MISCELÁNEA MINDONIENSE


Andrés García Doural
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“LAMPARILLAS”

Todos los pueblos enriquecen su pequeña historia con una colección de tipos que se hicieron populares por alguna característica especial. La galería de estas figuras sencillas es amplia y variada.
Todos estos mindonienses dieron color a unos años privilegiados en imaginación y farras, cuando todavía se cantaba en los bares y la escasez del dinero aguzaba el ingenio para comer y beber.
Vivieron unos momentos difíciles y llenos de numerosas necesidades. Alguno, agarrado a un vaso de vino peleón, en el que ahogaba sus miserias. Por lo general eran parlanchines, amantes de la juerga, alguno incluso pendenciero. La gran mayoría se encontraba en estado de soltería.
Los numerosos años transcurridos desde la desaparición de alguno de ellos, diluyeron sus nombres y apellidos, pero no sus peculiares motes y cantidad de anécdotas. Gracias a los comentarios de personas mayores de Mondoñedo hemos podido reunir numerosas anécdotas de estos personajes y nos aportaron algunos indicios para buscar sus datos personales en los diferentes archivos existentes en Mondoñedo. No ha sido una tarea fácil, pero con los datos que hemos podido reunir, nos damos por satisfechos.
En realidad, “Lamparillas” se llamaba Antonio Amieiro Manín. Pero más conocido entre nosotros por su mote. En unas ocasiones decía llamarse “D. Antonio Pérez y Pérez de Montenegro; en otras, D. Antonio de Villalpando” y alardeaba de ser “dueño del mundo y sus alrededores” o de ser “dueño de numerosas propiedades y de percibir cuantiosas rentas”.
Por razón de edad, no llegamos a conocer al popular “Lamparillas”, pero sí que hemos escuchado numerosas anécdotas a nuestros mayores, principalmente a D. Antonio Canle, a Justo Ares o a “Galgao”, vecino del barrio de San Lázaro. Como llegó a ser un personaje tan popular en la comarca buscamos su anotación de bautismo en el Archivo Diocesano de Mondoñedo-Ferrol para ponerle nombre y apellidos y fecha de nacimiento y de este modo, darlo a conocer.
Antonio nació el 17 de mayo del año 1.873, a las dos de la mañana, en la vivienda señalada con el número 40 del barrio de San Lázaro de Mondoñedo (inmediaciones de la capilla). Se le impusieron en el momento de su bautismo los nombres de Antonio María. Era hijo legítimo de José Amieiro y de Josefa Manín; ésta natural de Santa Cecilia del Valle de Oro y aquel de Santa María de Vilamor. Fueron sus padrinos Antonio Manín, tío del recién nacido, soltero, y su abuela materna.
Hombre de pequeña estatura, muchas veces ataviado con una sucia y raída guerrera militar o con un desgastado y remendado abrigo, del que colgaban numerosas medallas, llaves e incluso alguna condecoración militar y por lo general, cubría su cabeza con un sombrero o una gorra militar. Su voz y sus ademanes, siempre tenían tono rimbombante y solemne. Con mucha frecuencia se le acercaban los más jóvenes de Mondoñedo; alguno osaba quitarle la gorra que cubría su cabeza, produciendo “Lamparillas” unos fuertes gruñidos de enfado.
Era muy frecuente encontrarlo en la Plaza Pública, en los actos festivos de la ciudad y sus alrededores, presidiendo las procesiones o actos civiles o marchar erguido al frente de cualquier desfile. Los que lo conocieron, dicen que era un gran recitador de poesía y buen conocedor de literatura.
“Lamparillas” recorría toda la línea de la costa, desde la desembocadura del Río Masma hasta Ribadeo, con su idea de cobrar las rentas y de alardear de su enamoramiento con una miembro de la familia Moreno de Ribadeo.
Cuando el invierno pegaba duro y el frio era intenso, caritativos vecinos le entonaban el cuerpo con algo caliente. Rematada la guerra civil, “Lamparillas” las pasó moradas, y supo lo que era pasar frio y sufrir hambre.
El 14 de septiembre del año 1.941 es ingresado en la cárcel del partido de Mondoñedo por orden de las autoridades municipales para que no interrumpiera con su presencia los actos que se iban a celebrar con motivo de la entrada en la ciudad del Obispo D. Fernando Quiroga Palacios. Sale de prisión el 12 de octubre, aprovechando el indulto de la festividad del Pilar. “Lamparillas” no había cometido delito alguno, pero era la única solución para que no participara en tan solemnes actos.
Los jóvenes de Mondoñedo le acostumbraban a cantar:

“Don Antonio “Lamparillas” cara de unto,
desde que perdió el asunto
y el árbol se le secó,
nunca zapatos gastó
nada más que los de un difunto.
Levántate “Lamparillas”
y ponte las zapatillas
y sube las escaleras
en busca de calaveras”.


