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Andrés García Doural
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CRÓNICA NEGRA DE VILOALLE

El ocho de septiembre de 1931, muy cerca de la medianoche, el vecino de la parroquia de Santa María de Viloalle de Mondoñedo, Sebastián Gómez Maseda, más conocido como “Bastián de Peña”, al pretender pasar sobre el viejo puente sobre el cauce del río Masma, también conocido como “Da Penamoura”, unos individuos realizan cuatro disparos de arma de fuego sobre su persona.
Una pareja de la guardia civil que se hallaba en las proximidades del lugar, al escuchar el ruido de las detonaciones, se acerca al lugar y observa la presencia en medio del citado puente de un grupo de cuatro individuos, los que al divisar a la pareja de guardias, intenta desaparecer del lugar, favorecidos por la oscuridad de la noche.
Los sospechosos de realizar los disparos, pese a la oscuridad, no lograron burlar a la pareja de la guardia civil y son reconocidos y detenidos. Sus nombres eran: Ignacio Picaza Rodríguez, vecino de Mondoñedo, Luis Trigo Chao “Gardarrios”, Emilio Polo Cabado y José Pérez “do Rego”. Los detenidos fueron puestos a disposición del juez del partido (1).
Sebastián tuvo la fortuna de que ninguno de los disparos efectuados hiciera impacto en su persona, pero sí que lo atemorizaron durante mucho tiempo. Después de los años transcurridos del suceso relatado, algunos vecinos mayores de Viloalle aseguran que el motivo del incidente fueron las simpatías políticas de los involucrados en el mismo.

(1)- “El Progreso”, número 11031, 10 de septiembre de 1931.

Comentarios (0) - Categoría: Cronicón - Publicado o 24-06-2015 17:49
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“AS CASAS DOS MOUROS” DE MARQUIDE

Desde lo que los vecinos llaman “As casas dos mouros”, sobre las viviendas del lugar de Marquide, de la parroquia de S. Andrés de Masma de Mondoñedo, bajo el monte llamado “Lourido” y lugar “dos Godillós” y frente a frente al castro de Vilamor, se domina todo el territorio de la citada parroquia.
Para acercarnos hasta “As casas dos mouros” debemos tomar junto a las viviendas de Marquide un empinado camino de carro que parte a nuestra izquierda y poco a poco vamos ascendiendo hacia la cima del monte. Después de caminar unos quince minutos, llegamos a un pequeño rellano, donde se ha talado madera hace poco tiempo. Tomamos el camino que parte a nuestra izquierda y continuamos ascendiendo, hasta que finaliza el trazado del camino. En este momento tenemos que atravesar horizontalmente unas parcelas de monte arbolado, hasta llegar a la base de la masa rocosa.
Esas llamadas “casas”, como bien nos explica D. José Villaamil y Castro en 1876, no son otra cosa que tres recintos sin fosos, con unos parapetos, construidos rellenando con pared de cuatro metros de grueso, y de cal y canto, los huecos de entre peñasco y peñasco de los muchos rodados graníticos de que está sembrada aquella montuosa comarca, los cuales por si solos ofrecían segurísima defensa.
También nos dice D. José que la disposición de los dos parapetos es muy semejante a los de Mestas (Masma) y de Monte D´arca (Mondoñedo), con cuya situación presenta este monte de Lourido una cierta, aunque no muy marcada analogía, por estar encomendada la defensa de la parte que mira al valle al escarpamiento natural del terreno.
La circunstancia de aparecer en el lugar fragmentos de pizarra y pedazos de tejas, y de haberse empleado en los muros una consistente argamasa, impide remontar estas obras a época muy lejana. Otra circunstancia, no menos curiosa, que en ellos se observa, es la aparición de pedazos de carbón dentro de los muros: carbón quizás proveniente de las vigas colocadas en su interior o de hacer fuego para calentarse (1).
Por medio de la prensa mindoniense sabemos que años más tarde se celebraron unas maniobras militares en el entorno de “A casa dos mouros” de Marquide. El 14 y 15 de octubre de 1927, bajo la dirección del Gobernador militar de Lugo y del coronel del Regimiento de Infantería Zamora nº 8, llegaron importantes fuerzas a Mondoñedo. Los ejercicios consistían en oponerse a un posible desembarco entre Ribadeo, Foz, Vivero y el Barquero.
Los citados días, una pertinaz lluvia impidió realizar parte de los ejercicios programados, pero los jefes y oficiales se trasladaron en sus caballos hasta las posiciones en donde debieran realizarse (monte Do Castelo dos Mouros y Godillós), de los cuales levantaron croquis. El día 18 se preparó el terreno en los citados montes de Marquide, para situación de estacionamiento y defensa del sub-sector, que fue encomendado a un Batallón (2).

(1)- Museo Español de Antigüedades, Tomo VII, año 1876, D. José Villlaamil y Castro, Los Castros y Mámoas de Galicia, página 232.
(2)- “Renovación”, número 88, de fecha 12 de noviembre de 1927.

Comentarios (0) - Categoría: Cronicón - Publicado o 17-06-2015 17:30
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