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O FAIADO DA MEMORIA

Arousán do Ano 2009
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A MEMORIA NOS TEMPOS DO VOLFRAM

1º Premio Certamen Etnográfico
Espiello, 2005


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Cuando el carnaval desafiaba al franquismo

Charanga do Carril con Ricardo Crespo Juanin Catachus entre outros.

Artigo de Olalla Bouza no Diario de Arousa, colabora O Faiado da Memoria

Eran unas fiestas prohíbidas (aunque toleradas) por la dictadura y fue precisamente durante esos años cuando el “entroido” mantuvo su espíritu más libre, espontáneo y crítico. El pueblo era dueño de estas fiestas que se celebraban a bombo y platillo por las calles de Vilagarcía desde primera hora de la tarde del martes del carnaval, oficialmente “fiestas de primavera”, hasta el alba del día siguiente. Los premios y la elegancia se dejaba para el interior de las sociedades recreativas, donde las familias y grupos de amigos se las apañaban con presupuesto “low cost”, como se diría ahora, para hacerse con los afamados galardones y al mismo tiempo pasar un buen rato y mantener una tradición muy arrragaida en la villa.
Enrique, Avelino y Ricucho Campos, Pepe y Dito los “pitilleros”, Marina Casabella, Lola la de los churros, Batalla, Paxarín, Juan Morenza, Ricardo “el del Puerto”; los choqueiros de peñas como Sulfato, de Vilaxoán, o la Charanga, de Carril, forman parte de la memoria de generaciones enteras de vilagarcianos que vivieron de forma espontánea el carnaval, sin gobierno que los organizase. Precisamente hoy, cuando los martes se trasladan a domingo por lluvia, no está de más recordar a los que salían a la calle contra viento, marea... y dictaduras.
Comentarios (3) - Categoría: Os Artigos do Faiado - Publicado o 09-03-2014 08:35
Carril, tierra de reputados abridores de ostras

REPORTAJE O, BOUZA en colaboracion co Faiado da Memoria.

Trescientas ostras a la hora. De existir youtube en el año 1956 la fama de Argibay sería de índole internacional. Más conocido como “Caoba” compartía honor, junto a Ricardo Baltar, “Panela” de apodo, de ser el más reputado abridor de ostras de la zona. Así se constata en la memoria popular de vilagarcianos y carrilexos, pero también en la prensa de la época .
Así, en el año 1956 Blanca Espinar relataba su viaje por la capital arousana para la revista “El Español”, de Madrid. Y en su crónica no podíoa faltar la obligada visita al “anejo Santiago de Carril, porque dicen que estando en Villagarcía hay que ir a Carril a ver a Argibay, que es el abridor oficial de ostras”, relata la periodista que señala que “desde luego a mí no se me ocurrió preguntar quién le daba ese pomposo título de abridor oficial, pero el caso es que nadie más que él puede abrirlas”.
La cronista describe al protagonista del artículo como un fornido marinero. “Es un tipo fuerte que aunque haga frío siemrpe va en mangas de camisa y se cubre con una boina diminuta”. El hombre, que hace gala de su apodo “Caoba”, llega a asegurar que en los criaderos de Carril se producen “doce millones de ostras” de las cuales él es capaz de abrir “trescientas por minuto”. A la hora de vender, cobraba sesenta céntimos por cada molusco y en una ocasión encontró una perla en su interior. “La regalé”, respondía a la periodista, a la que también le cuenta cómo los turistas que le piden que les abra ostras suelen tener temores de indigestión. “En cuanto toman unas pocas les da miedo de que les haga daño. Los villagarcianos sí que somos buenos comedores de ostras”, asegura Argibay. Porque antes de los Guinnes ya se batían récords en Carril. “Que el campeón se come mil y se queda tan tranquilo”, aseguraba “Caoba”. “Y el campeón quién es?”, preguntaba la periodista. “Pues Ramiro el herrero”, respondía sin dudar.
Pero “Caoba” no fue el único experto en el arte de abrir ostras que pasó a la historia en Carril. Quizás más recordado todavía sea Ricardo Baltar, “Panela”, en cuyo honor se le puso nombre a un local hostelero en plena Praza da Liberdade.
“Era un fenómeno”, asegura el usuario Xanote en el blog de O Faiado da Memoria. Sobre el origen de su apodo hay tantas versiones como su fama merece. “Yo lo recuerdo siempre con una panela o un cesto de mimbre debajo del brazo. ¿Procederá de ahí el mote?”, se pregunta Daniel Garrido. “Tío Ricardo era muy castizo hablando y usaba mucho la expresión: ¡Tes unha panela!, cuyo sentido exacto captaba el interlocutor por el tono con el que la soltaba”, explica Ramón Baltar también en la web.
Sea como fuere, lo cierto es que “Caoba” y “Panela” formaron parte de aquel Carril que se alimentaba de un fértil mar que ya luchaba contra la industrialización. “Sería la muerte del marisco”, advertía Argibay.
Comentarios (3) - Categoría: Os Artigos do Faiado - Publicado o 09-02-2014 07:21
Paco Diz o la “aventura” de un vilaxoanés que se marchó a descubrir mundo sin contrato

