Arredor de Lámbrica


Lámbrica, siempre
Ara de Bandua de Eiras (San Amaro)
Lámbrica en el ara de Eiras

El siguiente enlace conduce a un artículo de A. RODRÍGUEZ COLMENERO en Cuadernos de Estudios Gallegos, tomo XLVII, Fascículo 113, Santiago, 2000:

"Sobre un supuesto error epigráfico-histórico. Correcciones al ara de Bandua Aetobricus de Codesedo (Ourense) y a otros epígrafes de su amplio entorno"

En la página 32 de la revista (página 6 del PDF) se incluye una fotografía del ara de Eiras que me ha sorprendido por la facilidad con la que podemos ver una letra, la M, no detectada por la mayoría de los investigadores que han intentado leer el epígrafe.

Teniendo a la vista esta fotografía, debemos fijarnos en la segunda línea del epígrafe: su primera letra no parece una A, pues su comparación con la siguiente A nos lleva, inevitablemente, a establecer una nítida diferencia: su parte superior, ligeramente curvada en la primera y formando un ángulo muy agudo en la segunda. Es posible que sea una R.

Siguiendo en la segunda línea, nos encontramos con una clarísima letra M que antecede a una B algo erosionada. Pero, desde hace muchos años, diversos autores han querido ver una N seguida de una S y de una B (de aquí parte el inventado y difícil topónimo de LANSBRICA). ANTONIO RODRÍGUEZ COLMENERO, sin embargo, ve una O entre la N y la B: "En todo caso, la gran S, clarísima para Rivas, de Lansbricae, se convierte en una O suficientemente nítida para Tranoy y para mi."

El problema surge cuando logramos ver la letra M (en vez de la N), y apreciamos la dificultad de insertar una letra entre ésta y la B siguiente. Sólo una leve curva que sale de la parte inferior de la M puede parecer una S, pero ésta se solaparía con el palo vertical de la B y no respetaría el espacio que mantienen entre sí el resto de las letras de la línea. Además, en la visita que me permitieron hacer en el verano de 2007 pude comprobar como esta supuesta S estaba remarcada con punzón en época reciente. Estas acciones pueden dificultar, y de hecho dificultan, lecturas posteriores. Además, la inaccesibilidad de muchos autores a la pieza aumenta de modo exponencial las posibilidades de errores en las lecturas. En el Museo Arqueológico de Ourense existía, por ejemplo, un vaciado de yeso al que han tenido que recurrir algunos estudiosos, con el riesgo que eso conlleva. Otros, se conformaron con fotografías, pero tampoco es suficiente. Por ello, aprovecho para reiterar, una vez más, mi petición a propietarios y administraciones culturales, tanto autonómicas como municipales, para que de una vez por todas se dignen en proteger y exponer adecuadamente al público la pieza, toda vez que su cercanía al castro de San Cibrao das Las-Ourantes, el segundo mayor de Galicia y uno de los más importantes del Noroeste de la Península Ibérica, hace pensar en su inevitable relación con las élites militares y económicas que pululaban por los alrededores de ese castro y que, necesariamente, colaboraron en la erección de establecimientos mineros y agropecuarios que constituyen el origen de la actual distribución de las aldeas del entorno (ayuntamientos de San Amaro, Punxín y Cenlle). Además, después de tantos millones de euros invertidos en la construcción de un horrible edificio a pocos metros del castro, ¿no quedarían algunos euros para invertir en la protección de esta joya que es el ara de Eiras? ¿Es más importante el feísmo de ladrillo y hormigón en un castro que la protección de un ara romana vinculada al mismo?

Volviendo a la lectura del ara, la segunda línea nos quedaría así: R L A M B. LAM de LAMB / RICAE, de Lámbrica, coincidiendo con otras lecturas ya expuestas en este blog (ver).





El origen del ara de Eiras


En cuanto al lugar de aparición del ara, no existen datos fidedignos de que el ara de Eiras proceda de alguno de los recintos del castro de San Cibrán das Las-Ourantes. En “A Cidade, San Cibrán de Las, de RODRÍGUEZ CAO, XUSTO RODRÍGUEZ Y FARIÑA BUSTO (Guías do Patrimonio Cultural, Vigo, 1995, página 33) se habla del ara como una “terceira inscrición” de las tres “vencelladas directamente” con las “creencias e vivencias, individuales ou colectivas”. Estos autores no llegan a afirmar que el ara de Eiras proceda del castro, si bien la ponen en relación con el mismo.

