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Andrés García Doural
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DAÑOS EN EL PUENTE DE RUZOS

La tormenta que azotó la población de Mondoñedo durante la tarde del día 5 de julio de 1775, causó importantes daños materiales en el puente de Ruzos, actualmente conocido como “Do Pasatempo”.
El día 7, del mismo mes, los señores D. José Jacinto Vaamonde Figueroa, D. José Fernando Maseda y Pardo, D. Alejo Arias Somoza, Regidores y D. Rosendo Martín de Prado, Procurador Sindico, en compañía de Ignacio Estévez, maestro arquitecto, que en aquellos momentos corría con la fábrica del colegio (primera altura del Seminario) que se construye en esta ciudad y residente desde hace algún tiempo en ella, pasan a reconocer el puente de Ruzos, todo construido de cantería y pizarra, que se halla situado en la principal entrada a la ciudad, que viene de Castilla (1).
El maestro arquitecto, bajo juramento, declara que el aluvión desmoronó el petril izquierdo del citado puente, arrojando su material al centro del río, con el cual y con lo que arrastró el agua del río, se escavaron los cimientos. Principiaron a caerse algunas piedras del arco, por cuyo incidente está expuesto el puente a venirse al suelo.
El maestro, considera preciso tapiar los cimientos por los dos frentes del arco, con toda arte, solidez y perfección, construyendo por debajo del arco hasta unas doce varas de a cuatro cuartas de largo en la madre del río, una calzada segura de piedra, que defienda los cimientos del puente. A la mano izquierda, bajando de la cuesta de Lindín, para entrar en la ciudad, el aluvión desmoronó el petril, que por aquella parte sostenía el puente y su entrada, siendo necesario construirlo de nuevo, con cimientos firmes. Otro petril o paredón de 23 varas de largo y doce de ancho, cada una de cuatro cuartas, hasta la superficie y se terraplene la entrada del puente, con su pasamanos correspondiente, en el cual debería quedar una escalera, paso o rampla, que sirva de camino para el lugar de A Favega, con un conducto suficiente para que por este tengan desahogo las aguas y se enderecen a la madre del río que va por debajo del puente. A mano derecha, bajando de Lindín, a la parte del Nordés y contra el mismo puente, en donde se halla el camino de los carros, entre la bajada y hacia el río se desmoronó y quedó intransitable por la altura y ribazo que por aquella parte quedó y para cuyo remedio se necesita entrar la calzada que baja de Lindín más de diez varas, volviéndose poner todo de calzada y sin embargo, opinaba que este reparo quedaría muy dudoso y bastante “repechoso” para la subida y bajada de los ganados.
Para realizar todas estas obras es preciso demoler la esquina de un “patín” que hace frente a dicho camino de Lindín y es de una casa que fue propiedad del Regidor D. Nicolás de Luaces, a fin de darle los “declives” para el repartimiento de las aguas, descansada bajada a los carros, dejándolo todo de calzada y el paredón de abajo, con su antepecho, de cinco cuartas de alto, para el seguro de los transeúntes y ganados. También consideró el maestro, no menos preciso, reparar el camino que se transita a píe y a caballo, hacer un antepecho de pizarra, con el alto de cinco cuartas y un ancho de tres, con el que quedará libre y “precavido” el riesgo del río, para con los transeúntes de noche y de día.
Del citado puente de Ruzos, hacían uso y servicio, no sólo los vecinos de Mondoñedo, también lo hacían los de las parroquias de Santa María Mayor, Lindín, Argomoso, San Juan de Lagoa, Coto de Otero, Bretoña, Reigosa, Riotorto, Villaseca, Mojoeira, Rececende, Villameá, Villaformán, Trabada, Valle de Lorenzana, Cotos de Cadavedo y Canedo y todos los del distrito de la provincia, que utilizaban del citado puente para concurrir a los mercados semanales.
Los numerosos trabajos de reparación del puente de Ruzos y de su entorno fueron seguidos por D. José Jacinto Vaamonde y D. Rosendo Martín de Prado. El coste de las importantes obras realizadas, ascendió a 9.000 reales y 12 maravedíes (2).

(1)- Archivo Municipal de Mondoñedo, carpeta 0948, libro de actas.
(2)- Archivo Municipal de Mondoñedo, carpeta 0952, libro de actas 1771-17
80.


Comentarios (0) - Categoría: Cronicón - Publicado o 27-11-2013 21:18
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LA ERMITA DE FIGUEIRAS
El 9 de agosto de 1.657 Alonso Fernández Cabanela, clérigo y vecino de San Martín de Figueiras funda y dota una capellanía de la advocación de la Concepción en la ermita de San Luís, de la Concepción y Santa Marta, que en el lugar de Romeo de aquella parroquia construyera su padre Pedro de Cabanela (1)
El dato más antiguo que logramos localizar de la familia Cabanela en los libros parroquiales de San Martín de Figueiras de Mondoñedo datan del 8 de enero de 1621, cuando es bautizado por D. Pedro Carracedo en la iglesia parroquial un hijo de Pedro de Cabanela y de Inés Pérez, al que le fue impuesto el nombre de Luís. Fue su padrino D. Gonzalo de Amoeiro Camba, Chantre de la Santa Iglesia catedral de Mondoñedo e Inés Alonso, mujer de Juan de Cabanela (2). Sabemos de la existencia de dos hijas: María (4/5/1625) e Inés (5/3/1630). Inés se casó en San Martín de Figueiras el 2 de marzo de 1655 con Pedro Mel de Villanueva de Lorenzana. Sus padres ya se hallaban difuntos.
El 18 de junio de 1754 visitó la ermita el obispo de Mondoñedo D. Carlos Riomol y Quiroga y ordenó cubrir de tabla el altar y ponerle frontal, en un tiempo de seis meses y si no se cumpliese su mandato impondría una sanción de 500 maravedíes. En estos momentos era su capellán D. Andrés Miranda.
Dispuso el fundador que se fundara en ella una capellanía, que fuese de presentación y patronato de legos y tuviese la carga de once misas rezadas anualmente, 8 sin día ni lugar, una de las cuales se celebraría el día de San Luís y otra el día de Santa Marta, ambas en la ermita citada, y otra el día de la Concepción en la iglesia parroquial de Figueiras (3).
Desconocemos la fecha exacta de la desaparición de esta pequeña ermita, aunque los vecinos de mayor edad de la parroquia indican con precisión el lugar en donde se hallaba. Casi enfrente al terreno que ocupaba la citada ermita se colocó una bonita cruz de cantería con un Cristo crucificado. En su fuste tiene gravada la fecha de 1864 y una corta inscripción en su base, que las inclemencias meteorológicas nos hacen imposible describir.
Después de repasar los libros parroquiales, comprobamos que el apellido Cabanela también desapareció de la mencionada parroquia.

(1)- D. Eduardo Lence Santar, Del Obispado tomo II, página115.
(2)- Archivo Diocesano de Mondoñedo, libro 1 de bautizados de la parroquia de San Martín de Figueiras, folio 1.
(3)- Archivo catedralicio de Mondoñedo, libro de visita pastoral del obispo D. Carlos Riomol y Quiroga, del año 1754.


Comentarios (0) - Categoría: Cronicón - Publicado o 24-11-2013 20:05
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