MISCELÁNEA MINDONIENSE


Andrés García Doural
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FORTIFICACIÓN DEL SEMINARIO DE MONDOÑEDO (1836) I
La primera mitad del siglo XIX (1800/1850) fue un tiempo muy convulso tanto para Galicia como para nuestro Mondoñedo, en estos 50 años nuestros vecinos vivieron la guerra napoleónica, los alzamientos militares tanto liberales como absolutistas y dos guerras civiles, conocidas como guerras carlistas.
La muerte del rey Fernando VII (29 de septiembre de 1833) sin sucesión masculina provocó la primera de las guerras carlistas (1833–1840) teniendo como contendientes a los defensores de la hija legítima del rey, Isabel II, conocidos como Isabelinos y a los defensores del hermano del rey Carlos, conocidos como Carlistas.
En Mondoñedo la situación era bastante convulsa, hecho que provocó roces entre el ayuntamiento, que apoyaba a la reina Isabel, y el obispo don Francisco López Borricón, muy partidario de la facción carlista. No debemos olvidar que el obispo, alegando enfermedad, se había negado a jurar fidelidad a la nueva reina lo que obliga al Subdelegado General de Policía del Reino a cercar con sus tropas el palacio del Buenaire (Masma), donde convalecía el obispo, para obligarle a llevar a cabo el juramento de fidelidad. Tampoco debemos olvidar que en 1828 se había nombrado como rector del Seminario a don Juan Martínez Villaverde, que llegará a ocupar el cargo de Presidente de la Junta Carlista de Galicia. Con el pretexto de buscar a este hombre, que supuestamente se escondía en el palacio episcopal, el día 22 de noviembre de 1835 éste fue rodeado por tropas nacionales que lo registraron concienzudamente. De lo encontrado en este registro sale la orden de registrar y posteriormente arrestar a la sobrina del obispo que se hallaba en Frexulfe.
Con esta situación convulsa llega al Ayuntamiento de Mondoñedo el escrito del Comandante Militar don José Manuel Meñaca (16/12/1835) en el que se comunica la “imperiosa necesidad” de construir defensas entorno a la Catedral, el Palacio episcopal y el Seminario para defender la ciudad de posibles ataques carlistas.
El citado comandante creía que era necesario derribar el antepecho de la muralla de la huerta del Palacio episcopal, así como su palomar, además de esto se ordenaba derribar el arco y la caseta que existía en la calle Templario (actualmente Pascual Veiga) y la muralla que cerraba el cementerio inmediato. El Cabildo mindoniense protesta efusivamente alegando, no sin razón, que eran unas obras muy excesivas para una ciudad que no estaba amenazada y que las funciones que se atribuía el comandante eran abusivas, pues se extralimitaban incluso las que posee un comandante militar de una ciudad en estado de sitio, que no era el caso de Mondoñedo.
En el Seminario se pretendía acuartelar a la 5ª Compañía del 1º Batallón de Voluntarios de Galicia para lo cual se había vaciado previamente, trasladando los enseres al convento de San Pedro de Alcántara.
Las obras de fortificación comienzan el 12 de marzo de 1836 reutilizando para ello la piedra resultante de los derribos que el comandante había mandado realizar. Para llevar a cabo las citadas obras se convoca a todos los maestros y operarios de mampostería, que trabajarían bajo las órdenes del teniente D. Lorenzo de Aenlle.

Comentarios (1) - Categoría: Cronicón - Publicado o 24-06-2011 21:16
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NUESTRO AMIGO CAYETANO
Cayetano González García de "Rebegón", de profesión carpintero y picador de piedras de moler grano, amigo de la lectura, buen conversador y gran aficionado a componer poesías, falleció en su vivienda de la Faxina, parroquia de Nuestra Señora del Carmen de Mondoñedo el día 13 de junio de 2011, a los 86 años.
Durante los buenos momentos que hemos compartido con él, nos comentó numerosas anécdotas de su profesión de carpintero, de cuando trabajó en la empresa mindoniense ECAR, de cuando fue pedáneo de la parroquia del Carmen siendo Alcalde D. Francisco Mayán y se realizó la concentración parcelaria, de los años que se dedicó a picar las piedras de los molinos de moler grano de los alrededores de Mondoñedo etc. Aunque la enfermedad le causó numerosos trastornos físicos, casi siempre estaba de buen humor e incluso transmitía ánimo a la persona que se encontraba mejor. Muy pocas veces se quejaba de sus males.
De la época de picar las piedras de los molinos harineros, nos comentó varias veces una anécdota muy curiosa que le había ocurrido en un molino del barrio de Supena (Argomoso). Más o menos fue así: En el citado lugar había dos vecinos que mantenían discrepancias. Cierto día son requeridos por los "Quendeiros" del molino de Supena los servicios de Cayetano de "Rebegón" para picar las piedras al molino. Realiza su trabajo con esmero, como acostumbraba hacerlo. Rematada la faena, comienza a moler uno de los vecinos; Cayetano después de comprobar que todo funcionaba correctamente emprende el camino de regreso a su domicilio acompañado de sus herramientas. Cuando se hallaba a la altura del barrio de Maariz, se le aproxima, todo sofocado, el otro vecino de Supena que mantenía discrepancias con el anterior y que casualmente le tocaba moler a continuación. Exclama ¡Cayetano o muiño non funciona!. Cayetano le responde que el molino molía perfectamente y que lo había comprobado cuando realizaba la molienda el otro vecino. ¡Pois non moe! Cayetano regresa de nuevo al molino con sus herramientas al hombro, acompañado del vecino de Supena. Durante el trayecto no paraba de cavilar en lo que había podido ocurrir. Una vez dentro del molino, coge el “guindastre” y levanta la piedra superior (la que gira). ¡Vaya sorpresa!, el otro “discrepante” le había metido una patata de pequeño tamaño en "o ollo" de la piedra superior (por donde entra el grano). La piedra se hallaba toda pastosa por la parte inferior y de este modo el molino no molía (por estos lugares se conoce con el nombre de molino “envaltrado”). Unas poesías suyas, junto con las de otros mindonienses, fueron recogidas por la Asociación de Amigos de la Ciudad de Mondoñedo en el año 2006 en una pequeña publicación, confeccionada en la imprenta Suc. de Mancebo de Mondoñedo. De entre ellas, extraemos un fragmento:

PALABRA DE MOSTRADOR

Palabra de mostrador,
palabra que non é palabra,
todo o que alí se comenta,
maldito se val para nada.

Alí vese o que somos,
alí de cultura nada,
pois o que alí se esbardalla
maldito se val para nada…


Cuando alguno de los que nos considerábamos sus amigos le llamábamos “poeta retranqueiro”, siempre nos miraba por encima de sus gafas y en su rostro se reflejaba una sonrisa. El periódico “Mondoñedo” publicó durante varios años muchas poesías de Cayetano, de diferente temática, pero sabemos que tenía confeccionadas muchas más, de las cuales tuvimos la suerte de conocer alguna y que por desgracia no llegaron a ver la luz.
Descanse en paz nuestro amigo Cayetano.

Comentarios (0) - Categoría: Cronicón - Publicado o 24-06-2011 21:06
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