Joao da Nova


Todo o referente o Navegante João da Nova
O navegante João da Nova (orixinalmente Joan de Nóvoa) nacido en Maceda-Ourense mostrase como un galego universal, o máis relevante do seculo XVI.

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PRIMEIRA OFICINA DE CORREOS EN MOSSEL BAY (2)
Post-Office-Tree-in-Mossel-BayCon título “Puerta del Paraíso” atopamos unha interesante achega na web http://www.vacacionesinsummer.blogspot.com.es, datada o 7 de febreiro de 2017. Nela volve facer referencia a Joao da Nova e á primeira oficina de correos do que, anos máis tarde, sería Sudáfrica. Eís o artigo que mesmo nos incita a viaxar por onde estivo o mariño orixinario de Maceda, hay agora máis de 5 séculos:

“Bienvenido a Mossel Bay : un idílico pueblo costero y puerto situado entre Ciudad del Cabo y Port Elisabeth. Esta ciudad se enorgullece de ser la capital histórica de Cape Town, mundialmente famosa Garden Route. También cuenta con el Guinness Book of Records con un clima muy suave durante todo el año, solamente detrás de Hawaii. Mossel Bay es una ciudad con una rica historia. El primer contacto registrado entre los europeos y los habitantes locales del África meridional, tuvo lugar en la Bahía de Mossel en el año 1488. Un explorador, Bartolomeu Dias ancló en una bahía, que él llamó Augada do Sao Bras (lugar de riego de St Blaize). Hoy una de las atracciones más populares de Mossel Bay es el Árbol de la Oficina de Correos. En 1500, Pedro de Ataide dejó una carta en un zapato bajo un árbol grande. En 1501, el explorador Joao da Nova, comandando la la 3ª Expedición a la India del reino de Portugal, encontró esta carta y así, la primera "Oficina de Correos" quedó instaurada. ¡Más de 500 años después, todavía puedes enviar tu carta aquí! En 1601, un navegante holandés, Paulus van Caerden rebautizó el lugar como Mossel Bay, porque los mejillones se habían convertido en un exquisito suplemento de bienvenida para la tripulación y su dieta. El primer comercio también tuvo lugar aquí en 1497 entre Vasco Da Gama y los habitantes locales. Más tarde esta ciudad se convirtió en un puerto de exportación de lana, plumas de ocre y de avestruz. El cálido océano Índico que bordea Mossel Bay es el hogar de mejillones y ostras de fama mundial. Grandes gourmets los califican como de los mejores del mundo. Tiene incomparables variedades de mariscos 24 km de costa virgen, que hacen de este lugar un paraíso de vacaciones.

Hay numerosas reservas de caza. Paseo en elefantes a través de la reserva de Botlierskop. Hacer un viaje en barco hasta la cercana Seal Island: el hogar de cerca de 3.000 focas del cabo y un lugar ideal para la observación de delfines y ballenas. Para los adictos a la adrenalina, ofertan bungee jumping, puente de swinging, rapel y la emoción favorita de Sudáfrica, el buceo con tiburón en jaula. Se puede practicar buceo normal o ir a caballo por la playa. También hay un campo de golf de 18 hoyos. El Oyster Catcher Trail es un sendero ecológico cultural a lo largo de la costa, a partir de una cueva de Khoi San en Mossel Bay y que termina en la boca del río Gouritz. Mossel Bay ofrece festivales de temporada y eventos, tales como exposiciones anuales de flores cada septiembre y octubre (…).

