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O Ramal e a Estación
O Ramal e a Estación

O Barrio da estacion, hoxe de Moreira Casal, eran hortas, puras hortas. Fai anos pouca xente vivía alí. Na memoria do pobo permanece Don José Moreira, médico dos pobres. Moreira visitaba ós enfermos de día e de noite montado no seu cabalo blanco, Lucero. Cando vía que os visitados tiñan unha necesidade económica, non só non lles cobraba, senón que tamen lles deixaba cartos, baixo as almohadas dos enfermos, para manter a dignidade deles. A súa casa emblemática permaneceu en pe hasta o ano 2003, no que chegou a piqueta a facer unha brutalidade máis das miles que se levan feito neste pobo.
Na parte de abaixo desta rúa tiveron un kiosco de madeiras as Sosinas. Elas eran Bernarda e Felicidad Sosín, solteiras pero sempre rodeadas de sobriños. Logo fóronse para Santa Lucía, donde montaron un ultramarinos, xusto a beira do surtidor de gasolina que, durante moitos anos, foi o único de Vilagarcía. Deste, que se inaugurou nos vine e pechou no 63, será motivo doutro comentario.

foto donada por Mari Cruz. Realizada por Luis Carús

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25 Comentario(s)
1 Yo recuerdo un surtidor de gasolina, tal vez más antiguo, que se ubicaba delante de la libreria de Buceta, en plena Plaza del Obelisco.
Comentario por Moncho Vila (23-03-2009 17:59)
2 O surtidor de gasolina do obelisco era moi posterior a o de S Lucia, iste foi a primeira concesion da compañia arrendataria de monopolios e petroleos (CAMPSA) que se dou en Vilagarcia. Na guerra na casa de Consuelo Araujo, tiñan que estar a disposicion da falanxe e do exercito as vintecatro horas do dia...as catro da mañan, as cinco...Gracias Moncho polo teu comentario.
Comentario por margarita (23-03-2009 20:12)
3 Recordo o surtidor de Santa Lucía frente a capela residencia dos Padres Claretianos, recodo un incendio que se provocou no edificio colindante á esquerda dos Claretianos, frente a gasolinera e o medo da xente de que se correra e explotara o surtidor de gasolina.
Un saúdo Luisa Marzal.
Comentario por Mª Luisa Marzal (07-08-2009 17:49)
4 Nese edificio da foto debeu haber algún tipo de colexio, pois teño idea que alí deu clase o meu pai por algún tempo.
Un saúdo, e ánimo ós vilagarciáns con este proxecto tan inestimable.
MªLuisa Marzal.
Comentario por Mª Luisa Marzal (07-08-2009 17:54)
5 Gracias e un saludo Luisa. Deberias contarnos algo de teu Pai en relacion con Vilagarcia. Benvida
Comentario por faiado (08-08-2009 21:53)
6 En este edificio, efectivamente, estuvo el Colegio San José
Comentario por Daniel Garrido Castromán (19-08-2009 17:53)
7 Miña tía emeu pai, Manuela e José Camiño nados no ano 1900 e 1904 respectivamente, foron a escola de Moreira, ¡ que non iva calquera ! e de paso levabanlle o leite, xa daquela, para ir ó barrio decían a de Moreira, ¡ que cousas ! miña tía presumia de ter ido ali, e meu pai como era home, ( xa se sabe naquel tempo ) botou maís tempo, de onde saiu moi preparado. Dou fe
Comentario por lolita camiño (19-08-2009 23:06)
8 Olvidei decir, que miña tía Manuela tivo unha longa vida, e unha excelente memoria, finou ós 102 anos chea de sentido. Dava gusto oila falar.
Comentario por lolita camiño (20-08-2009 10:55)
9 Esta casa fue propiedad de Segunda Rey y Joaquin Silva,su marido, ella erá hermana de mi abuela Rosalia Rey, no tuvieron hijos y Segunda la mujer del doctor Moreira, erá su ahijada,por eso vivieron ahí.
Comentario por piluca villaverde (12-09-2009 02:37)
10 Completamente de acuerdo con el comentario sobre la brutalidades urbanísticas en Villagarcía. Yo, que vivo por San José, soy testigo directo de las burradas hechas y consentidas. El derribo de esta casa fué una más.
Comentario por Jesús Sánchez (14-09-2009 14:09)
11 Uno de los dueños del Colegio San José era D. Manuel Peleteiro. Pronto se fue para Santiago donde abrió la "Academia San José", germen del Colegio Minerva, (desde 1968 Colegio Manuel Peleteiro), en el que yo estudié, junto con algunos vilagarcianos más, entre 1965 y 1974.
Comentario por javier bouzada (19-09-2009 13:38)
12 Sobre el comentario "3" de Luis Marzal, decir que la casa que se incendió era donde vivía Mariño (el de los curtidos de detrás de la estación nueva) con su encantadora esposa Loreto y sus hijos Monchito, Pololi y Manel Angel.
Comentario por Julio (05-10-2009 20:05)
13 Felicitaros a tod@s.
Me siento rejuvenecer, a la vez que se me pone la "carne de gallina" ....
¡Que recuerdos ....!

