MISCELÁNEA MINDONIENSE


Andrés García Doural
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LA CHARCA DE LA CABRITA

En lo más alto de los montes del barrio de Cesuras de Mondoñedo, limitando con los de la parroquia de S. Lorenzo de Sasdónigas nos encontramos con una charca natural, de considerables dimensiones, conocida entre los vecinos con el nombre de “Charca da Cabrita”. Esta charca natural tiene forma circular y dispone de un diámetro de unos treinta metros y una profundidad máxima de un metro y cincuenta centímetros. En sus proximidades pastan libremente numerosas cabezas de ganado vacuno y caballar. Durante algunos meses del año podemos encontrar algunos patos nadando en sus aguas o incluso alguna garza intentando capturar alguna rana.
Para acercarnos a la charca, podemos hacerlo ascendiendo desde Cesuras por el viejo camino de carro y herradura de la Infesta hasta la cumbre de los montes y una vez en este punto, giramos a nuestra izquierda y después de caminar unos cuatrocientos metros nos la encontramos de frente. También lo podemos hacer por el camino que asciende al cementerio parroquial de Sasdónigas, dejando éste a nuestra izquierda, continuamos ascendiendo por una pista de la concentración parcelaria hasta el lugar conocido como “A Granda das Cortellas”, y una vez allí, tomamos el trazado del antiguo Camino Real, en dirección a Mondoñedo, hasta coronar la cima del monte, giramos a nuestra derecha y después de caminar unos cuatrocientos metros, nos la encontramos.
Hace ya muchos años que los jóvenes de Cesuras, San Vicente o Sasdónigas subían al monte apacentar las cabezas de ganado vacuno y ovino de casa y sus templadas aguas eran utilizadas como lugar de esparcimiento y baño. Las canteras de piedra, las concentraciones parcelarias, y en algunas ocasiones, los parques eólicos, son los principales enemigos de estas charcas naturales.
Desde la “Charca de la Cabrita” hay una vista panorámica espectacular del valle de Mondoñedo, y de los montes del Pombeiro, Toxiza, Pico do Cadramón, Toxoso, Corda, Fiouco o Padornelo.

Comentarios (0) - Categoría: Cronicón - Publicado o 16-06-2018 17:05
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“PARGUITA”
Enrique José Parga García nació en la rúa del Pumar de Mondoñedo el 29 de noviembre de 1854. Era hijo legítimo de D. José María Parga Senra y de Dª María García, naturales y vecinos de Mondoñedo. Era nieto paterno de D. Enrique María Fernández de Parga (teniente de infantería), difunto y de Dª Nicolasa Senra (residente en La Coruña). Era nieto materno de D. José García y de Dª Luisa Monasterio, difunta. Fue su padrino D. José María Parga (1813), hermano del padre, en nombre de D. Enrique Parga (tío), coronel de carabineros (1). Sus allegados y amigos le llamaban cariñosamente “Parguita”.
En diciembre de 1880, Enrique era alumno de la facultad de farmacia de la universidad compostelana y ya había practicado con feliz éxito los ejercicios del grado de licenciado.
“Parguita” fuera discípulo predilecto de D. Hilario Courtier, notable profesor de música y un genio como violinista. Joven con alma y temperamento de artista, dotado de grandes cualidades para el manejo del violín, instrumento que en sus manos era “dócil y fiel intérprete de los más delicados sentimientos”. En el año 1881 fue elegido Director del Orfeón Pacheco de Mondoñedo.
En los carnavales de 1882, algunos miembros del Orfeón Pacheco organizaron una tuna bajo la dirección de D. Enrique Parga, que recorrió las calles más céntricas de Mondoñedo, cantando bonitos coros al compás de violines, flautas, guitarras y bandurrias. En la brillante publicación de D. Enrique Cal Pardo, sobre la música de la catedral de Mondoñedo aparece citado en el año 1882 como violinista de su capilla de música. Es autor de diversas piezas musicales como “Lejos y Cerca”, además de otras inspiradas baladas y barcarolas.
El 7 de abril de 1884, D. Enrique se casa en la parroquia de Santiago de Mondoñedo con Dª Elisa Lamas Illade. Él, de 29 años de edad, soltero, farmacéutico y administrador de Rentas Estancadas del Partido Judicial de Mondoñedo y ella, de 27 años de edad, hija legítima del Doctor D. Francisco Lamas García, originario de S. Esteban de Barres (Castropol) y de su difunta esposa D ª María de los Dolores Illade, residentes en el Pasadizo de la Plaza. (2).
El 2 de octubre de 1884, D. Enrique Parga, en la plenitud de su vida, fallece de manera trágica. Ocupaba, como ya hemos dicho, el cargo de administrador-depositario de Rentas del partido de Mondoñedo. En la festividad de Todos los Santos, el Orfeón Pacheco cantó delante de su tumba en el cementerio mindoniense bajo la batuta de otro conocido músico mindoniense, D. Ángel Rodríguez Gómez. El 26 de abril de 1885 nació su hijo Enrique José Francisco Cleto del Corazón de Jesús, al que no tuvo oportunidad de conocer.
¡Joven simpático! ¡Corazón de artista! ¡Alma generosa! Con estas expresiones calificaban algunos corresponsales a D. Enrique al comunicar a sus lectores su defunción.

(1)- Archivo Diocesano de Mondoñedo, parroquia de Santiago de Mondoñedo, libro 27 de bautizados, folio 259.
(2)- Archivo Diocesano de Mondoñedo, parroquia de Santiago de Mondoñedo, libro 12 de casados, folio 36 y 36 vuelto.

Comentarios (0) - Categoría: Cronicón - Publicado o 10-06-2018 22:04
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