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¡POR FIN!
D. Juan paseábase na sala, co breviario na mau, facendo seu obrigado rezo, e facendo cas zocas tanto prau… prau...prarrau, coma pasos daba pola habitación, cun pasamontañas de pelexo de carneiro coas voltas baixas para tapar as orellas”.(1)

La primera vez que escuchamos hablar a algunos vecinos de la parroquia de San Jorge del Cadramón de una pequeña cavidad existente en la parte inferior del “Penido do Lombo do Foxo” en la que permaneció escondido por un periodo de casi dos años su cura párroco D. Juan Campo Gómez, nos entró una gran curiosidad por conocerla. Como buen conocedor del territorio de la parroquia, fue el lugar elegido por el párroco para esconderse en la ladera de la agreste montaña, porque “pedían su cabeza” desde la capital del Estado al encontrarse involucrado en el Movimiento Carlista y por dar cobijo y alimentos a los componentes de la partida carlista de Mondoñedo que se había echado al monte a comienzos del mes de octubre del año 1.872.
Nos acercamos al citado paraje en tres ocasiones. La primera vez llegamos hasta las ruinas de lo que llaman “a casa da neve” y observamos el “penido”. La segunda fue en la tarde del 17 de julio del año 2010, provistos de cámaras de fotos, prismáticos, botas altas de goma y una hoz. Ascendimos por el empinado monte, atravesamos un bosque de uzes y subimos al escarpado “penido” por su parte trasera. Intentamos llegar a su base, tanto por la derecha como por la izquierda, pero tuvimos que desistir.
El día 15 de julio del año 2011, después de hablar de nuevo con algún vecino del Cadramón, que nos informó de que la cavidad está situada en la base de otro “penido” de menor tamaño, situado a la derecha del anterior. Regresamos al “empinado y duro Lombo do Foxo”. Cargados otra vez de numerosos utensilios, después de realizar un gran esfuerzo físico para llegar allí y de abrir un estrecho sendero por entre las uzes con la hoz, logramos localizar la cavidad. Vaya sorpresa nos llevamos; nuestros rostros mostraban la satisfacción que sentíamos en aquellos momentos y apenas recordábamos el esfuerzo que habíamos tenido que realizar. La pequeña cavidad tiene forma irregular y remata en forma de cuña. Opinamos que el esfuerzo ha valido la pena. Podemos asegurar que el popular dicho se ha cumplido una vez más: “a la tercera va la vencida”. Regresamos hacia las ruinas de la “casa da neve”, donde habíamos dejado algunas ropas, repusimos “folgos” y nos refrescamos con alguna bebida. La espesa niebla comenzó a descender por la ladera de la agreste montaña y parecía que la devoraba. ¡Qué lugar más tranquilo! Solamente se escuchaba el rumor de las aguas del río Ouro, el sonido de algunos pájaros y la “choca” de algunas vacas que pastan libremente por el lugar. A última hora de la tarde regresamos satisfechos a nuestros hogares y ahora nos imaginamos las calamidades que tuvo que superar D. Juan durante su prolongada estancia en la base del “penido”.
En el mes de julio de 1866 ya encontramos a D. Juan Campo Gómez (1840-1920) como coadjutor de las parroquias del Pereiro y del Cadramón. En agosto de 1882, seguía figurando como ecónomo, el motivo era el no haber despachado el Expediente en el Ministerio de Gracia y Justicia y dar orden para que se le pague como cura. D. Juan Campo Gómez falleció en la casa rectoral del Cadramón a las dos de la mañana del 12 de diciembre de 1920. Pertenecía a la Hermandad de Sufragios del clero, con el número 14. También pertenecía a la de Oraciones y Sufragios del Montepío.(2) Enfrente de la puerta de entrada y al fondo del cementerio parroquial del Cadramón se halla su sepultura, cubierta con una gran piedra caliza y rematada con una alta cruz de granito.

¡Farruco!- berrou- ¡Ou Farruco! Un mozo coma un trinquete sobeu. Era seu irmau pequeno, ó que lle levaba vinte anos”.(3) Francisco Campo Gómez, hermano de D. Juan, también se halla enterrado en el cementerio parroquial del Cadramón, en una sepultura situada al costado de la de su hermano.

(1)- “Xan de Masma”, ¡A Besta!, pagina 164.
(2)- Archivo Diocesano de Mondoñedo, sacerdotes ordenados en el siglo XIX, expediente personal.
(3)- “Xan de Masma”, ¡A Besta!, página 164.


Unos intrépidos

Comentarios (0) - Categoría: Cronicón - Publicado o 24-07-2011 22:04
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