MISCELÁNEA MINDONIENSE


Andrés García Doural
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LA CAPILLA DE LA GUADALUPE DE GROVE
En el barrio de Grove, de la parroquia mindoniense de Santa María de Vilamor, se encuentra la edificación de una pequeña capilla que conocemos como de La Guadalupe. Esta edificación religiosa fue construida por el presbítero D. Francisco Sánchez, natural de Villanueva de Lorenzana, cumpliendo lo dispuesto por sus padres Pedro Sánchez y María Rodríguez del lugar de la Tilleira. Ermita de la advocación de S. Pedro en sus inicios, en la que su fundador ordenó colocar, entre otras cosas, las imágenes de San Pedro Apóstol, San Francisco y Nuestra Señora de Guadalupe.
El 4 de septiembre de 1.717 fundó en la ermita una capellanía de la advocación de San Pedro, con treinta y una misas rezadas al año, una de las cuales sería cantada y se celebraría el día de dicho Santo por el cura de Vilamor.(1)
El 3 de agosto de 1.753, siendo cura párroco de Vilamor D. Pedro Gutiérrez, visito la capilla de Grove el obispo de Mondoñedo D. Carlos Riomol y Quiroga.
Nos dice en el libro de visitas: “que en la capilla de Nuestra Señora de la Guadalupe, situada en el barrio de Grove, era necesario asegurar la ara, dorar por adentro la patena, y copa de cáliz y poner un ornato entero por estar indecente el que tiene, dentro de seis meses y que el cura remita certificación del cumplimiento. En el año 1.755 no se halló hecho nada de lo ordenado, se renueva el mandato y se le impone 30 maravedíes de multa”. Por estas fechas la capilla de la Guadalupe de Grove tenía una capellanía con treinta misas rezadas en ella, en días señalados. Su capellán era D. Antonio Rigueiro, presbítero, vecino de Masma.(2)
El 11 de marzo del año 1.809 tuvo lugar un violento enfrentamiento entre tropas españolas y fuerzas invasoras francesas en las inmediaciones de las canteras de la Trinidad y el barrio de Arroxo (Lorenzana). Después de una encarnizada lucha, resultan muertos un número importante de soldados españoles y un dragón francés. Posteriormente fueron trasladados los cadáveres de seis soldados españoles y el del dragón francés hasta la capilla de Nuestra Señora de la Guadalupe de Grove, donde se les daría cristiana sepultura.(3)
En los primeros años del siglo XX, se realizaron importantes obras de restauración en la edificación de la capilla. El 20 de septiembre de 1925 se celebró una concurrida romería de la Guadalupe de Grove, la cual fue amenizada por la Banda municipal de música. En la actualidad, pasa desapercibida para la gran mayoría de mindonienses la festividad de Nuestra Señora de Guadalupe de Grove.

(1)-D. Eduardo Lence Santar, Del Obispado, tomo II, página 99.
(2)- Archivo Catedralicio de Mondoñedo, libro de visitas parroquiales del obispo de Mondoñedo D. Carlos Riomol y Quiroga, año 1.753.
(3)- Archivo Diocesano de Mondoñedo, parroquia de Santa María de Vilamor, libro 3º de defunciones, folio 132.

Comentarios (0) - Categoría: Cronicón - Publicado o 24-06-2011 21:51
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FORTIFICACIÓN DEL SEMINARIO DE MONDOÑEDO (1836) II
Personal laboral en las obras del Seminario

Maestros de cantería: Miguel Pedreira, Francisco Domenech y Jerónimo Chorén.
Operarios: José Bermúdez, José García del Puente, Javier Ferreiro, Pedro Álvarez, Domingo Bouso, Juan Sánchez, Antonio Rey, Rosendo Marful, Javier Sampayo, Antonio y José López, Antonio Rivas, Fernando Gómez, Antonio Castrillón, Juan do Rego, José Fernández y José Sánchez, todos ellos con un salario que iba desde los cinco a los seis reales diarios.
Sirvientes: Juan Juncal, Francisco Rey, Antonio Dorado, Bernardo Saavedra, José Fernández, José do Rego, Joaquín Díaz y los hermanos Luís y José Domenech.
El maestro Miguel Pedreira buscó algún operario más, a los que tuvo que satisfacer sus salarios por la premura de la ejecución de la obra. El importe total de estas obras ascendió a 1328 reales y 17 maravedís.
Entre las distintas obras que se llevaron a cabo para defender el Seminario se construyó un tambor a la entrada del recinto, rodeado por varios fosos, se aspillaron 48 ventanas y se colocaron varios puentes levadizos. Contaban con un total de 36 fusiles y 34 bayonetas que se habían recogido a la Milicia Nacional de Viveiro.
Así permaneció el edificio hasta que en el mes de diciembre de 1837 un fuerte temporal de viento y agua causó importantes daños en el tejado que cubre la Sala Rectoral del Seminario, así como en su puerta principal. A finales de este mes el Mayor de la Plaza, don Nicolás Villaamil y el maestro de obras, don José Otero, reconocieron los desperfectos llegando a la conclusión de que era necesario reparar el tejado, la puerta principal y los dos puentes levadizos, inutilizados por las lluvias.
En el mes de abril de 1838 otra inspección desvela que la soga que tenía unas treinta varas de longitud por catorce líneas de grueso, destinada a levantar el puente levadizo de la puerta principal estaba muy deteriorada, así como los puentes levadizos, que se encontraban sin los herrajes reglamentarios. Se dan las órdenes precisas para recomponer la soga, arreglar los puentes y limpiar los fosos.
Otra acción que se llevó a cabo para evitar un ataque contra la ciudad, por parte de los carlistas, fue colocar avanzadas de la Guardia Nacional en los lugares de Barbeitas, Valiñadares, Casas Nuevas de Lindín y Rego de Cas.
El año 1841 será el último de la fortificación del Seminario. El día 7 de febrero se reúne en el Ayuntamiento una comisión formada por el alcalde (don Pedro Marzo), varios concejales y el comandante militar de la plaza, en la cual se acuerda, siguiendo la orden del Jefe Político de la Provincia, la demolición de la fortificación existente delante del Seminario, por ser inútil y por los graves perjuicios que ocasionaba al público, ya que privaba del uso de la plazuela en la que se vendía leña, paja, vino, ganado y otros objetos para el consumo del vecindario, además, y para evitar posibles desgracias, se pretendía tapiar los fosos abiertos. El acuerdo de demolición ocasionaba un nuevo problema: ¿qué hacer con la piedra y los escombros sobrantes?.
En la sesión del 14 de mayo de 1841 el Ayuntamiento acuerda nombrar a don Francisco Soto, Pedro Leivas, Pedro Martínez Pastur y Manuel Tomás Serantes como miembros de la comisión que se encargará de llevar a cabo el remate de la piedra sobrante de la demolida edificación. La siguiente reunión de esta comisión tiene lugar el 1 de agosto de 1841 donde acuerdan el remate de los despojos de piedra de la citada construcción. Los que se hallaban depositados en el frontal del edificio le son entregados a José Otero por la cantidad de 260 reales. El resto, que se hallaba frente a los negrillos (fachada Este), le son adjudicados a Ramón Louro en 300 reales. De este modo desaparecen definitivamente los últimos restos del edificio construido para salvaguardar la ciudad de Mondoñedo, del que ya no quedaba resto alguno, tan sólo el recuerdo.(1)

(1)- Archivo del Ayuntamiento de Mondoñedo, Guardia Nacional, carpeta 2493.

Comentarios (0) - Categoría: Cronicón - Publicado o 24-06-2011 21:20
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