Arredor de Lámbrica


LÁMBRICA, TALÁBRIGA Y LA CAMPAÑA DE JUNIO BRUTO
Lámbrica
Según VICENTE RISCO en su Manual de Historia de Galicia:

"Llegado el Cónsul al río Miño (“Nimius” o “Niben” en Appiano) los brácaros le cortaron el aprovisionamiento, y tuvo que volverse. De los galaicos que luchaban contra Bruto, hace Appiano una pintura heroica: “Iban a la guerra con sus mujeres, marchaban alegres hacia la muerte, no volvían la espalda en las batallas, no se lamentaban por los muertos. Las mujeres, cuando las cogían, se mataban por su mano y mataban a sus hijos”.

Bruto tomó hasta 30 castros, pero la ciudad de Lámbriga, que por dos veces hiciera paces con él, después de rebelarse, se negó la segunda vez a entregar a los desertores de las legiones de Bruto, así como las armas y rehenes. Al fin, se avinieron. El Cónsul los mandó salir de sus muros, y cuando los tuvo indefensos, los rodeó y les concedió el perdón, pero les llevó los caballos, los frutos y el dinero del común.

Valerio Máximo dice que Bruto atacó después a “Cinninia”, Cinnania” o “Cinginnia”, ciudad rica, que se empeñaba en sostener ella sola la guerra. Sitiada y habiéndosele ofrecido la libertad, mediante un crecido rescate, los ciudadanos dieron la respuesta clásica: “Nuestros padres nos dejaron hierro para defender la patria, no oro para comprar la libertad a un general avariento”. Y Bruto tuvo que levantar el cerco.

Livio y Orosio hablan de otras batallas, y Floro dice que Bruto recorrió victorioso las orillas del océano, y desde ellas, no sin temor de haber cometido sacrilegio, vio ocultarse el Sol en las aguas del mar.

Vuelto a Roma, obtuvo los honores del triunfo y el nombre honorífico de “Callaico”, por ser el primero en vencer a los gallegos (...)
"
(Manual de Historia de Galicia. Pag. 31. Galaxia. Vigo, 1971.)





Una de las fuentes clásicas por las que conocemos las campañas de Roma en la Península Ibérica es la Historia Romana de Apiano, escrita hacia mediados del siglo II d. C. con datos recogidos de Polibio, que había viajado por Hispania hacia el año 133 a. de Cristo. De los textos de Apiano se han elegido los siguientes párrafos:

71. "Como emulación de los hechos de Viriato, muchas otras bandas de salteadores hacían incursiones por Lusitania y la saqueaban. Sexto Junio Bruto fue enviado contra éstos, pero perdió la esperanza de poder perseguirlos a través de un extenso país al que circundaban ríos navegables como el Tajo, Letes, Duero y Betis. Consideraba, en efecto, que era difícil dar alcance a gentes que, como precisamente los salteadores, cambiaban de lugar con tanta rapidez, al tiempo que resultaba humillante fracasar en el intento y tampoco comportaba gloria alguna en el triunfo en la empresa. Se volvió, por tanto, contra sus ciudades en espera de tomarse venganza, de proporcionar al ejército un botín abundante y de que los salteadores se disgregaran hacia sus ciudades respectivas, cuando vieran en peligro a sus hogares. Con este propósito se dedicó a devastar todo lo que encontraba a su paso, las mujeres luchaban al lado de los hombres, y morían con ellos, sin dejar escapar jamás grito alguno al ser degolladas. Hubo algunos que escaparon también a las montañas con cuanto pudieron llevar. A éstos cuando se lo pidieron los perdonó Bruto e hizo lotes con sus bienes."

72. "Después de atravesar el río Duero, llevó la guerra a muchos lugares reclamando gran cantidad de rehenes a quienes se le entregaban, hasta que llegó al río Letes, y fue el primer romano que proyectó cruzar este río. Lo cruzó, en efecto, y llegó hasta otro río llamado Nimis e hizo una expedición contra los brácaros, que le habían arrebatado las provisiones que llevaba. Es éste un pueblo enormemente belicoso que combate juntamente con sus mujeres que llevan armas y mueren con ardor sin que ninguno de ellos haga gesto de huir, ni muestre su espalda, ni deje escapar un grito. De las mujeres que son capturadas, unas se dan muerte a sí mismas y otras, incluso, dan muerte a sus hijos con sus propias manos, alegres con la muerte más que con la esclavitud. Algunas ciudades que entonces se pasaron al lado de Bruto se sublevaron poco después y Bruto las sometió de nuevo."

