aparellos estatais e económicos da súa coartada inmobilista, lle sexa máis doado tamén evolucionar cara a algo mellor.
Comentarios (1) - Categoría: Mundo - Publicado o 27-10-2012 06:22
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Debate alternativo ao PP+PSOE+BNG
Comentarios (1) - Categoría: Galiza - Publicado o 14-10-2012 07:32
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Obama II
Ignacio Ramonet

Intelectualmente brillante, o primeiro presidente negro de Estados Unidos non conseguiu transformar o seu país. O diñeiro segue dominando a vida política, as institucións seguen paralizadas polos bizantinismos do Congreso, a economía segue trenqueleando, e a hexemonía planetaria de Washington está máis cuestionada que nunca.

Tres eleccións decisivas dan en celebrarse nas próximas semanas o resultado das cales debuxará o novo rostro do mundo. A primeira é a do 7 de outubro en Venezuela. Se -como o prevén as sondaxes- gana Hugo Chávez, será unha gran vitoria para todo o campo progresista en América Latina, e a garantía de que os cambios continuarán.

A segunda, a mediados deste mes, ten lugar no marco do XVIII Congreso do Partido Comunista de China, onde con case toda seguridade, Xi Jinping será elixido novo secretario xeral do Partido, en substitución de Hu Jintao, primeiro paso cara á súa probábel elección, dentro duns meses, como próximo presidente de China e, en consecuencia, líder da segunda economía mundial, da principal potencia emerxente e rival estratéxico de Washington.

A terceira, o 6 de novembro, decidirá o mantemento do demócrata Barack Obama na presidencia de Estados Unidos ou a súa substitución polo republicano Mitt Romney. Aínda que está demostrado que un cambio de mandatario non afecta demasiado ao poder financeiro (que é quen decide en última instancia), nin modifica as opcións estratéxicas fundamentais da potencia estadouniense, non hai dúbida de que estas eleccións, no contexto internacional actual, resultan determinantes.

A priori, Barack Obama saía con poucas esperanzas de renovar o seu mandato. Mais o asasinato de diplomáticos estadounidenses en Libia e os ataques contra a embaixada estadounidense en Exipto o pasado 11 de setembro -xusto once anos despois dos atentados contra o World Trade Center en 2001- fixeron entrar de súpeto os temas da política exterior na campaña electoral. Podería isto favorecer a reelección de Obama?

Ningún candidato gañou endexamais baseándose nun proxecto (ou un balance) de política exterior. Porén, pódese afirmar que eses tráxicos sucesos recentes non desfavoreceron a Obama na medida en que, por contraste, o seu rival republicano Mitt Romney deu, nesa ocasión, unha imaxe de político superficial e irresponsábel. Moi afastada, en todo caso, da imaxe que a opinión pública ten dun verdadeiro home de Estado.

Se engadimos a iso o efecto devastador que provocou, días despois, a difusión dun vídeo “clandestino” no cal Romney declara con desprezo que a metade do país -os electores de Obama- se compón de “vítimas”, de “perdedores” e de “asistidos”, podemos afirmar que o presidente saínte recobra, a poucas semanas do escrutinio, posibilidades de gañar.

Non era evidente. Porque, tendo prometido moito durante a súa campaña de 2008, Barack Obama decepcionou na mesma proporción. El mesmo admitiu vender demasiados soños. E a súa popularidade caeu desde moi alto. Tanto que é ben preguntarse como un home que deu en atraer a dous millóns de persoas o día da súa toma de posesión en Wáshington en xaneiro de 2009, e que ten máis de trece millóns de seguidores en Twitter, puido perder tan brutalmente a súa maxia?

Intelectualmente brillante, o primeiro presidente negro de Estados Unidos non conseguiu transformar o seu país. O diñeiro segue dominando a vida política, as institucións seguen paralizadas polos bizantinismos do Congreso, a economía segue trenqueleando, e a hexemonía planetaria de Washington está máis cuestionada que nunca.

Tamén é certo que, ao chegar á Casa Branca, o novo presidente viuse enfrontado a unha crise financeira, industrial e social dunha gravidade só comparábel coa Gran Depresión. O país perdera oito millóns de empregos... Así e todo, Obama deu a impresión de non se decatar de que o barco se afundía. Seguiu co seu papel de Gran Engaiolador da campaña electoral. Non viu vir o naufraxio. E errou durante a primeira parte do seu mandato.

