MISCELÁNEA MINDONIENSE


Andrés García Doural
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INCIDENTES EN MONDOÑEDO

No hace muchos años que era frecuente encontrarse a las puertas de las viviendas, entrada de la catedral o esquinas de algunas calles, en días festivos o de mercado, con algunas personas pidiendo limosna. Por las ferias de San Lucas llegaban con sus carromatos y ganados numerosos gitanos. Los hombres se dedicaban al trato y las mujeres acompañadas de niños de corta edad visitaban los domicilios o se dirigían a los viandantes pidiendo algún donativo. Algunas de estas personas se refugiaban de las inclemencias meteorológicas en los soportales del Cantón, entrada al Palacio Episcopal, arco de la Fuente Vieja o bajo algún puente.
Desde hace un tiempo, esta situación ha cambiado. No sé si ha sido la crisis, la necesidad o el vicio. Ahora podemos ver algunas personas, en algunos casos muy jóvenes, tumbadas en el suelo, en ciertas ocasiones utilizando como colchón unos cartones y cubiertos por una diminuta y raída manta, a la entrada de sucursales bancarias, en portales de algunas viviendas o en cabinas telefónicas.
De esta triste situación existen numerosos documentos archivados (escritos o fotográficos). Localizamos en el archivo Diocesano de Mondoñedo algunos de estos y hoy queremos, darlos a conocer.
1)-El 20 de enero de 1797 se halló en un camino de la parroquia de Santiago de Lindín (Mondoñedo) un pobre de solemnidad, llamado Francisco, sin poder hablar. Unos caritativos vecinos de Lindín lo trasladan al domicilio de José de Leiras, vecino del barrio de O Castro. Francisco se hallaba casi destituido de todos los sentidos.
A las pocas horas de ser recluido en el domicilio de la familia Leiras y pese a las numerosas atenciones dispensadas, Francisco fallece.
El 21 de enero de 1797, su cadáver recibe cristiana sepultura en la iglesia parroquial de Santiago de Lindín. Como ha dejado escrito el Sr. Cura párroco, se desconocía la procedencia de Francisco y sus apellidos.
2)-El día 15 de abril de 1838, Juan Sales y Sales, en compañía de tres hijos, llegó a la parroquia de Argomoso pidiendo limosna. Juan era natural de Puigber (Lérida).
En este lugar, Juan enferma gravemente y fallece de manera inesperada el mismo día. El día 17 el cura párroco le da sepultura en el cementerio parroquial.
3)-El 4 de junio de 1845, María Juana, pobre de solemnidad, natural de San Esteban de Piantón (Vegadeo), pero residente en Santa María de Trabada, llegó al anochecer a la vivienda propiedad de Juan da Veiga, vecino del barrio de Pardiñas de la parroquia de San Pedro de Argomoso, pidiendo limosna. Juan le da de limosna lo que cree oportuno y como se acercaba la hora de la cena, la invita a cenar con los miembros de la casa.
En un momento de la cena, María Juana se siente indispuesta y es acostada en una cama de casa. Entre cuatro y cinco de la mañana, sin poder ser socorrida de Sacramento alguno, fallece.
El día 5, a las seis de la tarde recibe cristiana sepultura, en la señalada con una cruz gravada en la baldosa que la cubría.
La imagen que acompaña el texto fue captada a primera hora del domingo día 21 de octubre del 2018 a la entrada de un conocido comercio y vivienda de la calle Progreso de Mondoñedo. Por el calzado que portaban las dos personas “hospedadas”, parece que se equivocaron de estación del año.

Comentarios (0) - Categoría: Cronicón - Publicado o 30-05-2019 21:38
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DESERTÓ COMO SOLDADO

Durante la guerra civil española (1936/39) muchos jóvenes mindonienses, por razón de edad y de residencia, fueron alistados como soldados forzosos en el ejército sublevado. Otros, que ya habían cumplido con el servicio militar obligatorio, fueron movilizados de nuevo. Y otros, que por razón de edad no habían sido todavía alistados, ante la escasez de efectivos fueron llamados a filas. Son los conocidos popularmente como “Quinta del Biberón”. ¡La mayoría de ellos no escogió bando!
Pero conocemos el caso de Germán García Otero (7/3/1912), natural del lugar de “As Barreiras” del barrio de Maariz, de la antigua Rilleira de Trigás de Mondoñedo, que participó en la contienda como soldado y que casi al remate de la misma, disfrutó de un pequeño permiso en su domicilio. Unos días antes de tener que incorporarse a su unidad, Germán decide no regresar al frente de batalla y abandonando su domicilio familiar, en estas fechas en el barrio de O Vilar y se ocultó durante lo que quedaba de contienda en una pequeña cavidad existente en el paraje inhóspito del “Penido de Xastoso”. En otras ocasiones, se ocultó en el paraje conocido como “Os Cortellos”, en lo más alto del monte de A Farrapa, más arriba de las viviendas de As Invernegas.
Germán, prácticamente con lo puesto, se ocultó en los citados lugares. Su familia y su novia Pilar Grandio García, natural del lugar de As Invernegas, le suministraban los alimentos necesarios para su sustento, le lavaban sus ropas esporádicamente, le facilitaban los útiles necesarios para su aseo personal e incluso en alguna ocasión, algunos medicamentos.
Rematada la contienda, Germán abandona su escondrijo y regresa a su domicilio familiar, continuando con el ejercicio de su profesión de herrero. Pocas fechas más tarde, se une en matrimonio con su novia Pilar. El nuevo matrimonio fija su domicilio en el lugar de “As Barreiras” del barrio de Maariz. En esta nueva etapa de su vida, Germán instala su fragua en una pequeña edificación del lugar del Conzado de Maariz y posteriormente en otra situada en las inmediaciones de su domicilio.
A Germán le sorprendió la muerte a mediados de los años ochenta en su domicilio de Maariz. Su esposa Pilar Grandio, logró superar el siglo de vida.
En algunas ocasiones hemos escuchado comentar a nuestros mayores que por estos parajes hubo más desertores y que incluso en una de las catas mineras existentes en el barrio de Barbeitas se ocultaron algunos.
Desconocemos si las autoridades militares, al faltar Germán a varias listas de revista lo declararon como desertor o si lo dieron por muerto. Transcurrido el tiempo, a Germán no le gustaba hacer comentarios sobre este asunto, incluso ante sus más allegados.

Artillero

Comentarios (0) - Categoría: Cronicón - Publicado o 26-05-2019 22:00
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