Un *RAMALEÑO* a una niña, le pidió ...
.... ¿que le pidió ...????

¡Viva O RAMAL!

Saludos.
Comentario por Manuel M. Muñoz (09-10-2009 16:18)
14 Le pidió sú prenda adorada
y ella la tonta se la dio
ya no le queda ala niña
mas que tripa y mal color
los " RAMALEÑOS " somos la ostia
¡ viva la madre que los pario !
Comentario por lolita camiño (09-10-2009 20:24)
15 Me habeis hecho sonreir.
Lolita: ¡las sabes todas!.
Que bueno es que lo vayas escribiendo aquí y podamos compartirlo
Un bico
Comentario por Paco Salgado (09-10-2009 21:15)
16 Lolita, eres tan auténtica como el refranero: pura Sabiduría Popular. Mi sincera admiración y un fortísimo abrazo.
Comentario por Roberto Núñez Porto (09-10-2009 22:29)
17 La estación del tren me trae muchos recuerdos de infancia, uno de los cuales sobre las aventuras que tuve con Aurelio.

Asi, resolvi dedicar à CONCHI ABAL estas líneas, contando las aventuras que pasé com mi amigo Aurelio, esperando que la hagan volver a comunicarse con nosotros por el blog, y también que le espante de una vez la tristeza por lo que yá fue superado con las demostraciõnes de agarimo de todos nosotros.

Así, dedicado a Conchi Abal:

Aurelio y yo -“Aventuras en la Estación ”

Por las noches, en altas horas, unos “ruidos” extraños debajo de la cama, me hacían despertar bastante preocupado…

Eran provocados por el rodar de las piedras que allí escondía, y que servían de fachada a los revoltosos autores de aquella farra…

Durante la construcción de la estación nueva, todos los días llegaban camiones cargados con las piedras que servían de apoyo para los durmientes de los carriles que ampliaban los ramales de las vías…

Contenían una gran variedad de minerales como granito, cuarzo, feldespato, mica, etc., que colectábamos como importante material didáctico para complementar las aulas de ciencias en el colegio.

Nos pasábamos las tardes de los sábados recogiendo lindos prismas de cuarzo y diversas muestras de los más variados minerales, que guardábamos, para desespero de nuestras madres, debajo de las camas…

Con la disculpa de que se trataba de material para estudio, y fuera recomendado por los profesores, manteníamos preservado nuestro científico arsenal de piedras inmune al cajón de la basura.

Allí también escondíamos las cajas de zapatos con grillos, gusanos de la seda, lagartos, erizos, tortugas, además de los caracoles, cucarachas y moscardones para alimentar esos bichos.

Así, los minerales servían para esconder nuestro incipiente zoológico clandestino, estratégicamente situado más al fondo de la cama, de la curiosidad de mi madre, que era radicalmente contra la pose de bichos en casa.

Y todo porque una noche mi hermana Hilda saliera gritando de su habitación, asustada con aquel enorme ejemplar de lagarto, que se me escapara de la caja por la tarde y se había metido debajo de la banqueta de su cómoda…

Con el ajetreo de la persecución al asustado reptil, acabó siendo imprudentemente abierta también, con la escoba, la cajita que contenía el suministro de cucarachas vivas para una semana…, causando una caótica barahúnda la correría de aquellos bichos sueltos a la vez por toda la casa…

Como ya esperaba, después de mucha discusión, tuve que llevar de vuelta para el monte de Marxión, tanto el lagarto como el erizo, la tortuga, los caracoles y los grillos…, las cucarachas ya se habían ido por su cuenta…

Desde entonces, las inspecciones periódicas debajo de la cama pasaron a ser más frecuentes y siempre de sorpresa…

Mal iniciara mis pesquisas en el mundo de las ciencias naturales y ¡que no me dejaban avanzar…!