Artigo de Olalla Bouza no Diario de Arousa
Colabora O Faiado da Memoria

Varias décadas antes de que una mujer llamada Marina del Corral definiese como “aventureros” a los jóvenes españoles que se ven obligados a buscarse las habichuelas en otro país, un veinteañero vilaxoanés, Paco Diz, partía rumbo al París del amor en busca no de romance, sino de algo que le llenase un estómago harto de pasar hambre a base de pescado y tortilla de patatas.
Aunque Diz llevaba desde niño buscándose la vida, primero en el mar, luego entre ruedas. Salió a pescar con su padre por primera vez a los doce años. A veces tenían que levantarse a las dos de la mañana.
Después comenzó a trabajar en Vilagarcía y conoció el castellano. “En Vilaxoán solo falaba galego”. Fue su primera “emigración” aunque nada comparable con lo que le esperaba al bajar de aquel tren en París.
“Aquelo era outro mundo”, relata todavía con los ojos de un joven que ni siquiera había visto en la gran pantalla la Francia de Godard o De Sica. Fue su antiguo jefe, Ramón Moral Riestra, el que le sugirió el viaje y le ofreció quedarse durante un tiempo en casa de su cuñado. Luego se mudaría a una pensión con otros amigos de Vilaxoán, como Felix, que se casó allí, o Moncho.
Pronto se acostumbró a las buenas costumbres francesas. Sació el apetito (“cos tickets da empresa dábanme un polo enteiro para min”) pero también otras cosas. “Aquí botabas nove meses para ir a un reservado e alí nun baile na primeira noite xa estaba feito”, señala. Pero nunca se olvidó de Vilaxoán. Ayudaba a los suyos. “A miña nai mercou unha casa con horta por 150.000 pesetas”. Y regresaba todos los agostos para las fiestas.
Comentarios (4) - Categoría: Os Artigos do Faiado - Publicado o 19-01-2014 08:25
Cuando “el Niño” vino con un pan bajo el brazo

El número 72246 se hizo con el primer premio de la lotería de Reyes en 1976 y dejó 900 millones en Vilagarcía
El número 72246 se hizo con el primer premio de la lotería de Reyes en 1976 y dejó 900 millones en Vilagarcía

Era el primer sorteo de Reyes que se celebraba desde la muerte del dictador Francisco Franco y Vilagarcía tuvo mucho que celebrar. La capital arousana inauguró el ranking de ciudades gallegas agraciadas por “el Niño” de la que todavía hoy solo hay cuatro municipios más: Vigo, A Coruña, Ferrol y Mondoñedo.
El encargado de repartir entre los vilagarcianos más de 900 millones de pesetas fue el número 72246. El “Niño” vino aquel año con un pan debajo del brazo y los agraciados con la fortuna no dudaron en ir a celebrarlo a los puntos donde se vendieron los billetes: El Quiosco Central, el de María Leal y en el bar Xesteira.
Margarita, la mujer de Mingos Cores, recuerda aquel día con ilusión aunque lamenta no haber repartido más suerte. “Siempre traíamos el completo y participaciones y las llevaba todo el mundo. Pero ese año Luis, el que nos traía la lotería, nos dio unos billetes. Me dijo: Tienes ahí el seis, que se lo cogí a María”.
Ella y su marido fueron dos de los afortunados. “De aquella cuatro millones de pesetas aún era dinero. Hoy no es nada. Pero algún capricho sí que nos pudimos dar. Compramos un coche y pagamos la hipoteca. Piso ya teníamos. Nos dio para vivir mejor”, recuerda. Otro de los agraciados fue Luis Enrique “Ricucho” Campos, que aprovechó el premio para cumplir una promesa: Hacer un busto a Alexander Fleming, el descubridor de la penicilina que salvó su pierna tras un grave accidente.
Son algunas de las historias de un premio que repartió alegría por todas las esquinas.