El mejor lugar para sumergirse en la cultura de estas tierras es el megacomplejo del Museo Bartolomeu Dias. Está formado por el Museo Marítimo, el Museo de la Shell y el Acuario, el Granero, el famoso Old Post Office Tree, el Etno-jardín botánico, las casas Munro y la fuente. Aquí se puede visitar la impresionante réplica a tamaño natural de la carabela de Bartolomeu Dias, el barco con el que navegó hasta Mossel Bay desde Portugal. La sección cultural se centra en el patrimonio de la ciudad y el distrito. El Museo de la Shell alberga exposiciones de conchas imaginativas y retrata la historia del uso de los moluscos por el hombre. Los animales vivos existen en su hábitat natural en los acuarios. El Jardín Etnobotánico es una magnífica colección de plantas que se encuentran naturalmente en el área de la Bahía de Mossel (...)”.
vacacionesinsummer.blogspot
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Categoría: 02-Lugares - Publicado o 29-03-2017 00:45
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O VENTO IMPIDE VOAR A SANTA HELENA (6)
Aeroporto Santa HelenaBaixo ese título, imprentaba o xornal catalán La Vanguardia un traballo sobre este tema de actualidade no que xa temos reparado nesta bitácora. Ía asinado dende Londres polo seu corresponsal Rafael Ramos con data do 26/09/16. Mesmo comezaba ilustrado cunha fotografía da modernísima terminal do aeroporto de Santa Helena que, polo de agora só pode recibir avións pequenos para evacuacións médicas, pero non avións comerciais. A illa descuberta por Joao da Nova está de actualidade no mundo da aeronáutica a escala global por mor desta eiva que vai lastras a economía da illa, que vive da pesca artesanal e pouco máis:
“Tras su derrota en la batalla de Waterloo y previo paso por la mucho más accesible Elba, Napoleón Bonaparte fue enviado al exilio en la isla de Santa Helena, en medio del Atlántico, a dos mil kilómetros de la costa africana y casi tres mil de la brasileña, entre otras razones para que se muriera de aburrimiento, tuviera tiempo de pensar y las posibilidades de una fuga fueran nulas. Y es que Santa Helena, cuya única comunicación con el continente es un barco del Royal Mail que hace el viaje desde Ciudad del Cabo una vez cada tres semanas (si el tiempo lo permite), sigue sin tener aeropuerto. De hecho sí lo tiene, pero no funciona. Porque después de una inversión de 300 millones de euros (60.000 per cépita), el Gobierno británico ha descubierto que los fortísimos vientos hacen extremadamente peligrosos los despegues y aterrizajes. Y aunque los expertos “están trabajando en el problema”, por el momento, y por embarazoso que resulte, no hay solución a la vista. En Santa Helena, incluso sin bola de cristal, no habría sido demasiado difícil leer el futuro e imaginar lo que iba a pasar. Entre otras cosas, porque muchos pilotos lo habían advertido. “Quejarse de las turbulencias en una pista construida en lo alto de un acantilado de trescientos metros de altura es como quejarse del calor en el desierto del Sáhara”, dice Brian Heywood, un expiloto de British Airways que escribió en su día al primer ministro David Cameron y al ministro de Desarrrollo Internacional Andrew Mitchell, explicando con todo lujo de detalles el problema de las fuertes corrientes de aire.

El propósito del aeropuerto (la mayor inversión en toda la historia del Reino Unido con fondos de Ayuda Exterior) era fomentar el turismo y abrir al mundo la remotísima isla de Santa Helena, un territorio británico de tan sólo 60 kilómetros cuadrados y cuatro mil habitantes, en medio del Atlántico Sur, y que se está despoblando a marchas forzadas por culpa del paro y un estilo de vida demasiado tranquilo. En vista de las dificultades técnicas, los planes para la inauguración oficial del aeropuerto por el príncipe Eduardo han sido aplazados sine die. Una visita de lord Ashcroft, extesorero del Partido Conservador, tuvo que ser abortada cuando el piloto (un veterano de las guerras de Irak y Afganistán) advirtió que el aterrizaje habría sido suicida, y el único uso es para vuelos de emergencia, como uno del pasado viernes para recoger a un paciente en estado crítico y llevarlo al hospital en Ciudad del Cabo. Los lugareños se las prometían tan felices con la promesa de varios vuelos comerciales a la semana de la compañía británica Atlantic Star y la sudafricana Comair, que hasta la dueña de uno de los pocos bed and breakfasts ha invertido dos millones y medio de euros en la ampliación y reforma del establecimiento, frotándose las manos con la llamada de los turoperadores. Hazel Williams se encuentra en cambio con un enorme crédito que pagar y un gran hotel tan vacío como el aeropuerto. Muchos otros negocios amenazan con irse a la bancarrota y los suministros de agua y medicamentos se han visto afectados, porque todo el mundo contaba con empezar a recibirlos por avión. Santa Helena es posesión británica desde que Oliver Cromwell dio la isla a la Compañía de las Indias en 1657, y sobrevive con los 30 millones de euros anuales que le paga Londres como parte de sus obligaciones con sus territorios de ultramar. Joao da Nova fue su descubridor y Napoleón su turista más conocido, y lo seguirá siendo por algún tiempo (...)”.
Artigo Vanguardia
Categoría: 02-Lugares - Publicado o 07-03-2017 23:45
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O VENTO QUE MATOU UN AEROPORTO / SANTA HELENA (5)
Baixo este titular publicou dende Londres a xornalista Rita Álvarez de Tudela, na contraportada do suplemento Mercados de La Voz de Galicia, o domingo, 26 de febreiro deste 2017, unha nova á que xa lle temos metido o dente nesta bitácora. Logo aparece unha entradiña na que se pode ler que as fortes rachas de vento impiden aos avións comerciais aterrar na flamante terminal da Illa de Santa Helena, que fóra descuberta polo navegante orixinario de Maceda, João da Nova. Engade que o Goberno británico leva gastados moitos millóns no proxecto:
“El Gobierno británico lleva gastados más de 330 millones de euros en construir el nuevo aeropuerto de Santa Elena. Pero el costoso proyecto para fomentar el turismo en la isla en la que murió Napoleón se ha convertido en un enorme quebradero de cabeza para el Reino Unido, un digno heredero de la frustrada (e igualmente cara) terminal de Ciudad Real. En este caso, el problema no radica en la incapacidad de atraer actividad que minaba la instalación española, sino en un error técnico seguramente más llamativo: los fuertes vientos que reinan en la zona inhabilitan con frecuencia la pista de aterrizaje.

