Arredor de Lámbrica


BANDVA, AEMILIVS REBVRRINVS y el asunto de Lámbrica
R de R(e), o R(ebus), en el ara de Eiras, comparada con las letras A del resto de la inscripción
Ver presentación de fotografías del ara de Bandua en www.terraeantiqvae.com

Ver inscripción BANDV/R LAMB/RICAE AE/MILIVS RE/BVRRIN...

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Abundantes textos que hablan del castro de San Cibrán das Las y Ourantes en publicaciones diversas se encargan de difundir conclusiones todavía no definitivas ni suficientemente contrastadas. Es el caso de *BANDVA LANSBRIGAE, lectura que hace muchos años hizo RIVAS FERNÁNDEZ en la inscripción del ara de Bandua de Eiras (San Amaro), en la que se creyó ver el origen del topónimo local de Lás 1.

Lecturas posteriores de TRANOY y de RODRÍGUEZ COLMENERO ignoran la supuesta S y leen, respectivamente, BANDV/A LANOBRIGAE (alegando que en céltico no existen S antes de –briga) y BANDV(ae) ALANIOBRIGAE.

Sabemos que entre los pueblos prerromanos del Noroeste existía un topónimo, LAMBRICA, citado por autores antiguos, entre ellos Mela, pero sin precisar exactamente su ubicación, razón por la cual diversos autores se han apresurado a lo largo del tiempo a ubicarla donde mejor le ha parecido. No es intención de este artículo convencer a nadie de que la LAMBRICA citada en los textos clásicos sea el actual castro das Las y Ourantes. Creo que será suficiente con decir, en principio, que se trata de un topónimo y que, como tal, puede repetirse en lugares diversos.

BANDUA es una divinidad (¿dios o diosa?) común al Occidente de la Península Ibérica, siendo permitido su culto por la religión romana. Conocemos en la Península Ibérica cerca de una treintena de aras votivas que presentan un teónimo con la raíz Band-, casi todas en las regiones de Gallaecia y Lusitania, muy especialmente entre los ríos Tajo y Miño. El teónimo, en dativo, mantiene ciertas diferencias entre inscripciones, lo que podría obedecer al género de la divinidad, todavía sin aclarar, y al hecho de tratarse de un nombre de procedencia indígena y romanizado.

Vamos a centrarnos en aquellas inscripciones que están encabezadas con la palabra BANDV en la primera línea, sea o no palabra independiente, y con letras de mayor tamaño. Podemos citar las siguientes, figurando entre paréntesis el número que se le ha asignado en la base de datos de HISPANIA EPIGRAPHICA y un vínculo a su ficha:

- Bandu(e) / Rouda(e) / co… (nº 20352), de Madroñera (Cáceres).

- Bandu/Vorde/aeco… (nº 7195), de Carrazeda de Ansiaes, Bragança (Portugal).

- Bandu/e… (nº 249), de La Mezquitilla, Sonseca (Toledo).

- Bandu/e Corn/elius... (nº 24151), de Espinhosela, Bragança (Portugal).

Existe otra que presenta una ligera variación, aunque conserva analogías con las anteriores en la posición inicial y solitaria del teónimo en la primera línea:

- Bandei / Vircau / i ... / ... (Nº 25390) Antas, Penalva do Castelo, Viseu (Portugal).

BANDV figura al principio del ara en cinco de 25 aras analizadas,alrededor de un 20%. En Eiras parece razonable suponer que el nombre está completo, pero también es admisible que el teónimo termine en –ae debiendo considerarse entonces que tal terminación ha sido omitida. En cualquiera de los dos casos la traducción sería la misma, A Bandua, o Para Bandua, la deidad destinataria del voto.

La palabra LAMBRICAE ya ha sido comentada en otros artículos, basados en una visita al ara en 2007 y en las fotografías tomadas en la misma. En ellas puede verse una M antes de una B en la segunda línea, pudiendo leerse LAMB/RICAE. Esto impide las lecturas que hemos comentado más arriba de RIVAS, TRANOY, COLMENERO, entre otros, ya que nadie, salvo VIDÁN TORREIRA, ha visto la letra M, aunque este último hace unas lecturas muy diferentes.