Tiña que se ter apoiado na súa gran popularidade para atacar -inmediatamente- os excesos irracionais das finanzas e da banca, restablecendo a prioridade da política sobre a economía. Non o fixo. E a súa presidencia arrincou sobre unha base errada.

Obama debeu tamén utilizar o apoio da nación para bater de inmediato no Partido Republicano e ampliar a fronte das reformas. Debeu dirixirse directamente ao pobo para presionar ao Congreso. E obrigalo a votar as leis sociais e fiscais que permitisen reconstruír o Estado de benestar e restablecer a felicidade social. Tampouco o fixo. Escolleu a prudencia. E foi outro erro.

Non hai dúbida de que as súas reformas da sanidade e das regras de Wall Street foron importantes. Pero obtívoas moi rebaixadas. A lei sobre a reforma da sanidade elaborouse de xeito moi conservador, e a consecuencia é que millóns de estadounidenses tiveron que recorrer ao sector privado dos seguros de saúde. A reforma das regulacións do mercado financeiro tampouco non tivo un alcance suficiente para poñer fin aos peores costumes do sector especulativo e bancario. En fin, a Casa Branca non promoveu suficientemente o Employee Free Choice Act que garantise aos traballadores a posibilidade de crearen máis sindicatos.

Pero, ademais, Obama prometera cambiar o modo de funcionamento da vida política estadounidense, en particular no Congreso. Igual que fixo Franklin D. Roosevelt nos anos 1930, Obama debeu mobilizar o pobo e utilizalo como unha arma no seu combate lexislativo. Tampouco non o fixo. E acabou por parecerse ás momias políticas de Washington que tanto criticara. E que os cidadáns detestan. Consecuencia: foron os republicanos os que se dirixiron directamente ao pobo...

En principio, os demócratas dispuñan de todo o necesario para gobernar. Controlaban os poderes executivo e lexislativo: a presidencia, a maioría na Cámara dos Representantes e a maioría no Senado. Normalmente, o control desas dúas alavancas esenciais abonda para dirixir un país. Pero xa non nas nosas sociedades post-democráticas.

En realidade, malia a súa lexitimidade democrática, Obama e o Partido Demócrata, só dispuñan dunha baza. Cando hoxe se necesitan polo menos tres para gobernar. Faltábanlle pois dous máis: os grandes medios de comunicación de masas (os republicanos teñen a cadea Fox) e un poderoso movemento popular xurdido da rúa (os republicanos teñen o Tea Party). Obama e os demócratas non tiñan nin os uns, nin o outro. E constataron a súa impotencia...

De tal xeito que -algo insólito- se viron ultrapasados pola dereita en pleno período de crise económica e social... A dereita estadounidense tivo o monopolio das manifestacións na rúa, das loitas contra o Goberno e mesmo da batalla das ideas... Consecuencia: nas eleccións de medio mandato, en novembro de 2010, os demócratas perderon a maioría na Cámara de representantes.

Houbo que esperar aos albores da campaña electoral para que Obama entendese por fin que debía saír da lameira politiqueira de Washington e apoiarse nunha estratexia orientada cara aos movementos populares. En Denver, en outubro de 2011 -por primeira vez desde que chegou á Casa Branca-, Obama mobilizou directamente a súa base popular lanzándolle unha chamada de socorro: “Necesítovos. Necesito que protestedes. Necesito que vos mobilicedes. Necesito que sexades activos. Necesito que vos dirixades ao Congreso para lle berrar: “Facede a vosa tarefa!”.

Esta nova estratexia resultou eficaz. Os parlamentarios republicanos tiveron de súpeto que se poñer á defensiva. Un novo Obama máis atacante e en plena progresión nas sondaxes empezou a emerxer. E mesmo tivo novas audacias: declarouse en favor do matrimonio entre persoas do mesmo sexo, e en favor doutra política cara aos inmigrantes que puxese fin ás expulsións indiscriminadas dos sen papeis. A súa popularidade aumentaba.

Entre mentres, os republicanos elixían para representalos na carreira á Casa Branca ao multimillonario Mitt Romney. Este concentrou inmediatamente as súas críticas contra Obama denunciando o “balance catastrófico do mandato” do presidente: 23 millóns de parados ou precarios; un déficit orzamentario nunca visto en Estados Unidos; e unha débeda nacional en aumento do 50% en catro anos e equivalente ao PIB estadounidense.