Era dura la vida para los naturalistas de nuestro tiempo…
¡No había colaboración!

Me pasara la semana cazando todas aquellas cucarachas vivas… ¿Y para qué?...

También andábamos con unos clavos de grueso calibre en los bolsillos, que poníamos encima de los raíles de la vía del tren, minutos antes de pasar la composición, para convertirlos en láminas al ser aplastados por el peso de las locomotoras…

Después de afiladas, pasaban a ser cuchillas de “navajas” a las que les colocábamos un mango y servían para hacer miniaturas de barcos, esculpidos en las cortezas de los pinos.

Aquellos eran “deportes” bastante peligrosos para nuestra edad...

Pero era muy emocionante ver un clavo del calibre de un lápiz transformarse en una lámina en segundos, aplastado por el tren en alta velocidad…

Para dejarla más fina bastaba esperar otro tren y darle otra “pasada” a la pieza.

La transformación era tan rápida, que había que esperar que enfriase para retirarla, quedando a veces al rojo vivo, por la enorme transferencia de energía en calor que resultaba de aquella brusca deformación.

Y ahí residía el mayor peligro de aquel “deporte”, pues era común llegar otro tren enseguida, justo cuando íbamos a retirar las láminas ya más frías que habían sido “fabricadas” por la locomotora anterior…

De la calidad del acero del clavo dependía la durabilidad del filo de la navaja que saldría de allí.

Y así, con nuestras refinadas y avanzadas técnicas en aceros forjados, ya les estaríamos haciendo sombra a los famosos artesanos de Toledo…

Pero toda aquella “industria” en los raíles del tren no les gustaba nada a los desesperados maquinistas…

Nos pitaban frenéticamente así que nos veían al lado de las líneas, haciéndonos gestos nada amistosos desde las ventanillas de la locomotora.

Algunas veces nos denunciaban a la pareja de la guardia civil que hacía la ronda en la estación…

Y con aquellos no había bromas, si nos cogían lo íbamos a pasar muy mal.

Cuando llegamos a la estación, con los espejitos que nos regalaran en la Droguería Lens, nos divertíamos dirigiendo los reflejos del sol a la cara de los pasajeros de los trenes que salían.

Uno de cada lado de la plataforma, para impedir que nuestros rayos fuesen evitados con la mano, hacíamos coincidir nuestros destellos ferinos en los pasajeros que se asomaban en las ventanillas del vagón, para despedirse de parientes y amigos.

Casi nadie se importaba con eso…, pero, de vez en cuando, irritado con la impertinente insistencia de aquel destello, salía un tío furioso del vagón y allá estábamos nosotros con nuevas emociones…

Y fue en una de esas escapadas que acabamos escondiéndonos dentro de uno de los retretes de la estación, para esperar la salida del tren.

Las voces femeninas del otro lado de la pared, despertaron nuestra curiosidad…

Los retretes formaban un ”L”, siendo tres masculinos de un lado y tres femeninos del otro, de forma que, el de caballeros, que hacía esquina, dividía la pared con el de las damas que seguía en la otra dirección.

Como no había techo, apoyándonos en el resalto que hacía la pared más gruesa, azulejada desde el suelo hasta más o menos un metro de altura, subimos para apreciar por encima lo que pasaba al otro lado...

Al poco tiempo llegó una chica cachonda…

Tenía un busto aventajado y, por lo que se notaba, debía tener lindas piernas también…

Se levantó las faldas antes de sentarse en la privada, repitiendo el gesto al terminar y..., ¡nos dejó decepcionados!…

No por que sus piernas fuesen feas o mal acabadas…, más por causa del ángulo de visión que teníamos de aquella altura…

¡Solo ropas por todo lado!... ¡De piernas nada!. ¡Ni los tobillos aparecieron!.

Me acordé del espejito al ver que el resalto de la pared azulejada podría servir de apoyo para obtener un ángulo, digamos…, más favorable, y así poder disfrutar del codiciado paisaje.

