lugar para a conectividade e o intercambio de memoria sobre o noso pasado personal e humano
A VOLTA DOS NOVE

Nominación Mellor Documental
Premios Mestre Mateo, 2015

Premio do Público
Festival Primavera do Cine, 2015


DESDE DENTRO DO CORAZÓN

Nominada a Mellor Banda Sonora
Jerry Goldsmith Awards, 2013

Nominada a Mellor Longametraxe
Festival Primavera do Cine, 2014


O FAIADO DA MEMORIA

Arousán do Ano 2009
Apartado Cultura


A MEMORIA NOS TEMPOS DO VOLFRAM

1º Premio Certamen Etnográfico
Espiello, 2005


ARQUIVO DA MEMORIA SOCIAL
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Nos anos vinte e trinta

Esta é unha publicacion das festas do ano 1932, anos de unha Vilagarcia na que se prometia esplendor e progreso.
Comentarios (2) - Categoría: Os Artigos do Faiado - Publicado o 20-01-2016 09:39
Vuelve el obelisco de las 4.500 pesetas

Un acto festivo en la plaza conocida como la “del obelisco”, a donde regresará el monolito.

Dice la canción que las obras quedan las gentes se van. Hace ya muchos años que Ramón Fontenla Búa se fue para siempre pero sus huellas quedaron repartidas entre sus dos patrias, a miles de kilómetros de distancia. Y aunque desconocido, su nombre está hoy de plena actualidad.
Muchos no lo saben pero Ramón Fontenla fue una parte muy importante de sus vidas. Y es que si hay un símbolo querido en Vilagarcía este es el obelisco, que pronto volverá al lugar del que no debería haber salido nunca: La plaza que durante años llevó su nombre y se convertió en escenario para el recuerdo de generaciones enteras de vilagarcianos.
Pero esta historia comienza en 1932, cuando el Ayuntamiento de Vilagarcía, del que entonces era alcalde Elpidio Villaverde, saca a licitación la construcción de un monolito para la Plaza de la República (hoy de Galicia). Además de Fontenla Búa, optaron a esta obra conocidos canteros como Miguel Sanmartín o Mariano Alba.
El obelisco fue adjudicado el 23 de mayo de 1932 por un presupuesto de 4.500 pesetas y acabó de construirse en lo que hoy en día sería un tiempo récord: Tres meses. Desde entonces forma parte de la vida y los recuerdos de la ciudad y sus habitantes y se ha ganado un sitio importante en la historia urbanística.
Javier Porras recoge en su obra un pasaje cotidiana de la vida vilagarciana en la década de los 50 del pasado siglo: La regulación del tráfico por los guardias municipales desde el pedestal de este monolito.
Una imagen que no pudo ver Ramón Fontenla. Aunque argentino de nacimiento, su familia era de Carril, localidad a la que regresaría siendo muy joven y donde contraería matrimonio con María Abuín, otra carrilexa que le convirtió en padre de sus cinco hijos. El estallido de la guerra civil española lo sorprendió en Buenos Aires realizando unas gestiones. No lo dudó, enseguida inició los trámites para que su familia pudiese reunirse con él y escapar del horror bélico.
Del puerto de O Cavadelo partió una familia entera rumbo a los paisajes de La Plata. Allí iba Juana, una de las hijas de Ramón y una mujer que siempre guardó en su interior a la niña que desde la cubierta de un barco dijo adiós a la Vilagarcía a la que nunca pudo regresar. Sí lo hizo su padre, que en 1952 visitó el panteón que le construyó a su madre, María Búa. Otro trabajo que salió de sus manos de oro, el obelisco, regresará pronto a su plaza original. Así lo decidió el Concello sin saber que casi al mismo tiempo y en otra patria nacía el tataranieto de su creador, hijo de su bisnieta Sabrina y con nombre de campeón: Valentino

artigo de Olalla Bouza no DIARIO DE AROUSA do 16 de Novembro do 2014 en colaboracion co Faiado da Memoria
Comentarios (3) - Categoría: Os Artigos do Faiado - Publicado o 06-08-2015 18:14
O Primeiro de Maio

En Vilagarcia por tradicion e a festa dos Maios,tamen desde tempos democraticos saen manifestacions a rua celebrando o dia das reivindicacions dos traballadores, imos poñer a historia que ten este dia segun a Wilkipedia.