Romney confiaba nunhas enquisas segundo as cales o 54% dos electores declaraban que Obama non merecía un segundo mandato; e un 52% estimaban que vivían “peor hoxe que “ai catro anos”.

O candidato republicano non paraba de repetir iso ao longo da súa campaña, esquecéndose de sinalar que as sondaxes tamén dicían que o propio Romney non conseguía convencer os electores da súa sinceridade e do seu interese pola xente. As enquisas tamén revelaban que unha maioría de estadounidenses estaba de acordo con Obama sobre case todos os grandes problemas: desde a reforma da sanidade até a política fiscal. En calquera caso, pensaban que Barack Obama os defendería mellor que Mitt Romney.

Este tivo entón a idea de designar o moi conservador Paul Ryan -presidente da Comisión do orzamento da Cámara de Representantes­ como candidato á vicepresidencia. Cousa que estimulou a Obama porque, a partir dese momento, decidiu inverter os papeis habituais dunha campaña presidencial. Chantouse como opositor ofensivo no canto de defender o seu balance. Xa non foi el quen se xustificou polas súas dificultades para relanzar a economía, senón que obrigou os republicanos a explicaren o seu impopular plan de recortes do orzamento nacional, a súa promesa de “redución dos impostos dos millonarios” e de supresión das axudas ás familas modestas. Dese xeito, Obama transformábase en campión das clases medias, segmento principal da poboación estadounidense e por conseguinte do electorado.

Feito significativo, no seu discurso do 6 de setembro pasado ante a Convención demócrata, o presidente non defendeu o seu balance, agás en política exterior. Recordou a morte de Osama Ben Laden, a retirada militar de Iraq e a súa decisión de retirar as tropas tamén de Afganistán.

Habería moito que dicir sobre o balance da súa política exterior que é globalmente moi decepcionante. Tanto en América Latina (Cuba, Venezuela, golpes de estado en Honduras e Paraguai, etc.) como en Oriente Próximo (primaveras árabes, Libia, Siria, Irán, Palestina...). Mais, xa o dixemos, o resultado da elección non o determinará a política exterior.

Todo se ha xogar en cuestións económicas e sociais. E estas, nos últimos meses, melloraron netamente. O crecemento, por exemplo, volve ser positivo (0,4% de media por trimestre). A situación do emprego mellorou moito (un millón de empregos creados nos últimos seis meses). Salvada da creba grazas ao Estado, a General Motors recuperou o primeiro posto (no canto de Toyota) na lista dos principais fabricantes de automóbiles do mundo. A construción de vivendas tamén vai mellor. A Bolsa progresou máis dun 50% desde 2009. E o consumo dos fogares volve estar en alza.

Será esta recente melloría suficiente para garantir a reelección de Barack Obama?

Le Monde Diplomatique, núm. 204, de outubro de 2012
Comentarios (1) - Categoría: Mundo - Publicado o 06-10-2012 05:21
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Vota Compromiso por Galicia
Comentarios (0) - Categoría: Galiza - Publicado o 06-10-2012 05:17
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Beiras, o neno que rompia os xoguetes
It's still the same old story
the fight for love and glory
a cause of do or die
The world will always welcome lovers
As time goes by
Sam no bar de Rick, en Casablanca, 1942.

Por Xoán Salgado
Sam, o pianista do Bar de Rick en Casablanca, non era Sam e non viñera de París. En realidade era Dooely Wilson, un actor secundario que nacera en Texas, cantaba e tocaba a batería pero nunca soubo tocar o piano. Do mesmo xeito Beiras non é Vitor Laslo, non lidera ningunha oposición nin está fuxindo máis que das súas pantasmas. E, desde logo, non vai facer cantar ao bar enteiro, en pé contra a "ocupación española" por moito que soñe e aínda que el saiba tocar, seica, o piano.

Xosé Manuel Beiras Torrado acaba de cometer outro grave erro político ao preferir unha alianza con IU en vez de con Compromiso por Galicia.

Pero a cousa non estraña, porque, realmente, Beiras non é un político, é unha estrela, unha grande estrela mediática, un divo, unha vedette histórica, pero non un politico.

Como ideólogo é pobre, non ten corpus producido que alimente aos seus seguidores máis alá da paixón cega polo lider. Nin constituiu unha escola de economistas, nin é recoñecido alén das nosas fronteiras. Segue coa renda d'O atraso económico de Galicia e a definición intoxicadora de "colonia iInterna" (poderíase substentar tal cos datos socioeconómicos de hoxe en día?). Nin chegou a entender a trascendencia que podía significar a administración única propugnada por Fraga e presentou para contrarrestala, disparatado brindis ao sol, unha iniciativa parlamentaria para incluir a autodeterminación na constitución española.

