MISCELÁNEA MINDONIENSE


Andrés García Doural
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UN HEROE MINDONIENSE
“Excm. Señor: En vista del expediente de juicio contradictorio instruido a instancia del Médico primero de Sanidad Militar D. Oswaldo Codina Zapico (1), para esclarecer si se hizo acreedor a la Cruz de San Fernando por méritos que cree haber contraído en la acción de “Loma de la Ceja del Negro”, en la campaña de la Isla de Cuba, el 4 de octubre de 1896 resultando que por tan lúcido comportamiento se halla el recurrente comprendido en el número 70 del art. 25 de la Ley de 18 de mayo de 1862, el Rey (Q.D.G.) y en su nombre la Reina Regente del Reino, de acuerdo con lo informado por el Consejo Supremo de Guerra y Marina, y por resolución de 18 del actual, ha tenido a bien conceder al Médico primero D. Oswaldo Codina Zapico la Cruz de San Fernando de primera clase, con la pensión anual y vitalicia de 375 pesetas, que señala el art. 8º de la citada Ley al empleo de Capitán, al que está asimilado el del interesado, abonable a partir del 4 de octubre de 1896, fecha del hecho que motiva la recompensa” (2).

De Real Orden lo digo a V.E. para su conocimiento y demás efectos.
Dios Guarde a V.E. muchos años.
Madrid 21 de julio de 1898.
Miguel Correa.
Prueba del afecto y estimación que mereció tan notable hijo de Mondoñedo, la Corporación mindoniense, por unanimidad, acordó declarar al Sr. D. Oswaldo Codina Zapico, “Hijo Predilecto” de Mondoñedo.

(1)-D. Oswaldo Codina Zapico nació a las once de la noche del 1 de diciembre de 1861 en la calle del Puente de Mondoñedo. Era hijo de D. Rafael Codina Primo, teniente del Batallón Provincial de Mondoñedo, natural de Játiva (Valencia) y de Dª Dolores Zapico Parga, natural de Mondoñedo. Fueron sus padrinos D. Francisco Checa, segundo comandante del referido Batallón y Dª Julia Martínez, esposa del primer comandante D. Juan de Uría Santomé, residentes en Mondoñedo.
Los padres de D. Juan Uria fueron D. Miguel Ángel Uria (destacado arquitecto en Ferrol) y Dª María del Carmen Santomé (natural de Mondoñedo). Al coronel D. Juan Uria Santomé se le concedió el retiro en abril de 1875.
El padre de D. Oswaldo Codina, en 1885 ocupaba el empleo de teniente coronel en el Regimiento Orihuela nº53; en 1890 el de coronel y en 1895 el de General de División.

(2)- Revista de Sanidad Militar, del 15 de agosto de 1898, páginas 17 y 18.

Comentarios (0) - Categoría: Cronicón - Publicado o 16-06-2016 17:52
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COMBATE EN LA ISLA DE CUBA (1895)

