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Andrés García Doural
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ANTIGUA ESCUELA DE NIÑAS DE ALCÁNTARA

Imagen captada en la Alameda de los Remedios de Mondoñedo, junto al edificio del Hospital de San Pablo, a comienzos de los años treinta del siglo pasado, a alumnas de la antigua escuela de Alcántara y a sus maestras.

Dª Carmen Maañón (maestra), Dª Efigenia (maestra). Erundina Palacios, Maruja y Priscila Castro “de Tupinamba”, Carmen Paz “do Latoneiro”, Carmen González Sandamil “do Banco”, Carmen Castro “Casanova”, María Pernas, Milagritos “da Roxica”, Mercedes “da Adriana”, Oliva Veiga “do Forno”, Leonor Rodríguez “do Guerra”, Pepita “do Camaruxo”, María Iglesias “do Gadello”, Araceli “de Minas”, Trinidad Rodríguez “do Contable”, María “de Cesareo”, Irene “de Pancho”, Lourdes Fernández “de Llollas”, Maruja Val “do Unez”, Ermitas Anello “do Couro”, Oliva Pernas, Teresa Salgueiro, “Chicha” Gayoso”, Emilia Díaz “de Pedro”, Wilma Leivas, Dolores Fernández “Lola de Llollas”, etc.

Comentarios (1) - Categoría: Cronicón - Publicado o 25-12-2013 19:51
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EL MANANTIAL DOS PEDREGÁS DE MONDOÑEDO

“Atallo d´os Pedregás,
Quén me dera que falases
Para che ouvil-os catro contos
Pallaregos que ti sabes
”.

(D. Manuel Leiras Pulpeiro)

La población de Mondoñedo en años de sequia padecía las consecuencias de la escasez de agua. Para solucionar este grave problema, los Obispos de la Diócesis se preocuparon, durante siglos, de facilitar un suministro adecuado de agua potable a sus feligreses.
El 31 de marzo de 1726, el obispo de Mondoñedo Fray Juan Muñoz y Salcedo comunicó al Ayuntamiento que iba conducir a la población el agua del manantial de Os Pedregás.
Esta obra es más espectacular de lo que se aprecia a simple vista, pues se gastaron importantes cantidades de dinero en la roturación de montes y terrenos de labor, por donde tenía que pasar la conducción del agua. Las obras se realizaron con gran celeridad a pesar de la enérgica oposición de algunos propietarios.
En el mes de abril de 1726 se inician las obras. El Sr. Obispo ofreció 4.000 ducados y el Vicario D. Carlos Maseda Baamonde 5.000 reales para costear la nueva obra. En el mes de octubre del mismo año, las obras estaban a punto de ser rematadas y el Cabildo acuerda dar las gracias al Prelado por la “buena obra”. La Justicia y Regimiento (Ayuntamiento) en sesión de 31 de marzo de 1726 acuerda por unanimidad colocar una piedra caliza con las armas de su Ilustrísima en una esquina de las Reales Casas (actual biblioteca y oficina de turismo) y en la misma piedra se escriba: “Se pone en memoria de su Ilustrísima, bienhechor tan especial de esta ciudad y pueblo”. Esta piedra con las armas del Señor Obispo e inscripción se retiró de su ubicación por razones que desconocemos y sabemos que en la actualidad se encuentra depositada en el museo provincial de Lugo.
En el lugar donde brota el manantial de Os Pedregás se levantó una voluminosa y curiosa edificación, construida toda ella con gruesos bloques de cantería, posiblemente, procedentes de las famosas canteras de los montes de Toxoso (Abadín), todas muy bien labradas, con su tejado abovedado y cubierto con gruesas piedras de pizarra. La edificación está dotada de una diminuta ventana para dar luz a su interior y de una puerta de entrada. Tiene la edificación unas dimensiones exteriores de 6,37 metros de ancho; 6,37 metros de longitud; y 2,28 metros de altura hasta el borde del tejado. El piso de la edificación se encuentra todo lastrado con grandes piedras calizas, procedentes de la famosa cantera de la Trinidad (Vilamor).
A continuación nos encontramos con un canal subterráneo de unos cuarenta metros de longitud, de 66 centímetros de ancho y 1,55 metros de altura, muy bien paredado, con grandes piedras asentadas en cal y arena, todo él cubierto con gruesas y amplias lastras. En el piso, posee la conducción, a lo largo de su recorrido, unos pequeños pero originales recipientes (areneros), construidos en piedra de cantería, con unas dimensiones de 19 centímetros de longitud; 20 centímetros de ancho y unos 10 de profundidad, para que quedaran depositados en ellos posibles sedimentos. Más tarde le fueron colocadas unas tuberías de barro, que poseen un diámetro interior de 8 centímetros. Desde el año 1928, en que es inaugurada la actual conducción de agua a Mondoñedo desde los manantiales de Mouros y La Grande, este manantial permanece abandonado y una parte de sus aguas son aprovechadas para regar unas huertas de las inmediaciones de Alcántara y otra parte se pierde por el terreno.

Comentarios (1) - Categoría: Cronicón - Publicado o 25-12-2013 19:48
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