Como estratega, sempre escolleu o máis beneficioso para o seu brillo, pero en xeral o máis ineficaz para o país. Falamos de 1977 cando os socialistas da FPS se integran no PSOE e son hexemónicos e marcan politicas nos seus territorios, como o PSC de Reventós e Pallac. El non quixo facer tal e logrou que o PSG baixase ao inferno da marxinalidade. E el con el. Falamos de 1984 cando o nacionalismo leva uns anos anovándose con Esquerda Galega para fuxir da marxinalidade antisistema, e en vez de apostar pola anovación, incorpórase ao BNG liderando -só ouropel- esa dura alternativa. E brillando el, como deputado, no medio do ermo. Falamos dos anos seguintes no seo do BNG onde é incapaz de liderar ningunha alternativa de cambio eficaz á hexemonía da UPG e chega a ser expulsado da súa organización, daquela Esquerda Nacionalista, por ir por libre. Falamos do período de cogoberno nacionalista 2004-2009 onde se mantivo ostentosamente á marxe, dedicado aos altermundismos e á defensa da independencia do pobo mapuche entre outros temas trascendentes para o futuro de Galicia. Falamos da súa ruptura despois de ter perdido o congreso de febreiro. Falamos de como en vez de propugnar unha unión entre os escindidos que optase pola anovación do galeguismo e nacionalismo incorporando a moitos sectores dispersos nos que gurgullaba a esperanza, opta por achegarse aos que o deixen brillar máis.

Non, non é un estratega. Terá, si, un alustar final -non hai moito percorrido politico por diante dun home seis anos máis vello que Fraga cando asumíu a primeira presidencia en Galicia no 1990- pero deixará moita terra queimada ao redor.

Pero tampouco un xestor. Nos seus 74 anos, e vivindo en democracia desde os 41, nunca tivo responsabilidades de xestionar ningún nivel de poder no que puidesemos contrastar a súa brillantez coa súa eficacia. Non sabemos como gobernaría un poder, pero si sabemos como fixo nas súas casas políticas. Terra Queimada. Estamos ante unha estrela que brilla, como os vellos iconos bizantinos. Pero nós somos iconoclastas.

É parte da nosa historia. Beiras foi mimado ata o extremo polo vello galeguismo. Era fillo de Manuel Beiras, fundador da Dereita Galeguista con Vicente Risco e Filgueira Valverde. Pero de algún xeito proxectaban nel a esperanza de que fose Vitor Laslo ou Castelao outros galeguistas sen fillos como Ramón Piñeiro e Francisco del Riego. Mimo de francés, piano, misas galeguistas, presenza nos actos dos cincuenta, coñecemento directo do panteón de vivos e adoración dos mortos rosalianos... logo estudos en Compostela, París, Londres...Coñecedor das terrazas de Saint Germain e dos paseos por Bloombsbury... e non, por sorte para el, da suor de arrincar das patacas, do manexo da coitela nas vendima, da xestión da supervivencia na cotidianeidade gris das cidades galegas, dos barracóns de emigrantes en Xenebra...

Beiras é unha estrela. E as estrelas teñen luz e lume. E antes de consumirse, arden e queiman. Se cadra, pola súa coidada estética de descoidada luz imperial sobre o resto dos mortais precisaba, como Xulio César cando entraba en Roma triunfante de mil batallas, un escravo ao seu lado que lle fose repetindo, Respice post te, hominem te esse memento . Ou sexa, "Olla detrás de ti e lembra que só es un home".