El Día Internacional de los Trabajadores o Primero de Mayo es la fiesta por antonomasia del movimiento obrero mundial. Es una jornada que se ha utilizado habitualmente para realizar diferentes reivindicaciones sociales y laborales a favor de las clases trabajadoras por parte, fundamentalmente, de los movimientos socialistas, anarquistas y comunistas, entre otros.

Desde su establecimiento en la mayoría de países (aunque la consideración de día festivo fue en muchos casos tardía) por acuerdo del Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional, celebrado en París en 1889, es una jornada de lucha reivindicativa y de homenaje a los Mártires de Chicago. Estos sindicalistas anarquistas fueron ejecutados en Estados Unidos por su participación en las jornadas de lucha por la consecución de la jornada laboral de ocho horas, que tuvieron su origen en la huelga iniciada el 1 de mayo de 1886 y su punto álgido tres días más tarde, el 4 de mayo, en la Revuelta de Haymarket. A partir de entonces se convirtió en una jornada reivindicativa de los derechos de los trabajadores en sentido general celebrada en mayor o menor medida en todo el mundo.

En Estados Unidos, Canadá y otros países no se celebra esta conmemoración. En su lugar se celebra el Labor Day el primer lunes de septiembre en un desfile realizado en Nueva York y organizado por la Noble Orden de los Caballeros del Trabajo (Knights of Labor, en inglés). El presidente estadounidense Grover Cleveland, auspició la celebración en septiembre por temor a que la fecha de mayo reforzase el movimiento socialista en los Estados Unidos desde 1882. Canadá se unió a conmemorar el primer lunes de septiembre en vez del primero de mayo a partir de 1894.

Una de las reivindicaciones básicas de los trabajadores, era la jornada de 8 horas. Uno de los objetivos prioritarios era hacer valer la máxima de: «ocho horas para el trabajo, ocho horas para el sueño y ocho horas para la casa». En este contexto se produjeron varios movimientos; en 1829 se formó un movimiento para solicitar a la legislatura de Nueva York la jornada de ocho horas. Anteriormente existía una ley que prohibía trabajar más de 18 horas, «salvo caso de necesidad». Si no había tal necesidad, cualquier funcionario de una compañía de ferrocarril que hubiese obligado a un maquinista o fogonero a trabajar jornadas de 18 horas diarias debía pagar una multa de 25 dólares.

La mayoría de los obreros estaban afiliados a la Noble Orden de los Caballeros del Trabajo, pero tenía más preponderancia la American Federation of Labor (Federación Estadounidense del Trabajo), inicialmente socialista (aunque algunas fuentes señalan su origen anarquista). En su cuarto congreso, realizado el 17 de octubre de 1884, ésta había resuelto que desde el 1 de mayo de 1886 la duración legal de la jornada de trabajo debería ser de ocho horas, yéndose a la huelga si no se obtenía esta reivindicación y recomendándose a todas las uniones sindicales que tratasen de hacer leyes en ese sentido en sus jurisdicciones. Esta resolución despertó el interés de las organizaciones, que veían la posibilidad de obtener mayor cantidad de puestos de trabajo con la jornada de ocho horas, reduciendo el paro.

En 1868, el presidente Andrew Johnson promulgó la llamada Ley Ingersoll,1 estableciendo la jornada de ocho horas. Al poco tiempo, diecinueve estados sancionaron leyes con jornadas máximas de ocho y diez horas, aunque siempre con cláusulas que permitían aumentarlas a entre 14 y 18 horas. Aun así, debido a la falta de cumplimiento de la Ley Ingersoll, las organizaciones laborales y sindicales de EE.UU. se movilizaron. La prensa generalista de Estados Unidos, reaccionaria y alineándose con las tesis empresariales, calificaba el movimiento como «indignante e irrespetuoso», «delirio de lunáticos poco patriotas», y manifestó que era «lo mismo que pedir que se pague un salario sin cumplir ninguna hora de trabajo»
ras los sucesos en Estados Unidos, la Segunda Internacional dio un gran impulso a los intentos por convertir el 1º de mayo en un día festivo, siempre reivindicando simultáneamente la reducción a ocho horas de la jornada laboral. En 1904, la II Internacional reunida en Ámsterdam pidió a «todos los partidos, sindicatos y organizaciones socialdemócratas luchar energéticamente en el Primero de Mayo para lograr el establecimiento legal de la jornada de 8 horas y que se cumplieran las demandas del proletariado para conseguir la paz universal». Al mismo tiempo el congreso hizo «obligatoria a las organizaciones proletarias de todos los países dejar de trabajar el 1 de mayo, siempre que fuera posible y sin perjuicios para los trabajadores».5 De esta forma, en todo el mundo las organizaciones trataron de hacer del Primero de Mayo un día festivo oficial en honor a la clase obrera, lo cual se logró paulatinamente en la mayoría de países.


