MISCELÁNEA MINDONIENSE


Andrés García Doural
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UN ACIDENTADO PARTIDO DE FÚTBOL
El 6 de noviembre de 1977, se disputó en el campo “Viñas da Veiga” de Mondoñedo un interesante partido de fútbol, correspondiente al campeonato provincial, entre la S. D. Mindoniense y la S. D. Chantada. Dirigió el encuentro el Sr. Rivas de Lugo, auxiliado por García y Sande, cuya actuación fue correcta.
Formó el equipo visitante con: Abel, Samuel, Pallín, Mato (Codesido); Marcial, Juan; Elías, Jaime, Ramos III, Hermida y Camilo. La S. D. Mindoniense formó con: Emérito, Marrube (Bernardo), Magín, Valentín; Patricio, Miguel; Otero, Sixto (Manolo), Ricardo, Andrés y Piñeiro.
En el minuto 35 del partido, Ricardo aprovecha un rechace de la defensa visitante y establece el 1-0. En el minuto 30 del segundo tiempo, Elías consigue la igualada. Dos minutos más tarde, Jaime, lanzándose en plancha establece el 1-2. En el minuto 40, el guardameta local, al intentar despejar un balón peligroso, lo introduce en su propia portería. Muy buena primera parte del equipo local, que se encerró en su campo en la segunda, lo que fue aprovechado por el visitante para darle la vuelta al marcador.
En esta temporada la S. D. Chantada disponía de un gran equipo, dotado de algunos jugadores con mucha envergadura y de otros con mucha experiencia, que incluso habían jugado en categorías superiores. La S. D. Mindoniense, era todo lo contrario, con la mayoría de jugadores muy jóvenes, pero que tenían una ilusión enorme por jugar en el equipo que representaba a su ciudad.
Este encuentro es recordado con tristeza por los jugadores que formábamos parte del equipo de la S. D. Mindoniense en aquel momento, no sólo por el resultado adverso, si no por el percance que sufrió nuestro compañero y amigo Ricardo. En el transcurso de la segunda parte del encuentro, el equipo visitante que se hallaba muy bien clasificado en la tabla y con un resultado adverso en esos momentos, adelantó todas sus líneas, nos presionó con intensidad e incluso algún jugador hizo uso de gran brusquedad. En un balón dividido, casi en el centro del terreno de juego, el centrocampista visitante Hermida, entró con gran ímpetu a nuestro compañero Ricardo, a la altura de las rodillas, produciéndole con un taco de aluminio de sus botas, un aparatoso corte en su rodilla izquierda. Fue necesario retirar del terreno de juego a nuestro compañero y trasladarlo inmediatamente al Sanatorio del Doctor Cabanela de Mondoñedo, donde el médico y cirujano le dio varios puntos de sutura.
Durante el tiempo que restaba para el remate del encuentro, el jugador visitante, cada vez que tocaba el balón, era increpado por el numeroso público asistente e incluso el padre del jugador herido (Ramón) saltó al terreno de juego con intención de agredirlo, cosa que no llegó hacer por la rápida intervención de los compañeros de su hijo y por la de algunos espectadores. Al remate del encuentro, todos los jugadores, acompañados de nuestro apreciado y recordado Ramón (entrenador, delegado, etc) nos dirigimos hasta el domicilio de nuestro compañero Ricardo para interesarnos por su estado físico y desearle una pronta recuperación. Nuestro compañero tardó quince días en recuperarse de su importante herida.

Andrés García Doural - Mondoñedo-

Comentarios (0) - Categoría: Mondoñedo F.C. - Publicado o 16-07-2010 00:06
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CRIMEN EN LA PLAZA DE LA CATEDRAL DE MONDOÑEDO

Sonaban las doce de la noche del 6 de agosto del año 1906. A los pocos minutos se perpetraba en la actual Plaza de la Catedral de Mondoñedo un horrible crimen.
Dormía sentado en las escaleras que existían debajo de uno de los arcos de la casa de telégrafos (actual Biblioteca y Oficina de Turismo), José García Freire, conocido por el mote de “Fontes” y muy cerca paseaba José Pérez Fernández, también conocido como “Padín”. Un poco más abajo se encontraba Carlos Blanco, también conocido por “Carroceira”. En ese instante salen los serenos a recorrer las calles de la población y a anunciar la hora. “Fontes” dormía y “Padín” intenta alejar del lugar a los serenos, diciéndoles que en el Barrio de los Molinos había alboroto. “Padín” llama a “Carroceira” para que le vaya a comprar unos pitillos al estanco. En ese momento cruzan por el lugar dos viajantes de comercio de La Coruña, que ven a un hombre que viste blusa y boina oscura intentar ocultarse tras las columnas, que esgrime algo que brilla al reflejo de la luz y escuchan decir al que estaba acostado: ¡Me han matado, auxilio! “Fontes” al sentirse herido, se levanta torpemente y arrojando gran cantidad de sangre, baja las escaleras, atraviesa todo el Cantón y se aproxima a la vivienda de D. Generoso Martínez, donde cae agonizante. Al escuchar los gritos del herido, acude inmediatamente en su auxilio el médico forense D. Alejo Barja Alonso, que se hallaba en las inmediaciones de la puerta de su vivienda, quien lo encuentra ya con escasas señales de vida. Son detenidos e ingresados en la cárcel de Mondoñedo “Padín”, “Mexacan” y “Carroceira”. Al día siguiente y ante el juez, “Padín” reconoce ser el autor material del delito.
“Padín” era un hombre joven, casado con hijos y gozaba de la reputación de ser un hombre trabajador. “Fontes” también se hallaba casado y con hijos, se dedicaba al acarreo de bultos para los comercios y de odres de vino para los establecimientos del ramo, gozaba de escasa visión y llevaba una vida un poco desarreglada.
Parece ser que con anterioridad habían estado todos juntos bebiendo bastante vino en la taberna de “Santaballa”, encontrándose “Padín” con tendencia a la embriaguez.
La herida mortal fue producida por una navaja de pequeñas dimensiones, la cual no apareció en el registro domiciliario efectuado. El arma seccionó la yugular, picó la carótida y rozó la espina dorsal de la victima.
A las once menos cuarto de la mañana del primero de marzo de 1909 se constituye el Tribunal. El Fiscal solicita la pena de muerte para el procesado y en caso de indulto la inmediata inferior de cadena perpetua, con inhabilitación absoluta perpetua, accesorios y costas y 2000 pesetas de indemnización a la familia de la victima. Se retira el Jurado a deliberar por espacio de quince minutos. El veredicto es de plena culpabilidad.
“Los jueces de derecho, aplicando la correspondiente sanción penal, pronuncian ¡La de muerte!”.
Las autoridades municipales, clero, sociedades, prensa escrita, particulares y trabajadores, unidos por humanidad, elevan la petición de indulto, cosa que consiguieron.
“Padín” logró ser indultado de la pena de muerte y fue trasladado a cumplir su condena a la prisión de Santoña (Santander), donde unos años más tarde fallecería.

Comentarios (0) - Categoría: Cronicón - Publicado o 15-07-2010 23:56
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