En fin unha vez máis a Vanitas vanitatis que pexa o avance do país. Sairemos adiante, pois tamén dicía Sam, "The fundamental things apply, as time goes by".
Comentarios (1) - Categoría: Galiza - Publicado o 04-10-2012 06:22
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Chegou a hora do Compromiso con Galicia

A convocatoria polo presidente Feijoo das Eleccións autonómicas galegas con seis meses de adianto fai que todo teña que ir máis deprisa. Incluso a decisión de esta vez si votar. Eu desde que teño capacidade legar para votar fíxeno sempre polo BNG. Nunca militei no Bloque nin en ningún partido. Cousas miñas. Pero sempre depositaba o meu voto para o BNG. Sempre ata a incrible expulsión e linchamento de Pedro Valadés. Iso foi xa demasiado. Unha caza de bruxas estalinista e impropia dunha organización minimamente democrática. Desde aquela votei unha vez PSOE e logo senteime na bancada dos que non votamos. Agora por fin parece que temos unha alternativa galeguista seria e con vocación de presente e de futuro: Compromiso por Galicia. O nome é xa definitorio. Logo a verdade as persoas que coñezo ainda que sexa so polos xornais, Teresa Taboas, Perez Bouza, Rafael Cuíña, Xoan Bascuas... inspírame confianza. E a decisión de non ir con Izquierda Unida nin co revival bloqueiro que significaria poñer ao ancian Beiras outra vez de candidato. Como a todo o mundo chegoulle a hora da xubilación. Xa era hora de ter algo ilusionante polo que votar.
Comentarios (0) - Categoría: Galiza - Publicado o 28-08-2012 10:37
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Non hai saida a crise no marco dos Estados.

Por un plan de urgencia europeo
Lunes, 6 de agosto de 2012


En Europa, para vivir dignamente y financiar la protección social, lo que hay que hacer es incrementar los salarios, eliminar la deuda ilegítima, expropiar los bancos y los fondos de previsión que hasta el presente no han hecho más que especular en los mercados. Justo lo contrario de lo que imponen las políticas de austeridad en curso, Para ello es necesario modificar profundamente la relación de fuerzas, organizar las luchas a escala europea e instaurar un gobierno de los pueblos de Europa.

En cambio los grandes ejes del plan de Alemania para hacer frente a la crisis son: el "pacto presupuestario" combinado con una unión bancaria en el marco de una unión política federal cuyo único contenido sería financiero, la deuda, los "eurobonos" y el Fondo Europeos para la Estabilidad Financiera (FEEF), al que a mediados de julio sucedió el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEE); todo ello supervisado por el BCE. Esta política persigue el objetivo de construir una relación de fuerzas que permita supeditar los países de la UE a las únicas potencias capaces de evitar el hundimiento de la Unión Europea, Alemania y su aliada Francia, para tratar de superar lo que constituye la contradicción central de la crisis de la zona euro: una moneda sin Estado o, mejor dicho, una moneda fracturada en diversos Estados con intereses divergentes. La única salida capitalista para evitar la implosión de Europa es que las potencias dominantes seas capaces de imponer esa unidad a través de la coacción económica y financiera. Opción basada en de la dictadura de los mercados… que pisotea los derechos democráticos y sociales, incrementa la deuda y conduce a la recesión. Esta vía exige una respuesta global que vincule la defensa de los derechos sociales a la conquista de la democracia a nivel europeo.

El campo de los trabajadores y de los pueblos

Las causas profundas de la crisis del euro no tienen que ver con técnicas presupuestarias o financieras. Son sociales y políticas y están determinadas por la relación de fuerzas entre las clases. Las burguesías europeas se aliaron para hace frente a la competencia mundial tratando de superar las divisiones entre las naciones de la vieja Europa. Para ello crearon un mercado común y, luego, una moneda única sin que, por ello, fueran capaces de superar esas divisiones. La política de las burguesías europeas está minada por una doble contradicción: la lucha contra la clase obrera y la competencia entre ellas mismas para apropiarse de las riquezas producidas. La crisis actual es fruto del desarrollo de esta doble contradicción y sus síntomas son la deuda, la austeridad y la crisis de las instituciones europeas. Las burguesías europeas son incapaces de superar estas contradicciones; sólo la clase obrera, que no tiene ningún privilegio nacional a defender, puede ofrecer una salida a la crisis. Sólo ella es capaz de resolver de forma democrática la cuestión social y nacional. La salida a la crisis de Europa pasa por la movilización política de los trabajadores y trabajadoras en defensa de sus derechos; una defensa indisociable de la lucha por una Europa que no sea la de la competencia y la del beneficio privado sino la de la solidaridad y la cooperación.

Poner fin a los planes de austeridad, anular la deuda, defender los derechos sociales.

La crisis europea responde a los mecanismos de la crisis global del capitalismo mundial: sobreacumulación de capitales junto al estancamiento y retroceso del consumo de masas, y caída de los beneficios compensada por la especulación y la intensificación de la explotación. Cuando estalló la crisis de la deuda, los Estados se presentaron como garantes de la rentabilidad de un sistema financiero atacado por los especuladores que trataban de compensar sus dificultades para obtener beneficios. La salida a la misma ha de combinar la lucha contra las consecuencias del incremento de la explotación con el combate contra la sobreacumulación de capital y la especulación financiera.