La bandera roja con la hoz y el martillo, símbolo tradicional de los partidos comunistas en el mundo, y antiguamente de la URSS. Representa al campesinado y a los trabajadores industriales, respectivamente.
En Europa durante la segunda década del siglo se fueron sucediendo algunos hitos. El 23 de abril de 1919, el senado de Francia ratificó la jornada laboral de ocho horas e hizo que por primera vez el 1 de mayo de 1919 fuera un día no laborable. Dos meses antes en España, la célebre huelga de La Canadiense, dirigida por los movimientos anarquistas en Barcelona, había conseguido que se aprobara en todo el país el Decreto de la jornada de ocho horas de trabajo,6 haciendo de España el primer país de Europa en promulgar esta reivindicación,7 8 si bien años depués, entre 1923 y 1930, el día del trabajo se celebró sin manifestaciones, debido a la privación de este derecho durante la dictadura militar del general Primo de Rivera, aunque de 1931 a 1936, durante la República, se conmemoró en las principales ciudades españolas.9 7 Un año después, en 1920 y tras la revolución rusa, la Rusia soviética decidió que el 1 de mayo de convirtiera en fiesta nacional y día no laborable.
Comentarios (1) - Categoría: Os Artigos do Faiado - Publicado o 01-05-2015 08:21
El hockey, un deporte de precursoras

REDACCIÓN DIARIO DE AROUSA
artigo de OLALLA BOUZA


No había “Ronaldinhas” ni discursos oficiales que reivindicasen todavía el interés por el deporte femenino. Pero, sin saberlo, un grupo de amigas aficcionadas a los “sticks” hicieron historia en la Vilagarcía de los años 30 fundando un equipo de hockey sobre hierba que llegaría a disputar la final autonómica, quedando en segundo lugar.

Dirigido por Daniel Poyán y capitaneado por Piluca Conde, que era también delantero centro, el Villagarcía Club de Hockey estaba compuesto por Lourdes Poyán (“Lulú”), Celia Villar Padín (la “Nena”, que jugaba de interior derecha), Moncha Lorenzo, Mercedes Lorenzo, Piluca Camerón, María del Carmen Conde (delantera), “Juanocha” Pintos (extremo izquierda), “Glorita” Conde y Matilde Alonso Cotao, que era la más joven del grupo con solo 14 años.

Cuenta Daniel Garrido en el blog de O Faiado da Memoria que el hockey llegó a las costas gallegas, como no podía ser de otra manera, de la mano de la Escuadra Inglesa y que la idea de fundar el equipo femenino surgió de este grupo de mujeres tras conocer este deporte de la mano de unas amigas de Vigo.

Era tal su pasión, que los entrenamientos los comenzaban a las seis de la mañana en el campo de A Lomba. El uniforme no tenía nada que ver con los de hoy en día. La moda de la época imponía unas largas e incómodas falda pantalón de color azul, una camiseta blanca y botas.

Buenas anfitrionas

Fuera del campo, las jugadoras del Villagarcía Club de Hockey también demostraban ser unas campeonas en cuanto a hospitalidad. Y es que las crónicas de la época destacan la buena costumbre que tenían las arousanas como anfitrionas de pagar un ágape para los equipos invitados.

