MISCELÁNEA MINDONIENSE


Andrés García Doural
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LLEGADA DE UNOS DESEADOS VESTUARIOS

Cuando se inaugura el campo de fútbol de “Viñas da Veiga” en el año 1.972, se construyen unos modestos vestuarios con tableros de aglomerado y madera, todos pintados de color blanco y con numerosa publicidad en sus paredes de “Piensos Biona”. Su techo estaba cubierto por chapas de uralita. La modesta edificación estaba compuesta de un vestuario local, de uno para el equipo visitante, otro para el árbitro y un pequeño almacén. No existía iluminación alguna en su interior, los jugadores nos servíamos de un camping gas para alumbrarnos. El agua para ducharnos había que subirla por medio de una bomba manual desde el abundante pozo artesiano que se había construido en su momento junto al banderín del corner, hasta un pequeño depósito de uralita, colocado sobre una plataforma confeccionada con troncos de madera y situada a un costado de la edificación. Por supuesto que nos duchábamos todos con agua fría. A los que nos tocó en muchas ocasiones manejar esa bomba (Ramón, Ricardo, Valentín etc.) no la olvidaremos tan fácil; muchos movimientos de brazo hicimos con la manivela metálica durante aquellos años y realizamos muchas subidas a la plataforma de madera para comprobar el nivel del depósito.
El 11 de diciembre de 1.988 se remata la edificación de unos amplios y cómodos vestuarios dotados ya de luz eléctrica, agua caliente, aseos, repuesto y oficina del club. Estos nuevos vestuarios se edificaron en el lado opuesto de los anteriores.
En ese momento la S. D. Mindoniense competía en Regional Preferente y le rinde visita el Atlético Arteixo de La Coruña. El conjunto local realizó un gran encuentro y vence por tres goles a cero. Formó el equipo mindoniense con: Quique, Nacho, Miguel, Richard, Moncho, Schuster, Chino (Gayol), Mato (Castiñeiras), Sanjurjo, Juan y Valeco.

A.G.D.

Comentarios (0) - Categoría: Mondoñedo F.C. - Publicado o 20-12-2009 10:55
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“A CALEIRA DA PENA”

A la derecha de las viviendas del barrio de Braña, parroquia de Santa María Mayor, podemos observar un horno para cocer piedra caliza (caleira), que se encuentra en un estado aceptable de conservación. Para poder acercarnos a ella, tomamos la carretera local que nos conduce desde Mondoñedo, por Lindín, alto de Curros y Fraga de Rioseco, hacia A Cruz da Cancela. Cuando empezamos la ascensión por la carretera, antes de coger la que nos lleva al barrio de Braña, tenemos que descender por la pista de tierra que parte a nuestra izquierda; después de caminar unos cincuenta metros nos encontramos con la construcción a nuestra derecha, sobre un pequeño talud de la pista.
Este horno es propiedad de los vecinos del barrio de Braña y es conocido entre ellos con el nombre de “Caleira da Pena”, al encontrarse situado a una distancia de unos cincuenta metros de una gran masa de rocas calizas.
De esta masa rocosa arrancaban los vecinos la piedra necesaria para la cocción, por medio de barrenos y posteriormente la abrían con golpes de marra y cuñas de acero. Después de partirla en pequeños pedazos, la transportaban en carros del país tirados por yuntas de vacas. La leña que utilizaban para la cocción, en su mayor parte eran tojos y uces, también la transportaban en carros y era recogida en la ladera del monte de Carracedo y en el interior de la Fraga de Rioseco.
Una vez efectuada la carga de la caleira, los vecinos le prendían fuego, le atizaban con intensidad durante las veinticuatro horas del día (día y noche). Cuando veían que la cocción se había rematado, le retiraban la ceniza del suelo, le cubrían la parte superior con retamas y se le tapiaba la boca.
Cuando creían oportuno vaciarla, los vecinos que habían participado en las laboriosas tareas, se repartían la producción, la cual era rápidamente trasportada también en carros tirados por yuntas de vacas hasta los domicilios, al conservar todavía una temperatura muy elevada y ser los carros de madera. Una vez en los domicilios, estas piedras se abrían y eran utilizadas como abono de las tierras de labor y prados de regadío, como desinfectante de las cuadras del ganado o para blanquear las paredes de las viviendas. Esta caleira dejó de funcionar hace aproximadamente unos treinta años.
En esta zona de la parroquia de Santa María Mayor, conocemos la caleira existente en medio de la masa boscosa de la Fraga de Rioseco, para la cual arrancaban los vecinos la piedra en “A Pena das Porcas”. Preguntamos a algún vecino de Braña, que ronda los ochenta años de edad, si se acordaba de ver cocer esta caleira, respondiéndonos negativamente.
La imagen que acompaña al texto fue tomada en los primeros días del mes de septiembre del año 2.001 y en ella aparecen nuestro amigo Luís Rubal y Anselmo de Braña, quien nos la fue a enseñar amablemente.

Pena do Encanto

Comentarios (0) - Categoría: Cronicón - Publicado o 18-12-2009 19:46
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