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Andrés García Doural
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ACCIDENTE EN “A CRUZ DO LOBO”
Además de las tareas del campo, muchas yuntas de bueyes de Mondoñedo eran utilizadas en otras tareas. Se usaban con mucha frecuencia en el transporte de madera, de piedra y maderas para las obras, de leña para vender en los domicilios o en la plaza del Seminario, transporte de pizarra, piedra para cargar las caleiras etc. Debemos tener en cuenta que no existían todavía en la comarca tractores y muy escasos camiones o camionetas. Muchas familias del mundo rural e incluso de algún barrio de Mondoñedo, por su fuerza y por su resistencia, disponían de algunas yuntas de bueyes con las que hacían el acarreo de mercancías: “Bastián” del Coto de la Recadeira, “O Lindego” del Coto de la Recadeira, José Otero, de la Casería, “O Cura” de Cesuras, “Barbas” de Pausalido, Atilano “O Serrador”, de S. Vicente, “O Músico” de S. Lázaro”, “O Xan Pardo” de Cornide, “O Leirón” de Maariz, “Cosme” de S. Vicente; entre otros muchos. ¡Qué espectáculo escuchar aquellas fuertes voces con que los carreteros dirigían con maestría la yunta de bueyes y con la “aguillada” al hombro!.
Con el transcurso de los años, a estos carreteros les ocurrió algún trágico percance, como el que relatamos a continuación: A las cuatro de la tarde del veinticinco de septiembre de 1914 en la carretera que por Villamar y Celeiro de Mariñaos se dirige al lugar conocido como “a cruz do lobo”, del ayuntamiento de San Cosme de Barreiros fue hallado el cadáver de Andrés García Caselas, de 46 años de edad y vecino del Coto de la Recadeira de Mondoñedo. Muy cerca se hallaba un carro, de los que llamaban de volquete, cargado de piedras de sillería, que arrastraba una yunta de bueyes.
En el lugar del suceso se personó el juzgado y el médico municipal, que practicaron un minucioso reconocimiento al cadáver de Andrés y apreciaron un severo magullamiento de su cuerpo, producido por una rueda del carro. Sobre el carro fue encontrado un saquito de tela que contenía 99´20 pesetas. Se sospechaba que Andrés se quedó dormido y se cayó del carro, con tan mala fortuna que una de sus ruedas magulló su cuerpo de tal forma que le ocasionó la muerte instantánea. El carretero se dirigía con su yunta de bueyes cargado de piedra a la población de Rinlo (Ribadeo).
Andrés García Caselas era hijo de Santiago García, natural de Mondoñedo y de Francisca Caselas, natural del Coto de la Recadeira. En el momento de su defunción se hallaba casado en segundas nupcias con Andrea Ares Fernández, de cuyo matrimonio le quedaba un hijo menor de edad y llamado Manuel (1).

(1)- Registro Civil de Barreiros, Tomo 23 de defunciones, folio 186.

Comentarios (0) - Categoría: Cronicón - Publicado o 12-12-2017 20:12
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TRAZADO DE LA CALLE S. ROQUE EN 1781
La calle S. Roque de Mondoñedo se encuentra situada al Este de la población, entre las de Álvaro Cunqueiro y el Barrio de Los Molinos. Debe su nombre a la existencia de una capilla dedicada a la advocación del Santo de las epidemias. Desde los años veinte del siglo pasado todo su trazado se halla pavimentado con gruesos adoquines y sus aceras cubiertas con gruesos listones de cantería. A comienzos de los años setenta se volvió a reparar su pavimento, se realizaron nuevas canalizaciones de aguas pluviales y fecales, se cambiaron las acometidas de agua a las viviendas e incluso se colocaron unas bocas de riego.
En marzo de 1781, el estado del trazado de esta calle de Mondoñedo era el siguiente: Desde las casas y camino que sube a los “Campos Travesos” (actualmente “Calexón dos Carrizos”), bajando toda aquella calle hasta la ermita de S. Roque, siguiendo toda ella en derechura hasta batir en el puente o pontigo de piedra y aguas de la presa que pasa a los molinos de D. Juan Villapol (hoy conocido como de Arcediano) y que desde dicho pontigo sigue la calle por frente de las casas a incorporarse en el Barrio de Los Molinos, por ambos lados se halla en estado ruinoso, desecha y de mala fabricación, con varios atolladeros y pozos y por lo tanto intransitable.
Es muy peligrosa, no sólo para caballerías sino para los que transitan a pié. Toda ella necesita construirse de nuevo, hacer declives para la corriente de las aguas y salida para las de la lluvia y para las que bajan de los montes y “Campos Travesos”, sacando unas y otras por los sitios antiguos para su desahogo en el río.
“Maestros inteligentes” en el arte recomiendan cortarse la punta de una peña, al frente y delante de la casa de Juan Ernau, que llaman de “La Peña”. En este lugar sufren muchas personas golpes y caídas; lo mismo las caballerías. En este punto, opinaban que pueden suceder mayores desgracias (1).
Transcurridos más de doscientos treinta años de la redacción de ese documento, en las fachadas principales de tres edificaciones de la citada calle se pueden observar restos de unas grandes y duras rocas calizas.

(1)- Archivo Municipal de Mondoñedo, carpeta 0953, libro de actas 1781/1790, acta del 14 de marzo de 1781.

Comentarios (0) - Categoría: Cronicón - Publicado o 30-11-2017 19:48
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