Para poder hacer frente a la crisis, hay que comenzar modificando la relación de fuerzas e imponer otro reparto de la riqueza. Los ejes sobre los que opera y se construye esta relación de fuerzas son los siguientes: incrementar los salarios para vivir dignamente y la financiación de la protección social y de las pensiones, establecer un salario mínimo europeo, erradicar del paro y la precariedad prohibiendo los despidos, crear empleos a través del reparto del trabajo mediante la disminución de la jornada laboral sin reducción salarial, luchar contra las privatizaciones e impulsar los servicios públicos.

Estas medidas exigen rechazar el pago de la deuda ilegítima y la exigencia de una auditoría popular con vistas a su anulación. No se trata de exigir simples alivios de la deuda como decidieron los prestamistas para Grecia, con medidas más que nada orientadas a mantener vivo al deudor para poder seguir sangrándolo. Al contrario, se trata de abordar el problema de raíz para terminar con la sumisión de los Estados a los intereses de la aristocracia financiera.

Un servicio público bancario

Esta política implica una refundación global del actual sistema de crédito, orientado a garantizar el beneficio privado y al servicio de los especuladores, para hacer de él un servicio público al servicio de la sociedad. Los Estados deben tener capacidad para controlar y dirigir la actividad económica y, por consiguiente, han de disponer de instrumentos para realizar inversiones y financiar los gastos públicos. Para ello es necesario expropiar, sin indemnización los bancos y socializarlos bajo control popular. Los fondos de previsión también se encuentran en el centro de la crisis actual. Estas compañías, orientadas a la búsqueda del beneficio inmediatos, han especulado peligrosamente con los primas pagadas por los particulares que invertían sus ahorros en seguros de vida o complementos de pensiones. La expropiación de estos fondos de previsión es la única posibilidad de evitar su quiebra y proteger a los pequeños ahorradores y a la gente asegurada.

La regla de oro de una fiscalidad anticapitalista

La unión presupuestaria que reivindica Angela Merkel se construye a través de la regla de oro de la austeridad como única forma de reducir los déficit. Lo que hay que hacer es justamente lo contrario: establecer una fiscalidad anticapitalista que otorgue a los Estados los medios para financiar sus políticas. Se trata de poner fin a la reducción de impuestos sobre las rentas más elevadas y las grandes empresas, y acabar con las exenciones fiscales que sólo han servido para alimentar la especulación y la acumulación de riqueza en manos de los más ricos. El objetivo de aumentar la recaudación pública debe ir de la mano de una reducción rápida del precio de los bienes comunes y de los servicios de primera necesidad (alimentos básicos, agua, electricidad, calefacción, transporte público, material escolar…); en particular, a través de una fuerte reducción del IVA sobre los bienes y servicios básicos. No existe una varita mágica para armonizar las políticas presupuestarias y fiscales de la UE porque las economías europeas presentan fuertes disparidades, pero es preciso coordinar estas políticas para tratar de avanzar hacia una "armonización por arriba" de las mismas.

Exigencias que sólo se pueden aplicar a nivel europeo

A menudo, e incluso en la izquierda, se presenta la salida del euro como una condición para salir de la crisis. Se trata de un error, porque si bien es cierto que, en un primer momento, las luchas se dan en el marco nacional, la lucha del movimiento obrero debe inscribirse en el espacio político de la zona euro y la UE . El problema no es el euro, sino las políticas a las que sirve, que están definidas en los tratados que rigen la Unión Europea, la zona euro y el BCE. Un Gobierno interesado en defender los intereses de la población tendrá que derogar esos tratados. Entre ellos, los artículos 63 y 125 del Tratado de Lisboa que prohíben controlar el movimiento de capitales e impiden conceder ayudas a un Estado en dificultades.

También hay que abandonar el Pacto de Estabilidad y Crecimiento y eliminar el MEE. Más allá de eso, es preciso reemplazar los tratados actuales por otros nuevos en el marco de un proceso constituyente y democrático que permita avanzar hacia un pacto de solidaridad de los pueblos por el empleo y el medioambiente.

