MISCELÁNEA MINDONIENSE


Andrés García Doural
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“CAPONES” EN NUESTRA CATEDRAL
Durante la amplia historia de la música de nuestra catedral, hay que destacar un capítulo raro y al mismo tiempo sorprendente para el lector, como es el de los “capones”. Se practicó la castración en destacados niños de coro, con la intención de sacar buenos sopranos y contraltos.
Durante los siglos XVII y XVIII existieron grandes sopranos y contraltos castrados, que gozaron de gran fama a nivel mundial como Cafaarelli, Mollineri o Farinelli. Hay que tener en cuenta la suavidad de las tonalidades de la voz de los operados, con la que deleitaban a los fieles cantando en las iglesias.
A través de documentación existente en el archivo catedralicio de Mondoñedo y publicada por su archivero D. Enrique Cal Pardo, en un extenso y brillante trabajo titulado “La Música en la Catedral de Mondoñedo”, publicado por la editorial Alvarellos de Lugo, conocemos la existencia de “capones” en la música de nuestra catedral desde comienzos del siglo XVII.
Siguiendo la publicación de D. Enrique, el cabildo, conociendo las ventajas que aportaba la voz dulce y potente de un “capón” y viendo que un niño de coro, el cual disponía de muy buenas cualidades y ofrecía espléndidas garantías, emprende la aventura de la castración del mindoniense Ignacio Jiménez de Cancio. El joven había nacido en Mondoñedo, era hijo del platero de la catedral y sobrino de Antonio Díaz Cancio, corneta de la capilla de música. Las actas capitulares del cuatro de junio del año 1698 dicen que se le conceden 300 reales al nuevo “capón”, “para ayuda de su cura y para pagar al capador”. En 1713 lo “ficha” la catedral de Santiago de Compostela, conocedora de sus excelentes cualidades, y le ofrece un salario importante.
En el año 1716 es admitido de nuevo por el cabildo mindoniense y se le asigna una nómina de 100 ducados. Durante su extensa vida laboral se le concede una capellanía y es elegido representante de la capilla de música ante el cabildo. En el año 1723 peregrina a Santiago de Compostela en compañía de otro “capón” llamado Manuel Pernas. Ignacio Jiménez de Cancio fallece en Mondoñedo el 6 de febrero del año 1753, administrado de los Santos Sacramentos. Se le dió sepultura a su cadáver dentro de la Santa Iglesia catedral, se celebraron ocho misas por su alma y ofrendó ocho reales. En el momento de su fallecimiento vivía en compañía de su hermana Dª Antonia de Cancio. No había hecho testamento (1).
En el año 1807 es admitido en la capilla de música de la catedral mindoniense el “capón” Bartolomé Puceiro, que procedía de la catedral de Santiago de Compostela, se le asigna un salario de 400 ducados anuales. En el año 1812 marcha a la catedral de Tuy. Unos meses más tarde regresa a Mondoñedo y se le asigna un salario de quince reales diarios. Por su carácter inquieto, corta iba a ser su estancia entre nosotros y regresa de nuevo a Tuy. Posiblemente estamos hablando del último “capón” existente en la catedral mindoniense. Gracias a nuestro amigo Antonio Muñoz (Archivero circunstancial del Archivo del Ayuntamiento de Mondoñedo), que encontró y nos facilitó un curioso documento existente en el citado archivo, relacionado con este “capón”, que queremos dar a conocer y dice más o menos así:
D. Bartolomé Puceiro, músico tiple (la más aguda de las voces humanas), de esta Santa Iglesia Catedral de esta ciudad, con la debida atención expone que: “siendo constante y notorio” en el pueblo la exención de que goza, por la “circunstancia de ser capón o castrado”, y que por lo mismo no puede realizar trabajo pesado ni de las armas(2), por falta de competente robustez y fuerzas, lo hizo presente a usted verbalmente, y cuando esperaba se le diese por exento en aquellas horas en que no ejerciese su empleo, anda buscando entre los soldados de la misma milicia, para que hagan la guardia y a fin de hacer los recursos precisos. Suplico que aun cuando no se le estime por tal exento, a lo menos, se le conceda el término de veinte días sin ejercicio, para poder dirigirse al Exc. Señor Gobernador y Capitán General de este Reino, y hacer uso de su derecho, como lo expone de tan acreditado celo y justificación”. (3)

Mondoñedo Septiembre 29 de 1810.

El Papa Benedicto XIV (1740-1758), condena las operaciones de castración, pero parece ser que no se atreve a excluir de los coros eclesiásticos a aquellos que, ya operados, venían cantando en los mismos. El Papa Clemente XIV (1.769- 1.774) prohíbe terminantemente la castración.
El Papa León XIII (1878-1903) prohíbe la admisión de individuos castrados en la Capilla de música Papal, rematando a las pocas fechas definitivamente estas prácticas quirúrgicas en estos jóvenes cantores.
Algunos moralistas aceptaban esta práctica, en caso de que no hubiese peligro de la vida y se contase con el consentimiento de aquellos a los que se iba a realizar la operación.
Según D. José Ruiz Matilla, autor de un interesante trabajo sobre Farinelli, “los castrados eran voces de mujeres en cuerpos de hombretones. Estos eran las estrellas de rock y de cine del siglo XVIII”.
Los castrados fueron los primeros en fomentar el divismo en los escenarios. Si a alguno de ellos se le hubiera dado a elegir, posiblemente habría escogido sin duda que lo castrasen, porque, si no, no habrían llegado a ser quienes fueron y no habrían tenido esa identidad tan grande y poderosa.

(1)- Libro de defunciones de la parroquia de Santiago n º 4, folio 268 vuelto.
(2)- Por estas fechas nos encontrábamos en plena Guerra de la Independencia.
(3)- Archivo del Ayuntamiento de Mondoñedo, documentos sin catalogar.

Comentarios (1) - Categoría: Cronicón - Publicado o 24-04-2010 08:14
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-TODO ES POSIBLE -
En el lugar conocido como “A Penela”, a la orilla de una de las pistas de la concentración parcelaria de la parroquia de San Lorenzo de Sasdónigas, personas desconocidas dejaron abandonado un aparato de televisión, marca “Telefunken”.
Cuando la vimos nos preguntamos si la dejaron allí para cortar el agua de la cuneta, la dejaron para que los animales, que pastan libremente por el lugar pudieran ver algún programa deportivo, o la dejaron para que las personas mayores que acostumbran a pasear a primera hora de la tarde por el lugar, pudieran seguir los capítulos de alguna telenovela. También es posible que esté relacionada con la T. D. T., al existir una parte sombría en el territorio de la parroquia de San Lorenzo de Sasdónigas.

Comentarios (1) - Categoría: Cronicón - Publicado o 24-04-2010 08:11
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