A las doce de la mañana del 8 de noviembre de 1895 salen del punto denominado “Colonias” cincuenta y dos hombres del Batallón Cazadores de Reus Nº 16 al mando de los tenientes Martínez Terrón (1) y Castro Somoza con objeto de relevar los destacamentos de “Redonda”, “Garra” y “Ciego de Ávila” establecidos a lo largo de la trocha de la vía férrea y dejar diez y nueve individuos de la 6ª compañía en el campamento “Domínguez”.
Después de varias horas de marcha, bajo un sol abrasador, a las cuatro y tres cuartos de la tarde la avanzada de la columna española, formada por ocho hombres, al mando del sargento D. Bernardino Álvarez San Germán; a la distancia de unos cuarenta pasos sigue el resto de la fuerza, en dos hileras, una por cada lado de la vía, marchando en cabeza el segundo teniente D. Salvador Castro Somoza y a la cola el primer teniente D. Leopoldo Martínez Terrón.
Al llegar al kilómetro 14 de la vía férrea de Júcaro a Morón, la tropa española es recibida por nutridas descargas que hacen de doscientos a trescientos insurrectos emboscados en el flanco derecho, al mando del cabecilla Mirabal, procedentes de la vanguardia de Maceo, que iban a la descubierta y practicando reconocimientos. Los insurrectos dejaron pasar la vanguardia, y a unos treinta pasos, desde la manigua, realizaron dos descargas cerradas que anunciaron su presencia. Rápidamente salen como un enjambre de abejas de la colmena, y a las voces de ¡a ellos!, ¡al machete!, ¡qué son pocos!, rodearon la columna, que a las voces de sus oficiales ¡viva España!, y rodilla en tierra, hizo frente a todos lados, con fuego de los Mausers por descargas, defendiéndose valerosamente por espacio de unos minutos.
El teniente Castro, había dado la voz de fuego y rápidamente reúne la fuerza que lo acompañaba en el flanco izquierdo, sosteniendo con tesón la brusca acometida de los cubanos. El fuego ordenado, certero y vivísimo de los soldados del Batallón de Reus Nº 16 tuvo a raya a los rebeldes, a pesar de la enorme diferencia de combatientes.
Durante media hora el combate revistió caracteres de violencia extrema; por un lado, el empuje brioso de los atacantes; por otro, la tenaz resistencia de los atacados; y por ambas partes, un ardiente deseo de “ornarse con laureles de victoria”.
Llegan los cubanos hasta la vía, cayendo algunos soldados bajo el filo de sus afilados y brillantes machetes; pero aquel esfuerzo supremo es la deducción de sus energías, y estas van cediendo lentamente a medida que crece la bravura de los soldados españoles. Al teniente Castro Somoza, en los primeros momentos del combate, una bala lo hiere de extrema gravedad en el muslo izquierdo y al sargento, una bala enemiga le destroza la cartuchera izquierda.
Después de huir el enemigo a la desbandada se realizó la retirada de la fuerza española y se recogieron los heridos al fuerte Nº 15, en donde se pernoctó y se practicaron las primeras curas a los mismos. Los muertos no se pudieron recoger en el acto al carecer de camillas y de personal para su conducción. En la madrugada del día siguiente, volvió a salir la fuerza al mando del teniente Martínez Terrón con objeto de practicar un reconocimiento y retirar del campo los tres muertos del día anterior; acción que ya habían realizado otras fuerzas españolas.
El Batallón Cazadores de Reus tuvo durante el citado combate tres bajas y doce heridos. Fueron los muertos: Manuel Díaz Vázquez, Pedro Díaz González y Nicolás Veiga Redondela. Los heridos: segundo teniente, D. Salvador Castro; sargento, D. José Paseiro Badía, herida de bala en el cuello; y los soldados, Nicolás Paz, Francisco García, Antonio Dorado, Camilo Villanueva, Cosme Posada, José Rodríguez, Domingo Álvarez, José Pose, José Velasco y Severino Rodríguez.
(1)-D. Leopoldo Martínez Terrón nació el 17 de abril de 1865 en Vivero. Ingresa en el ejército el 21 de diciembre de 1881. En marzo de 1889 lo encontramos desempeñando las funciones de sargento segundo en el Batallón Disciplinario de Melilla. El 21 de marzo de 1890 asciende al empleo de segundo teniente. En octubre de 1892 asciende a primer teniente. El 30 de julio de 1897 asciende a capitán.
D. Leopoldo Martínez Terrón, capitán de la Caja de Reclutas de Mondoñedo, fallece en su domicilio de la calle Progreso de Mondoñedo, a las seis de la tarde del 28 de mayo de 1907, a la edad de 42 años. Se hallaba casado con Dª Amadora Terrón, de cuyo matrimonio dejaba tres hijos: Alfonso, Leopoldo y Emilio, todos menores de edad.
Posteriormente, su hijo D. Alfonso Martínez Terrón, se casó con Dª Pura Rivas y residieron en la calle Febrero de Mondoñedo, de cuyo matrimonio quedó una descendencia numerosa. Algunos biznietos son muy conocidos entre la población de Mondoñedo.

Comentarios (3) - Categoría: Cronicón - Publicado o 04-06-2016 14:36
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