Narra el Galicia Nueva que tras un partido con el equipo de Vigo, todas las jugadoras se desplazaron al Hotel Cortegada, donde disfrutaron de un té. A continuación disfrutaron de un té en los salones del Nuevo Club, “reinando gran animación y se puso de manifiesto la gran simpatía que siente este pueblo por la representación femenina deportiva viguesa y haciendo votos porque continúe esta gran corriente de aproximación en el deporte de Hockey”. Fue corta pero intensa la trayectoria del Villagarcía Club de Hockey. Un total de cuatro temporadas a lo largo de las cuales las jóvenes arousanas cosecharon multitud de éxito y llegaron a ser subcampeonas gallegas tras perder un último partido en A Coruña contra el Atlántida Hockey Club. Los aires bélicos borraron de un plumazo los precursores goles.
Comentarios (1) - Categoría: Os Artigos do Faiado - Publicado o 29-03-2015 08:03
Las nueve “cruces de Baredo” logran memoria en Vilagarcía

El salón se quedó pequeño para acoger a todo el público FOTOS JOSE LUIZ OUBIÑA

O Faiado da Memoria logró un lleno absoluto durante la proyección de su documental “A volta dos nove” en el Salón García, durante la tarde- noche del sábado.
Lágrimas y diversas emociones fue lo que arrancó la asociación vilagarciana con una cinta que recrea la historia de las “nueve cruces de Baredo”. En este lugar, situado a las afueras de Baiona, fueron fusilados nueve preseos que cumplían prisión en la cadena provisnial del frontón de Vigo. Desde el día del fusilamiento, el 15 de octubre de 1936, y hasta bien entrados los años setenta, una o varias personas se encargabron de marcar este enclave con una larga línea de nueve cruces que simbolizaron la memoria histórica en una época en la que este concepto ni siquiera tenía razón de ser y en la que el solo recuerdo era ya casi motivo de represión. A “Volta dos nove” recoge testimonios orales de la zona inspirado en el suceso que marca la historia y cómo este influyó en la vida de los lugareños. Se trata de una pieza que relata la “absurda vinganza” que marcó muchas tragedias de la guerra, y que cuenta con la colaboración de comercios, asociaciones y artistas vilagarcianos.
Comentarios (5) - Categoría: Os Artigos do Faiado - Publicado o 09-02-2015 07:02
La pasión por el fútbol extiende como la pólvora la moda de los “paños menores”

DIARIO DE AROSA
reportaje de OLALLA BOUZA en colaboracion co Faiado da Memoria


Un equipo local en un partido en A Xunqueira contra una escuadra extranjera o faiado da memoria


La pasión por el fútbol se extendió como la pólvora desde Vilagarcía o Vigo, con una intensa relación histórica con la escuadra inglesa, a otros puntos de Galicia. De tal forma que pronto se convirtió en el deporte “rey” por excelencia imponiendo cambios en las costumbres y las modas del naciente siglo XX.
Una situación que se narra a la perfección en un artículo de Vida Gallega de principios del siglo pasado que ilustran con fotografías de varios equipos de Vigo y A Coruña.
“El football, que hace pocos años, cuando imperaba entre nosotros la bicicleta, era casi desconocido en Galicia, ha tomado ya carta de naturaleza. Antes lo practicaban en cualqueir parte nada más que los marinos d elas flotas inglesas, porque entonces no teníamos más que velódromos”, explican en el artículo en referencia a las pistas que se utilizaban para practicar ciclismo. Allí “lucían musculatura nuestros jóvenes” mientras “nuestras niñas, pudorosas, que no por eso dejaban de ir a presenciar las habilidades natatorias, solían volver la cara y cerrar los ojos avergonzadas”.
Sin embargo, continúan relatando en Vida Gallega, “los tiempos cambiaron las costumbres. primero se presentaron en paños menores terrestres los marinos ingleses. Después lo hicieron nuestros sportsman. Y la gente se convenció de que no había razón para rechazar en tierra lo que se admitía en las orillas del mar”. El problema que surgió entonces, aseguran en el diario de la época, fue el de encontrar jugadores. “Primero tuvimos que recurrir a los de importación. Eran nuestros jóvenes que venían de educarse en Suiza o en Inglaterra”. Pero “pronto apareció el sport epidémico que se propagó como el fuego” En la capital arousana, que pudo ser una de las cunas del balompié, ya en 1907 se tiene constancia de un equipo, el “Villagarcía Foot Ball”. Ligado al Casino, la directiva estaba presidida por Ronaldo Cameron Walker, Charles Lesner era el vicepresidente, Segundo Reigada el tesorero, Gustavo Padín el secretario y los vocales: Domingo Porto, Manuel Aragunde y Manuel Sánchez.
Comentarios (2) - Categoría: Os Artigos do Faiado - Publicado o 04-01-2015 09:19
El fútbol en Vilagarcía: Cuerpos robustos en mentes inglesas