Con la idea en mente, aprovechando el poco movimiento entre la llegada de los trenes, entré por el lado de las señoras y coloqué el espejito en la saliencia, enfrente al vaso sanitario.

Una vez allí sentado y con mi amigo en el “mirador” de la pared opuesta, fui regulando la “sintonía fina” del ángulo de enfoque que ofrecía la mejor “vista panorámica” de las piernas.

Para evitar que resbalase en el liso azulejo perdiendo el fino regulaje, coloqué el espejo encima de un pedacito de papel higiénico.

Hechos los ajustes finales, todo a las mil maravillas, volví a juntarme con mi amigo en nuestro, ahora sí, súper equipado “observatorio”.

Minutos después llegaban nuevos pasajeros de otro tren y esperábamos ansiosos por la beldad deslumbrante que adentraría en nuestro aparejado “estudio” a cualquier momento.

No tardó en entrar una señora gorda, atarragada, fea y con melenas de bruja, que no tenía cualquier atractivo para merecerse la distinción de inaugurar nuestro avanzado “observatorio de pesquisas anatómicas”…

Apenas para testar como quedara el “punto” de regulaje del espejito, pasamos a observar aquellas piernas gruesas, con horribles medias de algodón, presas en las rodillas con elásticos apretados, que más que piernas parecían dos salchichones…

Mal se acabara de sentar la portentosa señora en el “trono”, le llamó su atención el inusitado “accesorio” que tenía delante de sí.

Y al acercarse curiosa para mirarlo mejor, inmediatamente nos vio allí reflejados, asomando las caras por encima de la pared atrás de ella…

Claro que estábamos bastante cansados del día de ajetreo que habíamos tenido, pero… ¡como no habíamos pensado en eso antes!...

-¡Sinvergüenzas!... ¡Sinvergüenzas!, empezó a gritar desgañitándose, con aquella voz chillona.

-¡Guardias!, ¡guardias!..., salió vociferando como una loca, llamando la pareja de la guardia civil de la estación, que estaba allí próxima…

¡Que sofoco!, ¡como escapar de esa situación horrible!...

Si saliésemos por la puerta en que estábamos, nos cogerían en el acto, pues ya se les oía hablando allí cerca con la escandalosa señora, queriendo saber lo que ella les tentaba explicar, confusamente, entre alaridos, apuntando para lo alto de la pared de aquel retrete y haciendo alusiones al espejo…

La señora estaba tan rabiosa que no era capaz de ser objetiva en las explicaciones de lo ocurrido para los guardias, que pensaban que aquel accesorio sería de ella y no conseguían entender que relación tendría aquel espejito con toda aquella confusión…

¡Y ganar ese tiempo fue nuestra salvación!

Antes de que llegasen hasta el nuestro, saltamos por la pared para el retrete al lado, cerrándole igualmente la puerta por dentro y, aun, para más garantías, trepamos para el último, cuya pared posterior daba para la mata que circundaba la estación.

En cuanto corría el cerrojo por dentro de la última puerta, se oían los golpes de los guardias en la primera, ordenando que saliesen los ocupantes, pena de tener que forzarla a culatazos de fusil…

Con el corazón saliendo por la boca y aprovechando el ruido del tren que partía en aquel momento, saltamos finalmente por la pared del fondo, embreñándonos en los matorrales, corriendo para nuestro puerto seguro en el jardín…

Hecho el balance de aquel día, contabilizáramos un lucro líquido de dos prismas de cuarzo rosa, una piedra de mica y tres láminas de acero especial para hacer navajas.

Y yo había perdido mi querido espejito biselado, cuya última imagen que le recordaría reflejada, era el más feo par de piernas que ya hubiera visto en toda mi vida…

Comentario por José Manuel Casalderrey (10-10-2009 01:35)
18 Otro precioso relato,espero y deseo que Conchi lo lea y comente.De nuevo gracias Jose Manuel,gran escritor y sobre todo buena persona ,sensible con el dolor de los demás.Un cariñoso saludo.
Comentario por Margarita Coello Nuñez (10-10-2009 02:48)
19 Como xa sabebedes todos eu son de refrans e ditos populares,hai un que dí: ( dispensando ) Tanto remexer na merda xa cheira. Á nosa Conchi creo que xa lle pasou, vese nela que é extrovertida, ¡ a que sí Conchi ) todos nos diriximos a ela polo seu nome, para reprendela ou pra desculparnos.