Tenemos entonces un teónimo BANDV o BANDV(ae) y un complemento LAMBRICAE (=de Lámbrica). Entre ambos términos se hace necesario situar un nuevo elemento que, tras el análisis de las fotografías, creo ver y quiero exponer. Consisste en aislar una letra, la primera de la segunda línea, una R.

La mayoría de los autores ven esa primera letra de la segunda línea del ara de Bandua una A. Lecturas posteriores de RODRÍGUEZ COLMENERO interpretan BANDU(ae) ALANIOBRIGAE, integrando la supuesta A como letra inicial del segundo término.

La opción que quiero proponer parte de aislar esta primera letra de la segunda línea tanto del teónimo que le precede, BANDVA(e), como del complemento, LAMBRICAE. Un análisis exhaustivo comparando esta letra con el resto de “aes” del texto nos hará ver que difiere de ellas por dos rasgos principales:

a) La línea derecha hace una doble curvatura hacia el exterior, con una inflexión hacia el interior de la letra en la mitad de la línea.

b) La parte superior de las letras A del texto es puntiaguda, a diferencia de esta primera letra de la segunda línea, cuya parte superior es claramente curvada.

Con ello podemos inferir que la primera letra de la segunda línea no puede ser una A. La dirección que sigue el tramo inferior de la pata derecha, separándose de la línea izquierda, nos hace pensar en una R. La parte superior de la misma –redondeada, como ya se ha expuesto- corrobora esta opción.

Justamente debajo de la letra que estamos analizando hay otra letra R (de –RICAE, en la tercera línea), con la que podemos intentar sacar analogías. El parecido de estas dos letras es mucho mayor entre ellas –salvo en el tamaño- que con cualquiera de las letras A del resto de la inscripción.

Otro rasgo que podemos destacar de la letra R que vemos en la segunda línea es el trazado de su línea vertical –la izquierda- muy por encima de la arista del ara y muy desplazada hacia la parte exterior izquierda del texto. Entendemos que se trata de un recurso al que se vio obligado el grabador para que la parte superior de la letra no tuviese un ángulo agudo y no pudiese ser confundida con una A.

Es decir, que si el grabador quisiese reflejar una A no tendría necesidad de “estirar” la letra hacia la izquierda, habiendo espacio suficiente para rematarla por su parte superior con un ángulo agudo. Consideramos esa R como el apócope de REI. Así, R(ei) LAMBRICAE podría traducirse como "para el asunto" o "para el hecho" de Lámbrica, informándonos de la finalidad del voto que se hace a Bandua.

Ya en la última línea, la que tiene letras más pequeñas y más difíciles, puede verse en las fotografías la terminación –BURRINuS, aunque son grandes las dificultades debido a la erosión del granito. Algunos autores suponen que la inscripción termina con el nombre AEMILIVS REBURRINVS, pero nos faltarían el verbo y el complemento directo, que posiblemente estarían presentes a través de una abreviatura que el descuido y la erosión nos impiden leer con claridad. La lectura que proponemos (no es más que una hipótesis) es la siguiente: AEMILIVS REBURRINVS cumplió su voto A BANDVA para el asunto de LAMBRICA.

BANDV(ae?)
R(ei?) LAMB
RICAE AE
MILIVS RE
BURRIN V S


Emilio Reburrino, el dedicante del ara de Eiras, tiene dos nombres, uno latino y otro indígena. Reburrinus, así como otras formas semejantes (Reburrinia, Reburrios, Reburrus o Reburra) son frecuentes en la época romana y se consideran hispánicos. Aemilius se considera un nombre latino.

No existen datos que prueben que el ara de Eiras proceda de Lámbrica, pero sí hay noticias de que en el entorno en donde se conserva hubo construcciones romanas. RODRÍGUEZ COLMENERO nos transmite la noticia de un párroco de Eiras, en el ayuntamiento orensano de San Amaro, aunque el autor ubica la parroquia en Punxín. Dicho párroco había encontrado un mosaico romano en su viña, apresurándose a recubrirlo de nuevo. También nos dice que apareció en el lugar abundante cerámica romana y grandes tégulas en el entono de la Iglesia de Eiras, situada a poca distancia de la casa en la que se guarda el ara.