El aeropuerto de la isla más poblada de las colonias británicas debía estar operativo el 21 de mayo pasado, con una inauguración por todo lo alto a la que asistiría el príncipe Eduardo de Inglaterra. Cuidado con mimo, todos los ojos estaban pendientes de las obras, pues se creía que la terminal se convertiría en una suerte de mina de oro para impulsar la economía local. Ahora se ha hecho público que la apertura se ha retrasado indefinidamente, al descubrirse que la fuerza del viento es tan grave que los aviones comerciales no pueden aterrizar.

Por el momento, el Consejo Legislativo de Santa Elena aprobó una moción pidiendo una investigación independiente, incluyendo que se clarifique a quién corresponde la responsabilidad de tal monumental error. En esa línea, el presidente del comité de desarrollo económico, Henry Lawson, pidió una investigación independiente para intentar esclarecer los hechos. En el 2011, el entonces ministro de Asuntos Exteriores, William Hague, dio luz verde a que continuase hacia adelante el aeropuerto, alegando que sería rentable, aunque se considerara de alto riesgo. «Claramente algunas decisiones no estuvieron a la altura, pero ahora se trata de encontrar una solución», explicó una fuente gubernamental de manera anónima. Lo cierto es que la situación es crítica. Un informe elaborado por el Comité de Cuentas Públicas de los Comunes en Londres sostiene que el Departamento para el Desarrollo Internacional ha fracasado «incuestionablemente», puntualizando: «Es asombroso que no se hubiese previsto y abordado el impacto de las condiciones de viento en el aterrizaje de aviones comerciales con seguridad».

La fama de Santa Elena había estado focalizada hasta la fecha en los últimos años en la vida de Napoleón, pues allí fue donde murió en 1821, cuando fue deportado tras la derrota de la Grande Armée en Waterloo, el 18 de junio de 1815. El que es el más antiguo de los restantes territorios de ultramar del Reino Unido tiene como principal punto de contacto con el mundo exterior a uno de los cuatro buques de Royal Mail que aún quedan operativos, el St Helena, el único transporte significativo desde la isla.

La isla volcánica, situada en el Atlántico Sur, queda así aislada y sin un futuro económico claro. Pero es que, además, a los 4.000 habitantes de la isla les toca hacer frente a una factura multimillonaria por la chapuza. Por no hablar de los muchos que se tiraron a la piscina para hacer inversiones en hoteles y restaurantes, en base a que unos 30.000 turistas volarían cada año a disfrutar de sus encantos. La gobernadora de la isla, Lisa Phillips, insistió en una carta que su responsabilidad en este proyecto es menor. Así las cosas, a los contribuyentes del Reino Unido no les quedará otra que seguir pagando seis millones de libras al año para mantener el barco entre Santa Elena y Ciudad del Cabo, en Sudáfrica”.
Categoría: 02-Lugares - Publicado o 02-03-2017 23:55
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