lugar para a conectividade e o intercambio de memoria sobre o noso pasado personal e humano


THE BATTLE OF THE GOOD MEN

Selección oficial Cans 2018. sección vídeo clips.

Selección oficial Son Rías 2018. sección vídeo clips.

A VOLTA DOS NOVE

Nominación Mellor Documental
Premios Mestre Mateo, 2015

Premio do Público
Festival Primavera do Cine, 2015


DESDE DENTRO DO CORAZÓN

Nominada a Mellor Banda Sonora
Jerry Goldsmith Awards, 2013

Nominada a Mellor Longametraxe
Festival Primavera do Cine, 2014


O FAIADO DA MEMORIA

Arousán do Ano 2009
Apartado Cultura


A MEMORIA NOS TEMPOS DO VOLFRAM

1º Premio Certamen Etnográfico
Espiello, 2005


ARQUIVO DA MEMORIA SOCIAL
damemoria@gmail.com
 ESPACIOS
 GALERÍA DE FOTOS
 Ir a estas páxinas
 ARQUIVO

Cornes-Carril
Cornes-Carril

Foi a primeira linea do ferrocarril, na foto a Estacion vella


donado por dolores del rio

Anterior Volver á galeríaSeguinte

5 Comentario(s)
1 El primero desde la izquierda es Laureano Castro, para este blog Milón.¿Quien es el otro? me resulta cara conocida pero no lo recuerdo. No tenía esta foto, gracias a Dolores. Terminaremos siendo una gran família, se nota que os preocupais por completar fotos y datos. Espero que Dolores diga si es pariente suyo el otro ferroviario. Estoy disfrutando de todo esto...
Comentario por Marité Montesinos Castro (12-08-2010 20:29)
2 MI VISIÓN PERSONAL DE LA MÁQUINA DE VAPOR
La máquina de vapor, resoplando en fuerte rampa, por no poder remontarla debido al peso de lo que ella remolcaba, se transformaba en humana, muy humana, hasta el punto de que, primero bufaba, patinaba y patinaba, blafemaba y, al final, al sentirse derrotada... tan sólo lloriqueaba
Mi habitación daba a las vías en Villagarcia, igual que en Ribadavia, y era la primera del pasillo.
Cuando la locomotora de un tren quedaba mismo debajo/enfrente de mi ventana yo captaba como nadie sus palpitaciones y reacciones. Porque nada fabricado por el hombre se parece más a un ser humano que una máquina de vapor. Come, bebe y hace deposiciones. Subiendo una fuerte rampa con mucha carga a sus espaldas, jadeaba, se encorajinaba patinando o, sobrepasando el límite de sus fuerzas, quedaba sin aliento, como sin vida, y pedía, sumisamente, ayuda. Pero lanzada a remontar un leve repecho con poco tren detrás entonces su actitud era el reverso de la medalla: llena de gozo se jactaba canturreando para demostrar que aquello, para ella, era coser y cantar.
Con la presión del timbre, es decir, en su mejor momento de energías, piafaba como un pura sangre deseoso de dar comienzo a la carrera.
Su pitido era noble y, escuchando desde lejos, romántico. A veces, con todo un tren detrás, se colaba en la estación de puntillas con objeto de sorprender al personal que reaccionaba corriendo a ultimar las operaciones previstas. En otras ocasiones, por el contrario, se escuchaban muy próximos, como a la misma puerta, sus resoplidos y pitidos durante interminables minutos... sin que la puñetera asomase la cabeza.
Estando relevando en Órdenes de jefe de estación, en el 64, y me inclino a creer que un domingo, dije adiós a la última y añorada máquina de vapor. Todo un símbolo de civilización. La pieza más representativa del ferrocarril de los primeros 100 años. Para muchos, como para mí, una parte importante de mi vida.
LA MÁQUINA DE VAPOR HA MUERTO
DESCANSE EN PAZ
Comentario por Milon (06-09-2010 11:05)
3 Extraordinaria esta visión romántica de la Máquina de Vapor, a la que Milón, con su peculiar estilo narrativo, humaniza y dota de sentimientos.

Recuerdo, con especial cariño -y, también, con cierta nostalgia-, mis viajes en tren a Ribadavia, en las vacaciones escolares, a casa de mis padres. En los primeros viajes, como era muy niño, iba acompañado de mis padres o tíos. Sin embargo, cuando aún no había cumplido los 12 años, aquel viaje, que duraba alrededor de cinco horas -tal vez, cinco horas y media-, ya lo hacía solo.

El recorrido se hacía largo, muy largo. El tren paraba en todas las estaciones y apeaderos, desde Villagarcía hasta Ribadavia, y era necesario hacer transbordo en la antigua estación de Redondela (Redondela de Galicia, así se denominaba). En esta estación, aprovechando el transbordo, me aprovisionaba de ‘Pastillas de Café y Leche’ que, en aquellos años, eran los caramelos típicos de Redondela. Y, si me apetecía, también compraba un bocadillo de jamón que contenía dos finísimas y transparentes lonchas.

Aquellos trenes, con sus negras máquinas de vapor con herrajes de metal dorado, tenían un encanto especial. No eran especialmente cómodos, y la carbonilla lo invadía todo. Las ventanillas, de apertura vertical, que se alojaban en el interior del costado de los vagones, facilitaban la entrada de aquellas negras partículas. Recuerdo, cómo no, las placas informativas, atornilladas en la parte inferior del marco, en las que rezaba: “Prohibido asomarse al exterior” y “Prohibido arrojar objetos a la vía”. ¡Qué tiempos!

Los trenes actuales, con máquinas de gran potencia y avanzado diseño aerodinámico, son más cómodos y más rápidos. Y más limpios, qué duda cabe. Pero, naturalmente, perdieron el encanto, el romanticismo y el sentimiento familiar de antaño.
Comentario por Roberto Núñez Porto (07-09-2010 01:27)
4 La segunda placa informativa, mencionada al final del 4º párrafo del coment. 3, creo que me quedó incompleta. Decía algo así: "Prohibido arrojar objetos a la vía bajo las responsabilidades a que hubiera lugar".
Comentario por Roberto Núñez Porto (07-09-2010 11:16)
5 También había otra placa que decía: “Por interés de la salud pública, se ruega no escupir en el suelo”.
Comentario por Manuel García Ramos (24-12-2010 15:00)
Deixa o teu comentario
Nome:
Mail: (Non aparecerá publicado)
URL: (Debe comezar por http://)
Comentario:
© by Abertal