En una superficie de aproximadamente 15 hectáreas existen actualmente cuatro grandes fincas contiguas, de mucho mayor tamaño que las del resto de la aldea. En ellas están situadas dos casas hidalgas, una casa rectoral y la iglesia de la parroquia. La permanencia, a través de los siglos, de las herencias hidalgas y de los bienes eclesiásticos de la parroquia y la contigüidad que mantienen entre sí, sin apenas disgregarse, hacen pensar en la existencia de un remoto poseedor común de tales bienes.

Emilio Reburrino pudo ser uno de esos afortunados poseedores cuya vivienda tendría alguna de sus dependencias decorada con mosaicos. Cumpliría un voto erigiendo el ara a Bandua movido por hechos posiblemente tristes, bélicos o luctuosos... acaecidos en el cercano castro de Lámbrica.

Es posible que esto ocurriera entre los siglos II y III, necesariamente antes de la cristianización. El Cristianismo, que aparecerá más tarde, procurará asimilar algunas de las tradiciones religiosas anteriores, ahora consideradas paganas, pero que pueden rastrearse en leyendas y en vidas de santos encargados de recibir las atribuciones de tantos dioses precristianos. Incluso es posible que alguno de los santos de la parroquia recibiera atribuciones de Bandua.

El Cristianismo utilizará a las elites locales para su establecimiento, recibiendo de los descendientes del Reburrino algún tipo de donación piadosa que segregaría la finca inicial de la villa de Eiras y que daría origen a la actual finca de la Iglesia, denominada Diestro. En ella se edificarían la iglesia parroquial y la casa rectoral.

En la actualidad, todavía podemos contemplar la finca del Diestro , que guarda el secreto de un mosaico romano enterrado y los restos de una construcción romana al lado de la iglesia, justo en el límite de las fincas de los pazos de Eiras, lugar en el que permaneció el ara de Bandua hasta nuestros días.



Bibliografía

CASTRO PÉREZ LADISLAO: Sondeos en la arqueología de la religión en Galicia y norte de Portugal: Trocado de Bande y el culto jacobeo. Universidade de Vigo. 2001.

GARCÍA FERNÁNDEZ-ALBALAT, B.: Guerra y religión en la Gallaecia y la Lusitania antiguas. Edicións do Castro. Sada, A Coruña, 1990.

GONZÁLEZ IGLESIAS, F.:"O patrimonio, esquecido, no San Amaro. Análise da situación do patrimonio nun concello rural na provincia de Ourense". en Ágora do Orcellón 17. Páx. 38-52. Vigo. Marzo de 2009. ISSN 1577-3205.

RIVAS FERNÁNDEZ J. C.: “Nuevas aras romanas y rectificaciones interpretativas en torno a otros epígrafes galaico-romanos ya conocidos”. Boletín Ariense, III. 1973.

RODRÍGUEZ CAO, C.; RODRÍGUEZ XUSTO, M.; FARIÑA BUSTO, F.: A Cidade. San Cibrán de Lás. Guías do Patrimonio Cultural 4. Fundación Caixa Galicia e Grupo Marcelo Macías. Vigo. 1993.

RODRÍGUEZ COLMENERO, A.: Aquae Flaviae I. Fontes epigráficas. Universidad de Chaves. 1987.

RODRÍGUEZ COLMENERO, A.: Galicia Meridional Romana. Universidad de Deusto. 1977.

VIDÁN TORREIRA, M.: "Pambre y el enigma del ara de Eiras", en Nalgures, tomo I. Pág. 335. A Coruña, 2004 (Disponible en Internet. Incluye un interesante resumen que permite conocer la historia de la interpretación de la inscripción del ara, desde X. Lorenzo Fernández hasta A. Colmenero).


(1) ^
Sobre el nombre de la parroquia, ver artículo San Cibrán das Las e as laxas (en galego)
Ver artigo en galego
R(e) o R(ebus) LAMBRICAE (www.terraeantiqvuae.com)
El topónimo Lámbrica en el ara de Bandua de Eiras (www.terraeantiqvae.com)
Categoría: A Cidade de Lámbrica e o seu territorio - Publicado o 27-06-2011 10:11
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