Toda política que, de una manera u otra, justifique un repliegue nacional supone un error en beneficio de las fuerzas populistas. Las economías de los diferentes países son hasta tal punto interdependientes ( y no sólo en el ámbito financiero) que cualquier salida democrática a la crisis pasa por la construcción de otra Europa.

Es preciso revisar completamente la política monetaria así como el estatuto y la práctica del BCE para que, en lugar de ser un instrumento al servicio de la banca y las finanzas fuera del control de los Estados, se integre en un servicio público bancario europeo, coordinado en el marco de los Estados Unidos de Europa. Este servicio público bancario estaría al servicio de una planificación democrática y actuaría como el resorte de una Europa construida en base a la solidaridad y la cooperación.

Conquistar la democracia, el derecho y las posibilidades de control

La puesta en práctica de esta política sólo es posible a través de la conquista del poder por los trabajadores y las clases populares; un gobierno democrático de los trabajadores y trabajadoras que agrupe a los partidos políticos y organizaciones sindicales que, apoyándose en la movilización y la organización de los trabajadores, rechacen la austeridad. Semejante cambio radical no podrá restringirse a las fronteras nacionales; deberá extenderse a toda Europa a fin de poner en marcha el proceso constituyente de una Federación de los Estados Socialistas de Europa.

Federación que derogará de forma radical las políticas liberales e imperialistas a fin de terminar con la política de europea "fortaleza sitiada" y hacer de Europa en aliado solidario de los pueblos oprimidos del planeta. Para ello, el primer paso será la anulación de la deuda del tercer mundo como forma de avanzar hacia una política de cooperación internacional.La anulación de la deuda se ha convertido en denominador común de todas las luchas para la emancipación de los trabajadores y los pueblos.

30/07/2012

http://www.europe-solidaire.org/spi...
Comentarios (0) - Categoría: Mundo - Publicado o 06-08-2012 19:48
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É tempo de que Beiras se retire
Manuel Fraga, Paco Vázquez e Xosé Manuel Beiras teñen en común varias cousas. A principal, é que son políticos que pertencen ao pasado, non ao futuro.

Outra cousa que comparten eses tres políticos do post-franquismo é que, louvados incondicionalmente polos seus seguidores e criticados cegamente polos seus rivais, provocaban paixóns políticas intensas e non deixaban indiferente a ninguén.

Xosé Manuel Beiras, ex-voceiro nacional do BNG, foi sempre recoñecido como un líder carismático tanto dentro como fóra do seu eido na esquerda nacionalista.

Nacido con pedigree, como fillo do respeitado galeguista conservador Manuel Beiras, Xosé Manuel cursou estudos universitarios en Santiago de Compostela, París, e na prestixiosa London School of Economics, convertíndose nun dos homes mellor formados académicamente na Galicia franquista do seu tempo.

No contexto de represión política da dictadura, a aposta silenciosa do Galeguismo interior esperaba formar a Xosé Manuel como un futuro líder da Galicia post-franquista, seguindo os pasos do seu pai, cofundador do Partido Galeguista en 1931. Mais foi durante as estadías de Xosé Manuel na Franza onde o xoven estudante, que inicialmente se autocalificara de "liberal-progresista", acabou influenciado polos postulados revolucionarios do marxismo, ideoloxía que hipotecou a sua futura carreira política.

Cun enorme atractivo cosmopolita, xoven e dinámico, antítese da autarquía franquista, Xosé Manuel Beiras comezou unha impresionante traxectoria profesional como cofundador do Partido Socialista de Galicia en 1963, subdirector da Revista de Economía de Galicia, e profesor na Facultade de Económicas da Universidade de Santiago.

No que está considerado como o periodo álxido da súa carreira académica, en 1972 publicou "O Atraso Económico de Galicia", unha análise daquela innovadora e aínda hoxe extraordinariamente influínte, esencial na historia do pensamento económico galego.

Tras un fallido intento de entrar na política como cabeza de lista do PSG, Beiras participou na fundación do BNG e entrou no Parlamento Galego como deputado en 1985. Beneficiándose da desaparición de Coalición Galega, da crise interna do PSdeG, e da concentración do voto anti-Fraga, o BNG medrou en votos ata acadar o seu teito eleitoral de 18 deputados en 1997, aínda a moita distancia dos 42 deputados gañados polo PPdeG.

Mais mentres rivais políticos como Manuel Fraga ou Francisco Vázquez gañaban repetida e cómodamente maiorías absolutas, Xosé Manuel Beiras non era capaz de moderar e convertir o BNG en alternativa real de goberno.

