Fontenla


Juapo, juapo non é... pero ten un pelaso!

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INCONGRUENCIAS
Un señor muere en Cataluña mientras celebraba la victoria del Barcelona en la final de la Copa del Rey de fútbol. Horas antes, en Madrid, varios diputados que votamos, pagamos y sufrimos todos, posaban ante los leones del congreso vestidos con camisetas del Athletic y el Barça. No sé qué pensarán los votantes peneuvistas socios de la Real. El diputado al que le han confiado su voto se enfunda la elástica del eterno enemigo. En la previa del partido, las gradas de Mestalla abuchean el himno español delante del Rey y con censura de Televisión Española. No tengo ninguna simpatía por el Borbón reinante ni por ninguno de sus fértiles vástagos. No obstante, me parece una crítica vacía la de abuchear el himno. ¿No sería mejor protesta ver la grada desnuda? Pero eso, claro, significaría no acudir al partido y privarse de presenciar la final en el campo, un peaje demasiado caro. Porque una cosa es desaprobar los símbolos y la corona y otra muy distinta es ser coherente. Contrariedades de la falsa ética nacionalista.
Disque (0) - Categoría: Crónicas - Publicado o 18-05-2009 13:22
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LOS BOQUERONES ESTABAN BUENOS
El bar espantaría a cualquier aspirante a Bibiana Aído. Dos camareros tras la barra, el joven y el viejo. Vestidos con camisa blanca sin mangas y pajarita y chaleco negros. Un quiero y no puedo de la elegancia. Hay un televisor al fondo, sobre la entrada de los aseos. El espacio restante lo ocupan cuarenta varones que no pierden detalle de lo que el televisor les muestra. Semifinal de Champions, el Chelsea contra el Barça, partidazo. Yo había escuchado por la radio el primer tiempo y faltaban pocos minutos para que acabase la segunda parte.

Pido una cerveza y me la sirven con boquerones fritos. Observo a la audiencia. Negros, moros y algún que otro español. Van todos con el Barça salvo algún valiente que parece ser admirador de Drogba. El partido está siendo duro, trabado. No se ve buen juego. Cada jugada que falla el Barça parece una losa que se posa sobre los hombros de los aficionados. Alguno pide otra ronda, nervioso, pendiente del tiempo que resta. Uno de los yonkis que pastan por el barrio se acerca a la entrada pero sin sobrepasarla. Se queda bajo el dintel en el lugar justo para ver el partido sin tener que gastar dinero en una consumición. Otro chico negro se suma a él. Pregunta cómo van. Falta un gol, le dicen. Ninguno de los dos parece entender.

Pido otra cerveza y me la sirven con boquerones en vinagre. Uno de los moros se desespera y juega nervioso con su dentadura postiza. Demuestra tal pasión que parece haber nacido en el Eixample. Otro chico, que viste una camiseta de Holanda, se da la vuelta. No quiere mirar una falta a favor del Chelsea. Yo, mientras, me divierto. Hay más espectáculo en la grada del bar que en las imágenes de la tele. De repente, Essien falla un despeje, el balón pasa por dos jugadores del Barça, dispara Iniesta, vuela Ceh y ya no veo nada porque todos son brazos en alto soltando euforia y adrenalina. El moro de la dentadura voluble me cuenta que sólo quedan dos minutos mientras me abraza, celebrando el gol.

Pido la cuenta, previsor, sospechando que el resultado no se va a mover. Cuando el camarero pulsa la caja registradora toquetea sin intención el mando a distancia de la televisión y la imagen desaparece de la pantalla. Gritos de desaprobación por parte de la concurrencia. El camarero intenta atinar al tiempo que mira un cuchillo sobre la barra y teme por su yugular. Al fin regresa el césped al televisor para alivio del barman. El árbitro pita el final y los gritos, aplausos, saltos de emoción y algún que otro abrazo inundan el bar.

Negros, moros y blancos se abrazan en un bar de Madrid mientras corean la victoria del Barça. ¡Qué pena que la tele nunca emita la vida real! Sería una imagen bonita para la campaña de Madrid 2016. Sólo hubo que lamentar dos vasos rotos.
Disque (0) - Categoría: Crónicas - Publicado o 08-05-2009 11:23
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“BÓTALLE UNHA CUNCA”
Os furanchos son moi comúns nas Rías Baixas. Basta dar unha volta polo Morrazo nas datas adecuadas para ollar carteis de madeira cunha póla de loureiro. Ese é o sinal. Se hai loureiro, é que haberá cunca ou carolino onde botar viño. Os furanchos fanse na casa, en galpóns, garaxes ou baixos onde se venden os excedentes da colleita do ano. E, para acompañar, prepárase algo de comer que pode ir dende tortillas e empanadas ata verdadeiras comilonas de cocido. As mesas son tablóns improvisados e os asientos poden ir dende cadeiras nobres ata caixas de cervexa ou cepos de carballo.

Os furanchos teñen moita sona. Neles non hai horario porque sempre se fai nunha casa particular. Iso provoca que a relación entre o dono e o cliente sexa de amizade ou, polo menos, de coñecerse de vista. A presión da Unión Europea e do sector hosteleiro, que veía nos furanchos unha merma de clientes, provocou que os de hoxe non sexan coma os de antes. Agora é preciso ter acondicionado servicios, accesos, cumprir coas normativas sanitarias e non se pode servir comida cociñada na casa. Demasiados cambios e demasiadas reformas para moitos viticultores que prefiriron, desta vez, non montar furancho.

Niso ía cavilando eu, cando me topei cunha agradable sorpresa. Camiñaba pola rúa, en Madrid. Mirei para arriba en busca dalgún piso en aluguer e reparei na estampa da foto. ¡Caghensendios! - pensei - ¿Haberá furancho? Ollei para un lado, para outro, pero nada, nin rastro. Caín na conta segundos mais tarde. Non era póla de loureiro, era árbore de nadal sintético. Quizáis, o ano que ven, teña mais sorte.

Nota: Adicado a Fernando Castilla. Na súa casa aínda montan furancho.
Disque (0) - Categoría: Crónicas - Publicado o 08-05-2009 11:22
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MONA CO.
Estuve en Mónaco y me acordé de ti. También me acordé del café de Portugal porque en una terraza de Mónaco me tomé el peor café de mi vida. Vi muchos coches de lujo, todos con matrícula del Principado. Los puertos deportivos estaban atestados de yates, y los yates plagados de operarios con pinta de serbo bosnios. Mónaco tiene helipuerto y puedes viajar hasta Niza sobrevolando la Costa Azul. Eso sí, las carreteras están muy mal señalizadas, cuesta encontrar la curva donde se mató Grace Kelly. ¡Pena de foto!
Disque (0) - Categoría: Crónicas - Publicado o 08-05-2009 11:21
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