E un artigo de Olalla Bouza no Diario de Arousa ca colaboura do Faiado da Memoria


Comentarios (3) - Categoría: Os Artigos do Faiado - Publicado o 05-01-2014 06:07
El turismo, un talón de Aquiles desde hace siglos

REPORTAJE O. BOUZA COLABORACION DO FAIADO DA MEMORIA NO DIARIO DE AROUSA


Como decíamos ayer. Con esa frase inició el religioso Fray Luis de León su primera clase tras cinco años en prisión por traducir libros “mal vistos”. La mismas palabras podrían aplicarse a uno de los talones de Aquiles de una ciudad que ha basado su desarrollo económico en un espejismo al que se quiere volver sobre muchos cimientos hechos cenizas. El turismo era ya una preocupación en la “perla de Arousa” allá por 1899, cuando José Luis Castillejo escribía en el Heraldo de Madrid que “los madrileños huyen al Cantábrico, sin acordarse de que en Galicia hay playas hermosas, paisajes como los de Suíza, ambiente fresco y gradables remedios para el cuerpo y alegrías para el espíritu”.
El cronista Castillejo se confesaba como “uno de los pocos veraneantes” en la capital arousana donde hacía pocos años que se había inaugurado un edificio que daría mucho que hablar: El antiguo Balneario.
“La Concha de Arosa es sin duda uno de los mejores balnearios de Galicia”, asegura el cronista del Heraldo de Madrid, que ensalza los “elegantes pabellones” de un edificio del que dice “tiene fonda, baños de tina fríos y calientes, salón de baile, y sobre todo la comodidad de que para chapuzarse en el mar no tiene más que salir a la galería desde su habitación y descender en un instante al agua por una escalerita”.
Pero de entre todas las cualidades del emblemático edificio a pie de playa, capítulo aparte merece una vida social que se intensificaba los domingos, cuando acudían al salón de baile “las señoritas más guapas de Villagarcía: Elena, Ángela y María Duaso, María y Luisa Albarrán, Hermina y Ángela Cortés, Carmen, Celsa y Josefa Gómez, Isabel y Fernanda Quiñones, Aurora Salgado, Amparo de la Riva, Carmen Carreto, Edelmira Barral, Restina Carús, Cruz Membies, Carmiña Wals, Lucita y Dolores Montalvo, Tula Múgica, María García Gorordo y muchas más”, aseguraba el cronista.
Aunque las actividades no se quedaban allí. Las rutas etnoturísticas por la comarca, que hoy se venden como una iniciativa innovadora, ya formaban parte de la programación estival hace 114 años. Las excursiones a Caldas, “donde se admira un magnífico salto de agua, se visita un establecimiento de aguas termales y se ve crecer por días ela primera fábrica de azúcar de remolacha que se propone implantar en Galicia el rico capitalista Señor Salgado” o al Balneario de A Toxa, “de renombre universal”.

sin alta velocidad
Pero era el año 1899 y venir a Vilagarcía tenía sus dificultades.. “Bien es verdad que el viaje no tiene nada de cómodo, son veinticuatro horas de tren con cuatro cambios de coche”, asegura Castillejo que añade que los retrasos suelen ser de una hora. Aun así, el sacrificio merece la pena para este hombre que fue asiduo a los veranos vilagarcianos y a las fiestas en el Balneario.

