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UN CONDUCTOR DE LA FERRO-CARRILANA
A finales del mes de octubre de 1905, la empresa recién creada y conocida como Ferro-Carrilana quiere establecer un servicio diario de automóviles entre Baamonde, Mondoñedo y Ribadeo para trasporte de correo y viajeros. A mediados del mes de noviembre del mismo año, ya se encontraban en Baamonde varios automóviles para realizar las pruebas necesarias a ellos y comprobar la destreza de los conductores. Los vehículos habían sido adquiridos en la casa Dion Bouton de París (Francia).
El 29 de abril de 1908 pasó por Mondoñedo uno de los grandes automóviles adquiridos en París por la empresa Ferro-Carrilana, en viaje de prueba oficial, con el Ingeniero Jefe de Obras Públicas Sr. Murua, quién finalmente expidió la correspondiente autorización y aprobó al experto “chaufeur” llegado de París(*). El servicio entre Baamonde y Ribadeo por esta ciudad comenzó el 1 de mayo de 1908. La empresa fijó unos precios nada “onerosos”: 5 pesetas de Mondoñedo a Villalba o Ribadeo; 7,50 de Mondoñedo a Baamonde. El primer automóvil que realizó el recorrido entre Mondoñedo y Ribadeo invirtió una hora y quince minutos, a una velocidad media de 30 kilómetros.
En el mes de julio de 1908, llegó el último de los tres automóviles adquiridos por la nueva empresa y comenzó a prestar servicio. Era de 10 asientos y cuarenta caballos de fuerza. También llegaron los accesorios precisos para la reparación de algunos desperfectos que habían sufrido los dos primeros coches. Son bonitos y cómodos los “carruajes”, con una capacidad comprendida entre catorce y veinte pasajeros.
El periódico de una localidad cercana a Mondoñedo hace estas recomendaciones a la nueva empresa: “Se desea que por ningún genero de consideración se permita mayor número de viajeros del autorizado en la concesión oficial; que la velocidad máxima no exceda de 20 kilómetros; que los conductores cuiden mucho de no hablar ni distraerse en viaje y a los viajeros se les prohíbe dirigirles entonces la palabra”.
Unos usuarios de la empresa recién creada (Ferro-Carrilana), también hacían un ruego a ésta a través de la prensa local: “A la llegada de los automóviles de la tarde se encienda un foco eléctrico o a lo menos un farol, que permita a los viajeros orientarse al apearse del carruaje”.

(*)- El 20 de febrero de 1909, a las cinco de la tarde, se casaron en la iglesia parroquial de Santiago de Mondoñedo, el “Chaufeur y mecánico de la Ferro-Carrilana”, Claudio Julio Desronces Jandeau y María García Sánchez.
Julio Desronces, de veintiséis años de edad, era hijo de Juan Desronces y de María Jandeau, natural de la población de Molinot, Departamento de Cot D´Or, Borgoña (Francia) pero residente en Mondoñedo desde hace un corto periodo de tiempo. María Vicenta, de veintidós años, era hija del capitán D. Manuel García González, natural de León y de Carmen Sánchez Yánez, natural de La Coruña, pero vecinos de Mondoñedo.(1)

(1)- Archivo Diocesano de Mondoñedo, parroquia de Santiago, libro 13 de casados, folio 291.

Comentarios (0) - Categoría: Cronicón - Publicado o 05-07-2010 14:40
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