Uno de los protagonistas del redescubrimiento y del estudio del castro en el siglo XX es FLORENTINO LÓPEZ CUEVILLAS, que escribe en una de sus obras de ensayo Prosas Galegas sobre la vida de los antiguos habitantes del castro y de sus alrededores (Biblioteca Básica da Cultura Galega, Ed. Galaxia, Vigo, 1982). En el capítulo titulado “Mitoloxía e historia da paisaxe de Trasalba”, página 179 de la edición consultada, se habla sobre algunos aspectos de los dioses gallegos y, concretamente, de la vida de los castros del entorno de Las, partiendo de la observación del monte de San Torcuato desde el balcón de la casa de Ramón Otero Pedrayo en Trasalba, lugar privilegiado que permite divisar perfectamente la cumbre de dicho monte, cercano al castro de Las y Ourantes por su ladera septentrional.

En la cumbre del San Torcuato existe otro pequeño castro y un santuario rupestre, cristianizado con una capilla, en el que sitúa CUEVILLAS el culto a Bandua (¡ojo, el culto, no el ara!) que, ya en aquel tiempo (entre las décadas de los años veinte y cincuenta del siglo pasado) se “conservaba sosteniendo una mesa de piedra en la huerta del pazo de Eiras” (pág. 183). Con esta afirmación debemos entender que CUEVILLAS (que hablaría también con los habitantes de la zona en aquella época, de los que ya en los años veinte recogió leyendas de tradición oral) no tenía evidencias de que la procedencia del ara estaba en el castro de As Las e Ourantes.

Un autor actual que vincula el culto de San Torcuato (San Trocado) con Bandua es LADISLAO CASTRO PÉREZ (“Sondeos en la arqueología de la religión en Galicia y norte de Portugal: Trocado de Bande y el culto jacobeo”. Universidade de Vigo, 2001). Si la relación Bandua-Torcuato es cierta, estamos hablando de un culto que no está limitado por los muros del recinto del castro de Lás, aunque sí está en su área de influencia.

Si tal hallazgo hubiese sido fruto de un contexto de excavación arqueológica, lo cual no se produjo hasta los años veinte del siglo pasado, se habría publicado tal circunstancia. Antes de los años veinte, en esta zona, sólo se saqueaban los yacimientos, sin control arqueológico, como es bien sabido, buscando los famosos tesoros y siguiendo las instrucciones del “Ciprianillo”. Es posible que alguno de los dueños del pazo protagonizara alguna de estas "campañas", pero, si así fuese, la tradición oral de la zona, pequeñas aldeas en las que todo el mundo se conoce, debería recoger de algún modo la procedencia del ara, hecho que no ha sido nunca constatado.

Sin embargo, en 1987, BIEITO PÉREZ OUTEIRIÑO publica un artículo titulado “A Cidade” de San Cibran de Las. Objectivos e resultados das ultimas intervencións arqueológicas (1982-1983) en la revista Lucerna, vol II, Porto (Portugal) 1987, página 15. En ese artículo, P. OUTEIRIÑO llega a afirmar que el ara romana “dedicada a Bandua, conservada actualmente en el Pazo de Eiras”, procede de “un lugar cercano a la puerta oeste del recinto interior de A Cidade”. No he podido contrastar esta afirmación. No obstante, la fiabilidad de este artículo tiene sus puntos flacos en aspectos como el de la reproducción gráfica del ara, en la que claramente se “reescribió” una N encima de la M y una S entre la M y la B al final de la segunda línea, de tal modo que en vez de LAMBRICA se lee LANSBRICA, a gusto del autor. También se reescribió la primera letra de la segunda línea, “aguzando” su parte superior para que pareciese una A. Es conveniente que se contraste esa fotografía, en la página 37 de ese artículo, con otras (las existentes en este blog, la del artículo de RODRÍGUEZ COLMENERO, citado más arriba, o, si es posible, con el ara original). La manipulación de la fotografía resta, bajo mi punto de vista, mucha credibilidad al artículo de PÉREZ OUTEIRIÑO.