Ultimo artigo do 2013, aproveitamos para agradecer a colaboracion do Diario de Arousa "O Noso", o traballo de Olalla Bouza e desexarvos un feliz 2014
Comentarios (5) - Categoría: Os Artigos do Faiado - Publicado o 29-12-2013 09:39
Confitería Beiras, el pasado siempre fue más dulce

Artigo de Olalla Bouza no Diario de Arousa

Dice un popular anuncio que si algo es dulce no necesita azúcar. Pero los Beiras son más de la onda de Celia Cruz. No es algo de ahora aunque sí se mantiene. Itocha, Kika y Sofía, la tercera generación de una familia de emprendedores, confiesan sin temor que todas las sobremesas las endulzan con un postre. No con fruta, que eso es para otros momentos. Es una lección que aprendieron desde muy pequeñas. Su abuelo, Ramón Beiras, fundador de la confitería que llevó su emblemático apellido, le echaba azúcar al cocido, “y mi padre siempre empezaba a comer por el postre, porque era lo que más le gustaba”, recuerda una de las tres hermanas.
Esta dulce historia comenzó en 1924, cuando el abuelo puso a andar un pequeño horno. Dos años después ampliaría el negocio asentándose en el conocido como “Chalet de la Alameda”, donde se estableció la Confitería que haría las delicias de generaciones enteras de vilagarcianos a los que todavía hoy se les hace la boca agua. “Aún hay gente que pregunta por los merengues de fresa”, señalan las hermanas Beiras, que todavía pueden recordar las recetas. Como el ponche ruso, un bizcocho de crema borracho que llevaba por encima merengue, los hojaldres, las cañas (“que eran famosas”) o los higos de novia. “Mi padre los cortaba en pico y los rellenaba de coco o de yema y los cubría de caramelo”, relata Kika Beiras.
Aunque los fogones eran más bien cosa de hombres. Fueron las generaciones masculinas de los Beiras los autores de los pasteles preferidos por el público, tal y como recogen los anuncios de la época. Hasta tal punto que de las tres hijas de Antonio Beiras, el que aprendió el negocio fue su yerno, Martín Brianes, al que de tanto pretender a Kika esperándola en la pastelería los clientes le decían que iba a acabar leyendo el periódico al revés.
Porque la confitería de los Beiras era mucho más que un negocio. El dulce aroma embriagaba las diarias tertulias que tenían lugar en el “chalet”, y que diferenciaban su temática según la franja horaria. Al mediodía se solía hablar de fútbol y los debates eran de lo más encendido. Moncho García, Álvaro Ricoy, Antón “el de la Vizcaína”, Severino “el de la Celta” o Laureano Santos eran algunos de los contertulios.
La Confitería Beiras cerró en el año 1984, al mismo tiempo que otro negocio de la familia, la primera cafetería en tener máquina de discos (cinco pesetas, una canción) y tras más de seis décadas de una historia en la que incluso plasmó su huella la monarquía, cuando en un viaje de Alfonso XIII a Vilagarcía fue Ramón Beiras el encargado de servirle la “tarta real”. La receta quedó en herencia. “Era como un tocinillo con almendras y tostada por encima”, recuerda Kika Beiras, que lamenta que “hoy el paladar está quemado con tanto donuts”. Quizás por eso, estas tres hermanas endulzan hoy botones y medias con colores de todos los sabores.
Comentarios (5) - Categoría: Os Artigos do Faiado - Publicado o 20-10-2013 07:41
Las llamas que hicieron cenizas el taller de sueños

Las llamas que hicieron cenizas el taller de sueños
Reportaxe de Olalla Bouza no Diario de Arousa


Una mujer que se siente sola porque su marido dedica más tiempo al trabajo que a ella. Se trata de un argumento que ni siquiera en 1934 era novedoso. Sin embargo el halo de misterio que rodeaba a la actriz protagonista, Greta Garbo, empujado por la ambientación en la China milenaria, convirtieron a “El velo pintado” en un clásico del que todavía se siguen haciendo versiones casi un siglo después. Lo que no se ha escrito de esta película es que marcó un antes y un después en la historia de Vilagarcía de Arousa. Fue un domingo, 3 de noviembre de 1935. La bandera de la República ondeaba y los ecos de guerra todavía no se escuchaban. La localidad arousana vivía una de sus épocas más esplendorosas urbanística y culturalmente hablando. Y estos son precisamente los dos ámbitos que dominaba a la perfección el salón teatro que se inauguró con la proyección del filme dirigido por Richard Boleslawski. El Cervantes, nombre por el que se le conocería a partir de entonces, fue el taller de sueños de generaciones enteras de vilagarcianos.