“Lamparillas”, recibió cobijo durante un tiempo en una diminuta vivienda de la familia Piñeiroa en el barrio de Valoría (parroquia del Carmen), otras veces encontraba cobijo bajo el pórtico de entrada de la antigua ermita de San Antonio del Carrascal. Ya no tenía fuerzas para sus constantes y salerosos desplazamientos.
Desapareció de la circulación a finales del mes de marzo de 1942 y su cuerpo recibió cristiana sepultura en el cementerio parroquial de San Lorenzo de Villaframil (Ribadeo). Durante muchos años, caritativos vecinos de la parroquia e incluso algunos niños de la misma, depositaron flores sobre su tumba.
El ribadense D. Dionisio Gamallo Fierros le dedicó a este popular mindoniense un bonito artículo en el libro que se confeccionó con motivo de las fiestas patronales de Ribadeo del año 1985.
D. José Trapero Pardo, en el diario “La Comarca” de Ribadeo, también le dedicó un interesante artículo, al que tituló ¡El hombre que lo fue todo!
Muy agradecido a Pablo Rodríguez “Vivín”, vecino de Ribadeo, por facilitarme la imagen de “Lamparillas”.
Autor:
A.G.D.

Comentarios (0) - Categoría: Cronicón - Publicado o 24-08-2021 22:11
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LA INCULTURA DE UNOS Y LA DESIDIA DE OTROS

Un grupo de jóvenes imbéciles, incívicos, maleducados, enemigos de lo ajeno, irrespetuosos con nuestros muertos, lo están deteriorando todo porque hay cosas que mucha gente piensa que, por ser de todos, no son de nadie.
Mondoñedo debe tener un aspecto limpio y cuidado, y sus ciudadanos comportarse correctamente, para que nuestros visitantes, muchos de ellos internacionales, guarden un buen recuerdo de su paso por nuestra ciudad y de sus monumentos.
Yo pensaba que estas cosas sólo ocurrían en otras poblaciones, pero desde hace unos años las sufrimos en Mondoñedo. La permisividad de unos, la falta de interés de otros, hacen que Mondoñedo pague las consecuencias de tales desmanes.
Pintadas en los espejos y señales de tráfico, pintadas y destrozos en las dependencias de la estación de autobuses, pabellón de deportes, cierre del instituto San Rosendo, antigua iglesia de Alcántara; llamadores de puertas arrancados de cuajo, pintadas en las paredes del Auditorio, parque infantil de junto al Seminario; ¡todos muy bien decorados!, etc, etc.
¿Cuánto nos cuesta reparar estos desperfectos? ¿Qué imagen damos a nuestros visitantes? Todos hemos sido jóvenes y alguna trastada hemos cometido, pero esto se está desmadrando. ¿Los padres no se enteran? ¿Quién tiene que poner coto a estos desmanes?, ¿Por qué miran para otro lado? ¡A que esperan! ¡Qué tiene que ocurrir!
El panteón del inolvidable Veiga es una de las víctimas. En un principio le robaron las letras de su frontal, posteriormente la placa de bronce colocada al pié de su cruz, luego las barras de bronce que circundaban el panteón y ahora, comienzan a tambalearse las pequeñas pilastras de mármol que sujetaban estas últimas. Gracias a la bondad y al cariño que siempre dispensaron a su ciudad natal, vecinos de Mondoñedo que tuvieron que emigrar, que enviaron de manera altruista el dinero que les costó mucho sudor y lagrimas ganar, para que el Maestro Veiga tuviera un panteón digno.
Desde hace un tiempo, este grupo de vagos, maleantes, maleducados, irrespetuosos, enemigos de lo ajeno, lo están rompiendo todo y llenando de basura. Las autoridades municipales tienen que velar por nuestro patrimonio, ordenar actuar a la policía municipal o incluso, solicitar el servicio de las fuerzas de seguridad del estado si es necesario.
No sirve de nada lamentarse, hacer comentarios en los bares o solicitar ayudas económicas de la Diputación o de la Xunta para reparar todos estos desperfectos. Algunos son ya irreparables. Esa posible subvención, será dinero de todos los contribuyentes. Yo soy el primero que no está de acuerdo, porqué al poco tiempo nos encontraremos en la misma situación.
Auctor: Andrés García Doural

Comentarios (1) - Categoría: Cronicón - Publicado o 24-08-2021 22:09
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