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Era un relax
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Poucos paseos reunian tanta beleza


donado por carmen saez

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2 Comentario(s)
1
El Antiguo Muelle de Hierro de Vilagarcía, Hoy Muelle de Pasajeros

El 1 de Julio de 1881, accede a la Alcaldía de Vilagarcía un hombre de origen catalán, Francisco Ravella y Arenas que en poco más de cuatro años de mandato - fallece en Noviembre de 1885 - sentaría las bases para el posterior desenvolvimiento y pujanza de nuestra villa: Compra del "derecho de piso" al Marquesado, relleno y urbanización de las marismas, alineaciones de calles, construcción de la Casa Consistorial, construcción de la plaza de la Pescadería y un sinfín de obras más entre las que destacamos en este trabajo, la que nos ocupa: el Muelle de Hierro.

Ofrecía Vilagarcía en aquel entonces, situada en el centro de una espléndida bahía, unas inmejorables condiciones como futuro "gran puerto," es por esto que el 26 de Julio de 1878, se dicta una Real Orcen mediante la cual se aprueba el proyecto de un muelle para Vilagarcía, con un presupuesto total de: "500.206’25 ptas. incluyendo la rampa de acceso y estribo, los materiales de hierro y madera y los jornales, que suponían: 35.000 Pts.

Se celebran las pujas y se adjudica la obra en 418.000 Ptas. a D. Benito de la Fuente y Tejada, que como residía en Madrid, nombra como representante suyo, en obra y negocios, a D. Guillermo Rueda, de Carril, que se encargará también del suministro de los materiales.

A los cuatro días de la adjudicación, aparece ya el primer proyecto de montaje. Se inician las obras bajo la dirección del ingeniero D. Eugenio Ledo. Según se indica, la longitud sería, de 380 mts., se colocarían 296 pivotes de hierro con rosca, por un total de 3.940 Ptas. siendo los gastos de colocación, asiento de la madera y hierro, andamiaje, embreado y pintura, de Ptas.: 35.960.- completándose así las 39.900 ptas. destinadas a este primer plan.

Al iniciarse las obras de la rampa de acceso, se observa que hace falta más dinero y tienen que aportarse: 4.671 ptas. más. Esta obra fue recibida, de forma provisional, en Julio de 1882. En Agosto de este mismo año, se recibe en Carril, todo el material de hierro necesario para la obra, procedente de Inglaterra. La madera tardaría más tiempo, ya que el pino rojo blando, que figuraba en el proyecto, se importaba desde Riga, antigua capital de la provincia rusa de Lituania y por diversas dificultades en su servicio, el contratista se ve en la necesidad de solicitar cinco meses de prorroga y como transcurrido el tiempo, las dificultades continuaban, se importa madera de tea procedente de los EE.UU. Como consecuencia del cambio de madera, el Ayuntamiento indica que el piso del nuevo muelle, pronto sería destruido por el rodaje de los carros, aconsejando se pusiesen vigas de hierro.

Al fin, superados cantidad de problemas, tras doce años de construcción, el 8 de Enero de 1890, se entregó oficialmente la obra que tenia una longitud total de 420mts. A las dos semanas de dicha entrega, se notifica al Sr. Gobernador el acto, indicándole que el muelle de madera y hierro de Vilagarcía quedaba abierto al público.

Como curiosidad, diremos que tenía alumbrado en un principio de las mismas características que el resto de la población, faroles alimentados con aceite mineral y mechas, alumbrado que mantuvo hasta marzo de 1889, época en que se establece en toda la villa el alumbrado eléctrico, que era todavía de poca potencia lumínica. Habría que esperar al 25 de Julio de 1929 para que se instalase ya por la Compañía "General Gallega de Electricidad" un alumbrado de intensidad luminosa suficiente para, como decían los medios de comunicación de entonces, “no dejar prácticamente zonas de penumbra, ni en la ciudad ni en el muelle..."
Comentario por faiado (27-06-2010 20:18)
2 Tengo que felicitar a la persona que hizo este trabajo que figura más arriba. Es la primera vez que veo algo así de esta obra tan emblemática de Vilagarcía. Se ve que la persona tenía tanta prisa por terminar, que ni siquiera tuvo tiempo para escribir su nombre al pie del escrito.

Yo creo que el fin de esta obra se adelantó a los tiempos porque nunca tuvo ningún tipo de mantenimiento. En verano con una simple colilla tirada de cualquier modo, era motivo para que la madera que estaba en el suelo, se encendiera y se produjera un incendio que a veces era difícil acabar con él. Así acabó todo. Pero era muy agradable el paseo por esta obra tan espléndida. Yo, particularmente tengo disfrutado mucho en esos 420 metros "de eslora", que medía el trayecto hasta el final.En aquéllos tiempos nadie sabía con certeza cuánto medía. Decían que 500 m. Otros decían más... antes todo funcionaba así. "Cada un, tiña un metro diferente, pra medir o Muelle de Ferro".

En los últimos años el deterioro era muy grande y ya había que tener cuidado dónde ponías los piés, porque el pavimento de madera estaba bastante mal. Y como nadie quería poner un duro, Ayuntamiento, Obras del Puerto, etc., todo se vino abajo, como un castillo de naipes, hasta su posterior desguace en el año 1952 que perdimos algo que tanto queríamos todos, pero...

Ahora que todos lo vemos como un recuerdo lejano, no dejamos de echar en falta algo, que en nuestros años mozos, queríamos de verdad. ¡Cuánta gente habrá llorado al ver que eso llegó al fin de sus días! Porque era una cosa de todos los vilagarcianos y demás. Pero no estábamos por la labor que "éso" había que destruírlo, para evitar algún tipo de problemas que se veían venir.
¡Aquéllos paseos de la mano de unos adolescentes...! ¡Aquéllos besos robados o no...! Todo éso que quedó ahí para siempre. Que cada uno haga su acto de contrición recordando todo aquéllo.
Pero, si analizamos, con el Muelle, se fué algo importante nuestra historia.

No podías ir en bicicleta por allí, porque las ruedas se metían entre los tablones que formaban el suelo y te podías quedar sin bici y escarallado. La gente mayor no dejaba de mirar para el suelo por temor a tener un accidente imperdonable. Y cuando llovía y te cogía por la mitad, aprox., prepárate, que te ibas a poner como una sopa. Con todo, yo echo de menos algo así de mi pueblo, sin dejar de reconocer que había llegado su hora y ante esto, nada.
........................................
"¡Airiños, airiños aires,
Airiños da miña terra;
Airiños, airiños aires,
Airiños, leváime a ela!...
.............
Rosalía de Castro,
Santiago, (1837-1885)
"Cantares Gallegos"



Comentario por E. García - Santiago (17-06-2013 19:23)
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