Artigo de Olalla Bouza no DIARIO DE AROUSA EN COLABORACION CO FAIADO DA MEMORIA
El Villagarcia Foot Ball Club en el año 1908.
El sobrenombre de “los ingleses” con el que se conoce a los vilagarcianos debe mucho a las crónicas de principios del siglo XX que fomentaron un lenguaje británico con acepción cotidiana de palabras como “sport” o “match”. El fútbol, término hoy españolizado, empezó por aquella época a “colarse” en el vocabulario de los habitantes de la capital arousana de la mano de la escuadra. El intercambio era mutuo.
Así lo ratifica la prensa de la época que a principios de siglo recogía el viaje de vuelta a Inglaterra de un almirante que había estado en Vilagarcía. A su patria se llevó “una pareja de bueyes con su yugo, con objeto de dar a conocer en aquel país las costumbres de esta región”.
Mientras los ingleses se admiraban del ganado y otros atractivos de Vilagarcía y sus gentes, los vilagarcianos aprendía el arte de dar patadas a un balón. Y lo hacían con tanta pasión que en 1907 ya se tiene constancia de un equipo, el “Villagarcía Foot Ball Club”, cuya directiva, cuenta la Gaceta de Galicia, estaba presidida por Reinaldo Cameron Walker, Charles Lesner era el vicepresidente, Segundo Reigada el tesorero, Fustavo Padín el secretario y los vocales Domingo Porto, Manuel Aragunde y Manuel Sánchez.
Un equipo que nacía de la mano del Casino y que llegó a ser “uno de los más importantes de la región”, explicaba Vida Gallega en 1909, a la vez que señalaba que en Vilagarcía “pueblo que parece haber surgido de las nevadas espumas del océano al derrumbarse en una floresta exhuberante de matices y aromas, late vigoroso el corazón de una juventud convencida de que no caben espíritus fuertes en curpos enclenques y anémicos”. n
Comentarios (0) - Categoría: Os Artigos do Faiado - Publicado o 21-12-2014 06:24
A los exámenes, con papel y boli de casa


REPORTAJE no Diario de Arousa de Olalla Bouza en colaboura co Faiado da Memoria

El antaño Instituto Laboral es hoy en día el Colegio Anexo, aunque su imagen ha cambiado o faiado


El curso se inauguraba a golpe de misa rezada (ni siquiera cantada) en la iglesia parroquial y los exámenes aparecían anunciados a bombo y platillo, y con duras instrucciones, en la prensa de la época. Pero nadie duda de que los años de instituto forman una de las partes más dulces de la memoria colectiva e individual y así ocurre también en el caso del Instituto Laboral, que después pasó a llamarse José Calvo Sotelo y, ya en democracia, Anexo.
El instituto de Vilagarcía, como popularmente se le conoce, marcó la vida de numerosas generaciones desde que fue inaugurado, allá por 1931, por el alcalde Elpidio Villaverde, aunque su construcción fue promovida por un regidor anterior, Enrique Rodríguez Lafuente e inicialmente se destinó a escuela con comedor para los niños y durante la guerra a hospital de los heridos.
Fue a mediados de los 50 cuando se convirtió en instituto y son muchos los momentos que guardan con absoluta lucidez los alumnos que pasaron por allí, siendo una de las figuras más recordadas la del conserje don Gonzalo. Roberto Núñez lo describe en el blog de O Faiado da Memoria como “muy cumplidor, abriendo la puerta del aula y asomándose, sin soltar la manecilla, diciendo: Faltan cinco minutos, don Rodrigo. Y así cada hora, en cada clase, cambiando el nombre del profesor”. El guión solo se alteraba durante las clases que impartía el profesor Miguel Losada, que “nos freía con apuntes”, recuerda Núñez Porto que indica que entonces el bedel no solo daba un primer aviso, sino también un segundo. “Ya es la hora, don Miguel”. E incluso un tercero. “Pasan cinco minutos, don Miguel”.
Horas tediosas entonces que hoy en día constituyen amenos recuerdos para aquellos jóvenes que, eso sí, no conocieron la educación pública. Los “maestros” de los recortes, y mejor no dar ideas, podrían tomar buena nota de los métodos que se seguían allá por los años sesenta, tal y como aparece reflejado en la prensa de la época que anunciaba la temporada de exámenes recordando a los alumnos que a los escritos debían llevar de casa “papel tamaño folio y pluma o bolígrafo. Está prohibido el uso de tintero”. En el caso de las alumnas, también tenían que llevar su costurero para “las Enseñanzas del Hogar” y uniforme para Educación Física.


