MISCELÁNEA MINDONIENSE


Andrés García Doural
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UNA SAGA DE FUNDIDORES DE CAMPANAS
La vieja ciudad de Mondoñedo, reducida en su tamaño urbanístico, pero enorme en su historia, dispuso de buenos marmolistas, excelentes tallistas y ebanistas, antiguas imprentas, fábrica de loza, fábrica de sombreros, fábrica de sellas y potes de madera, fábricas de curtidos, fábricas de galletas y chocolates, muy buenos talleres de alfarería y de un excelente taller de fundición de campanas.
El oficio de fundidor de campanas se desarrollaba de una manera itinerante. Estos elementos sonoros se fabricaban sobre el terreno, en el lugar concreto del pedido. El maestro fundidor se desplazaba de comarca en comarca, atendiendo las necesidades de las edificaciones religiosas de la zona. Para una vez cubiertas estas emprender de nuevo el camino hacia otro lugar. Los campaneros eran auténticos nómadas; así los hijos de algún miembro de los “campaneiros” de Mondoñedo nacieron en diversas parroquias del Obispado mindoniense.
El primero de esta saga de fundidores de campanas del que tenemos noticia en Mondoñedo es Francisco Blanco Palacios, hijo legitimo de José Blanco, natural del Valle de Hoz (Santander) y de Francisca Palacios, natural de Laredo (Santander). Francisco se casa el 26 de agosto del año 1.802 en la iglesia parroquial de S. Adriano de Lorenzana con Rosa do Muiño Charlo vecina de la citada parroquia. El nuevo matrimonio fija su residencia en el lugar conocido como “A Casa da Lama” de S. Adriano, situada en las proximidades de su iglesia parroquial.
D. Pascual Madoz en su diccionario geográfico-estadístico-histórico de España, publicado en el año 1845, habla ya de la existencia de este afamado taller mindoniense. En él se podía fundir desde el pequeño esquilón de una arroba castellana (11,5 Kg) hasta la mayor campana que se deseara y en sus diferentes hechuras.
Su hijo Francisco Antonio Aniceto Blanco Charlo (1804/1878), se casó con Antonia Crecente Varela, natural de la parroquia de S. Pelayo de Béjar (Cospeito).
Según un documento del año 1.856 existente en el archivo del Ayuntamiento mindoniense y que hemos tenido la suerte de poder consultar nos dice: 1) El taller de fundición consumía cuarenta quintales de leña del país, a cuatro reales el quintal. 2) Cobre y estaño en número de cuatro quintales del primero y uno del último a 5 reales libra, uno con otro, que se adquiere en algunos pueblos de Galicia, pues el resto de las primeras materias que se emplean proceden de las campanas que se rehacen. 3) Campanas al precio de cuatro reales libra, al pie de la fundición por su reconstrucción. 4) En un año elabora 19 quintales de metal contando con el de las campanas viejas que refunde y podría elaborar hasta 300 quintales si hallase salida, colocación, o obtuviere demandas extraordinarias y continuadas, y no abundasen como abundan recorriendo el país muchos fundidores ambulantes, ejerciendo esta industria. 5) Ningunos jornaleros emplea más que el mismo fundidor y su hijo Antonio. 6) La fundición se hace a mano. 7) En un horno hecho por el fundidor. 8) Para los trasportes del metal que compran usan de las caballerías propias que montan.
Su nieto Antonio Blanco Palacios, natural de S. Pedro de Santa Leocadia (Castro de Rey) se casó con Dolores López Vázquez de Santa Gertrudis de Samos.
Su biznieto José Antonio Pascual Blanco López (1871-1921) se casó con Elvira Vidal Riopedre, de cuyo matrimonio nacerían cuatro hijos: Remedios, Victorina, Antonio y Manuel.
Una fatal caída, sufrida desde lo más alto de una gran barrica de vino vacía, en el barrio de Los Molinos de Arriba de Mondoñedo, cuando participaba, junto con otros vecinos, en una cencerrada (bastante frecuente en esta época), será la causa principal de su prematuro fallecimiento. José Antonio falleció a las 9 horas y 30 minutos del día 1 de diciembre del año 1921 en su domicilio de la Avenida Infanta Isabel (hoy de S. Lucas), cuando contaba con 50 años de edad.
De esta sorprendente manera remata la tradición de fundidores de campanas de la familia Blanco Palacios por tierras mindonienses.

Comentarios (0) - Categoría: Cronicón - Publicado o 30-01-2016 18:30
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