MISCELÁNEA MINDONIENSE


Andrés García Doural
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LOS LINARES ORTIZ EN MONDOÑEDO
El último fundidor de campanas de Mondoñedo se llamaba José Antonio Pascual Blanco López, nacido a las once de la noche del día 9 de febrero del año 1.871, en el Campo de los Remedios de Mondoñedo. Era hijo legítimo de Antonio Blanco Palacios, natural de la parroquia de San Pedro de Santa Leocadia (Castro de Rey), también fundidor de campanas, y de Dolores López Vázquez, natural de la de Santa Gertrudis de Samos, en el Obispado de Lugo.
Una fatal caída, sufrida desde lo más alto de una gran barrica de vino vacía, en el barrio de Los Molinos de Arriba de Mondoñedo, cuando participaba, junto con numerosos vecinos, en una sonora y muy comentada cencerrada (bastante frecuente en esta época). El fuerte golpe sufrido en su cabeza será la causa de su prematuro fallecimiento, a las 9,30 horas del día 1 de diciembre del año 1921 en su domicilio de la Avenida Infanta Isabel (actual Avenida de S. Lucas), cuando contaba con la edad de 50 años.
Sus descendientes varones, Antonio y Manuel Blanco Vidal, en estos trágicos momentos se encontraban cursando estudios eclesiásticos en el Seminario Santa Catalina de Mondoñedo, de donde saldrían ordenados sacerdotes en los años 1924 y 1929 respectivamente.
De este modo remata definitivamente su actividad este taller mindoniense, que tantas muestras materiales ha dejado de su buen hacer, durante su prolongada actividad.
Posteriormente, la demanda de campanas para las edificaciones religiosas continúa. La mayoría son suministradas por los hermanos Constantino y Manuel Linares Ortiz, hijos de D. Eduardo Linares Pérez, proveedores de la Real Casa, que tenían sus talleres ubicados en las localidades de Carabanchel Bajo (Madrid) y Carmona (Sevilla).
Estos talleres, además de grabar en las campanas los datos del fundidor, numeran sus ejemplares. Tenían que ser unos talleres de bastante consideración, pues en un periodo de cinco años, algo escasos, habían fundido unos 643 ejemplares.
En Mondoñedo, procedentes del taller de fundición de Carabanchel Bajo, podemos contemplar ejemplares en la espadaña de la iglesia parroquial Santa María Magdalena de Coubeira, en la capilla de San Carlos Borromeo (El Carmen) o en la de San Antonio del Barral (Argomoso).
Logramos averiguar, consultando algunos ejemplares de prensa antigua, que D. Constantino Linares es concesionario de un invento, conocido como “El auto-volteo” que en los años veinte del siglo pasado estaba llamado a causar verdadera revolución en los campanarios.
La última empresa de Galicia que continúa fundiendo campanas es Sucesores de Hermanos Ocampo, Artesanos Campaneros de Caldas de Reis.
Los tiempos han cambiado muy deprisa, cada vez se tocan menos las campanas y casi han desaparecido los fundidores.

Comentarios (0) - Categoría: Cronicón - Publicado o 03-07-2016 19:09
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EL TENIENTE ALVITE
La primera vez que me hablaron de este oficial del ejército español fue hace varios años, en la Plaza de la Catedral de Mondoñedo. Fue mi buen amigo y compañero de trabajo Tomás Díaz Veiga. Le presté mucha atención a sus comentarios y a sus anécdotas, creándome un ansia por conocer más datos militares y familiares del teniente Alvite. Lo primero que hice fue consultar los libros parroquiales de Santiago de Lindín y posteriormente, pedir al Archivo General Militar de Segovia su expediente militar, con intención de darlo a conocer.
Juan José Alvite Gruñeiro nació en el barrio de “O Castro” de la parroquia de Santiago de Lindín de Mondoñedo el 10 de octubre de 1873. Era hijo legítimo de Fernando Alvite Díaz y de Modesta Gruñeiro Alonso, natural ésta de Cesuras y aquel de Lindín.
El 10 de diciembre de 1892, Juan José ingresa en la Caja de Reclutas de Mondoñedo, como soldado por su suerte. El 26 de marzo de 1893 es destinado al Regimiento de Infantería Luzón Nº 54, en la Plaza de Santiago de Compostela. En abril de 1894 asciende al empleo de cabo. El 26 de septiembre del mismo año, pasó al destacamento de Orense. El 30 de agosto de 1895 marcha a Lugo y el 8 de septiembre marcha a Ferrol. El 10 de octubre regresa a Lugo, ascendiendo a sargento el día 19 de octubre. A finales de enero de 1896, según R.O.de 22 del mismo (D.O. 215) fue destinado por sorteo a formar parte del 1º Batallón del Regimiento, Expedicionario a Cuba. El día 13 de febrero embarcó con el citado batallón en La Coruña, en el vapor “Montevideo”, arribando a la Habana el 25 del mismo mes. En marzo de 1898 asciende a 2º teniente de la Escala de Reserva, retribuida por todos sus servicios y brillantes operaciones de campaña. En el citado mes de abril es destinado al batallón de Zaragoza Nº12, haciéndose cargo del destacamento del ingenio “La Ceibe”. Participó en los trabajos de fortificación de la “Víbora”. El 15 de octubre, por disposición del Capitán General marchó con su compañía de guarnición al Castillo del Príncipe (La Habana), donde quedó prestando sus servicios.
El 28 de diciembre de 1898 embarcó en el vapor “Carolina” de regreso a la península, desembarcando en el puerto de Cádiz el 15 de enero de 1899, desde cuya plaza y después de terminado el licenciamiento de la fuerza con arreglo a la R.O. del 12 de agosto, regreso a Mondoñedo, con dos meses de licencia. En marzo de 1899 es destinado al Regimiento Reserva de Lugo Nº 64.
D. Juan Alvite, 2º teniente de la Escala de Reserva retribuida, a finales del mes de junio de 1902, causa baja en el ejército por haberle sido concedido el retiro provisional con arreglo a la Ley de 8 de enero de 1902.
Por R.D. del primero de febrero, el teniente Alvite tiene derecho a ostentar la medalla conmemorativa de la Campaña de Cuba. D. Juan José estaba en posesión de las siguientes condecoraciones: La cruz de plata con distintivo rojo por los méritos que contrajo en la acción de “El Colorado”. Idem, por la acción en “S. José el Valiente” y “Saratoga”. Idem, por la acción de “Lomas de Monasterio”. Idem, por la acción de “Las Delicias” y “Pica-Pica”.
De su excelente expediente militar extraemos unas breves notas de concepto del cuerpo o dependencia: Valor, acreditado; Aplicación, conducta capacidad, buena; Puntualidad en el servicio, mucha; Salud, buena; Estado, soltero; Estatura, 1´605 metros. En ordenanza, en táctica, en procedimientos militares, en detall y contabilidad, en teoría y práctica de tiro, en arte militar, bueno.
D. Juan José Alvite falleció en su domicilio de Ove (Ribadeo) a las 18 horas del 19 de enero de 1940, recibiendo cristiana sepultura en su cementerio parroquial. D. Juan José y su esposa Dª Francisca residieron un tiempo en esta parroquia ribadense al hallarse su hijo primogénito José Ramón ejerciendo las funciones de cura párroco.

Comentarios (1) - Categoría: Cronicón - Publicado o 01-07-2016 13:31
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