Unha das varias claves da falta de apoio popular á formación liderada por Beiras foi a súa imaxe radical, cando non directamente agresiva. Mentres que o seu núcleo de admiradores incondicionais aplaudían ao Beiras enfant terrible, a maioría social galega víao máis ben como o neno problemático da clase. As súas expulsións do Parlamento na lexislatura do 1989-1993, culminando co infame episodio do zapato imitando a Khrushchev, foron uns dos momentos máis embarazosos da historia parlamentaria galega.

Nas eleccións do 2001 Beiras comezou a perder votos. Se durante a súa década como líder do BNG non foi quen de sumar maiorías sociais, tampouco foi capaz de utilizar o seu liderazgo para reformar a frente. O BNG estivo sempre controlado por un partido comunista, a UPG, que puxo a Beiras como líder cando éste lle era util, e botouno cando deixou de selo.

O longo enfrontamento que mantivo Beiras coa UPG terminou coa derrota do primeiro, que anunciou a súa marcha do BNG o pasado 12 de febreiro. Naquel momento crítico, como líder do seu novo colectivo Encontro Irmandiño, Beiras volveu mostrar máis espectáculo que xestión marchando do BNG con desafogo mais sen claro plan de ruta, sen coordinarse cos outros grupos descontentos que logo terminaron nun minifundio de partidiños diferentes anque de ideoloxía similar.

Xosé Manuel Beiras aínda goza dun extraordinario carisma en boa parte da esquerda nacionalista, mais a súa autoridade é cada vez menor, igual que lle pasou a Fraga antes de perder as eleccións do 2005. Dos grupos escindidos do BNG, hai indicios que o que está a gañar máis adhesión social non é o dos beiristas, mais o chamado Compromiso por Galicia, promovido en gran parte polo sector moderado que escapou do BNG.

Non cabe dúbida de que o vehículo político do que comunmente se chama 'nacionalismo galego' está a sufrir unha transformación vital. O BNG, cada vez máis controlado pola UPG, radicalizou o seu discurso e encara á posibilidade da marxinalidade electoral.

Todo o mundo é consciente de que non hai espazo eleitoral para máis dunha forza no eido minoritario da esquerda nacionalista, mais o líder dos escindidos Irmandiños semella non ter presa en confluir cos outros desencantados do BNG. Coas eleccións ao Parlamento de Galicia á volta da esquina, Beiras continúa teorizando sobre conceitos pouco concretos como o de "crear un movemento, non un partido", mentres que cada vez máis nacionalistas comezan a dubidar da súa falta de iniciativa e liderazgo.

Entre a indiferencia da maioría da sociedade galega, que xa perdeu pista da sopa de letras de partidos creados e escindidos fóra do BNG, o último proxecto político promovido por Beiras -Novo Proxecto Común- celebrará a súa asemblea fundacional o próximo día 14 de xullo. Perguntado pola prensa se vai ser candidato da nova formación, o veterano político, que vai camiño dos 80 anos, declarou "Eu non pecho a porta a nada".

Despois de medio século sen ter gañado nengunha elección, Beiras debería xa pechar a porta e abandoar a política.

As súas recentes declaracións calificando de "terroristas perigosos" aos líderes do PP e PSOE, e chamando "axente do fascismo internacional" ao gobernador do Banco de España, lembran unha vez máis que o autor de "Homenaxe a Marx no 1º centenario da súa morte" sigue sen estar capacitado para gañar o voto da maioría do País.

Teñen razón os siareiros beiristas ao dicir que Xosé Manuel Beiras é "a historia viva do nacionalismo galego". Mais esa é unha historia do nacionalismo do pasado, non do futuro. É a historia dun proxecto de oposición, para minorías; dunha aposta fracasada por fórmulas marxistas que non foron aceptadas pola grande maioría da sociedade galega.

A saúde de toda democracia require alternancia de gobernos, e para que esa alternancia poida darse son precisos partidos de vocación maioritaria. Non está claro o que vai emerxer despois do afundemento da actual terceira forza politica galega -o BNG- mais este é o momento ideal para que o principal protagonista daquel pasado minoritario se retire e deixe de interferir no traballo dos protagonista
s do futuro de Galicia.
EDITORIAL DE INDEPENDENTE.GL
Comentarios (0) - Categoría: Galiza - Publicado o 12-07-2012 18:35
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