MISCELÁNEA MINDONIENSE


Andrés García Doural
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* LA ÚLTIMA CORRIDA DEL “TANGUEIRO” *
O TANGUEIRO-MONDOÑEDO
Una espléndida tarde del mes de septiembre del año 1.944, con motivo de las fiestas patronales de Nuestra Señora de Los Remedios se corrió por última vez el popular “Tangueiro”; en algunas publicaciones se le llama también “Estafermo”.
Para llevar a cabo tal evento fue necesario desempolvar el enorme monigote giratorio y de madera, que representa a un miliciano con un escudo en su brazo izquierdo y un saquete lleno de arena en su derecho, el cual se encontraba guardado desde hacía ya unos años en dependencias del antiguo convento de Alcántara. Fue preciso efectuarle unas pequeñas reparaciones, realizadas estas en el taller de mecánicos mindonienses “Hermanos Leivas”, situado en el barrio de Los Molinos de Arriba de Mondoñedo.
El lugar elegido para el evento fue la Alameda de Los Remedios. Poco a poco el lugar fue llenándose de público y al aproximarse la hora señalada el gentío era inmenso.
“El Tangueiro” fue colocado en el pasillo central de la citada Alameda, cara a la edificación del Santuario de Nuestra Señora de Los Remedios. Los jinetes se van aproximando con sus monturas y armados con unas lanzas de madera.
Después de la lectura del pregón anunciador y a golpe de bombo, dan comienzo las acometidas al “Tangueiro”. Participan entre otros: Emilio Díaz “O Patoyo”, Eugenio Rego “de Pirulas”, Feliciano Otero “do Neno” y José Ramón Chao “O Paquito”.
Todos los participantes van atacando con ímpetu el enorme monigote, los menos hábiles son alcanzados por el veloz saquete lleno de arena, descabalgándolos de sus monturas y dando con sus huesos en el suelo.
En una de las numerosas acometidas, José Ramón Chao Verdes, más conocido entre los mindonienses como “O Paquito das Curuxeiras”, montando con gran maestría su brioso corcel, ataca con tal energía y precisión al “Tangueiro” que le rompe un brazo, resultando ser elegido como vencedor del torneo por la comisión de fiestas.
Como premio el vencedor recibe de mano de la comisión tres billetes de 25 pesetas cada uno y este, en un gesto que lo honra, invita a los demás competidores a una consumición en una taberna próxima.
Durante el siglo XIX se corría con mucha frecuencia el “Tangueiro”, e incluso en algunos lugares de los alrededores conocían por este nombre los habitantes de Mondoñedo. En esta época disponían de fama de buenos competidores: “O Barrolo”, “Floripes”, “Cucaya de Blas”, “Manú”, “Xan do Forno” y “Garula”.
Prácticamente transcurrieron 65 años desde el último torneo y el “Tangueiro” descansa en unas dependencias del Casino mindoniense, posiblemente para siempre.

Peruxo de Estelo

Comentarios (0) - Categoría: Cronicón - Publicado o 13-08-2009 12:23
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LA CRUZ DE BERNABÉ
Al Este de la parroquia mindoniense de Santa María de Villamor, en las inmediaciones de las famosas canteras de La Trinidad y muy cerca de una encrucijada de caminos, se encuentra colocada una cruz, sobre un trozo de muro de piedra.
Para aproximarnos al citado lugar, nos desplazamos hasta el barrio de Arrojo (Lorenzana), a la altura de la antigua edificación de la Casilla de peones camineros, tomamos el sendero que parte a nuestra izquierda, después de superar por un puente el trazado de la carretera N-634, tomamos un sendero que gira a mano izquierda y después de caminar unos ciento cincuenta metros nos la encontramos a nuestra izquierda.
Sobre el citado muro de piedra y al pie de la cruz, se encuentra adosada una piedra caliza, muy bien pulida y de forma cuadrada, en la que está grabada la siguiente inscripción: “Aquí falleció D. José do Campo el 21 de octubre de 1.898, a los 64 años de edad, E. P. D. Recuerdo de su nieto Clemente”.
D. José do Campo Aguiar, era miembro de la familia Bernabé, vecino del cercano barrio de Arrojo, de profesión agricultor, a quien le sobrevino la muerte en el camino de carro que conduce a las famosas canteras de la Trinidad de la parroquia mindoniense de Villamor.(1)
El abandono, la dejadez y el olvido hacen mella en el muro y en la cruz, pues se encuentran en su mayor parte cubiertos de zarzas y de una gran cantidad de yedras y el muro de piedra ya recibió el impacto de la parte trasera de alguno de los camiones que cargan palets de piedra de las citadas canteras. Como no se le preste mayor atención a estas cosas pronto podremos hablar de algo que ha desaparecido.

(1)-Registro Civil de Lorenzana, tomo XV, folio 110 vuelto.

Guillade

Comentarios (0) - Categoría: Cronicón - Publicado o 10-08-2009 23:15
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