Para Margarita Coello. Eutamen me sentin doida polos teus comentarios, ( A nena de Rico )que sin nomearme facias o teu " reproche " ¡ aí vai outro ! Non hai maior desprecio que non dar aprecio, non che pedin desculpas por que non atopei agravio, sí disculpeime persoalmente cos doantes da foto ós que nomeo e me mostraron o seu aprecio, tamen me din por aludida noutros comentarios con indirectas,eu non te coñezo en persona, non sei a que se deve esa antipatía, pola miña parte non existe, si cadra afectoume, xa sabes as mullerespasamos unha etapa na que estamos moi sensibles.
Esto escribino a mañá e no me dou tempo a pasalo
Pola miña parte esta todo esquencido, acepta un abrazo
Comentario por lolita camiño (10-10-2009 15:31)
20 Para Lolita.
Por mi parte también está todo olvidado pero en los agradecimientos que hice sobre la foto me referia a los blogueros que aludian a las personas que salian en la foto. Yo tampoco te conozco y por supuesto no tengo absolutamente nada en contra tuya y yo creo que todo fué un malentendido. Siento muchisimo hacerte pasar un mal rato pero para nada fué mi intención.Y referente a las indirectas que dices no se a que te refieres porque eso no va conmigo y si tuviera algo que decirte te lo diria directamente como ahora estamos haciendo.
Yo acepto gustosamente tu abrazo y desearia que tu aceptaras el mio.
Comentario por Margarita Coello Nuñez (10-10-2009 18:04)
21 Pois xa está arranxado. Abrazo aceptado.
¡¡ VAIA DÍA !!
Comentario por lolita camiño (10-10-2009 19:07)
22 ¡¡Ya por fin hay paz!!Y estoy segura que el dia que nos conozcamos en persona, las tres llegaremos a ser buenas amigas.
Comentario por Margarita Coello Nuñez (11-10-2009 20:30)
23 Gracias a Margarita y Conchi.
Para mi está siendo muy gratificante recordar aventuras de la infancia viendo las fotos de los palcos de las mismas.
Saludos.
Comentario por José Manuel Casalderrey (17-10-2009 21:55)
24 Gracias a ti Jose Manuel,espero que las nuevas fotografías,te inspiren un nuevo relato,que se que vamos ha disfrutar muchisimo con el.Saludos
Comentario por Margarita Coello Nuñez (18-10-2009 21:14)
25 Me gustaría que alguien del Ramal, pero veterano, me contestara a algo que sucedió ahí hace más de 70 años. Yo recuerdo, siendo muy niño, que un tren que iba hacia Vigo, desde Carril, se deslizó por un fallo de guarda-agujas hasta el Ramal. El tren traía varios vagones con ganado y alguno de ellos fueron a parar al mar.

Por mi edad en esa fecha, no creo que yo superara los 7/8 años. Era un niño de esos que se llevan de la mano, pero recuerdo el suceso y aquéllo fué una noticia "bomba" en un pueblo que apenas pasaba algo en todo un año. Creo que el accidente fue por la noche. Vivíamos en aquél tiempo en Las Bocas y desde allí hasta El Ramal, era un pedazo para un crío como yo, que posiblemente estaba durmiendo. Pienso que me llevaron de madrugada. A la 1 o 2, más o menos. Agradecería que alguien del Ramal se interesara por esto, porque hay gente que cree que lo soñé. Y yo cuando veo, no sueño...

A los que se puedan interesar por esto les doy las gracias anticipadas. A ver si me demostráis que los del Ramal no sólo valíais para las guerrillas de chicos. Por cierto, creo que ganábais siempre ¿verdad? Erais campeones. Un saludo y abrazos para todos. Perdón, se me olvida; yo voy a cumplir 81 años.
Vivo en Santiago, desde 1956, pero nací
en esa bendita tierra. En la calle de
donde vivió Don Manuel Tourón. Después San Roque, Las Bocas y Cornazo.
......................................."Catro vellos mariñeiros,
todos metidos nun bote;
boga, boga, mariñeiro,
ven buscar o lote,
do teu mariñeiroooooooo"...

Comentario por E. García - 31.01.2013 (31-01-2013 11:47)
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