73. "Se dirigió contra Talábriga, ciudad que con frecuencia había sido sometida por él y que volvía a sublevarse causándole problemas. También en aquella ocasión le solicitaron el perdón sus habitantes y se rindieron sin condiciones. Él les exigió, en primer lugar, a los desertores romanos, a los prisioneros, todas las armas que poseían y, además de esto, rehenes; después les ordenó que abandonaran la ciudad en compañía de sus hijos y mujeres. Cuando también le hubieron obedecido en esto, los rodeó con todo su ejército y pronunció un discurso reprochándoles cuántas veces se habían sublevado y habían renovado la guerra contra él. Después de haberles infundido miedo y de dar la impresión de que iba a infligirles un castigo terrible, cesó en sus reproches y les dejó volver a su ciudad para que la siguieran habitando en contra de lo que esperaban, pues les había quitado sus caballos, el trigo, cuanto dinero poseían y cualquier otro recurso público. Bruto, después de haber realizado todas estas empresas, partió hacia Roma. Yo he unido estos hechos a la narración de Viriato, puesto que fueron provocados por otros salteadores al mismo tiempo y por emulación de aquél."




Son bastantes los autores que en los siglos XIX y XX se han basado en estos textos para hablar de Lambrica o Talábriga, citada en la descripción de la llegada de Décimo Junio Bruto a la actual Galicia en el 137 antes de Cristo, en el contexto de las guerras lusitanas. Se supone que tal expedición no superó el límite del Miño, en cuya orilla derecha estaba la citania de San Cibrao de Las. Queda pendiente la confusión Lámbriga/Talábriga, que parece proceder de distintas ediciones de la obra de Appiano. Risco habla de Lámbriga, pero en Appiano vemos Talábriga. JUAN DE MARIANA ya lo advertía en el siglo XIX: "En las mejores ediciones de Appiano se llama esta ciudad Talabriga y no Labrica..." (Historia General de España. Tomo II. Página 241. Madrid 1817.)

Una Talábriga se ha situado en Portugal, entre los ríos Mondego y Duero. Pero ésta no puede ser la Talábriga de los párrafos de Apiano, reproducidos más arriba, porque estaba "después de atravesar el río Duero" por las tropas de Junio Bruto que se dirigían, necesariamente, al Norte.

Independientemente de la ubicación de las ciudades, estos textos nos ponen de manifiesto la situación vivida por los pueblos invadidos, que trataban de defenderse, y por los romanos invasores, que ansiaban las riquezas del subsuelo, en aquellos años del siglo II antes de Cristo. Situación que se repetiría en la mayoría de los poblados fortificados castreños del sur de la actual Galicia y del norte de Portugal. Nótese que estas ciudades tenían caballos, trigo, dinero y recursos públicos, lo que no era poco para los habitantes prerromanos de estas tierras y lo que denota un cierto progreso social y económico en las sociedades castreñas. Faltan los recursos metalúrgicos y mineros que la arqueología suele documentar y que podemos suponer, en el caso de Talábriga, que ya habían sido requisados con anterioridad.

Es por estas épocas (siglo II a. C.) cuando se detecta una fiebre constructiva en los grandes castros o citanias del norte de Portugal y del sur de Galicia. Los generales romanos, ávidos de riquezas, sabían que en el noroeste de la Península Ibérica existían abundantes recursos mineros (hierro, estaño, oro...). Es posible que por esta razón los habitantes de estas tierras mejoraron las ciudades fortificadas para poder defenderse.

No está comprobada la entidad política de cada pueblo, confundiéndose lusitanos y galaicos, pero parece lógico pensar que los pueblos que habitaban desde el valle del Miño hasta el valle del Duero tendrían una cierta afinidad. En todo caso, si así no fuera, la necesaria resistencia contra Roma sería suficiente para unirlos en una misma causa contra un enemigo común.

En el siglo III d. C. sabemos de la existencia del Convento Bracarense, que englobaba buena parte de los territorios del actual sur de Galicia, incluyendo a nuestra Lámbrica, lo que demuestra que los pueblos que habitaron estos territorios tenían más en común de lo que a menudo pueda parecernos. Un conventus era un amplio territorio con una ciudad cabecera -en este caso Bracara Augusta- que funcionaba como centro administrativo, fiscal y de comunicaciones.

