MISCELÁNEA MINDONIENSE


Andrés García Doural
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“A PONTE NOVA” DE VILOALLE
El 27 de noviembre de 1758, se reúnen de forma capitular, la Justicia y Regimiento de Mondoñedo, para tratar sobre el Real Despacho, en el que se trataba la reedificación del “Puente Nuevo” o de la Recadeira de Viloalle.
En aquellos momentos, se litigaba un pleito entre los vecinos de Santa María de Viloalle con los de las feligresías de Coubeira y Figueiras, sobre los reparos y reedificación del citado puente. Los vecinos de la feligresía de San Martiño de Figueiras abastecían de leña a la mayor parte de los habitantes de la ciudad de Mondoñedo, la que conducían en carromatos.
Dicho puente era de tres palos, con sus lastras por encima y se halla en el trazado del Camino Real. Los carros y caballerías pasaban por el río y en tiempo de invierno y crecidas lluvias era intransitable y con bastante peligro para carros y caballerías, por cuyas razones era muy necesario construir de nuevo otro.
D. Alejo Arias, dice que el puente nuevo, llamado también de la Recadeira: “Se halla situado a cuarto y medio de legua de esta ciudad, términos de la feligresía de Santa María de Viloalle, en Camino Real, que transita o pasa al Valle de Oro, San Ciprian, Villa de Vivero y otras partes, muy preciso para todos los caminantes, pasan por él, no solamente los racionales, sino las caballerías y más ganado, en tiempo de invierno, por llevar crecido caudal de agua el río, sobre el que está y a la desembocadura de este en el río grande que llaman de Tronceda”.
Con motivo de los numerosos y cuantiosos daños ocasionados por las aguas de la terrible tormenta del mes de septiembre de 1761, que arrancó y llevo varios puentes existentes sobre varios ríos de los alrededores de la ciudad, que algunas casas y molinos quedaron atollados y muchas tierras de cultivo inundadas, que los pisos de los caminos desechos, muchos descoronados, desperdiciados los frutos de la tierra y que enorme fatalidad en particulares con la pérdida de los haberes y caudales que tenían en sus casas muchas personas, se proyecta la construcción de un buen puente de cantería de un arco de ocho varas de diámetro y de tres de alto bajo la clave, con el ancho correspondiente a dos porciones de calzadas a sus extremos, que es muy necesario construir en lugar de “un infeliz” de madera que hay en el paraje llamado Recadeira, sobre el río que llaman de los Molinos de Abajo.
Este puente debía de ser de un arco de ocho varas y cuatro de ancho. Las serelas de él no han de exceder del alto de un pié y del tres cuartas menos tres dedos, cuyo arco se ha de fabricar abajo del puente viejo, siete cuartas en donde estará más firme. En la parte de Viloalle han de hacerse veintidós varas de calzada en cuadro, rozarse algunas paredes para que el camino quede más ancho. Del lugar del Coto, otras treinta varas de calzada, una pared de cuatro cuartas de alto y un paredón por la de San Lázaro para que le atraviesen las aguas, todo de cal y canto, cantería dura y bien profundada, con arreglo al mapa del ingeniero y militar D. Martín Gabriel. Su importe definitivo sumó la cantidad de 6.700 reales.
Con el paso de los años y con el aumento del volumen de los vehículos a motor, fue necesario ampliar considerablemente el puente. Se le adosó otro, totalmente construido de hormigón, lo que facilita el tránsito de toda clase de vehículos y para comodidad de los vecinos.

Comentarios (0) - Categoría: Cronicón - Publicado o 27-02-2015 14:47
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LA ERMITA DE SAN ESTEBAN DE PARAÑOS

En el lugar de San Esteban de Paraños, de la parroquia de S. Jorge de Lorenzana, en una planicie del terreno se halla erigida una pequeña ermita de la advocación de S. Esteban. Para acercarnos a Paraños, tomamos la antigua carretera N-634 hacia Ribadeo, a la altura del restaurante “A Voltiña”, nos desviamos a la derecha por Grove, hacia Arroxo. Antes de llegar a este núcleo de población, nos desviamos de nuevo a la derecha por A Chiela en dirección a San Jorge de Lorenzana. Rebasadas las edificaciones de A Chiela, nos topamos a mano derecha con un indicador que dice Adellao. Ascendemos por esta estrecha carretera local hasta el lugar de Adellao. Un poco antes de llegar a las primeras edificaciones de Adellao, tomaremos una estrecha y empinada pista asfaltada que parte a nuestra izquierda hasta el lugar de S. Esteban. Al ser un terreno con bastante desnivel, desde lejos, ya divisamos la edificación de la citada ermita.
En el año 1763, visitó la ermita el obispo de Mondoñedo D. Carlos Riomol y Quiroga y en su libro de visitas dice: “Parece ser que es del cabildo de Mondoñedo, quién él dice aforó un trozo de bienes a unos labradores, vecinos de esta feligresía, con la obligación de repararla”. Por aquellas fechas, se hallaba indecente y el Sr. Obispo manda que se faiase del medio adelante, igualar bien el pavimento y blanquearla, en un periodo de seis meses”.
Como nos pareció algo interesante y al mismo tiempo, desconocido para los mindonienses y para la mayoría de laurentinos, visitamos al archivero de la catedral de Mondoñedo, D. Enrique Cal Pardo, que una vez más nos atendió con suma amabilidad. Consultamos el libro de la visita pastoral del Obispo Mesia de Tovar del año 1613. El 14 de mayo de 1613 visitó la parroquia de S. Jorge de Lorenzana y en uno de sus apartados dice: “halló en la feligresía una ermita de S. Lorenzo, otra de Sta. Catalina y otra de S. Esteban y que no tienen más rentas que las candelas del día de la fiesta de su advocación y que los feligreses están obligados a repararlas, lo cual mandó S. Sª al cura y haga cumplir y aderezar y cubrir y que no estando cubiertas y bien reparadas no diga en ellas misa ni consiente decirla, pena de ex comunión mayor”.
En el libro primero de aniversarios y capillas de la parroquia de S. Jorge del Valle de Lorenzana, depositado en el Archivo Diocesano de Mondoñedo, encontramos otra referencia a la ermita de S. Esteban. Año 1690: “En el lugar de S. Esteban, existe una ermita del Glorioso S. Esteban, propiedad del cabildo de Mondoñedo. Tiene bienes y ornato”.
El día de la festividad de S. Esteban (26 de diciembre), después de rematada la misa que se celebra en la ermita y que acostumbra oficiar el párroco de S. Jorge de Lorenzana, los vecinos sacan en procesión alrededor de la edificación la imagen del Santo. Algunos años, la procesión estuvo amenizada por alguna clase de música.
Con motivo de la despoblación de los lugares más próximos y con la avanzada edad de algunos vecinos, en un periodo corto de tiempo se dejará de celebrar misa y de sacar en procesión a San Esteban. La edificación de la ermita agradecería una pequeña reparación.

Comentarios (0) - Categoría: Cronicón - Publicado o 27-02-2015 14:45
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