una vida en un salón


El empresario Alfonso Bouzó fue el encargado de poner en marcha este salón, aunque fallecería poco después de su inauguración pasando el Cervantes a manos de su mujer, de nombre Lola. Diseñado por el arquitecto Robustiano Fernández Cochón. “Ocupa una superficie de 800 metros cuadrados y alcanza los doce metros lineales. Obra de lo más moderno que causa la admiración de todos cuanto la visitan”, relata El Pueblo Gallego en su edición del 12 de octubre de 1935, en la que también destaca “dos soberbias escaleras que conducen al piso superior” así como la iluminación, que corrió a cargo del intelectual Camilo Díaz Baliño, que sería fusilado pocos meses después por sus ideas galleguistas y republicanas.
El número de personas que podría acoger aquel salón es todavía un misterio más de treinta años después de que se cerrara para siempre. “El teatro contaba con un amplio patio de 400 butacas, además de las de platea y general”, explica en el blog de O Faiado da Memoria Daniel Garrio Castromán, que también desvela una de las características más particulares del Cervantes. “Contaba con una pequeña sala para lutos desde donde podían ver toda clase de espectáculos y películas, sin ser vistas, muchas personas a las que les había fallecido algún familiar recientemente y quería evitar las críticas del vecindario”. Pero no solo las penas se olvidaban en aquel edificio por el que pasaron artistas de la talla de Antonio Machín, Estrellita Castro o Lola Flores, y que en cada Carnaval desmontaba sus butacas para acoger los bailes del Liceo. Historias de amor y desengaño, grandes amistades y un sinfín de anécdotas se fraguaron en aquel taller de sueños que ardió misteriosamente una tarde otoñal de domingo de 1977 sin que las llamas pudiesen hacer cenizas los recuerdos.


Tamén poden leela no Diario de Arousa premendo aquí
Comentarios (5) - Categoría: Os Artigos do Faiado - Publicado o 25-08-2013 09:41
Alemparte y el imperio de los ingleses



Artigo de Olalla Bouza no Diario de Arousa

La relación de Vilagarcía con los ingleses tiene sin duda su origen en Carril, cuyo Puerto (uno de los más importantes de España en el siglo XIX) se convirtió en origen y destino de diversas relaciones comerciales y económicas. Fueron primero los carrilexos los que partieron a buscar fortuna enrolándose en “buques que tocaban puertos ingleses”, tla y como relata María del Carmen Vázquez, de la Universidad de Santiago, en su trabajo “Sargadelos- Carril- Santiago”.
Pero fue una relación recíproca. Los ingleses también se desplazaban a Carril donde llevaban a cabo numerosos contactos comerciales y mercantiles y a partir de 1877 se hacen con el control de la primera fábrica de Fundición de Carril.
Un movimiento económico que convirtió a la villa en un foco de atracción para emprendedores como Antonio Gregorio Alemparte Fernández, un lucense que se casó en Carril con Esclavitud Vieytes Castromán, según relata Daniel Garrido en el blog de O Faiado da Memoria.
En febrero de 1868 funda, junto a su cuñado Ramón Vieytes, la Fábrica de Fundición San Jaime. Un anuncio en el periódico vilagarciano “El Litoral” aseguraba que “este establecimiento, montado con los mejores aparatos conocidos, ofrece al público todo lo conocerniente al ramo de fundición de objetos de hierro y bronce, así como al de construcción de hierro dulce”. Fue sin duda el germen de la empresa que el lucense pondría en marcha, ya en solitario, en 1875 y a la que dio su apellido: “Fundiciones Alemparte”.
En 1885 llega a un acuerdo con George William Halpin, al frente de la Fundición de Carril.
Ambas empreas unen sus fuerzas en un convenio cuyo propósito se definió como el de “protegerse recíprocamente los trabajos industriales en que se ocupan”. Un objetivo que tenían pensado conseguir marcándose un plan de actuación: “fabricar por mitad en sus establecimientos poniéndose de acuerdo en cuanto al número y clase de los potes, potas y fiolleras que calculen necesarios con el fin de tener dispobibles para la venta un buen surtido”.
Con la muerte de Antonio Alemparte, la empresa de San Andrés, Fundiciones Alemparte, queda en manos de sus hijos. El edificio también disponía de un aserradero a vapor en donde se daban baños calientes, así como habitaciones en las que se alojaban personas de diversas ciudades, sobre todo de Santiago. La fábrica fue un capítulo muy importante para la economía de la villa. En sus talleres se construyó el primer barco gallego a vapor con casco de hierro. Las páginas de esta próspera historia se cerraron en el año 1960.
Comentarios (5) - Categoría: Os Artigos do Faiado - Publicado o 14-07-2013 07:39
El hierro que se forjó en la memoria colectiva