Comentarios (12) - Categoría: Os Artigos do Faiado - Publicado o 07-12-2014 05:55
Vuelve el obelisco de las 4.500 pesetas

Olalla Bouza Diario de Arousa

Colaboracion O FAIADO DA MEMORIA

Un acto festivo en la plaza conocida como la “del obelisco”, a donde regresará el monolito o faiado
Dice la canción que las obras quedan las gentes se van. Hace ya muchos años que Ramón Fontenla Búa se fue para siempre pero sus huellas quedaron repartidas entre sus dos patrias, a miles de kilómetros de distancia. Y aunque desconocido, su nombre está hoy de plena actualidad.
Muchos no lo saben pero Ramón Fontenla fue una parte muy importante de sus vidas. Y es que si hay un símbolo querido en Vilagarcía este es el obelisco, que pronto volverá al lugar del que no debería haber salido nunca: La plaza que durante años llevó su nombre y se convertió en escenario para el recuerdo de generaciones enteras de vilagarcianos.
Pero esta historia comienza en 1932, cuando el Ayuntamiento de Vilagarcía, del que entonces era alcalde Elpidio Villaverde, saca a licitación la construcción de un monolito para la Plaza de la República (hoy de Galicia). Además de Fontenla Búa, optaron a esta obra conocidos canteros como Miguel  Sanmartín o Mariano Alba.
El obelisco fue adjudicado el 23 de mayo de 1932 por un presupuesto de 4.500 pesetas y acabó de construirse en lo que hoy en día sería un tiempo récord: Tres meses. Desde entonces forma parte de la vida y los recuerdos de la ciudad y sus habitantes y se ha ganado un sitio importante en la historia urbanística.
Javier Porras recoge en su obra un pasaje cotidiana de la vida vilagarciana en la década de los 50 del pasado siglo: La regulación del tráfico por los guardias municipales desde el pedestal de este monolito.
Una imagen que no pudo ver Ramón Fontenla. Aunque argentino de nacimiento, su familia era de Carril, localidad a la que regresaría siendo muy joven y donde contraería matrimonio con María Abuín, otra carrilexa que le convirtió en padre de sus cinco hijos. El estallido de la guerra civil española lo sorprendió en Buenos Aires realizando unas gestiones. No lo dudó, enseguida inició los trámites para que su familia pudiese reunirse con él y escapar del horror bélico.
Del puerto de O Cavadelo partió una familia entera rumbo a los paisajes de La Plata. Allí iba Juana, una de las hijas de Ramón y una mujer que siempre guardó en su interior a la niña que desde la cubierta de un barco dijo adiós a la Vilagarcía a la que nunca pudo regresar. Sí lo hizo su padre, que en 1952 visitó el panteón que le construyó a su madre, María Búa. Otro trabajo que salió de sus manos de oro, el obelisco, regresará pronto a su plaza original. Así lo decidió el Concello sin saber que casi al mismo tiempo y en otra patria nacía el tataranieto de su creador, hijo de su bisnieta Sabrina y con nombre de campeón: Valentino

Comentarios (4) - Categoría: Os Artigos do Faiado - Publicado o 16-11-2014 08:03
TODOS INVITADOS

Xa sabedes que Olalla desde o Diario de Arousa escribe os artigos do Faiado, polo tanto non a imos sentir axena a nos, O venres vinteun presenta un poemario que seu pai deixou escrito cando finou, eso e unha invitacion para dita presentacion. A vosa compañia nos gusta.
Comentarios (0) - Categoría: Os Artigos do Faiado - Publicado o 12-11-2014 08:24
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