MISCELÁNEA MINDONIENSE


Andrés García Doural
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EL PUENTE DEL BARRIO DE TRONCEDA
PUENTE DE TRONCEDA-MONDOÑEDO
Las aguas del río que descienden precipitadamente por los barrios de Estelo y Tronceda, pertenecientes a la parroquia mindoniense de Nuestra Señora de Los Remedios, nada más rebasar las viviendas de este último transitan por debajo de un puente conocido como “Ponte de Tronceda”. Este puente se encontraba construido con dos fuertes vigas y piso de madera, apoyados sobre dos grandes pilares, construidos con gruesas y bien labradas piedras de cantería, el cual prestó numerosos e importantes servicios a los habitantes del barrio de Tronceda durante muchos años.
Por este medio de comunicación transitaban los carros cargados de leña, esquilmo, abonos para las fincas o con el producto de las cosechas, el numeroso ganado de la zona y las personas. También era utilizado por los sufridos “levadores” que trasladaban sobre sus hombros los cadáveres de los vecinos del barrio de Tronceda hasta la iglesia parroquial de Santiago, que se encontraba situada en el interior de nuestra catedral y desde el año 1.895 en que realizó el arreglo parroquial el obispo Fernández de Castro, a la recién creada parroquia de Nuestra Señora de Los Remedios, a la cual pertenecen en la actualidad.
Al construirse la carretera local y el cementerio de Estelo se fue abandonando paulatinamente su uso y las inclemencias meteorológicas comenzaron a hacer mella en la parte construida de madera. La última vez que estuvimos junto a ella, había desaparecido casi por completo la parte de madera; solamente permanecía atravesado sobre las aguas el trozo de una viga.
Como nos recuerda nuestro amigo Marcos Candia, vecino y defensor a ultranza de su barrio de Tronceda: “Este puente fue la vía de comunicación más importante del barrio de Tronceda”.
Siguiendo el curso de las aguas, un poco más abajo de esta construcción, existieron hasta hace unos años unas grandes piedras de cantería alineadas en el cauce del río llamadas “pasos”, para poder vadearlo, pero la violencia de las grandes crecidas del río durante la estación invernal y el abandono de su uso al construirse la actual carretera local, hicieron que desaparecieran para siempre.