reportaje
olalla. bouza no Diario de Arousa

Fueron las quinientas mil pesetas (en realidad fueron 500.206,25) mejor invertidas de la historia de Vilagarcía. Al menos si el dinero se puede cuantificar por recuerdos. El hierro que se forjó en la memoria colectiva de una población todavía bañada por el mar comenzó a tomar forma de muelle con la Real Orden del 26 de julio de 1878, en el mismo lugar que hoy ocupa el Peirao de Pasaxeiros.
Era la época en la que el catalán Francisco Ravella se encontraba al frente de la Alcaldía y para la rada se proyectaban importantes planes mientras tierra adentro se ponían en marcha grandes planes urbanísticos. Por aquel entonces también se construyó la emblemática Praza da Peixería, que inauguró en Vilagarcía la moda de utilizar el hierro en la construcción.
La obra tuvo cierto retraso por la falta de dinero y materiales y se inauguró finalmente el 8 de enero de 1890, siendo alcalde Daniel Albarrán. A lo largo de doce años de trabajos fueron muchas las crónicas que se escribieron sobre esta construcción, que el diario compostelano “La Gaceta de Galicia”, destacaba como uno de los proyectos arquitectónicos más importante.
Desde entonces han sido muchas las vivencias que han guardado para sí las históricas vigas de las que hoy ya no queda ni rastro. Algunas con sabor amargo, como las de los arousanos que partían a buscar un futuro mejor rumbo a las Américas. Otras más alegres. Como las regatas de dornas que organizaba el polifacético Carlos Comendador. Los paseos pusieron el toque cotidiano en una historia en la que los ingleses tuvieron más de un capítulo.
Y es que los marineros de la Royal Navy (la Escuadra británica) bajaban por turnos a la villa y desde barcas amarradas al muelle de hierro. Una estampa que solía ser el inicio de un sinfín de anécdotas, pues la relación de los “ingleses” con los vilagarcianos era muy intensa y fruto de esta histórica amistad fue la pasión por el balompié, después fútbol, que se extendió como la pólvora en la capital arousana desde principios del siglo pasado.

el final
El muelle de hierro sufrió varias reformas. La más importante fue la que se ejecutó en 1929, cuando se cambió todo el suelo. Su escaso cuidado lo condenó al desguace en 1962. “Nunca tuvo ningún mantenimiento. En verano con una simple colilla tirada de cualquier modo era motivo para que la madera que estaba en el suelo se encendiera y se produjera un incendio que a veces era difícil apagar. Así acabó todo”, explica Eduardo García, en la página de O Faiado da Memoria que explica que en los últimos años “el deterioro era muy grande y había que tener cuidado dónde ponías los pies. ¡Aquellos paseos de la mano de unos adolescentes! ¡Aquellos besos, robados o no!. Todo eso se quedó ahí para siempre. Se fue algo importante de nuestra historia”
Comentarios (5) - Categoría: Os Artigos do Faiado - Publicado o 30-06-2013 16:03
UNHA CIDADE CHEA DE MÚSICA

Como o artigo realizado por Olalla Bouza non sae na versión dixital de o Diario de Arousa, volo deixamos aquí, "dixitalizado" por nós.

É como unha continuidade, cun salto cara atrás, do vivido o outro día, internacional da música, polas rúas de Vilagarcía.
Comentarios (1) - Categoría: Os Artigos do Faiado - Publicado o 23-06-2013 13:24
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