MISCELÁNEA MINDONIENSE


Andrés García Doural
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EL CAPITÁN CAMPELING

La primera vez que vi escrito este curioso apellido entre la población de Mondoñedo fue en un libro de actas de la Corporación mindoniense. La segunda vez fue en un protocolo notarial relacionado con la venta de la propiedad conocida como “Quinta de Pedrido”. En otra ocasión, figura en un documento del archivo municipal, donde hay una relación de militares retirados y residentes en Mondoñedo. En unas ocasiones aparece escrito con la letra K y en otras, con la C. En unas termina en N y en otras en G. ¡No sé con cuál de ellas está correctamente escrito!
He intentado con ahínco localizar algún dato de la vida militar de este vecino de Mondoñedo y solamente logré localizar uno del año 1835 y otro de 1836, en plena I Guerra Carlista. Dicen así:
- “En carta de Vitoria, con fecha de fecha 17 del corriente, dirigida por el sargento 2º, del regimiento provincial de Mondoñedo, José Rodríguez Kampeling, a su hermano Cayetano, cabo 1º de la Milicia Urbana de la villa de Ribadeo, dice: Nuestro desgraciado Alonso fue hecho prisionero por los carlistas el aciago día 16 de noviembre a las inmediaciones de Durango, yendo solo con objeto de pasearse al abrigo de una partida que había salido en busca de comestibles para la guarnición. Los bandidos emboscados llamaron la atención de los soldados con una pequeña guerrilla, y se ven de repente cortados por la facción vizcaína y obligados a dispersarse, cada uno por su lado. El hijo más joven de Oya, más valiente que el Cid, fue rodeado por ocho asesinos; con su carabina aseguró uno; y luego sable en mano a todos acomete y tuvo la felicidad de escaparse con 6 ó 7 tiros, sin tocarle ninguno en el cuerpo. En su huida tropezó a Alonso que iba ya desanimado; lo alienta, pero fue en vano, se entregó al cansancio y ha sido presa de aquella infiel comparsa. No me paro en expresarte las ignominias que con él hicieron, y solo me basta decirte que fue fusilado en las inmediaciones de Bilbao” (1).
- “El general en jefe del ejército de operaciones del Norte, desde su cuartel general de Villasana de Mena, con fecha del día 5 del actual, dice lo que sigue: Exc. Sr. Han llenado sus deberes, señalándose especialmente el ayudante D. Manuel Teniente, el alférez D. Anselmo Rodríguez, el cabo primero Rafael Fernández, todos del dicho regimiento de caballería, por la valentía con que persiguieron a los fugitivos, a pesar de la aspereza y escabrosidad del terreno, mereciendo también particular mención el subteniente que mandó la guerrilla de D. José R. Campeling” (2).
En junio de 1843, S. M. La Reina le concedió el grado de capitán a D. José Rodríguez Campeling por sus prendas y servicios que estaba prestando en el pronunciamiento de Mondoñedo. D. José había ingresado en el Ejército en 1824.
Corporación municipal de Mondoñedo de la que formó parte en octubre del año 1868- D. Policarpo Carrera, Alcalde Presidente; D. Manuel Pardo Montenegro, Regidor Segundo; D. Manuel Núñez, Regidor Tercero; D. Joaquín Candia, Regidor Cuarto; D. José Rodríguez Campeling, Regidor Quinto; D. Ramón Lastra, Regidor Sexto; D. José Vivero, Regidor Séptimo; D. Pedro Salaverri, Regidor Octavo; D. José Villaamil y Castro, Sindico Segundo. Los demás señores nombrados: Alcalde Segundo, D. Ramón Pampillo; Regidor Primero, D. Tiburcio Miranda y Regidor Primero, D. José María Lage (3).
D. José Rodríguez Campeling, capitán de Infantería, de 70 años, viudo de Dª Manuela Díaz falleció en su domicilio de la calle de La Ronda (actual de Febrero) el 21 de febrero de 1873. De su matrimonio no ha dejado descendencia alguna.
Según el censo municipal de población del año 1856, D. José figura como propietario y residía en la edificación señalada con el número 4 del Pasadizo de la Plaza (actual Noriega Varela). D. José fue bautizado en Ribadeo el 1 de diciembre de 1803. Era hijo de D. Francisco Rodríguez Campeling y de Dª Antonia Díaz, difuntos, naturales de la villa de Ribadeo (4).

(1)- Archivo Municipal de Mondoñedo, Boletín Oficial de la Provincia de Lugo, domingo 8 de febrero de 1835, pág.3.
(2)- “La Gaceta de Madrid”, núm.707, domingo 13 de noviembre de 1836, pág.1.
(3)- Archivo Municipal de Mondoñedo, libro de actas, carpeta 967.
(4)- AHDMF, parroquia de Santiago de Mondoñedo, libro de defunciones (1871-1877), folio 316, vuelto.

Comentarios (0) - Categoría: Cronicón - Publicado o 15-07-2022 23:14
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“A CHATA”

No es el mote dado a la infanta Isabel, hija de la Reina Isabel II. Es el mote por el que era conocido entre el dueño y los operarios de las canteras de mármol de Galgao-Sasdónigas un robusto carro con su armazón metálica, provisto de cuatro fuertes ruedas y recubierto con gruesos tablones de madera, sobre el cual eran transportados grandes cachotes de mármol desde la cantera al taller de aserrado y pulido.
El carro fue construido por Antonio Tojeiro Díaz, ayudado por Enrique Oseira, ambos operarios de las canteras y vecinos de Sasdónigas. Carro provisto de cuatro anchas y bajas ruedas y con un original sistema de frenado. Se cargaba en las canteras con unas largas y fuertes barras de hierro. Una vez cargado el carro, una pareja de vacas, propiedad del vecino de Lousada, conocido por “Casquín”, era colocada en la lanza para el tiro y posteriormente, se añadía otra pareja, propiedad de otro vecino de Lousada, conocido por “O Sanchego”, que se colocaba delante y ayudaba a tirar por medio de unas cadenas (abordelar). Ambas parejas tiraban del carro cargado hasta el taller. Durante la jornada laboral venían realizando dos portes.
Este curioso carro tenía colocado el freno en su parte trasera, que era tensado durante el descenso por medio de una manivela y posteriormente, poco a poco aflojado, cuando se comenzaba el ascenso. Las zapatas del freno apretaban la rueda por la parte anterior y por la posterior, haciendo que el frenado fuera más intenso. Casi siempre, el operario encargado de manipular el freno era Ricardo González Otero “Culas”, vecino del barrio de Samordás.
Cuando las canteras y el taller paralizaron su actividad, el curioso carro fue abandonado a la intemperie, entre la edificación principal y la entrada del taller. Tuvimos la fortuna de poder fotografiarlo, porque hoy en día, entre la humedad y la densa vegetación, está medio podrido e incluso, ya le falta una de sus ruedas.

Comentarios (0) - Categoría: Cronicón - Publicado o 10-07-2022 23:16
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