Toxiza

Comentarios (3) - Categoría: Cronicón - Publicado o 09-08-2009 22:59
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* EXCURSIÓN AL CADRAMÓN *
A ESPITA VELLA-CADRAMÓN
Para el día 8 de julio del año 2.009, proyectamos un grupo de amigos hacer una excursión al territorio de la poco conocida parroquia de San Jorge del Cadramón, que pertenece al vecino Ayuntamiento de Ferreira del Valle de Oro (Ferreira do Valadouro).
Partimos a media mañana de delante del emblemático edificio del Seminario Conciliar Santa Catalina de Mondoñedo, tomamos la carretera comarcal que nos conduce a la localidad de Ferreira del Valle de Oro, al llegar a la población de la Seara (Alfoz), giramos a nuestra izquierda y atravesamos la parroquia de San Pedro de Mor, a continuación la de San Vicente de Lagoa, más tarde la de Santa María del Pereiro y después de ascender por una carretera estrecha, llena de curvas y rodeada de espesa vegetación llegamos a la de San Jorge del Cadramón. Como alguno de los excursionistas ya había comido alguna vez en la única taberna existente en el Cadramón, encargamos a sus propietarios la comida de mediodía para todos. Nuestra intención desde el primer momento era la de ascender al alto del monte conocido con el peculiar nombre de “Alto da Espita Vella”.
El tiempo era desfavorable, el suelo estaba mojado, la intensa niebla no nos permitía ver más de treinta metros delante de nosotros e incluso la temperatura ambiente era baja para la época del año en que nos encontramos.
Decidimos caminar un poco por la ladera de los empinados montes, los cuales se encontraban muy poblados de cabezas de ganado vacuno y caballar, bajamos a un pequeño río que desciende del territorio de la parroquia de Montouto y que serpentea por la ladera del monte “A Espita Vella”, lo vadeamos con facilidad al saltar por encima de unas grandes piedras depositadas en su cauce y comenzamos la ascensión del verde tapiz que cubre la ladera del citado monte. Una vez en la ladera del empinado monte comprobamos que la distancia e inclinación del terreno eran mucho mayores de lo que habían percibido nuestros ojos.
Tomamos la decisión de regresar al punto de partida, volvimos a la taberna del Cadramón en el vehículo en que nos habíamos desplazado a la cumbre de los montes; la hora señalada para la comida estaba próxima. Nos sentamos a la mesa con buen apetito, la comida que nos sirvieron fue una gran tortilla de patata, huevos fritos, unas buenas lonchas de jamón, unos buenísimos chorizos caseros y ensalada de lechuga y tomate, todo acompañado de agua y fresco vino y de postre fruta o tarta helada y como remate un café solo para cada uno. La comida servida estaba exquisita. Debemos destacar el buen trato y las atenciones que nos dispensaron los dueños del establecimiento.Después de la comida nos desplazamos hasta la antigua capilla de La Filomena, donde hicimos algunas grabaciones de video y diversas fotografías. Más tarde nos fuimos al lugar de “O Campo” para observar la vivienda donde nació el recordado cura párroco D. Juan Campo Gómez, muy relacionado con la tercera guerra carlista. Posteriormente nos desplazamos al alejado lugar de “Portodorío”, donde reside la persona de mayor edad de toda la parroquia.
Una vez en este recóndito lugar, nos encontramos con una mujer caminando por la orilla de la estrecha carretera y le preguntamos por el vecino de tanta edad. Nos responde inmediatamente ¡é o meu marido e venlles aí!. Vaya sorpresa nos llevamos todos, aparece ante nosotros un hombre de baja estatura, calzando unas botas de goma, cubierta su cabeza con una gorra de publicidad y manejando con destreza una carretilla metálica de una rueda, en la que traía una gran hacha, que iba a usar para partir leña. Este gran hombre se llama Fernando, va cumplir 97 años, tiene una memoria privilegiada y un gran sentido del humor.
Le hicimos algunas preguntas: de la vida en el lugar de “Portodorío”, del cura D. Juan Campo, de la criada del cura llamada “Pepa”, del escondite del cura en los montes de “La Furna”, de las monterías etc. Nos responde con prontitud a todo lo que le preguntamos y además nos comenta algunas vivencias de su vida profesional como tratante de ganado y de sus tres años como soldado en la guerra civil del 36. Como remate de la conversación mantenida con estas personas intentaremos transcribir un comentario que se nos quedó muy grabado a todos, más o menos dice así: “En cierta ocasión un vecino de la parroquia llamado Cayetano le mató de un disparo de escopeta el perro al cura párroco D. Juan Campo, creyendo que se trataba de un lobo. El cura preguntaba a los vecinos de la parroquia por el autor de la muerte de su añorado perro, pero no obtenía una respuesta afirmativa. Con motivo del “Precepto” anual se desplazaron a la parroquia del Cadramón otros sacerdotes e incluso algún fraile para confesar a los numerosos fieles. El párroco les comentó a todos ellos la trágica muerte de su perro y la imposibilidad que tenía de averiguar el autor del suceso. Después de rematadas las confesiones, les pregunta a los religiosos si habían tenido suerte en las averiguaciones. Le responde uno afirmativamente.
D. Juan se dirige al supuesto autor de la muerte de su perro y exclama: ¡Ay Queitano, eite mandar prender, léveme un Santo, eite desterrar, matácheme o can!
Cayetano no dejaba de implorarle perdón a su párroco: ¡Perdóneme Señor, pensei que era o lobo! Después de escuchar las numerosas súplicas de perdón del autor del disparo, D. Juan aplicó el perdón a su feligrés”.

Este incidente es perfectamente recordado por algunos vecinos de la parroquia del Cadramón; nosotros lo recogemos como una anécdota más, como un hecho puntual en la tradición oral del lugar.
Pedimos autorización a Fernando y a su Señora para hacerles algunas fotografías, como recuerdo de los buenos momentos pasados junto a ellos. La tarde transcurrió muy deprisa; como remate damos las gracias a nuestros contertulios y decidimos regresar hacia Mondoñedo. Durante el camino de vuelta no paramos de comentar detalles de nuestra estancia en las agrestes tierras del Cadramón.

__________________________________
(1)- De esta excursión al Cadramón, se pueden ver en “YouTube” unos fragmentos de video, realizados por nuestro compañero “Xeima” y titulados “Conversaciones con lugareños en Portodorío”.

Un excursionista

Comentarios (3) - Categoría: Cronicón - Publicado o 07-08-2009 20:42
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