En la voz Eiras, Santa Uxía, de la Gran Enciclopedia Gallega, tomo IX (1974), se dice lo siguiente: “Existe en este término una casa señorial, pertenencia en otro tiempo de los Gayoso y, posteriormente, de la familia de los Tizón, quienes nombraba, conjuntamente con el Conde de Ribadavia e Isabel de Eraso, justicia ordinaria para la iglesia de Santa Uxía. Exhibe el pazo gran portalón y patio de arcadas que se abre a una carballa centenaria, donde fue hallada un ara romana. Servía ésta de basamento a una mesa pétrea: se trata de un monumento votivo en honor del dios Bandua y su inscripción fue descifrada por Xaquín Lorenzo Fernández. Bibl. Boletín Auriense, t. III, 1973; Vicente Risco, Provincia de Orense, en la Geografía General del Reino de Galicia, Barcelona, s.f.”.

A pocos metros del pazo de Eiras están la iglesia parroquial de Santa Uxía y la casa rectoral. En este lugar sabemos que hallaron restos de un mosaico romano (RODRÍGUEZ COLMENERO ANTONIO, Galicia meridional romana. Universidad de Deusto, 1977, página 220: “Tenemos noticias también de la aparición de otra habitación pavimentada con mosaico en el diestral de la parroquia de Eiras, pero, al parecer, fue recubierto de nuevo, dado que su hallazgo había sido meramente casual.” ¿Serán la casa rectoral o el pazo la continuación en el tiempo de una antigua villa latifundista romana?

La existencia de la iglesia, un crucero (desaparecido en la actualidad, al lado de la centenaria carballa) y la propia capilla del pazo, podrían considerarse cristianizaciones de lugares de culto antiguos pero tampoco podemos afirmar que en tales cultos estuviese incluido Bandua. La inexistencia de excavaciones, estudios y políticas de protección de nuestro patrimonio acentúan y acentuarán el halo de misterio de la hermosa pieza romana que un tal Emilio Reburrino tuvo a bien dedicar a una deidad indígena denominada Bandua, en un territorio política y militarmente dependiente del castro de San Cibrao das Las y Ourantes, en la margen derecha del curso medio del río Miño.


BIBLIOGRAFÍA

CASTRO PÉREZ, L.: Sondeos en la arqueología de la religión en Galicia y norte de Portugal: Trocado de Bande y el culto jacobeo. Universidade de Vigo, 2001

LÓPEZ CUEVILLAS, F.: Prosas Galegas. Biblioteca Básica da Cultura Galega, Ed. Galaxia, Vigo, 1982.

PÉREZ OUTEIRIÑO, B.: "A Cidade de San Cibran de Las. Objectivos e resultados das últimas intervencións arqueologicas (1982-1983)", en Lucerna, segunda série-vol. II. Centro de Estudos Humanísticos. Porto, 1987.

RODRÍGUEZ CAO, C.; XUSTO RODRÍGUEZ, M.; FARIÑA BUSTO, F.: A Cidade, San Cibrán de Las. Guías do Patrimonio Cultural, Vigo, 1995.

RODRÍGUEZ COLMENERO A.: "Sobre un supuesto error epigráfico-histórico. Correcciones al ara de Bandua Aetobricus de Codesedo (Ourense) y a otros epígrafes de su amplio entorno". Cuadernos de Estudios Gallegos. Tomo XLVII, Fascículo 113, Santiago 2000.

RODRÍGUEZ COLMENERO ANTONIO, Galicia meridional romana. Universidad de Deusto, 1977.

VVAA: Gran Enciclopedia Galega. T. IX. Santiago/Xixón. 1974.



BANDV ALAMB RICAEAE MILIVSRE BURRNVS
Ver El topónimo Lámbrica en el ara de Bandua de Eiras (en www.terraeantiqvae.com)
Ver Castro de San Cibrao de Las (e Ourantes) na Wikipedia
Artigo publicado o 31-07-2012 17:11
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