Volviendo a Junio Bruto, lo verdaderamente curioso es la evidencia de que no sobrepasó el Miño en el año 137 antes de Cristo, y eso que había sido tan valiente cruzando el "Río del Olvido", el Letes, nuestro Limia. Algo más serio que la superstición se lo habrá impedido. ¿Tendría nuestra Lámbrica algo que ver?




Sobre Talábriga y sobre la "necesidad" de encontrarla en Portugal, ALVES PEREIRA decía, ya en 1907:

"Talabriga, escreve Appiano, era uma das cidades (da Lusitania) que mais frequentemente se revoltava. Esta falta de resignação, este, direi eu, germen de patriotismo ou melhor de municipalismo, não podia tranquillizar Decimo Junio Bruto, que julgou que o caso era de reclamar a sua presença no local da cidade. Partiu com numerosa gente, e ao seu apparecimento responderam os irrequietos Talabrigenses com supplicas e o seu incondicional abandono á discrição do conquistador. Então J. Bruto foi energico e insaciavel, mas ao mesmo tempo teve um lanço inesperado de generosidade. Quis fazer-lhes sentir primeiro a dureza cruel do seu braço de guerreiro, e para isso impôs-lhe a immediata entrega dos transfugas das hostes d'elle, certamente alliados dos romanos, a dos prisioneiros, a de todo o armamento e ainda por cima exigiu refens. Depois chegou a ordenar-lhes que abandonassem a cidade com suas mulheres e filhos. Parece que o prestigio militar de J. Bruto não valia menos que seu tino de politico e conquistador. Os Talabrigenses aprontaram-se para obedecer alli mesmo. Mas o capitão romano queria compor-lhes um quadro que lhes impressionasse perduravelmente a imaginação. E ia espreitar o effeito produzido.

Desdobrou em circulo as suas tropas e, agglomerando dentro a chusma dos habitantes humilhados, arengou-lhes. Fez-lhes perceber que não receava a sua turbulencia indomita, porque quantas vezes desertassem, outras tantas elle viria combatê-los e reduzi-los com a necessaria firmeza, incutido assim o receio e a convicção de que no momento adequado, J. Bruto cairia sobre elles com toda a energia, o general romano quebrantou a sua ira, satisfeito com estas objurgatorias. Mas não sem que lhes tomasse os cavallos, os mantimentos, os dinheiros da cidade com todo o outro material publico. Isto era claramente deixá-los na impotencia e até na penúria. E por fim J. Bruto, contra tudo quanto os Talabrigenses podiam já esperar (pratter spem), restituiu-lhes a cidade para nella continuarem a habitar. Isto passava-se já meado o sec. II, antes de Christo (138 a. C). Feito isto, o conquistador regressou a Roma.
" (...)

"Entrevejo pois para a archeologia portuguesa este problema: sondar o jazigo de Talabriga, verdadeiro simbolo do nosso sentimento de independencia territorial e figura-se-me que mostrei onde com toda a probabilidade elle se deve encontrar. Espero ter eu mesmo ensejo de averiguar se o simples e frio raciocinio me guiou, sem desvio, até as trincheiras historicas, que occultam os miserandos restos de Talabriga.
Conservar-se-ha ainda evolucionado este toponimo?

Responderá o onomastico, paternalmente assistido pela philologia, não se dando o caso mais provavel do verso susodito de Vergilio: Haec tum nomina erunt, nunc sunt sine nomine terrae!"
(Paginas Archeologicas. III Situaçâo conjectural de Talabriga. Lisboa, 1907.)




Bibliografía

RISCO V.: Manual de Historia de Galicia. Pag. 31. Galaxia. Vigo, 1971.

DE ALARCÂO, J. (Coord.): Portugal. Das origens à romanizaçao. Nova História de Portugal. Volume I. Editorial Presença. 2ª ed. Lisboa, 2011.

GÓMEZ S. CARLOS: Décimo Xuño Bruto, O Galego

ACUÑA, ARIAS VILAS et alii: La romanización de Galicia. Cuadernos del Seminario de Estudios Cerámicos de Sargadelos, 16. Edic. do Castro. Sada, 1976.

ALVES PEREIRA F.: Paginas Archeologicas. III Situaçâo conjectural de Talabriga. Lisboa. 1907.
Ver galería de fotografías de Lámbrica (San Amaro/Punxín, Ourense)
Ver artículo: M de Lámbrica
Ver artículo de Carlos Gómez: Décimo Xuño Bruto, O Galego
Artigo publicado o 28-08-2013 15:43
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